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El Inter de Spalletti

Andrea Lapegna @andrelapegna 12-12-2018

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Stramaccioni, Mazzarri, Mancini, De Boer, Vecchi, Pioli,
Spalletti. La lista de los últimos entrenadores del Inter es larga. No
obstante, el actual técnico nerazzurro es tanto el que ha tenido más
estabilidad -en banquillo y resultados- como el que fue quizás el menos
aclamado y esperado. Quizás por la manera brusca en la que se fue de Roma o
porque al fin y al cabo no ha ganado mucho en su carrera. Pese a todo, Spalletti
es hasta ahora el mejor entrenador del Inter desde que se ganó la Champions. El
proceso normalizador de Spalletti ha pasado por tres pilares: sintonía con el
club, valorización de los jugadores y principios simples y claros.

La compra definitiva del Inter por parte de los gigantes
chinos de Suning ha puesto final a las dudas financieras. El Inter sigue
pagando las deudas, pero el balance ya no está en peligro. Zhang Sr y luego
Zhang Jr han mostrado ambición deportivo y sobre todo han tomado un camino largo
pero seguro para alcanzar los objetivos. Spalletti han hecho lo mismo sobre el
campo. Nunca han prometido la luna, no ha alimentado las fáciles esperanzas de
los aficionados de los aficionados lanzando improbables duelos a la Juve -que
sigue años luz por delante- pero ha prometido sudor y esfuerzo para alcanzar
objetivos quizás menores, pero que hasta ahora se habían inevitablemente
escapado. En esto ha mostrado una sorprendente unión con el club, trasladando
al campo la dirección tomada en las oficinas. Un complemento ideal de
conjugación fundamental.

Otro gran aspecto en el que sus precedentes había fracasado
es saber revalorizar los jugadores a disposición. D’Ambrosio, Gagliardini y
Joao Mario eran cuerpos extraños a la plantilla -y a la Serie A, casi- y hoy
entran de manera estable en las rotaciones. Skriniar, Politano y Keita ya son
realidades. Sobre todo, Brozovic se ha convertido inesperadamente en el pilar
de campo, la clave en el mediocampo. Metrónomo insospechado, ha sabido aunar
calidad y cantidad: Brozovic comienza y define la acción, se mueve con gracia y
elegancia entre las líneas rivales y nunca se borra del equipo. La constancia
que era su mayor defecto es ahora una fortaleza, igual que todo el equipo. Si
hay un símbolo de la nueva linfa que Spalletti ha aportado al Inter es el
croata. Como el equipo entero, antes rendía por encima de sus posibilidades,
ahora es una columna clave.

Tácticamente, el Inter no es un equipo complejo. Spalletti
es célebre por la inteligencia con la que malea sus equipos y los nerazzurri no
son excepción. Sin apabullar a sus jugadores con complejidades tácticas,
Spalletti ha instalado principios básicos muy claros. El Inter hoy es un equipo
que parte de un 4-3-3 de base para buscar las jugadas a través de las bandas.
Complementarios por actitud y características, Politano y Perisic interpretan
roles diversos: el primero es una fuente de juego añadida gracias al hecho de
jugar a pie cambiado, mientras el segundo es clave en solitario y cuando ataca
el segundo palo. El triángulo del mediocampo rota fácilmente entre fases para
proporcionar cobertura extra en defensa y profundidad con balón: dos
dimensiones en las que un jugador como Nainggolan es excelente. La defensa sabe
jugar en corto y tras las líneas de presión rivales gracias a la buena técnica
de salida de Skriniar y De Vrij. En resumen, una plantilla altamente eficaz y
flexible para adaptarse a los distintos contextos de cada partido, que Spalletti
sabe preparar a la perfección.

La eliminación en la última jornada de la fase de grupos de
la Champions no debe dar lugar a engaño: el grupo era complicado y el Tottenham
es un equipo con una experiencia mucho mayor y un valor general de la plantilla
superior. Spalletti medirá las ambiciones del Inter en Serie A: si consigue
mantenerse establemente tras la Juve e incluso por encima del Napoli, se podrá
mostrar satisfecho y podrá afirmar que ha plasmado un Inter a su imagen y
semejanza. 

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Stramaccioni, Mazzarri, Mancini, De Boer, Vecchi, Pioli,
Spalletti. La lista de los últimos entrenadores del Inter es larga. No
obstante, el actual técnico nerazzurro es tanto el que ha tenido más
estabilidad -en banquillo y resultados- como el que fue quizás el menos
aclamado y esperado. Quizás por la manera brusca en la que se fue de Roma o
porque al fin y al cabo no ha ganado mucho en su carrera. Pese a todo, Spalletti
es hasta ahora el mejor entrenador del Inter desde que se ganó la Champions. El
proceso normalizador de Spalletti ha pasado por tres pilares: sintonía con el
club, valorización de los jugadores y principios simples y claros.

La compra definitiva del Inter por parte de los gigantes
chinos de Suning ha puesto final a las dudas financieras. El Inter sigue
pagando las deudas, pero el balance ya no está en peligro. Zhang Sr y luego
Zhang Jr han mostrado ambición deportivo y sobre todo han tomado un camino largo
pero seguro para alcanzar los objetivos. Spalletti han hecho lo mismo sobre el
campo. Nunca han prometido la luna, no ha alimentado las fáciles esperanzas de
los aficionados de los aficionados lanzando improbables duelos a la Juve -que
sigue años luz por delante- pero ha prometido sudor y esfuerzo para alcanzar
objetivos quizás menores, pero que hasta ahora se habían inevitablemente
escapado. En esto ha mostrado una sorprendente unión con el club, trasladando
al campo la dirección tomada en las oficinas. Un complemento ideal de
conjugación fundamental.

Otro gran aspecto en el que sus precedentes había fracasado
es saber revalorizar los jugadores a disposición. D’Ambrosio, Gagliardini y
Joao Mario eran cuerpos extraños a la plantilla -y a la Serie A, casi- y hoy
entran de manera estable en las rotaciones. Skriniar, Politano y Keita ya son
realidades. Sobre todo, Brozovic se ha convertido inesperadamente en el pilar
de campo, la clave en el mediocampo. Metrónomo insospechado, ha sabido aunar
calidad y cantidad: Brozovic comienza y define la acción, se mueve con gracia y
elegancia entre las líneas rivales y nunca se borra del equipo. La constancia
que era su mayor defecto es ahora una fortaleza, igual que todo el equipo. Si
hay un símbolo de la nueva linfa que Spalletti ha aportado al Inter es el
croata. Como el equipo entero, antes rendía por encima de sus posibilidades,
ahora es una columna clave.

Tácticamente, el Inter no es un equipo complejo. Spalletti
es célebre por la inteligencia con la que malea sus equipos y los nerazzurri no
son excepción. Sin apabullar a sus jugadores con complejidades tácticas,
Spalletti ha instalado principios básicos muy claros. El Inter hoy es un equipo
que parte de un 4-3-3 de base para buscar las jugadas a través de las bandas.
Complementarios por actitud y características, Politano y Perisic interpretan
roles diversos: el primero es una fuente de juego añadida gracias al hecho de
jugar a pie cambiado, mientras el segundo es clave en solitario y cuando ataca
el segundo palo. El triángulo del mediocampo rota fácilmente entre fases para
proporcionar cobertura extra en defensa y profundidad con balón: dos
dimensiones en las que un jugador como Nainggolan es excelente. La defensa sabe
jugar en corto y tras las líneas de presión rivales gracias a la buena técnica
de salida de Skriniar y De Vrij. En resumen, una plantilla altamente eficaz y
flexible para adaptarse a los distintos contextos de cada partido, que Spalletti
sabe preparar a la perfección.

La eliminación en la última jornada de la fase de grupos de
la Champions no debe dar lugar a engaño: el grupo era complicado y el Tottenham
es un equipo con una experiencia mucho mayor y un valor general de la plantilla
superior. Spalletti medirá las ambiciones del Inter en Serie A: si consigue
mantenerse establemente tras la Juve e incluso por encima del Napoli, se podrá
mostrar satisfecho y podrá afirmar que ha plasmado un Inter a su imagen y
semejanza. 

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