_Alemania

El regreso a la élite

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 14-07-2020

Ha llovido mucho desde 2009. Aquel fue el último del Arminia Bielefeld en la Bundesliga hasta la fecha. Ese año el Werder Bremen perdía la final de la última Copa de la UEFA, que pasó a denominarse Europa League la temporada siguiente; el Hoffenheim se estrenaba en la máxima categoría de la mano de Ralf Rangnick; el RB Leipzig, uno de los actuales grandes clubes de Alemania, daba sus primeros pasos, un par de meses antes de estrenarse en quinta división; y en lo más alto no ganó el Bayern, sino el Wolfsburg de Felix Magath, con Grafite y Edin Dzeko como protagonistas; puesto que marcaron 54 goles entre los dos.

El Arminia descendió de manera directa y siendo colista, pero pudo haberlo evitado. Estuvieron en descenso directo en tres jornadas y, llegando a la penúltima fecha, se encontraban en puesto de promoción, justo el año en el que ese formato se volvía a ver en el fútbol germano. Los resultados no se dieron y el conjunto de Michael Frontzeck (Jörg Berger en la última jornada) descendió siendo último. El Energie Cottbus, conjunto que disputó la Relegation, también acabó descendiendo y les acompañó el Karlsruher.

Aquella fue su última participación en Bundesliga y, tras eso, llegaron años complicados. En dos temporadas acabaron descendiendo a 3.Liga y, además, como colistas. Ese primer año en la tercera categoría no fue nada bueno y cerraron la temporada ‘en tierra de nadie’, con la misma distancia del descenso que del partido de promoción de ascenso, unos 11 puntos. En el segundo intento lo consiguieron, quedando por detrás del Karlsruher, club con el que, casualmente, habían descendido de manera directa en 2009. Ahora, tras cinco años consecutivos en 2.Bundesliga, por fin han dado el paso, de la mano de Uwe Neuhaus, que les rescató de la zona media-baja para colocarles en la lucha por la zona alta de la segunda división, con un único objetivo, mirar aún más arriba.

Una peligrosa transformación

El otro club que consiguió el ascenso esta temporada es un histórico (y con galones). Cinco veces campeón alemán (tres de ellas de Bundesliga) y campeón de la DFB Pokal hasta en tres ocasiones, el Stuttgart no ha conseguido mantener un proyecto estable y ha pasado dos de las últimas cuatro temporadas en 2.Bundesliga. No ha habido un proyecto que devolviera al conjunto de la ciudad de la Mercedes Benz a estabilizarse entre los grandes, por lo que han ido dando tumbos los últimos años.

Enlazándolo con el Arminia toca recordar, por ejemplo, que en aquel 2019, el último del Bielefeld en Primera, el Stuttgart de Armin Veh y Markus Babbel (una parte de la temporada para cada uno) quedó tercero, a solo cinco puntos del campeón y dos años antes había sumado su último título hasta la fecha. En 2007 ganó con Mario Gómez y en 2020 ascendió con Mario Gómez. Se cerró el círculo. 

El Stuttgart celebró el ascenso al mismo tiempo que despedía a Mario Gómez.

Ahora al Stuttgart le toca reinventarse y hacer, primero, un equipo que logre la permanencia, para luego ir escalando posiciones y, quién sabe, acariciar de nuevo las competiciones europeas. Está difícil, porque ya hay muchos candidatos para los primeros puestos, pero siempre alguno queda descolgado. Aún está lejos. Lo importante es el ahora. Deben conseguir estabilidad y no mantener ese estatus actual de club ascensor, que tan pronto está luchando por la permanencia en Primera, como por el ascenso en Segunda. Celebrar que han vuelto una temporada después de caer, que no le ha pasado como otros, que se han atascado en esa categoría o, incluso, han llegado a bajar algún peldaño más.

Un ‘casi’ milagro y una nueva decepción

Dos equipos se quedaron a las puertas del éxito, pero no lo tomaron de diferente manera. Por una parte, el FC Heidenheim, club que nunca ha estado en la Bundesliga y solo ha disputado cinco temporadas en el fútbol profesional germano. Un equipo humilde con un técnico que lleva 13 años en el cargo, que se quedó a un gol del ascenso, tras disputar la Relegation ante el Werder Bremen. Más duele ese caso en cómo se dio. Porque el Heidenheim se marchó de Bremen con todo abierto, un 0-0 que les obligaba a marcar en casa en la vuelta. Y todo se torció a los 3′, con un gol de Theuerkauf en propia puerta, un ex canterano del Werder Bremen. Finalmente no se dio y el humilde Heidenheim, se quedó sin premio.

El Heidenheim se quedó a un gol del ascenso.

Pero sin duda, la mayor decepción de la temporada en Alemania no fue otra que la del, de nuevo, no ascenso del Hamburger SV. Por segunda vez se quedaron a las puertas. Ni ascenso directo, ni promoción. El reloj del Volksparkstadion se paró y, con él, toda la historia de un club tan grande como el hanseático. De nada sirve haber ganado una Copa de Europa o varias ligas, entre otros títulos. Caer a Segunda División implica reinventarse y lo de Hamburgo han sido dos experimentos fallidos. Muchos futbolistas jóvenes que no están preparados para asumir el objetivo que tenía antes el HSV, que era subir sí o sí. Para lograrlo el equipo debe pasar de ser un grande de Primera a mimetizarse en un club de Segunda, que pueda dar ese paso que les ha faltado, porque llevan dos temporadas quedándose sin gasolina.

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Ha llovido mucho desde 2009. Aquel fue el último del Arminia Bielefeld en la Bundesliga hasta la fecha. Ese año el Werder Bremen perdía la final de la última Copa de la UEFA, que pasó a denominarse Europa League la temporada siguiente; el Hoffenheim se estrenaba en la máxima categoría de la mano de Ralf Rangnick; el RB Leipzig, uno de los actuales grandes clubes de Alemania, daba sus primeros pasos, un par de meses antes de estrenarse en quinta división; y en lo más alto no ganó el Bayern, sino el Wolfsburg de Felix Magath, con Grafite y Edin Dzeko como protagonistas; puesto que marcaron 54 goles entre los dos.

El Arminia descendió de manera directa y siendo colista, pero pudo haberlo evitado. Estuvieron en descenso directo en tres jornadas y, llegando a la penúltima fecha, se encontraban en puesto de promoción, justo el año en el que ese formato se volvía a ver en el fútbol germano. Los resultados no se dieron y el conjunto de Michael Frontzeck (Jörg Berger en la última jornada) descendió siendo último. El Energie Cottbus, conjunto que disputó la Relegation, también acabó descendiendo y les acompañó el Karlsruher.

Aquella fue su última participación en Bundesliga y, tras eso, llegaron años complicados. En dos temporadas acabaron descendiendo a 3.Liga y, además, como colistas. Ese primer año en la tercera categoría no fue nada bueno y cerraron la temporada ‘en tierra de nadie’, con la misma distancia del descenso que del partido de promoción de ascenso, unos 11 puntos. En el segundo intento lo consiguieron, quedando por detrás del Karlsruher, club con el que, casualmente, habían descendido de manera directa en 2009. Ahora, tras cinco años consecutivos en 2.Bundesliga, por fin han dado el paso, de la mano de Uwe Neuhaus, que les rescató de la zona media-baja para colocarles en la lucha por la zona alta de la segunda división, con un único objetivo, mirar aún más arriba.

Una peligrosa transformación

El otro club que consiguió el ascenso esta temporada es un histórico (y con galones). Cinco veces campeón alemán (tres de ellas de Bundesliga) y campeón de la DFB Pokal hasta en tres ocasiones, el Stuttgart no ha conseguido mantener un proyecto estable y ha pasado dos de las últimas cuatro temporadas en 2.Bundesliga. No ha habido un proyecto que devolviera al conjunto de la ciudad de la Mercedes Benz a estabilizarse entre los grandes, por lo que han ido dando tumbos los últimos años.

Enlazándolo con el Arminia toca recordar, por ejemplo, que en aquel 2019, el último del Bielefeld en Primera, el Stuttgart de Armin Veh y Markus Babbel (una parte de la temporada para cada uno) quedó tercero, a solo cinco puntos del campeón y dos años antes había sumado su último título hasta la fecha. En 2007 ganó con Mario Gómez y en 2020 ascendió con Mario Gómez. Se cerró el círculo. 

El Stuttgart celebró el ascenso al mismo tiempo que despedía a Mario Gómez.

Ahora al Stuttgart le toca reinventarse y hacer, primero, un equipo que logre la permanencia, para luego ir escalando posiciones y, quién sabe, acariciar de nuevo las competiciones europeas. Está difícil, porque ya hay muchos candidatos para los primeros puestos, pero siempre alguno queda descolgado. Aún está lejos. Lo importante es el ahora. Deben conseguir estabilidad y no mantener ese estatus actual de club ascensor, que tan pronto está luchando por la permanencia en Primera, como por el ascenso en Segunda. Celebrar que han vuelto una temporada después de caer, que no le ha pasado como otros, que se han atascado en esa categoría o, incluso, han llegado a bajar algún peldaño más.

Un ‘casi’ milagro y una nueva decepción

Dos equipos se quedaron a las puertas del éxito, pero no lo tomaron de diferente manera. Por una parte, el FC Heidenheim, club que nunca ha estado en la Bundesliga y solo ha disputado cinco temporadas en el fútbol profesional germano. Un equipo humilde con un técnico que lleva 13 años en el cargo, que se quedó a un gol del ascenso, tras disputar la Relegation ante el Werder Bremen. Más duele ese caso en cómo se dio. Porque el Heidenheim se marchó de Bremen con todo abierto, un 0-0 que les obligaba a marcar en casa en la vuelta. Y todo se torció a los 3′, con un gol de Theuerkauf en propia puerta, un ex canterano del Werder Bremen. Finalmente no se dio y el humilde Heidenheim, se quedó sin premio.

El Heidenheim se quedó a un gol del ascenso.

Pero sin duda, la mayor decepción de la temporada en Alemania no fue otra que la del, de nuevo, no ascenso del Hamburger SV. Por segunda vez se quedaron a las puertas. Ni ascenso directo, ni promoción. El reloj del Volksparkstadion se paró y, con él, toda la historia de un club tan grande como el hanseático. De nada sirve haber ganado una Copa de Europa o varias ligas, entre otros títulos. Caer a Segunda División implica reinventarse y lo de Hamburgo han sido dos experimentos fallidos. Muchos futbolistas jóvenes que no están preparados para asumir el objetivo que tenía antes el HSV, que era subir sí o sí. Para lograrlo el equipo debe pasar de ser un grande de Primera a mimetizarse en un club de Segunda, que pueda dar ese paso que les ha faltado, porque llevan dos temporadas quedándose sin gasolina.

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El regreso a la élite

Juanma Perera @juanmaHumilAfic
14-07-2020

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Ascenso, permanencia y despedida

Juanma Perera @juanmaHumilAfic
07-07-2020