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La mirada de Manuel Pellegrini

Cristina Caparrós @criscaparros 26-04-2022

“Tenía los ojos que parecía que había fumado toda la noche debajo de una manta”. Es una de las ingeniosas declaraciones, entre todos los elogios, que hizo Joaquín al ser preguntado por el técnico del Betis antes de reencontrarse de nuevo. Los ojos de Manuel Pellegrini son una muestra de extensa experiencia, de la seguridad que sostiene su mirada; vestida del mismo azul que la fortaleza del mar. Es un recorrido de vida que reafirma cada línea de expresión que rodea sus éxitos, cosechados desde el buen trabajo. Lo confirman sus 68 años y sus carreras profesionales. En plural: ingeniero y entrenador. Porque el chileno dejó de lado la construcción para apostar plenamente en su compromiso como entrenador. Contó en primera persona, en The Coaches Voices: “Mis padres pensaron que era una pérdida de tiempo dejar una carrera importante como ingeniero para comprometerse con el fútbol. Pero si alguna vez me preguntan sobre mi elección, siempre respondo de la misma manera. La mejor decisión que tomé en la vida fue trabajar haciendo lo que me gustaba”.

Para suerte de muchos, Pellegrini focalizó su visión en el balompié. Así, mejoró cada conjunto que se enriqueció de su modus operandi. Como el que amolda el barro a su antojo, de un arte que no puede explicarse sin él. Llevó al Villarreal a unas semifinales de Champions League y en la siguiente campaña fueron segundos en la clasificación final de La Liga, siendo el mejor equipo fuera de casa. La gesta del Málaga, de alcanzar los cuartos de final de la competición europea por excelencia, se escribió con su nombre y apellidos. Con el Real Madrid, a pesar del mítico Alcorconazo y de no lograr la Liga, consiguió una puntuación sin precedentes. La sombra fue de Pep Guardiola, que superó esa exigencia para hacerse con el título de Liga, quitándole toda la luz a su temporada. El Manchester City, de su mano, saboreó la antesala de una final de Champions League por primera vez. Y ahora ha colocado al Betis en lo alto, logrando una Copa del Rey 17 años después. De este modo, su propio palmarés ha incrementado; logrando alcanzar un título en cinco de los seis países donde impuso su libreto.

El ingeniero ha construido un Betis, cautivador, que ha dotado de identidad. Dominando desde el balón, con espíritu ganador. Ha dado lugar a que la confianza estuviera presente para quien la hubiera podido sentir perdida. Ha puesto en escena, de manera exponencial, el talento de sus figuras más estéticas. Hallando equilibro entre ataque y defensa, para hacer magia en la zona de tres cuartos y erigirse reciamente para defender sus palos. Sabiendo compenetrar la oposición de sus piezas como se complementa la combinación de un oxímoron, transformando el significado de lo individual. Ofreciendo su sabiduría para una exigencia competitiva que vive y se alimenta en el día a día. En una entrevista concedida a El País hace más de una década, manifestaba que: “El que dedica 24 horas al día al fútbol es muy mal entrenador. Si sólo de fútbol sé, nada sé. El fútbol es una combinación de personalidad, gusto, exigencia, liderazgo… El liderazgo se aprende leyendo, viendo, viviendo”.

17 años más tarde el verde vuelve a brillar más que nunca. Manuel Pellegrini le ha dado resplandor e ilusión. Un hombre de aspecto apacible, coherente, capaz de calibrar a la perfección el entusiasmo. Alguien que implanta su propio dress code con un chándal que sonroja a la corbata, que lleva la etiqueta de la superstición y de la rebeldía. Quien ha desafiado al destino para hacerle saber, de manera muy clara, que este equipo no podía quedarse en blanco. El chileno ha aprovechado la primavera para recolectar lo sembrado y lo hace en la reciprocidad que le conecta con un beticismo que siente orgullo. Todos sonreímos cuando el fútbol le concede la oportunidad a aquellos que no acumulan una vitrina excesivamente recargada y pomposa, pero que tienen detrás una historia palpitante. Aquella que sigue escribiéndose con la mirada de Manuel Pellegrini. Desde sus ojos, el Betis quiere mirar lejos.

Imagen de cabecera: @RealBetis

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“Tenía los ojos que parecía que había fumado toda la noche debajo de una manta”. Es una de las ingeniosas declaraciones, entre todos los elogios, que hizo Joaquín al ser preguntado por el técnico del Betis antes de reencontrarse de nuevo. Los ojos de Manuel Pellegrini son una muestra de extensa experiencia, de la seguridad que sostiene su mirada; vestida del mismo azul que la fortaleza del mar. Es un recorrido de vida que reafirma cada línea de expresión que rodea sus éxitos, cosechados desde el buen trabajo. Lo confirman sus 68 años y sus carreras profesionales. En plural: ingeniero y entrenador. Porque el chileno dejó de lado la construcción para apostar plenamente en su compromiso como entrenador. Contó en primera persona, en The Coaches Voices: “Mis padres pensaron que era una pérdida de tiempo dejar una carrera importante como ingeniero para comprometerse con el fútbol. Pero si alguna vez me preguntan sobre mi elección, siempre respondo de la misma manera. La mejor decisión que tomé en la vida fue trabajar haciendo lo que me gustaba”.

Para suerte de muchos, Pellegrini focalizó su visión en el balompié. Así, mejoró cada conjunto que se enriqueció de su modus operandi. Como el que amolda el barro a su antojo, de un arte que no puede explicarse sin él. Llevó al Villarreal a unas semifinales de Champions League y en la siguiente campaña fueron segundos en la clasificación final de La Liga, siendo el mejor equipo fuera de casa. La gesta del Málaga, de alcanzar los cuartos de final de la competición europea por excelencia, se escribió con su nombre y apellidos. Con el Real Madrid, a pesar del mítico Alcorconazo y de no lograr la Liga, consiguió una puntuación sin precedentes. La sombra fue de Pep Guardiola, que superó esa exigencia para hacerse con el título de Liga, quitándole toda la luz a su temporada. El Manchester City, de su mano, saboreó la antesala de una final de Champions League por primera vez. Y ahora ha colocado al Betis en lo alto, logrando una Copa del Rey 17 años después. De este modo, su propio palmarés ha incrementado; logrando alcanzar un título en cinco de los seis países donde impuso su libreto.

El ingeniero ha construido un Betis, cautivador, que ha dotado de identidad. Dominando desde el balón, con espíritu ganador. Ha dado lugar a que la confianza estuviera presente para quien la hubiera podido sentir perdida. Ha puesto en escena, de manera exponencial, el talento de sus figuras más estéticas. Hallando equilibro entre ataque y defensa, para hacer magia en la zona de tres cuartos y erigirse reciamente para defender sus palos. Sabiendo compenetrar la oposición de sus piezas como se complementa la combinación de un oxímoron, transformando el significado de lo individual. Ofreciendo su sabiduría para una exigencia competitiva que vive y se alimenta en el día a día. En una entrevista concedida a El País hace más de una década, manifestaba que: “El que dedica 24 horas al día al fútbol es muy mal entrenador. Si sólo de fútbol sé, nada sé. El fútbol es una combinación de personalidad, gusto, exigencia, liderazgo… El liderazgo se aprende leyendo, viendo, viviendo”.

17 años más tarde el verde vuelve a brillar más que nunca. Manuel Pellegrini le ha dado resplandor e ilusión. Un hombre de aspecto apacible, coherente, capaz de calibrar a la perfección el entusiasmo. Alguien que implanta su propio dress code con un chándal que sonroja a la corbata, que lleva la etiqueta de la superstición y de la rebeldía. Quien ha desafiado al destino para hacerle saber, de manera muy clara, que este equipo no podía quedarse en blanco. El chileno ha aprovechado la primavera para recolectar lo sembrado y lo hace en la reciprocidad que le conecta con un beticismo que siente orgullo. Todos sonreímos cuando el fútbol le concede la oportunidad a aquellos que no acumulan una vitrina excesivamente recargada y pomposa, pero que tienen detrás una historia palpitante. Aquella que sigue escribiéndose con la mirada de Manuel Pellegrini. Desde sus ojos, el Betis quiere mirar lejos.

Imagen de cabecera: @RealBetis

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Joel Sierra @_JoeLSierra_
02-06-2022

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La mirada de Manuel Pellegrini

Cristina Caparrós @criscaparros
26-04-2022