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El portero que se convirtió en leyenda

Javier Siñeriz @jsineriz96 31-01-2019

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Mi pasión por el fútbol es algo que se puede deducir según se entra en mi habitación. En ella, conviven bufandas de diversos equipos que hablan de los países y estadios que he visitado, camisetas de fútbol que guardo con un cariño impresionante, diversos recuerdos relacionados con el fútbol y una fotografía. Sí, es extraño que en un lugar en el que se respira fútbol solo se pueda ver una foto relacionada con este deporte. Esto es así porque el personaje requiere ese estatus, el de ser único. La fotografía de la que hablo es del mítico Lev Yashin haciendo una parada. El único guardameta que ha conseguido el Balón de Oro. Una auténtica leyenda del fútbol.

Lev Ivanovich Yashin nació un 22 de octubre de 1929 en Moscú. Eran tiempos duros en todo el mundo, incluida la Unión Soviética. Por ello, Yashin comenzó a trabajar siendo todavía un niño. Pronto se vio su afición por el deporte y el joven Lev empezó a jugar al hockey hielo. Pero a los 17 años su vida cambio. El fútbol apareció y, gracias a este deporte, se convirtió en leyenda. En sus primeros pasos en dicho deporte no le atraía ser portero, pero no le quedó remedio. Algo que seguro que agradeció con el paso de los años.

Ya en las filas del Dinamo de Moscú y de la selección soviética, Yashin comenzó a ser cada vez más y más reconocido por compañeros, pero también por rivales. No solo era reconocido y valorado por ellos, sino que, al ser una persona afable, se ganaba el cariño de todos los que le rodeaban, incluidos los rivales. Por ello, es muy difícil escuchar a alguien decir algo malo sobre el mítico portero ruso. Como guardameta también fue algo diferente. Fue pionero tanto en el dominio del área como en el inicio de las jugadas de ataque, era habitual ver a Yashin anticipar jugadas de peligro gracias a sus salidas por alto. Además, era un cancerbero corpulento, ágil y con grandes reflejos, cualidades que le llevaron a lo más alto.

Lo más alto fue el Balón de Oro que recibió en 1963 como mejor jugador europeo de aquel año. Hasta el día de hoy, Yashin es el único portero que ha recibido dicho galardón. Es probable que muchos conozcan mejor a Lev Yashin por su sobrenombre, la ‘Araña Negra’. Este apodo tiene una explicación muy sencilla. Yashin siempre vestía de negro y sus rivales afirmaban que parecía que tenía ocho brazos, igual que una araña. De ahí viene ese alias tan conocido en el mundo del fútbol.

En 1986 perdió una pierna tras una enfermedad y en 1990 falleció a causa de un cáncer de estómago. Esto causó un gran impacto en el mundo del fútbol y en todo su país. La admiración que se profesaba antes en la Unión Soviética y ahora en Rusia a la figura de Lev Yashin era y es tremenda. Con motivo del pasado Mundial celebrado en Rusia, se puso en circulación un billete conmemorativo de la competición en el que aparecía el guardameta. Esto convirtió a Yashin en ser la primera persona en Rusia que sin ser jefe de Estado tiene una moneda con su imagen. Algo que demuestra lo que la ‘Araña negra’ significa para su país.

Además, la relación que Lev Yashin tenía con España era bastante cercana. Él mismo reconoció que su gran ídolo futbolístico fue Ricardo Zamora, uno de los porteros más reconocidos de la historia de España. En ese grupo de porteros españoles míticos también encontramos a José Ángel ‘El Chopo’ Iríbar, quien reconoció que Yashin era uno de sus referentes. El guardameta ruso se enfrentó al español en la final de la Eurocopa de 1964 que ganó España y después del encuentro Iríbar consiguió la camiseta de su ídolo. En varias ocasiones ha afirmado que entre ambos había mucho cariño y admiración, y que Yashin significaba mucho para él.

Tanto es así que, en 2012, y con motivo de un viaje del Athletic Club a Moscú, Iríbar visitó la tumba de su ídolo, referente y amigo en el cementerio de Vagankovskaya. El de Zarauz sentía que le debía esa visita después de que Lev Yashin estuviera presente en San Mamés en el homenaje al guardameta español por su récord de internacionalidades. Ambos hechos muestran la grandeza de la ‘Araña Negra’, el portero que, gracias a sus actos y a su forma de ser, se convirtió en leyenda.

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Mi pasión por el fútbol es algo que se puede deducir según se entra en mi habitación. En ella, conviven bufandas de diversos equipos que hablan de los países y estadios que he visitado, camisetas de fútbol que guardo con un cariño impresionante, diversos recuerdos relacionados con el fútbol y una fotografía. Sí, es extraño que en un lugar en el que se respira fútbol solo se pueda ver una foto relacionada con este deporte. Esto es así porque el personaje requiere ese estatus, el de ser único. La fotografía de la que hablo es del mítico Lev Yashin haciendo una parada. El único guardameta que ha conseguido el Balón de Oro. Una auténtica leyenda del fútbol.

Lev Ivanovich Yashin nació un 22 de octubre de 1929 en Moscú. Eran tiempos duros en todo el mundo, incluida la Unión Soviética. Por ello, Yashin comenzó a trabajar siendo todavía un niño. Pronto se vio su afición por el deporte y el joven Lev empezó a jugar al hockey hielo. Pero a los 17 años su vida cambio. El fútbol apareció y, gracias a este deporte, se convirtió en leyenda. En sus primeros pasos en dicho deporte no le atraía ser portero, pero no le quedó remedio. Algo que seguro que agradeció con el paso de los años.

Ya en las filas del Dinamo de Moscú y de la selección soviética, Yashin comenzó a ser cada vez más y más reconocido por compañeros, pero también por rivales. No solo era reconocido y valorado por ellos, sino que, al ser una persona afable, se ganaba el cariño de todos los que le rodeaban, incluidos los rivales. Por ello, es muy difícil escuchar a alguien decir algo malo sobre el mítico portero ruso. Como guardameta también fue algo diferente. Fue pionero tanto en el dominio del área como en el inicio de las jugadas de ataque, era habitual ver a Yashin anticipar jugadas de peligro gracias a sus salidas por alto. Además, era un cancerbero corpulento, ágil y con grandes reflejos, cualidades que le llevaron a lo más alto.

Lo más alto fue el Balón de Oro que recibió en 1963 como mejor jugador europeo de aquel año. Hasta el día de hoy, Yashin es el único portero que ha recibido dicho galardón. Es probable que muchos conozcan mejor a Lev Yashin por su sobrenombre, la ‘Araña Negra’. Este apodo tiene una explicación muy sencilla. Yashin siempre vestía de negro y sus rivales afirmaban que parecía que tenía ocho brazos, igual que una araña. De ahí viene ese alias tan conocido en el mundo del fútbol.

En 1986 perdió una pierna tras una enfermedad y en 1990 falleció a causa de un cáncer de estómago. Esto causó un gran impacto en el mundo del fútbol y en todo su país. La admiración que se profesaba antes en la Unión Soviética y ahora en Rusia a la figura de Lev Yashin era y es tremenda. Con motivo del pasado Mundial celebrado en Rusia, se puso en circulación un billete conmemorativo de la competición en el que aparecía el guardameta. Esto convirtió a Yashin en ser la primera persona en Rusia que sin ser jefe de Estado tiene una moneda con su imagen. Algo que demuestra lo que la ‘Araña negra’ significa para su país.

Además, la relación que Lev Yashin tenía con España era bastante cercana. Él mismo reconoció que su gran ídolo futbolístico fue Ricardo Zamora, uno de los porteros más reconocidos de la historia de España. En ese grupo de porteros españoles míticos también encontramos a José Ángel ‘El Chopo’ Iríbar, quien reconoció que Yashin era uno de sus referentes. El guardameta ruso se enfrentó al español en la final de la Eurocopa de 1964 que ganó España y después del encuentro Iríbar consiguió la camiseta de su ídolo. En varias ocasiones ha afirmado que entre ambos había mucho cariño y admiración, y que Yashin significaba mucho para él.

Tanto es así que, en 2012, y con motivo de un viaje del Athletic Club a Moscú, Iríbar visitó la tumba de su ídolo, referente y amigo en el cementerio de Vagankovskaya. El de Zarauz sentía que le debía esa visita después de que Lev Yashin estuviera presente en San Mamés en el homenaje al guardameta español por su récord de internacionalidades. Ambos hechos muestran la grandeza de la ‘Araña Negra’, el portero que, gracias a sus actos y a su forma de ser, se convirtió en leyenda.

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