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El gol como remedio a todos los males

Diego G. Argota @DiegoGArgota21 30-10-2018

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Es muy difícil y suena irreal hablar de que un delantero está en un estado de forma formidable cuando apenas ve portería. La ecuación es muy sencilla. Al delantero se le ficha para marcar goles. Los goles te ayudan a ganar partidos y las victorias a la larga se acaban transformando en campeonatos. Por eso, la posición de ariete es la más codiciada en el mercado y son los puntas los que más valor tienen y por quienes, por norma general, se paga un precio más alto.

El caso es bien distinto si del jugador del que hablamos es de Diego Costa. Hay quien dice que no está por el simple hecho de que apenas lleva tres goles en lo que va de temporada, siendo dos de ellos en la Supercopa de Europa (¡Y qué dos goles!) que abrió el curso 2018/2019. La situación parece que se pueda tornar crítica si tenemos en cuenta que hablamos de un jugador que suma la friolera de 101 goles (36, 20, 16, 22 y 7) en sus últimas cinco temporadas, añadiendo también el valor añadido de sus lesiones musculares en sus últimos cuatro años y que la temporada anterior se la pasó apartado del Chelsea durante seis meses.

El Lagarto lleva sin ver puerta en Liga desde febrero pero, entonces, ¿Por qué asusta tanto a sus rivales? Porque Diego Costa, por mucho que digan las estadísticas, está en un estado de forma soberbio. Físicamente reluce su potente carrocería y su mal momento cara a puerta coincide con una merma que afecta a toda la plantilla del Atlético. Costa tira desmarques, fija rivales, genera peligro y ocasiones pero no es capaz de acabar las jugadas. Tampoco en muchas ocasiones sus compañeros a quien suele servir ocasiones inmejorables de marcar. Y esto, que quiere sonar al “no marca pero combina bien” de Vietto, no tiene ni punto de comparación con el argentino, que desentonaba de todas en el conjunto de Simeone.

El Atlético no está en crisis ni mucho menos. Su momento de forma no es espléndido simple y llanamente porque cara a puerta la situación es horrorosa. Griezmann, que suma 112 dianas en sus cuatro cursos de colchonero, apenas ha visto puerta en 4 ocasiones en 14 partidos en lo que va de campaña. Jugadores de ataque como Kalinic, Gelson o Vitolo aún no se han podido estrenar y llegadores como Lemar o Saúl apenas suman un tanto. 

Los héroes ante la Real Sociedad salieron de la zaga (Filipe y Godín) y el Atlético deberá empezar a engrasar su puntería si quiere llegar lejos en todas las competiciones, porque a la larga, los rivales que no están lejos, acabarán funcionando y no concediendo puntos como hasta ahora. La sensación es que una vez entren un par de goles, todo irá rodado. El Atlético necesita un partido con resultado amplio, con varios de sus puntales ofensivos marcando para ganar confianza. 

Quizás, el partido copero ante un rival de menor entidad y categoría inferior pueda ser un buen escenario para ello, aunque todo apunta a que la alternativa será de los jugadores menos habituales. El equipo necesita que aparezca y lidere Griezmann, que está muy lejos de la forma en la que terminó la campaña pasada y del sueldo de megacrack que se le paga. Si quiere de verdad sentarse en una mesa superior, debe demostrarlo sobre el campo con regularidad y buenas actuaciones.

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Es muy difícil y suena irreal hablar de que un delantero está en un estado de forma formidable cuando apenas ve portería. La ecuación es muy sencilla. Al delantero se le ficha para marcar goles. Los goles te ayudan a ganar partidos y las victorias a la larga se acaban transformando en campeonatos. Por eso, la posición de ariete es la más codiciada en el mercado y son los puntas los que más valor tienen y por quienes, por norma general, se paga un precio más alto.

El caso es bien distinto si del jugador del que hablamos es de Diego Costa. Hay quien dice que no está por el simple hecho de que apenas lleva tres goles en lo que va de temporada, siendo dos de ellos en la Supercopa de Europa (¡Y qué dos goles!) que abrió el curso 2018/2019. La situación parece que se pueda tornar crítica si tenemos en cuenta que hablamos de un jugador que suma la friolera de 101 goles (36, 20, 16, 22 y 7) en sus últimas cinco temporadas, añadiendo también el valor añadido de sus lesiones musculares en sus últimos cuatro años y que la temporada anterior se la pasó apartado del Chelsea durante seis meses.

El Lagarto lleva sin ver puerta en Liga desde febrero pero, entonces, ¿Por qué asusta tanto a sus rivales? Porque Diego Costa, por mucho que digan las estadísticas, está en un estado de forma soberbio. Físicamente reluce su potente carrocería y su mal momento cara a puerta coincide con una merma que afecta a toda la plantilla del Atlético. Costa tira desmarques, fija rivales, genera peligro y ocasiones pero no es capaz de acabar las jugadas. Tampoco en muchas ocasiones sus compañeros a quien suele servir ocasiones inmejorables de marcar. Y esto, que quiere sonar al “no marca pero combina bien” de Vietto, no tiene ni punto de comparación con el argentino, que desentonaba de todas en el conjunto de Simeone.

El Atlético no está en crisis ni mucho menos. Su momento de forma no es espléndido simple y llanamente porque cara a puerta la situación es horrorosa. Griezmann, que suma 112 dianas en sus cuatro cursos de colchonero, apenas ha visto puerta en 4 ocasiones en 14 partidos en lo que va de campaña. Jugadores de ataque como Kalinic, Gelson o Vitolo aún no se han podido estrenar y llegadores como Lemar o Saúl apenas suman un tanto. 

Los héroes ante la Real Sociedad salieron de la zaga (Filipe y Godín) y el Atlético deberá empezar a engrasar su puntería si quiere llegar lejos en todas las competiciones, porque a la larga, los rivales que no están lejos, acabarán funcionando y no concediendo puntos como hasta ahora. La sensación es que una vez entren un par de goles, todo irá rodado. El Atlético necesita un partido con resultado amplio, con varios de sus puntales ofensivos marcando para ganar confianza. 

Quizás, el partido copero ante un rival de menor entidad y categoría inferior pueda ser un buen escenario para ello, aunque todo apunta a que la alternativa será de los jugadores menos habituales. El equipo necesita que aparezca y lidere Griezmann, que está muy lejos de la forma en la que terminó la campaña pasada y del sueldo de megacrack que se le paga. Si quiere de verdad sentarse en una mesa superior, debe demostrarlo sobre el campo con regularidad y buenas actuaciones.

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