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El nuevo ‘6’ de España

Lo que puede cambiar la sensación de un país entero después de un partido de poco más de 90 minutos. España, sumergida en dudas en la segunda etapa de Luis Enrique tras una serie de partidos renqueantes (derrota ante Ucrania y empates frente a Países Bajos y Suiza) y las numerosas probaturas, ha pasado de ser un equipo irreconocible a abanderar una regeneración impresionante y considerarla, desde este miércoles, una de las grandes favoritas a la próxima Eurocopa.

En esa misma renovación, que se pide desde tiempos de Del Bosque y llegaba a cuentagotas, Luis Enrique ha tenido que experimentar a diestro y siniestro. Dejar fuera a intocables y confiar en recién llegados, dar la portería a quien nunca la tuvo, colocar de ‘9’ al que llevaba un año sin ser convocado. Apostar por la juventud y abandonar los viejos laureles. De aquella Selección que conquistó su último título en 2012 en la Eurocopa de Ucrania y Polonia, solo cuatro podrían repetir el próximo verano: Sergio Ramos (indiscutible), Raúl Albiol (35 años pero gran rendimiento en el Villarreal), Jesús Navas (lesionado) y Sergio Busquets, el más joven de los cuatro y quizá el máximo candidato a quedarse fuera del once titular.

Fijo en las alineaciones durante 11 años, su participación en la fase de clasificación para la Eurocopa disminuyó de forma progresiva: no jugó un solo minuto en seis de los diez partidos disputados. En todos ellos ocupó su lugar por delante de la defensa un Rodri Hernández destinado a ser su heredero, sino le ha arrebatado ya el timón del centro del campo. Su estatus ya le situaba, antes del choque en La Cartuja, entre los mejores  mediocampistas posicionales del mundo.

Su progresión, meteórica, tiene que ver no solo con su talento innato, también con su sensacional toma de decisiones, siempre en el momento más indicado, siempre irreprochable. Cuando le echaron del Atlético por ‘bajito’ (ahora mide 1,91) fichó por el mejor club posible, un Villarreal que cuida a la cantera y también el buen toque de balón. Aprendió del mejor, un Bruno Soriano que si las lesiones le hubiesen respetado (y si algún día hubiese fichado por un grande) quizá no habría vivido tantos años a la sombra de Busquets. Con Bruno fuera de combate, Rodri tuvo que aprender por obligación, cubriendo una posición indispensable en el Villarreal y que Manu Trigueros nunca dominó del todo. El resultado: en su última temporada se consagró como el mejor recuperador de la Liga (a casi nueve por partido). Volvió al Atlético porque siempre tuvo esa espina clavada y en apenas un año dejó tal impronta que el Manchester City no dudó en pagar 63 millones de euros por su traspaso.

El ritmo vertiginoso de la Premier League ha sido un desafío enorme para el madrileño, fijo en las alineaciones de Pep Guardiola pero necesitado de un apoyo como Gundogan o Fernandinho. Como Busquets, que brilló junto a Xavi y Xabi Alonso, Rodri es un seguro de vida si está acompañado de futbolistas como Koke (espectacular ante Alemania) o Fabián Ruiz, clave desde que entró en lugar del lesionado Canales (dio tres de los seis pases de gol). Thiago Alcántara (lesionado en la rodilla) es otra de las alternativas. Lo que parece obvio es que Luis Enrique mantendrá el 4-3-3 y Rodri ha aprovechado al máximo su oportunidad tras la ausencia de última hora de ‘Busi’. Por momentos, el del Manchester City fue la viva imagen del centrocampista de Badia del Vallès en su punto más álgido. A su notable actuación en la recuperación y el pase le siguió un golazo de cabeza para colocar el 3-0 a pocos minutos del descanso. Incluso supo corregir el acoso de Goretzka en los primeros instantes con una excelente salida de balón.

Un partido de esta magnitud, frente a Alemania y con el pase a la Final Four de la Nations League en juego, es prueba más que suficiente para que ciertos nombres se confirmen en esta Selección, independientemente de lo favorable del contexto. Es probable que Rodri sufra en un doble pivote ante selecciones eléctricas al contragolpe (caso de Francia o Bélgica, por poner dos ejemplos). Pero también un Busquets ocho años mayor que va priorizando la experiencia al físico y cuyos mejores tiempos parecen haber pasado. Por fortuna, tenemos el mejor relevo para el ‘6’ de España. Y Luis Enrique sabrá verlo.

Imagen de cabecera: Imago

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Lo que puede cambiar la sensación de un país entero después de un partido de poco más de 90 minutos. España, sumergida en dudas en la segunda etapa de Luis Enrique tras una serie de partidos renqueantes (derrota ante Ucrania y empates frente a Países Bajos y Suiza) y las numerosas probaturas, ha pasado de ser un equipo irreconocible a abanderar una regeneración impresionante y considerarla, desde este miércoles, una de las grandes favoritas a la próxima Eurocopa.

En esa misma renovación, que se pide desde tiempos de Del Bosque y llegaba a cuentagotas, Luis Enrique ha tenido que experimentar a diestro y siniestro. Dejar fuera a intocables y confiar en recién llegados, dar la portería a quien nunca la tuvo, colocar de ‘9’ al que llevaba un año sin ser convocado. Apostar por la juventud y abandonar los viejos laureles. De aquella Selección que conquistó su último título en 2012 en la Eurocopa de Ucrania y Polonia, solo cuatro podrían repetir el próximo verano: Sergio Ramos (indiscutible), Raúl Albiol (35 años pero gran rendimiento en el Villarreal), Jesús Navas (lesionado) y Sergio Busquets, el más joven de los cuatro y quizá el máximo candidato a quedarse fuera del once titular.

Fijo en las alineaciones durante 11 años, su participación en la fase de clasificación para la Eurocopa disminuyó de forma progresiva: no jugó un solo minuto en seis de los diez partidos disputados. En todos ellos ocupó su lugar por delante de la defensa un Rodri Hernández destinado a ser su heredero, sino le ha arrebatado ya el timón del centro del campo. Su estatus ya le situaba, antes del choque en La Cartuja, entre los mejores  mediocampistas posicionales del mundo.

Su progresión, meteórica, tiene que ver no solo con su talento innato, también con su sensacional toma de decisiones, siempre en el momento más indicado, siempre irreprochable. Cuando le echaron del Atlético por ‘bajito’ (ahora mide 1,91) fichó por el mejor club posible, un Villarreal que cuida a la cantera y también el buen toque de balón. Aprendió del mejor, un Bruno Soriano que si las lesiones le hubiesen respetado (y si algún día hubiese fichado por un grande) quizá no habría vivido tantos años a la sombra de Busquets. Con Bruno fuera de combate, Rodri tuvo que aprender por obligación, cubriendo una posición indispensable en el Villarreal y que Manu Trigueros nunca dominó del todo. El resultado: en su última temporada se consagró como el mejor recuperador de la Liga (a casi nueve por partido). Volvió al Atlético porque siempre tuvo esa espina clavada y en apenas un año dejó tal impronta que el Manchester City no dudó en pagar 63 millones de euros por su traspaso.

El ritmo vertiginoso de la Premier League ha sido un desafío enorme para el madrileño, fijo en las alineaciones de Pep Guardiola pero necesitado de un apoyo como Gundogan o Fernandinho. Como Busquets, que brilló junto a Xavi y Xabi Alonso, Rodri es un seguro de vida si está acompañado de futbolistas como Koke (espectacular ante Alemania) o Fabián Ruiz, clave desde que entró en lugar del lesionado Canales (dio tres de los seis pases de gol). Thiago Alcántara (lesionado en la rodilla) es otra de las alternativas. Lo que parece obvio es que Luis Enrique mantendrá el 4-3-3 y Rodri ha aprovechado al máximo su oportunidad tras la ausencia de última hora de ‘Busi’. Por momentos, el del Manchester City fue la viva imagen del centrocampista de Badia del Vallès en su punto más álgido. A su notable actuación en la recuperación y el pase le siguió un golazo de cabeza para colocar el 3-0 a pocos minutos del descanso. Incluso supo corregir el acoso de Goretzka en los primeros instantes con una excelente salida de balón.

Un partido de esta magnitud, frente a Alemania y con el pase a la Final Four de la Nations League en juego, es prueba más que suficiente para que ciertos nombres se confirmen en esta Selección, independientemente de lo favorable del contexto. Es probable que Rodri sufra en un doble pivote ante selecciones eléctricas al contragolpe (caso de Francia o Bélgica, por poner dos ejemplos). Pero también un Busquets ocho años mayor que va priorizando la experiencia al físico y cuyos mejores tiempos parecen haber pasado. Por fortuna, tenemos el mejor relevo para el ‘6’ de España. Y Luis Enrique sabrá verlo.

Imagen de cabecera: Imago