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El número 1 británico estrena palmarés

Alejandro Pérez @aperezgom 25-10-2018

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En la primera lista oficial de la clasificación ATP de marzo (5 de marzo), una de las grandes novedades que ofrecía era el cambio de líder en el tenis británico. La prolongada ausencia de Andy Murray (Glasgow, 1987) por la lesión en la cadera y la buena progresión de Kyle Edmund (Johannesburgo, 1995) hicieron que el primero le cediese el puesto al segundo.

Desde el pasado domingo Edmund no sólo sigue siendo el número 1 británico. Ahora también tiene su primer título ATP World Tour en el palmarés, conseguido en Antwerp. En su segunda final ATP (perdió en Marrakech en primavera).

Desde que el tenista de 23 años ganase su primer ITF en EEUU en 2012, ha ganado algún título cada temporada hasta ahora excepto 2017, temporada en la que se asentó en el top50. Su progresión es notable. En el top20 es el sexto tenista más joven por detrás de Tsitsipas, Zverev, Coric, Khachanov y Medvedev.

De ellos Tsitsipas y Medvedev han estrenado su palmarés este 2018 al igual que Edmund. Khachanov lo hizo en 2016, Coric el año pasado y Zverev se sale del grupo al haber ganado ya incluso Masters 1000.

Desde marzo Edmund es la referencia del tenis para las islas. Y la sombra de Murray es muy alargada. Andy, antes de desaparecer del mapa debido a su lesión de cadera, era el dominador absoluto del tenis británico por el mundo. El escocés cogió en 2006 el testigo de otra gran figura del tenis británico como Tim Henman.

Henman dejó su mejor clasificación en el número 4, una década como número 1 británico (de 1996 a 1998 peleado con Greg Rusedski y en 2006 con Murray), el título en el Masters 1000 de París en 2003, tres finales de Masters Series, seis semifinales de Grand Slam y semifinales en el torneo de Maestros de 1998. Y la plata en dobles en los JJOO de Atlanta. Grandes números que Andy Murray se encargó de superar.

El de Glasgow (hasta ahora, su carrera tenística no está acabada ni mucho menos) ha sido número 1 durante 41 semanas, tiene 45 títulos ATP (el 14º jugador más laureado en al Era Abierta), tres veces campeón de Grand Slam (y seis finales más jugadas), Maestro en 2016 y doble campeón olímpico (2012 y 2016). Y campeón de la Copa Davis en 2015.

Como queda patente, su sombra es muy alargada. Y sus números no son más abultados porque ha compartido etapa profesional con los tres mejores jugadores de todos los tiempos: Federer, Nadal y Djokovic. En Melbourne ha perdido cinco finales (cuatro ante Djokovic y una ante Federer) y en París ante Djokovic en 2016.

Murray se alejó de las pistas tras Wimbledon 2017 y no volvió a competir por la lesión que sufre en la cadera. Como consecuencia de ello, en noviembre salió del top 10 por primera vez desde junio de 2008 salvo mes y medio en 2014. En febrero dejó su sitio entre los 20 mejores por primera vez desde agosto de 2006 (salvo dos semanas en abril de 2008).

En julio llegó al 839º del mundo. Ahora, tras haber jugado seis torneos (cuartos de final en Washington y Shenzhen) está en el 263º siendo la sexta raqueta británica, por detrás de Edmund, Norrie, Clarke, Evans y Ward.

El camino de Edmund (si las lesiones le respetan) está libre obstáculos para conseguir lo que quiera. Con 23 años, el título en Antwerp ha conseguido su mejor clasificación (14º). Está a 1000 puntos del top10, un grupo muy exclusivo pero en el que en un futuro más cerca que lejos, hay un hueco reservado para Kyle. Precisamente ante el top10 es uno de los puntos donde tiene más margen de mejora. Apenas ha ganado dos partidos de 19.

En Grand Slam este año llegó a la semifinales en Melbourne (perdió ante Cilic). Y sólo conoce la segunda semana también en Nueva York. Tiene prácticamente toda su vida tenística por escribir. Pero dos cosas son seguras: ya es campeón ATP y desde marzo lleva el peso de ser la cabeza del tenis británico sobre sus hombros. Y es una carga con mucha historia.

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En la primera lista oficial de la clasificación ATP de marzo (5 de marzo), una de las grandes novedades que ofrecía era el cambio de líder en el tenis británico. La prolongada ausencia de Andy Murray (Glasgow, 1987) por la lesión en la cadera y la buena progresión de Kyle Edmund (Johannesburgo, 1995) hicieron que el primero le cediese el puesto al segundo.

Desde el pasado domingo Edmund no sólo sigue siendo el número 1 británico. Ahora también tiene su primer título ATP World Tour en el palmarés, conseguido en Antwerp. En su segunda final ATP (perdió en Marrakech en primavera).

Desde que el tenista de 23 años ganase su primer ITF en EEUU en 2012, ha ganado algún título cada temporada hasta ahora excepto 2017, temporada en la que se asentó en el top50. Su progresión es notable. En el top20 es el sexto tenista más joven por detrás de Tsitsipas, Zverev, Coric, Khachanov y Medvedev.

De ellos Tsitsipas y Medvedev han estrenado su palmarés este 2018 al igual que Edmund. Khachanov lo hizo en 2016, Coric el año pasado y Zverev se sale del grupo al haber ganado ya incluso Masters 1000.

Desde marzo Edmund es la referencia del tenis para las islas. Y la sombra de Murray es muy alargada. Andy, antes de desaparecer del mapa debido a su lesión de cadera, era el dominador absoluto del tenis británico por el mundo. El escocés cogió en 2006 el testigo de otra gran figura del tenis británico como Tim Henman.

Henman dejó su mejor clasificación en el número 4, una década como número 1 británico (de 1996 a 1998 peleado con Greg Rusedski y en 2006 con Murray), el título en el Masters 1000 de París en 2003, tres finales de Masters Series, seis semifinales de Grand Slam y semifinales en el torneo de Maestros de 1998. Y la plata en dobles en los JJOO de Atlanta. Grandes números que Andy Murray se encargó de superar.

El de Glasgow (hasta ahora, su carrera tenística no está acabada ni mucho menos) ha sido número 1 durante 41 semanas, tiene 45 títulos ATP (el 14º jugador más laureado en al Era Abierta), tres veces campeón de Grand Slam (y seis finales más jugadas), Maestro en 2016 y doble campeón olímpico (2012 y 2016). Y campeón de la Copa Davis en 2015.

Como queda patente, su sombra es muy alargada. Y sus números no son más abultados porque ha compartido etapa profesional con los tres mejores jugadores de todos los tiempos: Federer, Nadal y Djokovic. En Melbourne ha perdido cinco finales (cuatro ante Djokovic y una ante Federer) y en París ante Djokovic en 2016.

Murray se alejó de las pistas tras Wimbledon 2017 y no volvió a competir por la lesión que sufre en la cadera. Como consecuencia de ello, en noviembre salió del top 10 por primera vez desde junio de 2008 salvo mes y medio en 2014. En febrero dejó su sitio entre los 20 mejores por primera vez desde agosto de 2006 (salvo dos semanas en abril de 2008).

En julio llegó al 839º del mundo. Ahora, tras haber jugado seis torneos (cuartos de final en Washington y Shenzhen) está en el 263º siendo la sexta raqueta británica, por detrás de Edmund, Norrie, Clarke, Evans y Ward.

El camino de Edmund (si las lesiones le respetan) está libre obstáculos para conseguir lo que quiera. Con 23 años, el título en Antwerp ha conseguido su mejor clasificación (14º). Está a 1000 puntos del top10, un grupo muy exclusivo pero en el que en un futuro más cerca que lejos, hay un hueco reservado para Kyle. Precisamente ante el top10 es uno de los puntos donde tiene más margen de mejora. Apenas ha ganado dos partidos de 19.

En Grand Slam este año llegó a la semifinales en Melbourne (perdió ante Cilic). Y sólo conoce la segunda semana también en Nueva York. Tiene prácticamente toda su vida tenística por escribir. Pero dos cosas son seguras: ya es campeón ATP y desde marzo lleva el peso de ser la cabeza del tenis británico sobre sus hombros. Y es una carga con mucha historia.

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