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El Sevilla no se prende

José Gavilán @futbol_internac 13-12-2018

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Las crisis institucionales suelen estar relacionadas con las deportivas. Si los resultados no acompañan los pañuelos blancos salen de los bolsillos, la dirección deportiva se cuestiona y cualquier gestión es revisada con lupa por el verdadero y único dueño de los clubes de fútbol: la afición.

Olvídenlo. El Sevilla Fútbol Club está pasando por el momento más convulso y determinante de su historia más reciente. Tener las cuentas saneadas, haber sido un ejemplo mundial a nivel de scouting, llenar las vitrinas de trofeos o convertirse en el equipo con más ‘Uefas‘ en Europa, no sirve de nada cuando está en riesgo el sentimiento.

Para el que no esté al tanto de la actualidad hispalense: el Sevilla Fútbol Club se está vendiendo. Los máximos accionistas han estado comprando acciones a los que disponían de pocos títulos a un precio elevado (entre 1000 y 1500 euros). A su vez, se especulaba con que éstas se estaban revendiendo a un grupo inversor extranjero multiplicando el valor por tres o por cuatro. Un rumor que acabó confirmando Carolina Alés en la pasada Junta General de Accionistas en un peligroso acto de valentía y sinceridad. La lamentable forma en la que la hija de Roberto Alés –legendario ex presidente del Sevilla FC- destapó la venta de sus acciones es lo que más ofende, pero no es lo más importante. Quedémonos con el fondo de sus palabras. 

Los Del Nido, los Alés y el grupo de Utrera con Pepe Castro a la cabeza parecían controlar el Sevilla FC a pesar de sus diferencias. Curioso. Ahora, parecen estar más de acuerdo que nunca para dejar el club en manos de un enigmático grupo llamado Sevillistas Unidos 2020 SL con sede en Delaware (Estados Unidos). Las leyes permiten la opacidad de las empresas registradas en dicho paraíso fiscal mientras los caminos apuntan a nombres como los de Dennis J. Broderick (MACY’S INC) o Paraag Marathe (presidente de San Francisco 49ers). La única realidad es que un grupo ha entrado en acción en Nervión al alcanzar el 5% de las acciones en lo que parece ser el comienzo del proceso.

El sevillismo se siente amenazado. Y con razón. Las sociedades anónimas impiden que la llegada de un magnate se haga con el control de las mismas. Muy a su pesar, el sevillista de corazón ha tomado conciencia y por ello intenta blindar el mayor patrimonio que posee el club. El Ramón Sánchez-Pizjúan y la ciudad deportiva José Ramón Cisneros. El accionariado de base (posee el 30% del capital) solicitó aumentar el cuórum necesario (del 50% al 75%) para que se pueda proceder a la venta del santuario sevillista. Una propuesta rechazada en la Junta General de Accionistas y que deja entrever que dentro del futuro acuerdo están estadio y ciudad deportiva. 

Mientras tanto, el equipo afronta la primera gran final de la temporada. El encuentro ante el Kuban Krasnodar puede encender aún más una llama muy viva. La guerra está declarada antes y después del partido, pero en caso de caer en Europa, Sevilla puede vivir su particular ‘Noche de los Cristales Rotos’. La afición debe ser inteligente, el equipo tiene que seguir ganando con el apoyo del jugador número 12. Las confrontaciones deben existir por el bien a un sentimiento, pero no durante un encuentro vital. Merece la pena apagar la llama durante 90 minutos. Después, que cada cual luche por lo suyo…

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Las crisis institucionales suelen estar relacionadas con las deportivas. Si los resultados no acompañan los pañuelos blancos salen de los bolsillos, la dirección deportiva se cuestiona y cualquier gestión es revisada con lupa por el verdadero y único dueño de los clubes de fútbol: la afición.

Olvídenlo. El Sevilla Fútbol Club está pasando por el momento más convulso y determinante de su historia más reciente. Tener las cuentas saneadas, haber sido un ejemplo mundial a nivel de scouting, llenar las vitrinas de trofeos o convertirse en el equipo con más ‘Uefas‘ en Europa, no sirve de nada cuando está en riesgo el sentimiento.

Para el que no esté al tanto de la actualidad hispalense: el Sevilla Fútbol Club se está vendiendo. Los máximos accionistas han estado comprando acciones a los que disponían de pocos títulos a un precio elevado (entre 1000 y 1500 euros). A su vez, se especulaba con que éstas se estaban revendiendo a un grupo inversor extranjero multiplicando el valor por tres o por cuatro. Un rumor que acabó confirmando Carolina Alés en la pasada Junta General de Accionistas en un peligroso acto de valentía y sinceridad. La lamentable forma en la que la hija de Roberto Alés –legendario ex presidente del Sevilla FC- destapó la venta de sus acciones es lo que más ofende, pero no es lo más importante. Quedémonos con el fondo de sus palabras. 

Los Del Nido, los Alés y el grupo de Utrera con Pepe Castro a la cabeza parecían controlar el Sevilla FC a pesar de sus diferencias. Curioso. Ahora, parecen estar más de acuerdo que nunca para dejar el club en manos de un enigmático grupo llamado Sevillistas Unidos 2020 SL con sede en Delaware (Estados Unidos). Las leyes permiten la opacidad de las empresas registradas en dicho paraíso fiscal mientras los caminos apuntan a nombres como los de Dennis J. Broderick (MACY’S INC) o Paraag Marathe (presidente de San Francisco 49ers). La única realidad es que un grupo ha entrado en acción en Nervión al alcanzar el 5% de las acciones en lo que parece ser el comienzo del proceso.

El sevillismo se siente amenazado. Y con razón. Las sociedades anónimas impiden que la llegada de un magnate se haga con el control de las mismas. Muy a su pesar, el sevillista de corazón ha tomado conciencia y por ello intenta blindar el mayor patrimonio que posee el club. El Ramón Sánchez-Pizjúan y la ciudad deportiva José Ramón Cisneros. El accionariado de base (posee el 30% del capital) solicitó aumentar el cuórum necesario (del 50% al 75%) para que se pueda proceder a la venta del santuario sevillista. Una propuesta rechazada en la Junta General de Accionistas y que deja entrever que dentro del futuro acuerdo están estadio y ciudad deportiva. 

Mientras tanto, el equipo afronta la primera gran final de la temporada. El encuentro ante el Kuban Krasnodar puede encender aún más una llama muy viva. La guerra está declarada antes y después del partido, pero en caso de caer en Europa, Sevilla puede vivir su particular ‘Noche de los Cristales Rotos’. La afición debe ser inteligente, el equipo tiene que seguir ganando con el apoyo del jugador número 12. Las confrontaciones deben existir por el bien a un sentimiento, pero no durante un encuentro vital. Merece la pena apagar la llama durante 90 minutos. Después, que cada cual luche por lo suyo…

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