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El nuevo rey neroverde

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 09-05-2018

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La llegada de Giuseppe Iachini
al Sassuolo el pasado mes de diciembre tardó en causar efecto en un
equipo que parecía condenado a tener que sufrir por su salvación hasta la
última jornada, que parecía poder echar al traste todo el trabajo conseguido a
base de buen hacer deportivo desde su histórico ascenso a la Serie A en 2013.
Tuvieron que pasar tres meses hasta que el extécnico del Palermo se decidió por
implementar un 3-5-2 que ha permitido a su equipo ganar en solidez defensiva y
ser más afilado y vertical en ataque, especialmente a través de transiciones.
No fue hasta que Matteo Politano pasó de la banda derecha a ser el
epicentro de toda la fase ofensiva neroverde cuando el Sassuolo elevó la
exigua media de un punto por partido cosechada por Iachini en sus trece
primeros partidos, hasta la actual de casi el doble en los últimos nueve
encuentros, en los que el canterano romanista ha producido siete (seis goles y
una asistencia) de los doce tantos de los suyos.

Matteo Politano ya fue el curso
pasado, con Eusebio Di Francesco, el jugador más destacado e interesante
del Sassuolo, pero este año, sin Grégoire Defrel, aparte de ejercer de
dinamizador y de referencia para conducir los ataques, también se ha
establecido como la reverencial figura del equipo, como el absoluto líder,
convirtiendo a un preocupante Domenico Berardi en un mero gregario suyo
y no al revés, a base de pura ambición, afán de superación y carácter ganador y
competitivo, y alzándose, al mismo tiempo, en el hombre salvación del
Sassuolo y en el actual futbolista más determinante para su equipo de toda la
mitad baja de la tabla de la Serie A, e incluso en el actual futbolista más
determinante alejado de aquellos que ocupan o pelean por una de las siete
plazas europeas en el campeonato. Hasta el punto de que la ya sellada
permanencia del club de la Mapei no se entendería sin él.

Politano es un atacante
afiladísimo, zurdo, pero con una alta capacidad de disparo con ambas piernas,
rápido, hábil y escurridizo. Con ciertas características, además del tardío
cambio de posición de origen, similares a las de Dries Mertens, aunque
sin el arsenal del belga para jugar de espaldas en las inmediaciones de la
media luna, ya que el romano prefiere ocupar y moverse por los carriles
interiores, pero intermedios, a ambos lados de la zona central estrictamente
hablando. Posee, asimismo, la técnica, la aptitud y el entendimiento del juego
para ocupar ese tipo de posiciones centrales y tener la portería rival como
primer objetivo sin ser, por pura esencia, nada parecido a un delantero centro
más o menos clásico, pero al que le ha venido que ni pintado esa casual pérdida
de encorsetamiento para dar un
salto adelante en su carrera.
Su extensa movilidad, la ampliación de su
zona de actuación como primer espada, le ha convertido en un generador de
ocasiones constante. Y es que toda jugada de peligro del Sassuolo lleva la
rúbrica de su participación en menor o en mayor medida. Y normalmente es en
mayor.

El ex de Perugia y Pescara
ha mejorado mucho su selección de tiro durante el presente curso, sin
perder un ápice de la rebosante confianza que tiene en su disparo desde fuera
del área. Una productiva virtud que combina con los desmarques de ruptura
profundos que, por sí solos, hacen que su equipo se estire con peligro y con
pegada, pese a atacar muchas veces en inferioridad numérica, conservando
intacta, a su vez, la capacidad propia de un habilidoso hombre de banda a pie
cambiado, para filtrar balones y poner buenos centros a zona de gol dentro del
área, la cual sigue
manteniendo a pesar del nuevo escenario tras su cambio de posición
.
Politano es muy dinámico en el último tramo de la jugada, vertical, eléctrico,
ideal para un fútbol de transiciones.

Un futbolista muy difícil de
detectar y de atar en corto cuando recibe entre líneas debido a ese
sobresaliente manejo de la doble faceta de jugador desequilibrante, que sabe
venir a los apoyos para acometer agudas conducciones en la zona de tres cuartos
y muy ducho en los uno para uno y de atacante con unas dotes finalizadoras cada
vez más certeras y depuradas. Todo ello, a una velocidad de ejecución que marca
las diferencias y que le convierte en un cuchillo cuando puede ponerse de cara
a puerta con cierto margen de maniobra, sin ser, en absoluto, un futbolista
anárquico, que ocupe espacios que no le corresponde y que recaiga sobremanera
en ademanes individualistas, sino que su fútbol es muy concreto, con un fin
claro: la creación de acciones de peligro tangible a través de la línea más
perpendicular posible a la portería rival.

Tras el insistente interés del
Napoli el pasado mes de enero, el salto de Matteo Politano a un equipo superior
durante el inminente verano parece un hecho evidente y a punto de cumplir 25
años, parece un momento ideal para erigirse también en uno de los protagonistas
del nuevo ciclo que tiene que iniciar la Nazionale, si no como
protagonista principal, sí como claro valor al alza. Falta comprobar, a nivel
de clubes, como qué tipo de jugador se asentará, si como un extremo a pie
cambiado como siempre había parecido o como un segundo punta como es ahora, más
enfocado a la finalización, a la producción que al simple desborde y a la
limitada diagonal con disparo marca de la casa, o si, en cambio, logra conjugar
ambas facetas como un hombre siempre disponible y efectivo para actuar
indistintamente en ambos roles o, incluso, para conjugarlos con flexibilidad
táctica.

Además, claro está, también hay
que ver la dimensión que Politano puede alcanzar fuera de un equipo de
provincias, de un foco y una exigencia menores como los que ha tenido que afrontar
hasta el momento. Aunque si tenemos en cuenta el significativo paso adelante
que ha supuesto para él esta temporada y la demostración de talento, liderazgo
y hambre llevada a cabo en una situación global muy comprometida que le ha
llevado a convertirse sin ambages el nuevo rey neroverde muy por delante
de un Berardi llamado a ser la referencia total del Sassuolo, Matteo Politano
está más que capacitado para responder a los requerimientos del hipotético
nuevo elevado escenario si se siente al menos la mitad de importante de lo que
es actualmente para su entrenador y su club. Si eso sucede, el nuevo rey neroverde
no abdicará, aunque cambie de colores, aunque tenga que ceder allá donde
vaya la corona que, por crecimiento personal y por necesidades grupales, ha
tenido que colocarse por el bien del Sassuolo.

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La llegada de Giuseppe Iachini
al Sassuolo el pasado mes de diciembre tardó en causar efecto en un
equipo que parecía condenado a tener que sufrir por su salvación hasta la
última jornada, que parecía poder echar al traste todo el trabajo conseguido a
base de buen hacer deportivo desde su histórico ascenso a la Serie A en 2013.
Tuvieron que pasar tres meses hasta que el extécnico del Palermo se decidió por
implementar un 3-5-2 que ha permitido a su equipo ganar en solidez defensiva y
ser más afilado y vertical en ataque, especialmente a través de transiciones.
No fue hasta que Matteo Politano pasó de la banda derecha a ser el
epicentro de toda la fase ofensiva neroverde cuando el Sassuolo elevó la
exigua media de un punto por partido cosechada por Iachini en sus trece
primeros partidos, hasta la actual de casi el doble en los últimos nueve
encuentros, en los que el canterano romanista ha producido siete (seis goles y
una asistencia) de los doce tantos de los suyos.

Matteo Politano ya fue el curso
pasado, con Eusebio Di Francesco, el jugador más destacado e interesante
del Sassuolo, pero este año, sin Grégoire Defrel, aparte de ejercer de
dinamizador y de referencia para conducir los ataques, también se ha
establecido como la reverencial figura del equipo, como el absoluto líder,
convirtiendo a un preocupante Domenico Berardi en un mero gregario suyo
y no al revés, a base de pura ambición, afán de superación y carácter ganador y
competitivo, y alzándose, al mismo tiempo, en el hombre salvación del
Sassuolo y en el actual futbolista más determinante para su equipo de toda la
mitad baja de la tabla de la Serie A, e incluso en el actual futbolista más
determinante alejado de aquellos que ocupan o pelean por una de las siete
plazas europeas en el campeonato. Hasta el punto de que la ya sellada
permanencia del club de la Mapei no se entendería sin él.

Politano es un atacante
afiladísimo, zurdo, pero con una alta capacidad de disparo con ambas piernas,
rápido, hábil y escurridizo. Con ciertas características, además del tardío
cambio de posición de origen, similares a las de Dries Mertens, aunque
sin el arsenal del belga para jugar de espaldas en las inmediaciones de la
media luna, ya que el romano prefiere ocupar y moverse por los carriles
interiores, pero intermedios, a ambos lados de la zona central estrictamente
hablando. Posee, asimismo, la técnica, la aptitud y el entendimiento del juego
para ocupar ese tipo de posiciones centrales y tener la portería rival como
primer objetivo sin ser, por pura esencia, nada parecido a un delantero centro
más o menos clásico, pero al que le ha venido que ni pintado esa casual pérdida
de encorsetamiento para dar un
salto adelante en su carrera.
Su extensa movilidad, la ampliación de su
zona de actuación como primer espada, le ha convertido en un generador de
ocasiones constante. Y es que toda jugada de peligro del Sassuolo lleva la
rúbrica de su participación en menor o en mayor medida. Y normalmente es en
mayor.

El ex de Perugia y Pescara
ha mejorado mucho su selección de tiro durante el presente curso, sin
perder un ápice de la rebosante confianza que tiene en su disparo desde fuera
del área. Una productiva virtud que combina con los desmarques de ruptura
profundos que, por sí solos, hacen que su equipo se estire con peligro y con
pegada, pese a atacar muchas veces en inferioridad numérica, conservando
intacta, a su vez, la capacidad propia de un habilidoso hombre de banda a pie
cambiado, para filtrar balones y poner buenos centros a zona de gol dentro del
área, la cual sigue
manteniendo a pesar del nuevo escenario tras su cambio de posición
.
Politano es muy dinámico en el último tramo de la jugada, vertical, eléctrico,
ideal para un fútbol de transiciones.

Un futbolista muy difícil de
detectar y de atar en corto cuando recibe entre líneas debido a ese
sobresaliente manejo de la doble faceta de jugador desequilibrante, que sabe
venir a los apoyos para acometer agudas conducciones en la zona de tres cuartos
y muy ducho en los uno para uno y de atacante con unas dotes finalizadoras cada
vez más certeras y depuradas. Todo ello, a una velocidad de ejecución que marca
las diferencias y que le convierte en un cuchillo cuando puede ponerse de cara
a puerta con cierto margen de maniobra, sin ser, en absoluto, un futbolista
anárquico, que ocupe espacios que no le corresponde y que recaiga sobremanera
en ademanes individualistas, sino que su fútbol es muy concreto, con un fin
claro: la creación de acciones de peligro tangible a través de la línea más
perpendicular posible a la portería rival.

Tras el insistente interés del
Napoli el pasado mes de enero, el salto de Matteo Politano a un equipo superior
durante el inminente verano parece un hecho evidente y a punto de cumplir 25
años, parece un momento ideal para erigirse también en uno de los protagonistas
del nuevo ciclo que tiene que iniciar la Nazionale, si no como
protagonista principal, sí como claro valor al alza. Falta comprobar, a nivel
de clubes, como qué tipo de jugador se asentará, si como un extremo a pie
cambiado como siempre había parecido o como un segundo punta como es ahora, más
enfocado a la finalización, a la producción que al simple desborde y a la
limitada diagonal con disparo marca de la casa, o si, en cambio, logra conjugar
ambas facetas como un hombre siempre disponible y efectivo para actuar
indistintamente en ambos roles o, incluso, para conjugarlos con flexibilidad
táctica.

Además, claro está, también hay
que ver la dimensión que Politano puede alcanzar fuera de un equipo de
provincias, de un foco y una exigencia menores como los que ha tenido que afrontar
hasta el momento. Aunque si tenemos en cuenta el significativo paso adelante
que ha supuesto para él esta temporada y la demostración de talento, liderazgo
y hambre llevada a cabo en una situación global muy comprometida que le ha
llevado a convertirse sin ambages el nuevo rey neroverde muy por delante
de un Berardi llamado a ser la referencia total del Sassuolo, Matteo Politano
está más que capacitado para responder a los requerimientos del hipotético
nuevo elevado escenario si se siente al menos la mitad de importante de lo que
es actualmente para su entrenador y su club. Si eso sucede, el nuevo rey neroverde
no abdicará, aunque cambie de colores, aunque tenga que ceder allá donde
vaya la corona que, por crecimiento personal y por necesidades grupales, ha
tenido que colocarse por el bien del Sassuolo.

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