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El Revierderby de todos

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 30-04-2019

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El Revierderby lo tenía todo de cara para ser el gran partido en la 31ª jornada de la actual Bundesliga y, la verdad, que no defraudó. En juego, el título y las posiciones de descenso. Para el Schalke 04, la presión de que, si fallaba, los rivales directos se le podían acercar y ponerle en más apuros en las jornadas que faltan por disputarse. En el lado local, el del Signal Iduna Park, la opción de seguir metiendo presión a su rival en la lucha por el título, el Bayern, que jugaba al día siguiente. Mucha presión para ambos y un único objetivo: ganar.

Sin embargo, este duelo de la cuenca del Ruhr no se jugaba solo en Dortmund, sino que también lo hacía en Hannover, en Nüremberg, en Stuttgart. Había mucho en juego y no solo la rivalidad entre vecinos. El que cayera, si sus rivales directos no fallaban, habría dado un paso atrás a la hora de conseguir su objetivo. Simultáneamente al Revierderby se disputaba el duelo entre el colista, Hannover 96, y el Mainz 05, un equipo situado en tierra de nadie en la clasificación. A pesar de haberse adelantado en el marcador antes del primer cuarto de hora, la figura de Daniel Caligiuri se erigió para llevar al conjunto minero hacia una victoria balsámica y tranquilizadora, algo que no se había visto en todo el año por Gelsenkirchen. Con dos goles y una asistencia, Caligiuri lideró al equipo de Huub Stevens hacia un gran triunfo que valía mucho. Mientras tanto, en Hannover, los locales sorprendieron a los de Maguncia y también sumaron una victoria. Thomas Doll sabía que tenía entre manos la difícil misión de evitar el descenso, pero sí lo iban a luchar hasta el final.

Esa victoria, la primera para ellos desde la segunda semana de febrero, supuso la posibilidad de aferrarse a la opción de la Relegation, puesto que la permanencia directa se había olvidado por culpa del mencionado duelo de la cuenca del Ruhr. Con los triunfos de Hannover y Schalke 04, en el siguiente partido le llegó el turno al Stuttgart, que debía jugar en su casa ante un Borussia Mönchengladbach con las miras puestas en el cuarto puesto, el último que daba acceso a la próxima edición de la Champions League.

Ante todo pronóstico y siendo inferior a su rival, un gol de Anastasios Donis acababa con la tranquilidad minera o los nervios del Hannover, que veían como su distancia con los de la Mercedes no cambiaba, a pesar de haber cumplido ellos su objetivo, el de ganar. Había que esperar al domingo para ver el cierre de la jornada y el último de los duelos que se vería afectado por la disputa del duelo vecinal entre mineros y borussers. El Bayern, si conseguía vencer en el Max-Morlock-Stadion, se hubiera distanciado a cuatro puntos del BVB, a falta de nueve por disputar, lo que significaría que tendría un pie en el título de liga, uno más para la colección bávara.

Pero eso no ocurrió. Tras el descanso, habiendo sido mejor el conjunto de Kovac en los 45′ anteriores, Matheus Pereira se aprovechó de un rechace y adelantó a los locales. Serge Gnabry, que culminaba un muy buen mes de abril en lo que a su trayectoria se refiere, acabó con el sueño de su rival y finalmente dejó el resultado en un empate. Pobre para unos e insuficiente para los otros. La igualada ponía un margen de dos puntos en la lucha por el título y acercaba a cinco a la Relegation a un club que, como el Hannover 96, se debía olvidar ya de las opciones directas de permanencia.

Poco o casi nada había cambiado la situación en lo que a la lucha por el título y la permanencia se refiere. En lo alto de la tabla fallaron los dos; en la cola, sumaron todos menos uno los tres puntos. El Revierderby iba a marcar la pauta. Gente como Marco Reus pasó de héroe a villano, siendo expulsado por roja directa y condicionando su participación en lo que resta de liga, puesto que la sanción de dos partidos que le fue impuesta le impedirá jugar ante Werder Bremen y Mönchengladbach. Si a eso se le suma la expulsión de Marius Wolf y teniendo en cuenta las bajas de Hakimi y Piszczek, Lucien Favre tendrá que estrujarse la cabeza para tapar un hueco que le puede dar problemas.

El BVB tiene a favor que, en las últimas dos jornadas, el Bayern se la juegue ante clubes clasificados en puestos de Champions. Casualmente, el último de ellos es el Eintracht Frankfurt, que les aguó el fin de fiesta de la temporada pasada, goleándoles en la final de Copa, pero también les dieron una alegría, devolviéndoles la goleada en la Supercopa. El Revierderby y el duelo bávaro dejaron aire para algunos y menos esperanza para otros. Aún quedan tres partidos y no hay nada en juego. Lo único que se puede decidir en los próximos días es el nombre de los dos clubes que descenderán de manera directa a 2.Bundesliga. Tanto FC Nürnberg como Hannover 96 deben jugarse ese último aliento en ciudades complicadas como Múnich y Wolfsburgo. Cualquier cosa que sea no ganar hará que cobre relevancia el partido del Olímpico de Berlín entre el Hertha BSC y el Stuttgart. Si ganan los visitantes, todo acaba para ellos.

Y sí, todo esto se produjo, en parte, influenciado por lo sucedido en un solo partido, que no es un partido cualquiera. El pasado día 27 de abril, el Revierderby pasó de ser el derbi de la cuenca del Ruhr a ser algo más que un simple partido de rivalidad entre equipos cercanos. La rivalidad afectaba a otros que se jugaban la vida o el éxito. El duelo entre Borussia Dortmund y Schalke 04, con sus tensiones, goles y sanciones, se convirtió, por unos días, en “el Revierderby de todos”.

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El Revierderby lo tenía todo de cara para ser el gran partido en la 31ª jornada de la actual Bundesliga y, la verdad, que no defraudó. En juego, el título y las posiciones de descenso. Para el Schalke 04, la presión de que, si fallaba, los rivales directos se le podían acercar y ponerle en más apuros en las jornadas que faltan por disputarse. En el lado local, el del Signal Iduna Park, la opción de seguir metiendo presión a su rival en la lucha por el título, el Bayern, que jugaba al día siguiente. Mucha presión para ambos y un único objetivo: ganar.

Sin embargo, este duelo de la cuenca del Ruhr no se jugaba solo en Dortmund, sino que también lo hacía en Hannover, en Nüremberg, en Stuttgart. Había mucho en juego y no solo la rivalidad entre vecinos. El que cayera, si sus rivales directos no fallaban, habría dado un paso atrás a la hora de conseguir su objetivo. Simultáneamente al Revierderby se disputaba el duelo entre el colista, Hannover 96, y el Mainz 05, un equipo situado en tierra de nadie en la clasificación. A pesar de haberse adelantado en el marcador antes del primer cuarto de hora, la figura de Daniel Caligiuri se erigió para llevar al conjunto minero hacia una victoria balsámica y tranquilizadora, algo que no se había visto en todo el año por Gelsenkirchen. Con dos goles y una asistencia, Caligiuri lideró al equipo de Huub Stevens hacia un gran triunfo que valía mucho. Mientras tanto, en Hannover, los locales sorprendieron a los de Maguncia y también sumaron una victoria. Thomas Doll sabía que tenía entre manos la difícil misión de evitar el descenso, pero sí lo iban a luchar hasta el final.

Esa victoria, la primera para ellos desde la segunda semana de febrero, supuso la posibilidad de aferrarse a la opción de la Relegation, puesto que la permanencia directa se había olvidado por culpa del mencionado duelo de la cuenca del Ruhr. Con los triunfos de Hannover y Schalke 04, en el siguiente partido le llegó el turno al Stuttgart, que debía jugar en su casa ante un Borussia Mönchengladbach con las miras puestas en el cuarto puesto, el último que daba acceso a la próxima edición de la Champions League.

Ante todo pronóstico y siendo inferior a su rival, un gol de Anastasios Donis acababa con la tranquilidad minera o los nervios del Hannover, que veían como su distancia con los de la Mercedes no cambiaba, a pesar de haber cumplido ellos su objetivo, el de ganar. Había que esperar al domingo para ver el cierre de la jornada y el último de los duelos que se vería afectado por la disputa del duelo vecinal entre mineros y borussers. El Bayern, si conseguía vencer en el Max-Morlock-Stadion, se hubiera distanciado a cuatro puntos del BVB, a falta de nueve por disputar, lo que significaría que tendría un pie en el título de liga, uno más para la colección bávara.

Pero eso no ocurrió. Tras el descanso, habiendo sido mejor el conjunto de Kovac en los 45′ anteriores, Matheus Pereira se aprovechó de un rechace y adelantó a los locales. Serge Gnabry, que culminaba un muy buen mes de abril en lo que a su trayectoria se refiere, acabó con el sueño de su rival y finalmente dejó el resultado en un empate. Pobre para unos e insuficiente para los otros. La igualada ponía un margen de dos puntos en la lucha por el título y acercaba a cinco a la Relegation a un club que, como el Hannover 96, se debía olvidar ya de las opciones directas de permanencia.

Poco o casi nada había cambiado la situación en lo que a la lucha por el título y la permanencia se refiere. En lo alto de la tabla fallaron los dos; en la cola, sumaron todos menos uno los tres puntos. El Revierderby iba a marcar la pauta. Gente como Marco Reus pasó de héroe a villano, siendo expulsado por roja directa y condicionando su participación en lo que resta de liga, puesto que la sanción de dos partidos que le fue impuesta le impedirá jugar ante Werder Bremen y Mönchengladbach. Si a eso se le suma la expulsión de Marius Wolf y teniendo en cuenta las bajas de Hakimi y Piszczek, Lucien Favre tendrá que estrujarse la cabeza para tapar un hueco que le puede dar problemas.

El BVB tiene a favor que, en las últimas dos jornadas, el Bayern se la juegue ante clubes clasificados en puestos de Champions. Casualmente, el último de ellos es el Eintracht Frankfurt, que les aguó el fin de fiesta de la temporada pasada, goleándoles en la final de Copa, pero también les dieron una alegría, devolviéndoles la goleada en la Supercopa. El Revierderby y el duelo bávaro dejaron aire para algunos y menos esperanza para otros. Aún quedan tres partidos y no hay nada en juego. Lo único que se puede decidir en los próximos días es el nombre de los dos clubes que descenderán de manera directa a 2.Bundesliga. Tanto FC Nürnberg como Hannover 96 deben jugarse ese último aliento en ciudades complicadas como Múnich y Wolfsburgo. Cualquier cosa que sea no ganar hará que cobre relevancia el partido del Olímpico de Berlín entre el Hertha BSC y el Stuttgart. Si ganan los visitantes, todo acaba para ellos.

Y sí, todo esto se produjo, en parte, influenciado por lo sucedido en un solo partido, que no es un partido cualquiera. El pasado día 27 de abril, el Revierderby pasó de ser el derbi de la cuenca del Ruhr a ser algo más que un simple partido de rivalidad entre equipos cercanos. La rivalidad afectaba a otros que se jugaban la vida o el éxito. El duelo entre Borussia Dortmund y Schalke 04, con sus tensiones, goles y sanciones, se convirtió, por unos días, en “el Revierderby de todos”.

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