_Alemania

El hundimiento

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 18-01-2022

La parte deportiva iba bien en el Wolfsburg, de la mano de Oliver Glasner. El técnico había devuelto a los Lobos a la Champions League. Sin embargo, una mala relación del entrenador con su superior y el banquillo libre del Eintracht Frankfurt propiciaron la salida de Glasner y la destrucción de un proyecto que, sin embargo, no había empezado mal la Bundesliga, con Mark van Bommel al frente. Eso sí, tras haber metido la pata en la DFB Pokal. Con tantos altibajos, la figura de van Bommel cayó y, el elegido, fue Florian Kohfeldt, un técnico joven que por primera vez salía de su zona de confort, tras su paso por los banquillos del Werder Bremen, tanto en las categorías inferiores como en el primer equipo. ¿La solución era Kohfeldt? El tiempo ha demostrado que no, e incluso ha hecho bueno al trabajo del neerlandés.

El actual técnico del club de la Volkswagen no empezó nada mal. Encadenó tres victorias entre Bundesliga y Champions pero, cuando parecía que el rumbo iba a cambiar, no fue más que un espejismo. Desde que encadenara aquellas tres victorias, el Wolfsburg solo ha ganado un amistoso, contra un equipo de 2.Bundesliga y encajando cuatro goles. Las sensaciones mandan. Al inicio de la campaña, en otro texto, decía que el equipo de van Bommel estaba comportándose de manera extraña. Que, a pesar del buen inicio en Bundesliga, la tónica iba a ser la mostrada en pretemporada. Y sí, lo sé, las pretemporadas sirven para lo que sirven, pero es que, con Kohfeldt, quitando sus dos primeros encuentros, solo ha podido sumar dos empates en diez partidos, un puntaje muy pobre para un equipo que aspira a luchar por puestos europeos.

La apuesta era arriesgada y se ha demostrado con el tiempo que no fue la adecuada. La igualdad de cara a los últimos partidos en el grupo de Champions tampoco le hizo ningún bien al Wolfsburg. El equipo mira ahora hacia abajo, intentando evitar lo que vivió no hace mucho, teniendo que disputar la eliminatoria de Relegation para mantenerse en la élite. Pero es eso, no hay más. Piezas hay, pero quien se fue las dejó desordenadas sobre la mesa y el que llegó no puede unirlas. Wout Weghorst, que en años anteriores estaba entre los mejores goleadores de la competición, ahora está sufriendo para marcar. Eso es muy significativo.

Con la plantilla que hay, difícil sería pensar en ver al actual Wolfsburg metiéndose en problemas. Los equipos que ocupan los últimos puestos no están respondiendo con regularidad pero, aun así, no se puede descartar nada. Porque el FC Augsburg fue capaz de ganarle al Bayern, por ejemplo. Pero el fútbol es así, un mundo en el que las buenas sensaciones ensalzan y las malas hunden. En estos momentos, el barco del Wolfsburg está muy tocado, pero no hundido. La esperanza es que aún hay tiempo y ya no ‘estorban’ la DFB Pokal o la Champions. El problema, que les cuesta sumar. Lo que no mucho tiempo atrás les resultaba cómodo ahora les da pesadillas.

El tiempo apremia y, ahora mismo, la piel de cordero ha engullido al lobo. La carta de Kohfeldt está ahí porque, si no estuviera, sería la manera de grabarte en la mente que no has cometido un error, sino que ya van dos. Y eso, en algunas ocasiones, significa que admites no haber cometido un error, sino también lo ha sido la segunda opción. Suerte tienen de que, por debajo de ellos, no hay mecha, solo chispazos. De ellos depende no electrocutarse.

Imagen de cabecera: VfL Wolfsburg

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La parte deportiva iba bien en el Wolfsburg, de la mano de Oliver Glasner. El técnico había devuelto a los Lobos a la Champions League. Sin embargo, una mala relación del entrenador con su superior y el banquillo libre del Eintracht Frankfurt propiciaron la salida de Glasner y la destrucción de un proyecto que, sin embargo, no había empezado mal la Bundesliga, con Mark van Bommel al frente. Eso sí, tras haber metido la pata en la DFB Pokal. Con tantos altibajos, la figura de van Bommel cayó y, el elegido, fue Florian Kohfeldt, un técnico joven que por primera vez salía de su zona de confort, tras su paso por los banquillos del Werder Bremen, tanto en las categorías inferiores como en el primer equipo. ¿La solución era Kohfeldt? El tiempo ha demostrado que no, e incluso ha hecho bueno al trabajo del neerlandés.

El actual técnico del club de la Volkswagen no empezó nada mal. Encadenó tres victorias entre Bundesliga y Champions pero, cuando parecía que el rumbo iba a cambiar, no fue más que un espejismo. Desde que encadenara aquellas tres victorias, el Wolfsburg solo ha ganado un amistoso, contra un equipo de 2.Bundesliga y encajando cuatro goles. Las sensaciones mandan. Al inicio de la campaña, en otro texto, decía que el equipo de van Bommel estaba comportándose de manera extraña. Que, a pesar del buen inicio en Bundesliga, la tónica iba a ser la mostrada en pretemporada. Y sí, lo sé, las pretemporadas sirven para lo que sirven, pero es que, con Kohfeldt, quitando sus dos primeros encuentros, solo ha podido sumar dos empates en diez partidos, un puntaje muy pobre para un equipo que aspira a luchar por puestos europeos.

La apuesta era arriesgada y se ha demostrado con el tiempo que no fue la adecuada. La igualdad de cara a los últimos partidos en el grupo de Champions tampoco le hizo ningún bien al Wolfsburg. El equipo mira ahora hacia abajo, intentando evitar lo que vivió no hace mucho, teniendo que disputar la eliminatoria de Relegation para mantenerse en la élite. Pero es eso, no hay más. Piezas hay, pero quien se fue las dejó desordenadas sobre la mesa y el que llegó no puede unirlas. Wout Weghorst, que en años anteriores estaba entre los mejores goleadores de la competición, ahora está sufriendo para marcar. Eso es muy significativo.

Con la plantilla que hay, difícil sería pensar en ver al actual Wolfsburg metiéndose en problemas. Los equipos que ocupan los últimos puestos no están respondiendo con regularidad pero, aun así, no se puede descartar nada. Porque el FC Augsburg fue capaz de ganarle al Bayern, por ejemplo. Pero el fútbol es así, un mundo en el que las buenas sensaciones ensalzan y las malas hunden. En estos momentos, el barco del Wolfsburg está muy tocado, pero no hundido. La esperanza es que aún hay tiempo y ya no ‘estorban’ la DFB Pokal o la Champions. El problema, que les cuesta sumar. Lo que no mucho tiempo atrás les resultaba cómodo ahora les da pesadillas.

El tiempo apremia y, ahora mismo, la piel de cordero ha engullido al lobo. La carta de Kohfeldt está ahí porque, si no estuviera, sería la manera de grabarte en la mente que no has cometido un error, sino que ya van dos. Y eso, en algunas ocasiones, significa que admites no haber cometido un error, sino también lo ha sido la segunda opción. Suerte tienen de que, por debajo de ellos, no hay mecha, solo chispazos. De ellos depende no electrocutarse.

Imagen de cabecera: VfL Wolfsburg

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Contra todo y contra todos

Juanma Perera @juanmaHumilAfic
24-05-2022