_Italia

El nuevo central de Italia

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 13-11-2019

Hasta febrero de 2018, Andrea Cistana no había disputado ni un solo partido como profesional en el Calcio italiano. Fue en Serie C, con un Prato que acabó perdiendo la categoría aquella misma temporada y en el que apenas disputó diez partidos. Un año antes, el central canterano del Brescia había pasado la campaña, también como cedido, en la Serie D, en las filas del modestísimo Ciliverghe, un pueblo de poco más de 3.000 habitantes, pegado a su Brescia natal. 20 meses después, a sus 22 años y sin haber pasado antes por ninguna de las categorías inferiores de la Nazionale, Cistana ha entrado en su primera convocatoria para la selección absoluta italiana de Roberto Mancini, fruto de una explosión meteórica que primero le consagró como una de las piezas cruciales del regreso del Brescia a la élite y que ahora le ha llevado a convertirse en una de las grandes revelaciones –junto a nombres como Kulusevski o Castrovilli– de la presente Serie A.

Resuelto el cómo, la pregunta es por qué. Y la respuesta la está dando el propio Cistana cada fin de semana sobre el rectángulo de juego desde su lugar en el centro de la zaga, a pesar de que su club lleva semanas sumergido en los puestos de descenso. En un equipo muy organizado estructuralmente como era el 4-3-1-2 de Eugenio Corini hasta su reciente despido, pero que no terminó de cristalizar a nivel de competitividad por querer buscar un equilibrio entre los aspectos defensivos y ofensivos que se quedó en tierra de nadie, Cistana ha destacado por su calidad defensiva, su sobriedad, su madurez, su concentración y su capacidad para liderar la primera línea de los biancazzurri. Y eso que si algo se echa todavía en falta entre el excelente compendio de sus virtudes es quizá esa expresividad gestual que va más allá de las acciones propias del juego, esa aura de mando y autoridad tan propia de los grandes defensores centrales para decir “aquí estoy yo” y “este es mi territorio” mientras pegan un grito al aire con cara de perro de presa. Un intangible que necesitará a corto o medio plazo para asentarse en la élite y seguir creciendo al mismo ritmo endiablado que lo ha hecho hasta ahora.

Cistana tiene una planta excelente (1.87m) y una postura corporal muy elegante en los primeros metros, donde se ha erigido en el primer hombre encargado de sumar altura con el balón al pie y, por tanto, en el principal ejecutor del primer pase del Brescia. Sin embargo, es cierto que no suele arriesgar intentando batir una línea verticalmente, sino que prefiere asegurar el envío, principalmente hacia el costado derecho, donde Stefano Sabelli, que también está cuajando una campaña muy interesante, lo recoge e intenta acelerar la acción hacia campo rival por la banda derecha. De hecho, ellos dos son los jugadores que más pases están dando de toda la plantilla bresciana, por encima de Sandro Tonali. El 84.5% de acierto en pase y los 40.5 pases por partido que actualmente promedia Cistana lo sitúan por encima de la media de la posición en estos apartados en la Serie A y le otorgan la etiqueta de central con buena salida de balón, al menos con una salida completamente fiable y segura, a la que añade un interesante desplazamiento en largo aún en vías de desarrollo.

Cistana es evidentemente un central moderno, de los que, si puede, busca defender hacia adelante y acudir al anticipo lejos de su propia frontal para tratar así de reiniciar y reactivar rápidamente el juego ofensivo colectivo con una entrega sencilla. Una seña de identidad de este Brescia que se fue quedando por el camino a medida que los resultados no acompañaban el estilo asociativo y brioso con el que el club ascendió el año pasado y que poco a poco fue destapando serios problemas para defender el carril central en transición defensiva, seguramente el gran caballo de batalla que tendrá que solventar el nuevo técnico, Fabio Grosso. Lucido y muy poco propenso al error, el joven zaguero de Brescia y del Brescia sabe utilizar muy bien sus centímetros para encimar a su marca en primera instancia y evitar así que lo sobrepasen por explosividad a campo abierto y, al mismo tiempo, a pesar de que acude con relativa poca frecuencia al suelo en los duelos defensivos, es lo suficientemente ágil como para corregir hacia los lados y hacer la cobertura de manera eficaz, eficiente y constante a su compañero Sabelli, fiando casi todo a sus excelentes posicionamiento y lectura de la situación en todo momento.

Esas mismas virtudes principales que presenta en lo puramente defensivo, es decir, el sobresaliente sentido de la posición y el notable uso de una fortaleza corporal que adereza con una cintura bastante engrasada para reaccionar a tiempo a los giros y cambios de orientación de sus oponentes, Cistana también las lleva obviamente a la defensa de su propia área y de la frontal. Es ahí precisamente la zona en la que más está destacando, sobre todo por esa concentración, atención, sobriedad, autoridad creciente en los balones aéreos y capacidad reactiva que tanto lo definen. Cistana es uno de los veinte futbolistas de la Serie A que más despejes realiza por encuentro (4.1) y es, además, el tercer central de todo el campeonato que más disparos bloquea, con 1.5 por partido, tan solo por detrás de Lyanco (2.0) y de Stefan de Vrij (1.6). Una muestra evidente de su calidad defensiva, esa que le ha llevado, en menos de dos años, de soñar con ser algún día un futbolista profesional a soñar con estar defendiendo la ilustrísima maglia azzurra en la próxima Eurocopa. No solo de Tonali vive el Brescia. Andrea Cistana también quiere que el futuro del Calcio y de Italia sea suyo. Y de momento, aunque haya empezado más tarde que todos, ha tomado un camino más recto que ninguno.

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Hasta febrero de 2018, Andrea Cistana no había disputado ni un solo partido como profesional en el Calcio italiano. Fue en Serie C, con un Prato que acabó perdiendo la categoría aquella misma temporada y en el que apenas disputó diez partidos. Un año antes, el central canterano del Brescia había pasado la campaña, también como cedido, en la Serie D, en las filas del modestísimo Ciliverghe, un pueblo de poco más de 3.000 habitantes, pegado a su Brescia natal. 20 meses después, a sus 22 años y sin haber pasado antes por ninguna de las categorías inferiores de la Nazionale, Cistana ha entrado en su primera convocatoria para la selección absoluta italiana de Roberto Mancini, fruto de una explosión meteórica que primero le consagró como una de las piezas cruciales del regreso del Brescia a la élite y que ahora le ha llevado a convertirse en una de las grandes revelaciones –junto a nombres como Kulusevski o Castrovilli– de la presente Serie A.

Resuelto el cómo, la pregunta es por qué. Y la respuesta la está dando el propio Cistana cada fin de semana sobre el rectángulo de juego desde su lugar en el centro de la zaga, a pesar de que su club lleva semanas sumergido en los puestos de descenso. En un equipo muy organizado estructuralmente como era el 4-3-1-2 de Eugenio Corini hasta su reciente despido, pero que no terminó de cristalizar a nivel de competitividad por querer buscar un equilibrio entre los aspectos defensivos y ofensivos que se quedó en tierra de nadie, Cistana ha destacado por su calidad defensiva, su sobriedad, su madurez, su concentración y su capacidad para liderar la primera línea de los biancazzurri. Y eso que si algo se echa todavía en falta entre el excelente compendio de sus virtudes es quizá esa expresividad gestual que va más allá de las acciones propias del juego, esa aura de mando y autoridad tan propia de los grandes defensores centrales para decir “aquí estoy yo” y “este es mi territorio” mientras pegan un grito al aire con cara de perro de presa. Un intangible que necesitará a corto o medio plazo para asentarse en la élite y seguir creciendo al mismo ritmo endiablado que lo ha hecho hasta ahora.

Cistana tiene una planta excelente (1.87m) y una postura corporal muy elegante en los primeros metros, donde se ha erigido en el primer hombre encargado de sumar altura con el balón al pie y, por tanto, en el principal ejecutor del primer pase del Brescia. Sin embargo, es cierto que no suele arriesgar intentando batir una línea verticalmente, sino que prefiere asegurar el envío, principalmente hacia el costado derecho, donde Stefano Sabelli, que también está cuajando una campaña muy interesante, lo recoge e intenta acelerar la acción hacia campo rival por la banda derecha. De hecho, ellos dos son los jugadores que más pases están dando de toda la plantilla bresciana, por encima de Sandro Tonali. El 84.5% de acierto en pase y los 40.5 pases por partido que actualmente promedia Cistana lo sitúan por encima de la media de la posición en estos apartados en la Serie A y le otorgan la etiqueta de central con buena salida de balón, al menos con una salida completamente fiable y segura, a la que añade un interesante desplazamiento en largo aún en vías de desarrollo.

Cistana es evidentemente un central moderno, de los que, si puede, busca defender hacia adelante y acudir al anticipo lejos de su propia frontal para tratar así de reiniciar y reactivar rápidamente el juego ofensivo colectivo con una entrega sencilla. Una seña de identidad de este Brescia que se fue quedando por el camino a medida que los resultados no acompañaban el estilo asociativo y brioso con el que el club ascendió el año pasado y que poco a poco fue destapando serios problemas para defender el carril central en transición defensiva, seguramente el gran caballo de batalla que tendrá que solventar el nuevo técnico, Fabio Grosso. Lucido y muy poco propenso al error, el joven zaguero de Brescia y del Brescia sabe utilizar muy bien sus centímetros para encimar a su marca en primera instancia y evitar así que lo sobrepasen por explosividad a campo abierto y, al mismo tiempo, a pesar de que acude con relativa poca frecuencia al suelo en los duelos defensivos, es lo suficientemente ágil como para corregir hacia los lados y hacer la cobertura de manera eficaz, eficiente y constante a su compañero Sabelli, fiando casi todo a sus excelentes posicionamiento y lectura de la situación en todo momento.

Esas mismas virtudes principales que presenta en lo puramente defensivo, es decir, el sobresaliente sentido de la posición y el notable uso de una fortaleza corporal que adereza con una cintura bastante engrasada para reaccionar a tiempo a los giros y cambios de orientación de sus oponentes, Cistana también las lleva obviamente a la defensa de su propia área y de la frontal. Es ahí precisamente la zona en la que más está destacando, sobre todo por esa concentración, atención, sobriedad, autoridad creciente en los balones aéreos y capacidad reactiva que tanto lo definen. Cistana es uno de los veinte futbolistas de la Serie A que más despejes realiza por encuentro (4.1) y es, además, el tercer central de todo el campeonato que más disparos bloquea, con 1.5 por partido, tan solo por detrás de Lyanco (2.0) y de Stefan de Vrij (1.6). Una muestra evidente de su calidad defensiva, esa que le ha llevado, en menos de dos años, de soñar con ser algún día un futbolista profesional a soñar con estar defendiendo la ilustrísima maglia azzurra en la próxima Eurocopa. No solo de Tonali vive el Brescia. Andrea Cistana también quiere que el futuro del Calcio y de Italia sea suyo. Y de momento, aunque haya empezado más tarde que todos, ha tomado un camino más recto que ninguno.

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