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El talento inconsistente del Rennes

Aldo Vázquez @ 20-12-2018

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Hace un par de semanas, River Plate ganaba la Copa Libertadores en el Santiago Bernabéu. Un partido histórico, de los que dejan huella, y donde un jugador, Juan Fernando Quintero, dejó la suya con un golazo en la prórroga para dar la victoria a su equipo. En ese momento, y en el mismo país donde se disputaba la final, España, los medios deportivos se hacían eco de un nuevo acto de indisciplina de una de las estrellas del Barcelona de Valverde: Ousmane Dembélé volvía a llegar tarde a un entrenamiento del equipo blaugrana. Pero, ¿qué tienen en común ambos jugadores? Un equipo: el Stade Rennais.

En el Roazhon Park de Rennes están acostumbrados a ver a jugadores distintos. Futbolistas habilidosos, sin miedo, de los que te levantan del asiento en cada jugada. Tanto jugadores jóvenes como estrellas mundiales en busca de una segunda juventud jugaron en el equipo rojinegro. En Rennes, una ciudad del tamaño de A Coruña, ven el fútbol de otra forma.
Solo hay que ver los jugadores con los que cuenta este año para entender el estilo de jugador del que hablamos. Empezaremos hablando de  una de las estrellas del equipo: Hatem Ben Arfa. Uno de esos jugadores que en algún momento de su carrera han sido nombrados como futura estrella mundial. “El nuevo Messi”, se diría hoy en día. Pero las lesiones no fueron justas con Hatem y en el Newcastle no consiguió mostrar todo su potencial. De todas formas, hace un par de años, en las filas del Niza, se destapó como goleador nato. Desparpajo, velocidad, regate y pegada. 17 goles ese año y un fichaje por el PSG. Todo iba de dulce. Allí las cosas no salieron como esperaba. El mal rendimiento del equipo hizo que Ben Arfa acabara en el más absoluto ostracismo, olvidado por su entrenador, Unai Emery. Vuelta a empezar. Por suerte, ahora, en las filas del Stade Rennais, busca demostrar de nuevo su valía sobre el verde. De momento, cuatro goles y una temporada para disfrutar.

Otro que también es un perfil similar a Ben Arfa es Ismaila Sarr, por el que pagaron 17 millones en la temporada 17/18, momento en el que llegó como sustituto de una de las estrellas del equipo, Ousmane Dembelé, del que hablaremos más adelante. El extremo senegalés estuvo tres temporadas en el Metz antes de llegar a capital de la Bretaña francesa. Una media de cinco goles y otras tantas asistencias por año avalan a una de los jugadores con mayor futuro del país y, gracias a su velocidad y agilidad con el balón, uno de los jugadores más vistosos de la Ligue 1.

En ataque también se encuentra su compañero de selección Mbaye Niang, cedido por el Torino y con una amplia experiencia en la Serie A, superando los cien partidos en la liga italiana en equipos como Milán o Genoa. El delantero senegalés puede jugar en todas las posiciones de ataque, donde aprovecha su gran velocidad para ganar la espalda a las defensas rivales. Esta es su segunda etapa en la Ligue 1, donde ya probó suerte en el Montpellier.

En la sala de maquinas también nos encontramos otro de los grandes talentos de la liga doméstica pero también de los más irregulares: Clément Grenier, uno de los mejores lanzadores de faltas de la liga y, probablemente, de Europa. Más de 150 partidos en el Lyon, donde era una de las piezas claves del equipo. Allí, estancado y con unos cambios de nivel demasiado drásticos, decidió buscar suerte en equipos como la Roma, donde fracasó, o EA Guingamp, donde su buen nivel hizo que lo fichara el Rennes por 4 millones. Pese a que en el EAG solo jugó 15 partidos, sus números, con cinco goles y cuatro asistencias, sumado a su calidad con el balón, hacían que fuera una inversión clara para el conjunto de Sabri Lamouchi

Pero este tipo de jugadores no solo estuvieron en el equipo rojinegro este año. La temporada pasada, Wahbi Kahzri, capitán de Túnez, dejó un gran rendimiento con once goles y cuatro asistencias en 29 partidos. El ex del Bastia, donde se destapó como jugador, con más de 150 partidos, demostró que, pese a su mal rendimiento en el Sunderland, la calidad nunca se pierde.

Ese mismo año también jugaba una de las estrellas del Burdeos que ganó la liga 2008/09: Yoann Gourcouff.  En el Girondins es todo un ídolo, donde consiguió ganar liga, copa y dos supercopas, siendo elegido además mejor jugador de la liga, mejor gol y en el once ideal de esa temporada. Casi nada. Por si fuera poco es campeón de Champions con el Milán, cuenta con más de 300 partidos en Ligue 1, con un gran rendimiento en el Lyon, igual que Grenier. Estuvo en el Stade Rennais desde el 2015 al 2018, donde disputó 133 partidos.  

En la 2016/17 también contó con Ntep, un extremo veloz, internacional por Camerún, que se fue al Wolfsburgo a cambió de 4 millones tras dejar una veintena de goles y asistencias en el conjunto del noroeste de Francia, o Diakhaby, que tras su primera temporada en el equipo, donde marcó cuatro goles en 25 partidos, se fue al Mónaco por diez millones de euros.

La temporada anterior, es decir la 2015/16, es cuando más calidad se juntó. Además de Ntep y Gourcouff, estaban en el equipo Jeremie Boga, jugador del Chelsea, que estuvo en Granada, Birmingham y Sassuolo, Juan Fernando Quintero, ex del Porto y actual estrella de River Plate; Kamil Grosicki, internacional polaco que estuvo tres años y medio antes de irse al Hull City, y la estrella del equipo Ousmane Dembélé, jugador de la cantera que en su primera temporada llamó la atención de todos los grandes de Europa con doce goles y cinco asistencias en 26 partidos. Una sola temporada le bastó para ser una estrella: de Rennes a Dortmund, donde en un año fue el máximo asistente de la Bundesliga. Eso provocó que durante el verano se convirtiera en uno de los fichajes más caros de la historia del Barcelona, quien desembolsó la escandalosa cifra de 115 millones por un jugador que apenas llevaba dos temporadas en el fútbol profesional.

Romain Alessandrini estuvo dos temporadas, donde disputó 60 partidos, marcando veinte goles. Ahora, en LA Galaxy, encontró sus segunda juventud, siendo uno de los mejores de toda la liga: 56 partidos, 24 goles y 21 asistencias para el extremo derecho francés. Brahimi, internacional por Argelia, también estuvo un par de años antes de pasar por equipos como el Granada o el Porto, donde lleva más de doscientos partidos. Pedro Henrique, Pitroipa, Moussa Sow o Briand son otros ejemplos de un equipo que, aunque pasen los años, siempre contará con jugadores distintos, de los que hacen disfrutar a su público. No siempre dan el rendimiento esperado pero, al menos, en el Roazhon Park pueden decir que han visto con sus propios a grandes talentos del fútbol europeo. La fantasía y el fútbol, en Rennes.

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Hace un par de semanas, River Plate ganaba la Copa Libertadores en el Santiago Bernabéu. Un partido histórico, de los que dejan huella, y donde un jugador, Juan Fernando Quintero, dejó la suya con un golazo en la prórroga para dar la victoria a su equipo. En ese momento, y en el mismo país donde se disputaba la final, España, los medios deportivos se hacían eco de un nuevo acto de indisciplina de una de las estrellas del Barcelona de Valverde: Ousmane Dembélé volvía a llegar tarde a un entrenamiento del equipo blaugrana. Pero, ¿qué tienen en común ambos jugadores? Un equipo: el Stade Rennais.

En el Roazhon Park de Rennes están acostumbrados a ver a jugadores distintos. Futbolistas habilidosos, sin miedo, de los que te levantan del asiento en cada jugada. Tanto jugadores jóvenes como estrellas mundiales en busca de una segunda juventud jugaron en el equipo rojinegro. En Rennes, una ciudad del tamaño de A Coruña, ven el fútbol de otra forma.
Solo hay que ver los jugadores con los que cuenta este año para entender el estilo de jugador del que hablamos. Empezaremos hablando de  una de las estrellas del equipo: Hatem Ben Arfa. Uno de esos jugadores que en algún momento de su carrera han sido nombrados como futura estrella mundial. “El nuevo Messi”, se diría hoy en día. Pero las lesiones no fueron justas con Hatem y en el Newcastle no consiguió mostrar todo su potencial. De todas formas, hace un par de años, en las filas del Niza, se destapó como goleador nato. Desparpajo, velocidad, regate y pegada. 17 goles ese año y un fichaje por el PSG. Todo iba de dulce. Allí las cosas no salieron como esperaba. El mal rendimiento del equipo hizo que Ben Arfa acabara en el más absoluto ostracismo, olvidado por su entrenador, Unai Emery. Vuelta a empezar. Por suerte, ahora, en las filas del Stade Rennais, busca demostrar de nuevo su valía sobre el verde. De momento, cuatro goles y una temporada para disfrutar.

Otro que también es un perfil similar a Ben Arfa es Ismaila Sarr, por el que pagaron 17 millones en la temporada 17/18, momento en el que llegó como sustituto de una de las estrellas del equipo, Ousmane Dembelé, del que hablaremos más adelante. El extremo senegalés estuvo tres temporadas en el Metz antes de llegar a capital de la Bretaña francesa. Una media de cinco goles y otras tantas asistencias por año avalan a una de los jugadores con mayor futuro del país y, gracias a su velocidad y agilidad con el balón, uno de los jugadores más vistosos de la Ligue 1.

En ataque también se encuentra su compañero de selección Mbaye Niang, cedido por el Torino y con una amplia experiencia en la Serie A, superando los cien partidos en la liga italiana en equipos como Milán o Genoa. El delantero senegalés puede jugar en todas las posiciones de ataque, donde aprovecha su gran velocidad para ganar la espalda a las defensas rivales. Esta es su segunda etapa en la Ligue 1, donde ya probó suerte en el Montpellier.

En la sala de maquinas también nos encontramos otro de los grandes talentos de la liga doméstica pero también de los más irregulares: Clément Grenier, uno de los mejores lanzadores de faltas de la liga y, probablemente, de Europa. Más de 150 partidos en el Lyon, donde era una de las piezas claves del equipo. Allí, estancado y con unos cambios de nivel demasiado drásticos, decidió buscar suerte en equipos como la Roma, donde fracasó, o EA Guingamp, donde su buen nivel hizo que lo fichara el Rennes por 4 millones. Pese a que en el EAG solo jugó 15 partidos, sus números, con cinco goles y cuatro asistencias, sumado a su calidad con el balón, hacían que fuera una inversión clara para el conjunto de Sabri Lamouchi

Pero este tipo de jugadores no solo estuvieron en el equipo rojinegro este año. La temporada pasada, Wahbi Kahzri, capitán de Túnez, dejó un gran rendimiento con once goles y cuatro asistencias en 29 partidos. El ex del Bastia, donde se destapó como jugador, con más de 150 partidos, demostró que, pese a su mal rendimiento en el Sunderland, la calidad nunca se pierde.

Ese mismo año también jugaba una de las estrellas del Burdeos que ganó la liga 2008/09: Yoann Gourcouff.  En el Girondins es todo un ídolo, donde consiguió ganar liga, copa y dos supercopas, siendo elegido además mejor jugador de la liga, mejor gol y en el once ideal de esa temporada. Casi nada. Por si fuera poco es campeón de Champions con el Milán, cuenta con más de 300 partidos en Ligue 1, con un gran rendimiento en el Lyon, igual que Grenier. Estuvo en el Stade Rennais desde el 2015 al 2018, donde disputó 133 partidos.  

En la 2016/17 también contó con Ntep, un extremo veloz, internacional por Camerún, que se fue al Wolfsburgo a cambió de 4 millones tras dejar una veintena de goles y asistencias en el conjunto del noroeste de Francia, o Diakhaby, que tras su primera temporada en el equipo, donde marcó cuatro goles en 25 partidos, se fue al Mónaco por diez millones de euros.

La temporada anterior, es decir la 2015/16, es cuando más calidad se juntó. Además de Ntep y Gourcouff, estaban en el equipo Jeremie Boga, jugador del Chelsea, que estuvo en Granada, Birmingham y Sassuolo, Juan Fernando Quintero, ex del Porto y actual estrella de River Plate; Kamil Grosicki, internacional polaco que estuvo tres años y medio antes de irse al Hull City, y la estrella del equipo Ousmane Dembélé, jugador de la cantera que en su primera temporada llamó la atención de todos los grandes de Europa con doce goles y cinco asistencias en 26 partidos. Una sola temporada le bastó para ser una estrella: de Rennes a Dortmund, donde en un año fue el máximo asistente de la Bundesliga. Eso provocó que durante el verano se convirtiera en uno de los fichajes más caros de la historia del Barcelona, quien desembolsó la escandalosa cifra de 115 millones por un jugador que apenas llevaba dos temporadas en el fútbol profesional.

Romain Alessandrini estuvo dos temporadas, donde disputó 60 partidos, marcando veinte goles. Ahora, en LA Galaxy, encontró sus segunda juventud, siendo uno de los mejores de toda la liga: 56 partidos, 24 goles y 21 asistencias para el extremo derecho francés. Brahimi, internacional por Argelia, también estuvo un par de años antes de pasar por equipos como el Granada o el Porto, donde lleva más de doscientos partidos. Pedro Henrique, Pitroipa, Moussa Sow o Briand son otros ejemplos de un equipo que, aunque pasen los años, siempre contará con jugadores distintos, de los que hacen disfrutar a su público. No siempre dan el rendimiento esperado pero, al menos, en el Roazhon Park pueden decir que han visto con sus propios a grandes talentos del fútbol europeo. La fantasía y el fútbol, en Rennes.

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