_Motociclismo

El nuevo póquer de ases de MotoGP

La historia de la categoría reina se ha escrito en base a tres tipos de relato: el de las heroicidades individuales, el de las rivalidades entre dos pilotos legendarios y el de los grupos de mitos que coexisten en pista en plenitud. En la era MotoGP, después de unos cuantos años loando las heroicidades de un inabordable Valentino Rossi, se pasó a construir el relato grupal con la llegada de Dani Pedrosa, Casey Stoner y Jorge Lorenzo para formar los llamados ‘cuatro fantásticos’.

Cuatro auténticos ases del motociclismo que se repartieron el pastel durante muchos años, y que tuvieron continuidad más allá del adiós de Stoner por la llegada de Marc Márquez, que ocupó el hueco del australiano como si fuese la nueva temporada de una serie en la que apenas varía el elenco principal para que el público no lo note.

En los últimos años no ha sido así. Pedrosa y Lorenzo se fueron, Rossi dejó de tener un papel protagonista y, para colmo, Márquez se lesionó y desapareció de la escena. Faltaban protagonistas para la construcción de un relato.

Hasta este 2021. Con permiso del resto de una parrilla cuyos números la sitúan como la mejor de la historia en su globalidad y a la espera de la consolidación definitiva de KTM y Aprilia más allá de actuaciones sueltas, las cuatro grandes marcas de MotoGP han encontrado sus ases particulares, propiciando una partida de altísimo nivel.

Eso sí, solo el tiempo dirá si se trata de un relato corto o de una novela de proporciones bíblicas. Son estos cuatro:

AS DE CORAZONES – MARC MÁRQUEZ

Desde que llegó a la categoría reina en 2013 -e incluso desde unos años antes-, el español Marc Márquez se coló en el corazón de una gran parte de la afición a MotoGP; a la que con el paso de los años ha ido polarizando de una forma siempre mucho más pasional que racional, sin dejar nunca indiferente a nadie.

Seis títulos mundiales contemplan el palmarés de un piloto ya absolutamente legendario que siempre ha bailado entre los límites de la épica y la polémica. Es el as de Honda, marca que desde sus inicios ha sido el corazón de MotoGP y que ha encontrado en el ilerdense a su auténtico referente, hasta el punto de fiar su destino al del 93. Para bien y para mal.

Eso condenó a la marca a un 2020 en blanco, en el que empezó a sobrevolar la duda de si su as volvería a reinar algún día en la baraja de MotoGP. Poco a poco, ese nubarrón se va despejando y, tras volver a vencer en Sachsenring, el as de corazones por fin volvió a convencer en Austin para demostrar que está listo para intentar ganar la partida y recuperar el trono en 2022.

AS DE DIAMANTES – FABIO QUARTARARO

Curiosamente, en aquel 2013 en el que Márquez ponía MotoGP patas arriba, un chaval de 14 años recién cumplidos aterrizó en el CEV de Moto3, subiendo al podio en su primera carrera bajo un diluvio antológico y llevándose el título tras imponerse en las tres últimas carreras. Al año siguiente, ese chaval llamado Fabio Quartararo arrasó de tal forma que obligó a cambiar la ley de edad mínima para debutar en el Mundial.

Señalado desde muy temprano como un diamante en bruto, su llegada al Mundial demostró que todavía había mucho por pulir. Así, tras unos años difíciles en los que parecía haberse perdido por el camino, una carambola le llevó a MotoGP, donde se reencontró con su mejor versión y volvió a brillar como solamente lo hacen los átomos de carbono enlazados a otros cuatro de forma tetraédrica.

Dos años de pulido en la élite han dado como resultado una estructura estable y cristalina imposible de rayar con cualquier otro elemento. Era el as de diamantes que Yamaha llevaba años esperando para devolverles a lo más alto de MotoGP, algo que -si no sucede nada extraño- sucederá a lo largo de las próximas semanas.

AS DE PICAS – JOAN MIR

El año pasado, Joan Mir dio la campanada al proclamarse campeón del mundo de MotoGP con Suzuki, un binomio que resultaba prometedor pero que no estaba en las quinielas al título; sobre todo porque la marca de Hamamatsu parecía estar todavía ligeramente por detrás de las tres firmas que han dominado la era MotoGP.

Sin embargo, la GSX-RR se mostró como la moto más sólida y regular, virtudes que normalmente no son suficientes para alzarse con el título. Claro que 2020 fue un año de todo menos normal. Fue un inmenso caos en el que Suzuki emergió como la roca más sólida de la mano de un talento como Mir.

El balear tuvo que tirar de pico y pala (traducción literal de ‘spade’, pica en inglés) para, a base de aferrarse al podio y con una sola victoria, poner su nombre en el título de MotoGP. Lejos de ser casualidad, en este 2021 está demostrando que estuvo lejos de ser casualidad, ya que está tercero en la general con una moto que no está al nivel de Yamaha y Ducati, afianzándose como el as de picas que Suzuki necesita.

Joan Mir montado en su Suzuki. (Joan Mir)

AS DE TRÉBOLES – PECCO BAGNAIA

Después de ver cómo los pilotos más consolidados de MotoGP les daban calabazas, en Ducati optaron por confiar en tres talentos que ya estaban en la casa, formando un trébol al que acompañaron por otros tres rookies en una apuesta combinada cuya vista estaba de forma indudable más en el medio plazo que en el corto.

La sensación es que entre esos tréboles faltaba un as, el que habían intentado atraer en vano a golpe de talonario. Pero por algo el trébol se asocia a la suerte, y al final uno de ellos ha dado un paso más allá para convertirse en ese número uno: Francesco ‘Pecco’ Bagnaia, italiano para mayor deleite de la marca, ha pegado un salto de calidad en su primer año como piloto oficial.

Tras alternar buenas actuaciones con carreras más discretas, a la hora de la verdad se ha erigido en el auténtico as de tréboles que buscaba la marca de Borgo Panigale, enlazando dos victorias consecutivas y siendo, a falta solo tres carreras, el único piloto que puede evitar de forma matemática el título de Quartararo, convirtiéndose además en el referente rojo para 2022.

Imagen de cabecera: Fabio Quartararo

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La historia de la categoría reina se ha escrito en base a tres tipos de relato: el de las heroicidades individuales, el de las rivalidades entre dos pilotos legendarios y el de los grupos de mitos que coexisten en pista en plenitud. En la era MotoGP, después de unos cuantos años loando las heroicidades de un inabordable Valentino Rossi, se pasó a construir el relato grupal con la llegada de Dani Pedrosa, Casey Stoner y Jorge Lorenzo para formar los llamados ‘cuatro fantásticos’.

Cuatro auténticos ases del motociclismo que se repartieron el pastel durante muchos años, y que tuvieron continuidad más allá del adiós de Stoner por la llegada de Marc Márquez, que ocupó el hueco del australiano como si fuese la nueva temporada de una serie en la que apenas varía el elenco principal para que el público no lo note.

En los últimos años no ha sido así. Pedrosa y Lorenzo se fueron, Rossi dejó de tener un papel protagonista y, para colmo, Márquez se lesionó y desapareció de la escena. Faltaban protagonistas para la construcción de un relato.

Hasta este 2021. Con permiso del resto de una parrilla cuyos números la sitúan como la mejor de la historia en su globalidad y a la espera de la consolidación definitiva de KTM y Aprilia más allá de actuaciones sueltas, las cuatro grandes marcas de MotoGP han encontrado sus ases particulares, propiciando una partida de altísimo nivel.

Eso sí, solo el tiempo dirá si se trata de un relato corto o de una novela de proporciones bíblicas. Son estos cuatro:

AS DE CORAZONES – MARC MÁRQUEZ

Desde que llegó a la categoría reina en 2013 -e incluso desde unos años antes-, el español Marc Márquez se coló en el corazón de una gran parte de la afición a MotoGP; a la que con el paso de los años ha ido polarizando de una forma siempre mucho más pasional que racional, sin dejar nunca indiferente a nadie.

Seis títulos mundiales contemplan el palmarés de un piloto ya absolutamente legendario que siempre ha bailado entre los límites de la épica y la polémica. Es el as de Honda, marca que desde sus inicios ha sido el corazón de MotoGP y que ha encontrado en el ilerdense a su auténtico referente, hasta el punto de fiar su destino al del 93. Para bien y para mal.

Eso condenó a la marca a un 2020 en blanco, en el que empezó a sobrevolar la duda de si su as volvería a reinar algún día en la baraja de MotoGP. Poco a poco, ese nubarrón se va despejando y, tras volver a vencer en Sachsenring, el as de corazones por fin volvió a convencer en Austin para demostrar que está listo para intentar ganar la partida y recuperar el trono en 2022.

AS DE DIAMANTES – FABIO QUARTARARO

Curiosamente, en aquel 2013 en el que Márquez ponía MotoGP patas arriba, un chaval de 14 años recién cumplidos aterrizó en el CEV de Moto3, subiendo al podio en su primera carrera bajo un diluvio antológico y llevándose el título tras imponerse en las tres últimas carreras. Al año siguiente, ese chaval llamado Fabio Quartararo arrasó de tal forma que obligó a cambiar la ley de edad mínima para debutar en el Mundial.

Señalado desde muy temprano como un diamante en bruto, su llegada al Mundial demostró que todavía había mucho por pulir. Así, tras unos años difíciles en los que parecía haberse perdido por el camino, una carambola le llevó a MotoGP, donde se reencontró con su mejor versión y volvió a brillar como solamente lo hacen los átomos de carbono enlazados a otros cuatro de forma tetraédrica.

Dos años de pulido en la élite han dado como resultado una estructura estable y cristalina imposible de rayar con cualquier otro elemento. Era el as de diamantes que Yamaha llevaba años esperando para devolverles a lo más alto de MotoGP, algo que -si no sucede nada extraño- sucederá a lo largo de las próximas semanas.

AS DE PICAS – JOAN MIR

El año pasado, Joan Mir dio la campanada al proclamarse campeón del mundo de MotoGP con Suzuki, un binomio que resultaba prometedor pero que no estaba en las quinielas al título; sobre todo porque la marca de Hamamatsu parecía estar todavía ligeramente por detrás de las tres firmas que han dominado la era MotoGP.

Sin embargo, la GSX-RR se mostró como la moto más sólida y regular, virtudes que normalmente no son suficientes para alzarse con el título. Claro que 2020 fue un año de todo menos normal. Fue un inmenso caos en el que Suzuki emergió como la roca más sólida de la mano de un talento como Mir.

El balear tuvo que tirar de pico y pala (traducción literal de ‘spade’, pica en inglés) para, a base de aferrarse al podio y con una sola victoria, poner su nombre en el título de MotoGP. Lejos de ser casualidad, en este 2021 está demostrando que estuvo lejos de ser casualidad, ya que está tercero en la general con una moto que no está al nivel de Yamaha y Ducati, afianzándose como el as de picas que Suzuki necesita.

Joan Mir montado en su Suzuki. (Joan Mir)

AS DE TRÉBOLES – PECCO BAGNAIA

Después de ver cómo los pilotos más consolidados de MotoGP les daban calabazas, en Ducati optaron por confiar en tres talentos que ya estaban en la casa, formando un trébol al que acompañaron por otros tres rookies en una apuesta combinada cuya vista estaba de forma indudable más en el medio plazo que en el corto.

La sensación es que entre esos tréboles faltaba un as, el que habían intentado atraer en vano a golpe de talonario. Pero por algo el trébol se asocia a la suerte, y al final uno de ellos ha dado un paso más allá para convertirse en ese número uno: Francesco ‘Pecco’ Bagnaia, italiano para mayor deleite de la marca, ha pegado un salto de calidad en su primer año como piloto oficial.

Tras alternar buenas actuaciones con carreras más discretas, a la hora de la verdad se ha erigido en el auténtico as de tréboles que buscaba la marca de Borgo Panigale, enlazando dos victorias consecutivas y siendo, a falta solo tres carreras, el único piloto que puede evitar de forma matemática el título de Quartararo, convirtiéndose además en el referente rojo para 2022.

Imagen de cabecera: Fabio Quartararo

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Hay que ser valientes

Sergio Merino Rueda @SergioMerino8
07-10-2021