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El sheriff de Girona

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 04-10-2018

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Desde su llegada a Girona, los números de Cristhian Stuani son de absoluta estrella de su demarcación y hablan a las claras de uno de los futbolistas más certeros del mundo, el culmen de la puntería y de la pegada dentro de La Liga. El uruguayo fue el curso pasado, junto a Mauro Icardi, el gran goleador con el mejor porcentaje de dianas respecto a cada remate de las cinco grandes ligas, con un tanto cada 3.5 disparos totales y 21 goles en 37 remates entre los tres palos. Una eficacia bastante por delante del resto de los grandes killers del panorama mundial: Cavani (3.75 por gol), Immobile (3.8), Falcao (3.9), Lewandowski (4.4), Suárez (4.8)… y una estadística que el número nueve blanquivermell ha alzado en este inicio de curso a una diana cada dos chuts, que solamente iguala actualmente Florian Thauvin en las ligas de primer nivel europeo y con la que el charrúa se erige hoy día en el jugador que más cuota realizadora asume (75%) respecto al bagaje goleador total de su equipo entre los 96 clubes de los cinco mejores campeonatos del continente. 

Sus números asustan, pero es la continuidad y la rutina que ha adquirido en ellos, tras abandonar definitivamente la banda, lo que resulta verdaderamente reseñable y temible y lo que habla de forma nítida de la importancia vital que tiene Stuani para su equipo como punta de lanza y como finalizador, hasta situarlo como el más firme y más fiable anclaje en términos competitivos para que el Girona haya continuado y aspire a continuar en Primera División una tercera temporada consecutiva. Algo impensable en un delantero que en el verano de 2017 parecía llegar al estadio de Montilivi para no mucho más que aportar su garra y experiencia al ataque de Pablo Machín y cuyos registros más recientes por aquel entonces hablaban de cuatro goles en la Premier League 2016/17 y siete en la Championship durante la campaña anterior, ambas en las filas del Middlesbrough. 

A todo ello, además, ha sumado recientemente una estadística histórica: es el futbolista en activo con un mejor promedio desde el punto de penalti de La Liga, con doce de doce lanzamientos convertidos desde los once metros, y el tercero en total en noventa años de competición liguera en España, tras Manolo Alfaro (15/15) y el croata Alen Peternac (14/14). Su hábitat preferido son los espacios reducidos que detecta y explota como pocos cerca de la portería rival, sosteniendo una estructura coral por detrás de su posición referencial que, a su vez, le sigue permitiendo enfocar su ratio de acción a esa acotada zona. El Girona de Eusebio ha conservado con lógica y sabiduría el centro lateral como una de sus armas predilectas para llegar al arco rival y ahí Stuani, uno de los mejores cabeceadores y rematadores a un toque dentro del área de La Liga desde su regreso a ella con la camiseta del Girona, es un nueve dominante y determinante, que marca el estilo ofensivo de los suyos, como no podía ser de otra manera. 

Asimismo, con Portu siendo el hombre que tiene ganar el espacio y dotar de profundidad al ataque por su diferencial descaro y velocidad, el uruguayo es el encargado de rebañar todo lo que pueda, que es casi todo lo que pasa por allí, en el punto de penalti, así como la referencia para los envíos más directos gracias a su destacadísima labor aérea, su juego de espaldas y sus excelentes condiciones para el choque y también para destacarse como un trabajador básico para torpedear la salida rasa y ordenada del rival por el carril central, con un nivel de intensidad que mantiene pese a su veteranía y que, al parecer, va junto a la partida de nacimiento para cualquier uruguayo. Y como añadido destacado y consecuencia de su pletórico estado de forma, el ariete uruguayo también está generando jugadas relevantes por sí mismo en el balcón del área, recibiendo el balón al pie en estático y percutiendo entre la defensa adversaria.

En un lapso de apenas unos meses, Cristhian Stuani se ha olvidado totalmente de quién era antes y nos ha hecho olvidarlo al resto. Ese recurso polifacético para sus entrenadores, ese delantero vehemente y con un positivo pero limitado grado de remate, que podía partir desde el centro o por un costado, pero que sobre todo trabajaba para el equipo, ganando balones para un segundo nueve goleador referencial ya no existe más. Ahora es el equipo el que trabaja para él sin que él haya dejado de hacerlo para el equipo y ahora es él quien, sin matices, se ha constituido en el gran goleador no solo de su equipo, sino uno de los más destacados de La Liga, el más certero de todos ellos sin ir más lejos. En su territorio actual, las inmediaciones más próximas al área rival, el epicentro de la zona de gol, a la hora de extraer el revolver de su cartuchera, rara es la vez que el sheriff Stuani no se impone a sus enemigos. Su inverosímil e inigualable puntería es la brillante estrella dorada en la solapa que únicamente él, su único y legítimo dueño, puede portar para hacer valer la ley. Su ley.

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Desde su llegada a Girona, los números de Cristhian Stuani son de absoluta estrella de su demarcación y hablan a las claras de uno de los futbolistas más certeros del mundo, el culmen de la puntería y de la pegada dentro de La Liga. El uruguayo fue el curso pasado, junto a Mauro Icardi, el gran goleador con el mejor porcentaje de dianas respecto a cada remate de las cinco grandes ligas, con un tanto cada 3.5 disparos totales y 21 goles en 37 remates entre los tres palos. Una eficacia bastante por delante del resto de los grandes killers del panorama mundial: Cavani (3.75 por gol), Immobile (3.8), Falcao (3.9), Lewandowski (4.4), Suárez (4.8)… y una estadística que el número nueve blanquivermell ha alzado en este inicio de curso a una diana cada dos chuts, que solamente iguala actualmente Florian Thauvin en las ligas de primer nivel europeo y con la que el charrúa se erige hoy día en el jugador que más cuota realizadora asume (75%) respecto al bagaje goleador total de su equipo entre los 96 clubes de los cinco mejores campeonatos del continente. 

Sus números asustan, pero es la continuidad y la rutina que ha adquirido en ellos, tras abandonar definitivamente la banda, lo que resulta verdaderamente reseñable y temible y lo que habla de forma nítida de la importancia vital que tiene Stuani para su equipo como punta de lanza y como finalizador, hasta situarlo como el más firme y más fiable anclaje en términos competitivos para que el Girona haya continuado y aspire a continuar en Primera División una tercera temporada consecutiva. Algo impensable en un delantero que en el verano de 2017 parecía llegar al estadio de Montilivi para no mucho más que aportar su garra y experiencia al ataque de Pablo Machín y cuyos registros más recientes por aquel entonces hablaban de cuatro goles en la Premier League 2016/17 y siete en la Championship durante la campaña anterior, ambas en las filas del Middlesbrough. 

A todo ello, además, ha sumado recientemente una estadística histórica: es el futbolista en activo con un mejor promedio desde el punto de penalti de La Liga, con doce de doce lanzamientos convertidos desde los once metros, y el tercero en total en noventa años de competición liguera en España, tras Manolo Alfaro (15/15) y el croata Alen Peternac (14/14). Su hábitat preferido son los espacios reducidos que detecta y explota como pocos cerca de la portería rival, sosteniendo una estructura coral por detrás de su posición referencial que, a su vez, le sigue permitiendo enfocar su ratio de acción a esa acotada zona. El Girona de Eusebio ha conservado con lógica y sabiduría el centro lateral como una de sus armas predilectas para llegar al arco rival y ahí Stuani, uno de los mejores cabeceadores y rematadores a un toque dentro del área de La Liga desde su regreso a ella con la camiseta del Girona, es un nueve dominante y determinante, que marca el estilo ofensivo de los suyos, como no podía ser de otra manera. 

Asimismo, con Portu siendo el hombre que tiene ganar el espacio y dotar de profundidad al ataque por su diferencial descaro y velocidad, el uruguayo es el encargado de rebañar todo lo que pueda, que es casi todo lo que pasa por allí, en el punto de penalti, así como la referencia para los envíos más directos gracias a su destacadísima labor aérea, su juego de espaldas y sus excelentes condiciones para el choque y también para destacarse como un trabajador básico para torpedear la salida rasa y ordenada del rival por el carril central, con un nivel de intensidad que mantiene pese a su veteranía y que, al parecer, va junto a la partida de nacimiento para cualquier uruguayo. Y como añadido destacado y consecuencia de su pletórico estado de forma, el ariete uruguayo también está generando jugadas relevantes por sí mismo en el balcón del área, recibiendo el balón al pie en estático y percutiendo entre la defensa adversaria.

En un lapso de apenas unos meses, Cristhian Stuani se ha olvidado totalmente de quién era antes y nos ha hecho olvidarlo al resto. Ese recurso polifacético para sus entrenadores, ese delantero vehemente y con un positivo pero limitado grado de remate, que podía partir desde el centro o por un costado, pero que sobre todo trabajaba para el equipo, ganando balones para un segundo nueve goleador referencial ya no existe más. Ahora es el equipo el que trabaja para él sin que él haya dejado de hacerlo para el equipo y ahora es él quien, sin matices, se ha constituido en el gran goleador no solo de su equipo, sino uno de los más destacados de La Liga, el más certero de todos ellos sin ir más lejos. En su territorio actual, las inmediaciones más próximas al área rival, el epicentro de la zona de gol, a la hora de extraer el revolver de su cartuchera, rara es la vez que el sheriff Stuani no se impone a sus enemigos. Su inverosímil e inigualable puntería es la brillante estrella dorada en la solapa que únicamente él, su único y legítimo dueño, puede portar para hacer valer la ley. Su ley.

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