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El otro clásico

Un clásico no diferencia deportes. Cuando Barça y Real Madrid disputan un partido, da igual en qué disciplina, la tensión se hace con la atmósfera del pabellón. O del campo. También llega a los aficionados, he conocido a seguidores acérrimos de estos dos equipos que, sin haber visto un solo partido de baloncesto, pueden vivir como el que más un clásico. Los puretas del baloncesto lo reprochan pero es que no es solo baloncesto. Es un clásico.

Todavía no sé si un clásico es más o menos clásico cuando se juega justo un día antes de otro. El partido del viernes entre Barcelona y Real Madrid será la antesala de un clásico de fútbol, que suele dar más que hablar. De todas formas, que nadie se atreva a decir que el partido del viernes se queda lejos. No estamos hablando de un telonero al uso. Estamos hablando de Metallica cuando actuaba antes de Guns N´ Roses.

Quizás no sea el clásico que se presente con mejor nivel de baloncesto. Esto no ha hecho más que empezar, pero el Real Madrid ya coquetea con las últimas posiciones de la clasificación en la Euroliga. El Barça, que recibió el fin de semana una advertencia del Baskonia, ha dejado mejor impresión en Europa, pero aún está lejos del nivel que se le presupone.

Y, como no podía ser de otra forma, en los banquillos se sentarán dos clásicos: Pablo Laso y Šarūnas Jasikevičius se vuelven a cruzar en momentos cruciales para su carrera. Pablo llega cuestionado tras firmar su peor inicio en Europa desde que él es el entrenador. No tiene porqué significar nada, se le ha cuestionado tantas veces que se ha convertido en todo un experto en cerrar bocas. Todavía no sé cómo lo hace.

Mientras tanto, Saras todavía está en proceso de adaptación al banquillo blaugrana, pero ya se empieza a intuir su estilo. No es de los que anda con bromas. Su vuelta al Barcelona para hacerse cargo de la primera plantilla es lo más cerca que ha estado el Barça de celebrar un título en el último año. Los culés llevaban varias temporadas ilusionados con su regreso, como si del mesías encargado de reconducir la sección se tratase. Para que se hagan una idea los futboleros que se unen en los clásicos: le ven como el “Guardiola lituano”.

Lo bueno del baloncesto es que suele dejar más clásicos por temporada que el fútbol. En la Supercopa los blancos se encargaron de darle la bienvenida a Jasikevičius. Un mes después, en una situación muy distinta, es el Barça quien ha demostrado tener argumentos baloncestísticos para dejar tocado a un rival en horas bajas. Pero, como sabréis, no es solo baloncesto. Es otro clásico.

Imagen de cabecera: Sonia Canada Cordon (Imago)

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Un clásico no diferencia deportes. Cuando Barça y Real Madrid disputan un partido, da igual en qué disciplina, la tensión se hace con la atmósfera del pabellón. O del campo. También llega a los aficionados, he conocido a seguidores acérrimos de estos dos equipos que, sin haber visto un solo partido de baloncesto, pueden vivir como el que más un clásico. Los puretas del baloncesto lo reprochan pero es que no es solo baloncesto. Es un clásico.

Todavía no sé si un clásico es más o menos clásico cuando se juega justo un día antes de otro. El partido del viernes entre Barcelona y Real Madrid será la antesala de un clásico de fútbol, que suele dar más que hablar. De todas formas, que nadie se atreva a decir que el partido del viernes se queda lejos. No estamos hablando de un telonero al uso. Estamos hablando de Metallica cuando actuaba antes de Guns N´ Roses.

Quizás no sea el clásico que se presente con mejor nivel de baloncesto. Esto no ha hecho más que empezar, pero el Real Madrid ya coquetea con las últimas posiciones de la clasificación en la Euroliga. El Barça, que recibió el fin de semana una advertencia del Baskonia, ha dejado mejor impresión en Europa, pero aún está lejos del nivel que se le presupone.

Y, como no podía ser de otra forma, en los banquillos se sentarán dos clásicos: Pablo Laso y Šarūnas Jasikevičius se vuelven a cruzar en momentos cruciales para su carrera. Pablo llega cuestionado tras firmar su peor inicio en Europa desde que él es el entrenador. No tiene porqué significar nada, se le ha cuestionado tantas veces que se ha convertido en todo un experto en cerrar bocas. Todavía no sé cómo lo hace.

Mientras tanto, Saras todavía está en proceso de adaptación al banquillo blaugrana, pero ya se empieza a intuir su estilo. No es de los que anda con bromas. Su vuelta al Barcelona para hacerse cargo de la primera plantilla es lo más cerca que ha estado el Barça de celebrar un título en el último año. Los culés llevaban varias temporadas ilusionados con su regreso, como si del mesías encargado de reconducir la sección se tratase. Para que se hagan una idea los futboleros que se unen en los clásicos: le ven como el “Guardiola lituano”.

Lo bueno del baloncesto es que suele dejar más clásicos por temporada que el fútbol. En la Supercopa los blancos se encargaron de darle la bienvenida a Jasikevičius. Un mes después, en una situación muy distinta, es el Barça quien ha demostrado tener argumentos baloncestísticos para dejar tocado a un rival en horas bajas. Pero, como sabréis, no es solo baloncesto. Es otro clásico.

Imagen de cabecera: Sonia Canada Cordon (Imago)