_Italia

El estilo Italiano

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 22-03-2021

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Calcio Spezia

Con una de las plantillas más cortas de calidad de toda la Serie A y en la primera temporada de su historia en la máxima categoría del Calcio con su denominación actual, el Spezia de Vincenzo Italiano se ha convertido en una de las grandes revelaciones del curso en Italia a partir de un juego altamente propositivo. Una idea que posee múltiples mecanismos para progresar a través del balón desde los primeros pases, que se posiciona de forma muy ordenada y ajustada para ocupar todo el ancho del campo en la mitad rival con su presión alta, que lee muy bien los momentos en los que ser agresiva defendiendo hacia delante para atacar una recepción mal perfilada de un contrincante a fin de robar y atacar en transición, y que es capaz de ser muy vertical por el carril central, tanto con desmarques efusivos para estirar y dar tiempo y espacio al compañero portador del balón, como filtrando pases interiores hacia ellos.

Italiano quiere salvarse, obviamente, pero para ello comprende y transmite a cada uno de sus futbolistas que la mejor forma de hacerlo es intentar tomar las riendas de cada partido que su equipo dispute, sea cual sea el escenario. En este sentido, el Spezia es el equipo de la Serie A que más involucra a sus porteros desde el pase (más de 40 por encuentro) y el segundo de las grandes ligas europeas en esta estadística. De esta forma, consigue atraer el bloque del rival para encontrar a los alejados a la espalda de su primera línea de presión y hallar asimismo espacios más grandes para alcanzar mejor los últimos treinta metros del terreno de juego.

Jeroen Zoet, guardameta del Spezia

De hecho, otra acción que tiene el mismo fin y que el equipo ligur repite de manera asidua es la colocación muy abajo, en línea con los centrales o incluso más atrás, de sus laterales, especialmente del derecho y aun en mayor medida cuando es el español Salva Ferrer quien ocupa el puesto de titular en esa demarcación. Un movimiento que funciona muy bien ante conjuntos que juegan con carrileros largos en 3-5-2 o en sus variaciones 3-4-2-1 o 3-4-1-2, ya que los hombres de banda tienen que alzar demasiado su posición para no dejar un margen de maniobra amplio al lateral del Spezia y es a su espalda donde se genera el hueco para lanzar el balón por arriba, buscando conectar directamente con el extremo o la caída del punta, quienes, a su vez, arrastran la línea defensiva y tienen como cometido poner de cara al equipo de una forma sencilla cuando los centrales no pueden encontrar al regista Matteo Ricci en la fase de inicio.

Una labor de bajar el cuero, poner el cuerpo para ganar la posición y fijar al central de turno y descargar a continuación para conseguir poner de cara al equipo tras esos envíos de media distancia que resulta fundamental para que el Spezia pueda girar a su rival y desplegarse con peligro y que ejecutan de forma notable cualquiera de sus corpulentos nueves (MBala N’Zola, Roberto Piccoli o Andrej Galabinov) o el extremo Emmanuel Gyasi, que no casualmente es el jugador más utilizado por Italiano en la temporada, con mucha diferencia, también por su enorme capacidad para pisar área y ganar el segundo palo desde el lado contrario de la acción.

Así, el Spezia, que también utiliza mucho al lateral del lado débil para atacar pasillos interiores, logra ser igual de vertical y profundo a través del carril central que cuando su mediocentro gestiona la maniobra por abajo, aumenta del mismo modo la peligrosidad de sus ataques y logra erigirse, aunando los dos tipos de construcción del juego desde atrás, en uno de los equipos del Calcio que están mejor preparados para abrir sistemas cerrados. Todo ello gracias al ritmo siempre elevado de sus combinaciones desde el momento en el que el balón sale de los pies de uno de sus defensores o de su portero y al contexto tan favorable en campo rival que es capaz de generarse a través de esa gestión de la posesión y del excelso entendimiento de la progresión que ejecuta desde su propia mitad del rectángulo de juego.

Ricci, recientemente convocado por Roberto Mancini con la absoluta, actúa como el tiralíneas del equipo y es también el encargado de botar todas las acciones de estrategia, mientras que sus interiores más habituales, Tommaso Pobega y Giulio Maggiore, son dos jugadores muy enfocados a verticalizar sin balón hacia zonas de remate. En el caso del segundo, sin embargo, su labor es más compleja, ya que actúa como segundo iniciador del centro del campo cuando Ricci está cubierto, se desplaza hacia el costado para compensar la diagonal interior del extremo hacia el área, ataca muy bien con y sin balón el carril intermedio, leyendo siempre de maravilla donde estar para generar un nuevo escalón en la construcción, es un buen filtrador de balones hacia el desmarque vertical del punta en este tipo de contexto que el Spezia provoca tantas veces para tener amplitud interior y jugar mucho entre líneas una vez ha cruzado la medular del terreno de juego, y es el hombre que mejor activa la presión tras pérdida y la reagresión sobre la pelota a través de su sobresaliente inteligencia posicional.

Eso sí, el Spezia realiza esta contrapresión casi siempre de forma extremadamente razonada y sin acometer saltos que no supongan altas probabilidades de recuperación. La ya comentada lectura táctica de Maggiore en todas las fases del juego es, por lo tanto, absolutamente clave para un Spezia que se muestra muy compacto y también muy agresivo para así no conceder demasiada maniobrabilidad a las recepciones del rival, evitando que este le haga sufrir defendiendo en estático. Un equipo que, además, suele basar su dominio en la gran cantidad de recursos que posee para encontrar recepciones por delante de la línea de la pelota desde la misma salida de balón, otro aspecto en el que Maggiore destaca sobremanera, y en la excelente ocupación espacial que lleva a cabo en la mitad del rival, que es precisamente una consecuencia directa de su juego tan colectivo y estudiado a la hora de progresar desde atrás.

Y es que la obsesión de Vincenzo Italiano es mantener al adversario lo más lejos posible de su área y es a partir de esa convicción desde la que se entiende su idea de juego al completo. Los aquilotti son el séptimo equipo que menos tiros concede por partido (10.93), menos incluso que Juventus (10.96) o  Milan (12.00), aunque es cierto que sin las ayudas casi permanentes en el retorno por parte de sus dos extremos en aquellas acciones en las que no logran ajustar de la mejor forma posible su posicionamiento coral en campo rival y en las que no consigue llegar a la presión o a la recuperación, su bloque tiende mucho a partirse.

Es seguramente ahí, en la transición defensiva, donde se encuentra el punto más flaco del plan habitual del equipo de Italiano. Motivo por el cual, el Spezia, a pesar de pasar tanto tiempo lejos de la frontal de su propia área para un conjunto de sus posibilidades reales, es también el segundo equipo que acumula un mayor porcentaje de los remates totales entre los tres palos (38.9%), el tercero en tantos encajados por cada tiro a portería recibido (0.44) y el primero, junto al ya desahuciado Crotone, en goles por cada disparo total en contra (0.15).

Giulio Maggiore con el dorsal 25

Pese a ello, con la salvación más que bien encarrilada tras su crucial victoria ante el Cagliari, que le aleja siete puntos por encima de la zona de descenso, el Spezia no tiene ningún motivo para no seguir siendo fiel a sí mismo y a la idea de juego que le ha permitido llegar sano y salvo hasta esta altura de la temporada, al tiempo que cincela —tal y como quiere hacerlo— la posibilidad probable de seguir haciendo historia. El estilo de Italiano no se identifica con el clásico juego transalpino del cliché que a todos nos viene a la cabeza, sobre todo cuando hablamos de un equipo que compite en inferioridad de recursos y calidad contra la inmensa mayoría de sus rivales en el día a día de la Serie A, como este Spezia, que como añadido es una de las plantillas más jóvenes e inexpertas de la categoría. Sin embargo, los aquilotti y su entrenador son una demostración perfecta de que el laboratorio táctico del Calcio sigue evolucionando y aumentando tanto en variedad como en el éxito de sus métodos.

Vincenzo Italiano, uno de los nuevos representantes de la renovada escuela futbolística que está floreciendo en Italia en los últimos años con técnicos como Roberto De Zerbi, Ivan Juric, Alessio Dionisi, etc., ha demostrado que su intuición, sus conocimientos y su filosofía eran ciertas, al menos en su caso particular. El caso de un entrenador recién ascendido a la primera categoría del Calcio que ha dejado meridianamente claro que la permanencia pasa por querer tener el balón, por saber cómo, cuándo y dónde tenerlo, por alejar al rival el máximo tiempo posible de las inmediaciones de tu área y, por tanto, de la posibilidad de que te haga gol. “En Serie A hace falta ser agresivo para quitar tiempo y espacio al rival. Si tiro el balón arriba por tirarlo, pocos segundos después volveré a estar en peligro. Normalmente, los mejores jugadores del centro del campo están presionados, así que hace falta construir desde más atrás. Si solo lanzas balones largos y se la das al adversario siempre estarás atrincherado”.

Además, Italiano ni se confía ni se conforma a pesar de ser el principal responsable de devolver al Spezia a la élite del Calcio casi un siglo después de su última participación y de estar convirtiéndose, cada día más merecidamente, en un objetivo de un atractivo evidente para clubes de mayor caché. “29 puntos son pocos, por detrás empiezan a apretarnos y a conseguir resultados. Buscamos aferrarnos a algunos principios de juego y a la identidad que queremos tener. Estoy contento con los chicos, pero les he dicho que no se rindan porque 29 puntos no son suficientes y aún tenemos un camino largo y durísimo por recorrer”. El camino que llevará a Italiano y al Spezia a convertirse en el técnico y el equipo revelación de la Serie A 2020/2021.

Imagen de cabecera: ImagoImages

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Con una de las plantillas más cortas de calidad de toda la Serie A y en la primera temporada de su historia en la máxima categoría del Calcio con su denominación actual, el Spezia de Vincenzo Italiano se ha convertido en una de las grandes revelaciones del curso en Italia a partir de un juego altamente propositivo. Una idea que posee múltiples mecanismos para progresar a través del balón desde los primeros pases, que se posiciona de forma muy ordenada y ajustada para ocupar todo el ancho del campo en la mitad rival con su presión alta, que lee muy bien los momentos en los que ser agresiva defendiendo hacia delante para atacar una recepción mal perfilada de un contrincante a fin de robar y atacar en transición, y que es capaz de ser muy vertical por el carril central, tanto con desmarques efusivos para estirar y dar tiempo y espacio al compañero portador del balón, como filtrando pases interiores hacia ellos.

Italiano quiere salvarse, obviamente, pero para ello comprende y transmite a cada uno de sus futbolistas que la mejor forma de hacerlo es intentar tomar las riendas de cada partido que su equipo dispute, sea cual sea el escenario. En este sentido, el Spezia es el equipo de la Serie A que más involucra a sus porteros desde el pase (más de 40 por encuentro) y el segundo de las grandes ligas europeas en esta estadística. De esta forma, consigue atraer el bloque del rival para encontrar a los alejados a la espalda de su primera línea de presión y hallar asimismo espacios más grandes para alcanzar mejor los últimos treinta metros del terreno de juego.

Jeroen Zoet, guardameta del Spezia

De hecho, otra acción que tiene el mismo fin y que el equipo ligur repite de manera asidua es la colocación muy abajo, en línea con los centrales o incluso más atrás, de sus laterales, especialmente del derecho y aun en mayor medida cuando es el español Salva Ferrer quien ocupa el puesto de titular en esa demarcación. Un movimiento que funciona muy bien ante conjuntos que juegan con carrileros largos en 3-5-2 o en sus variaciones 3-4-2-1 o 3-4-1-2, ya que los hombres de banda tienen que alzar demasiado su posición para no dejar un margen de maniobra amplio al lateral del Spezia y es a su espalda donde se genera el hueco para lanzar el balón por arriba, buscando conectar directamente con el extremo o la caída del punta, quienes, a su vez, arrastran la línea defensiva y tienen como cometido poner de cara al equipo de una forma sencilla cuando los centrales no pueden encontrar al regista Matteo Ricci en la fase de inicio.

Una labor de bajar el cuero, poner el cuerpo para ganar la posición y fijar al central de turno y descargar a continuación para conseguir poner de cara al equipo tras esos envíos de media distancia que resulta fundamental para que el Spezia pueda girar a su rival y desplegarse con peligro y que ejecutan de forma notable cualquiera de sus corpulentos nueves (MBala N’Zola, Roberto Piccoli o Andrej Galabinov) o el extremo Emmanuel Gyasi, que no casualmente es el jugador más utilizado por Italiano en la temporada, con mucha diferencia, también por su enorme capacidad para pisar área y ganar el segundo palo desde el lado contrario de la acción.

Así, el Spezia, que también utiliza mucho al lateral del lado débil para atacar pasillos interiores, logra ser igual de vertical y profundo a través del carril central que cuando su mediocentro gestiona la maniobra por abajo, aumenta del mismo modo la peligrosidad de sus ataques y logra erigirse, aunando los dos tipos de construcción del juego desde atrás, en uno de los equipos del Calcio que están mejor preparados para abrir sistemas cerrados. Todo ello gracias al ritmo siempre elevado de sus combinaciones desde el momento en el que el balón sale de los pies de uno de sus defensores o de su portero y al contexto tan favorable en campo rival que es capaz de generarse a través de esa gestión de la posesión y del excelso entendimiento de la progresión que ejecuta desde su propia mitad del rectángulo de juego.

Ricci, recientemente convocado por Roberto Mancini con la absoluta, actúa como el tiralíneas del equipo y es también el encargado de botar todas las acciones de estrategia, mientras que sus interiores más habituales, Tommaso Pobega y Giulio Maggiore, son dos jugadores muy enfocados a verticalizar sin balón hacia zonas de remate. En el caso del segundo, sin embargo, su labor es más compleja, ya que actúa como segundo iniciador del centro del campo cuando Ricci está cubierto, se desplaza hacia el costado para compensar la diagonal interior del extremo hacia el área, ataca muy bien con y sin balón el carril intermedio, leyendo siempre de maravilla donde estar para generar un nuevo escalón en la construcción, es un buen filtrador de balones hacia el desmarque vertical del punta en este tipo de contexto que el Spezia provoca tantas veces para tener amplitud interior y jugar mucho entre líneas una vez ha cruzado la medular del terreno de juego, y es el hombre que mejor activa la presión tras pérdida y la reagresión sobre la pelota a través de su sobresaliente inteligencia posicional.

Eso sí, el Spezia realiza esta contrapresión casi siempre de forma extremadamente razonada y sin acometer saltos que no supongan altas probabilidades de recuperación. La ya comentada lectura táctica de Maggiore en todas las fases del juego es, por lo tanto, absolutamente clave para un Spezia que se muestra muy compacto y también muy agresivo para así no conceder demasiada maniobrabilidad a las recepciones del rival, evitando que este le haga sufrir defendiendo en estático. Un equipo que, además, suele basar su dominio en la gran cantidad de recursos que posee para encontrar recepciones por delante de la línea de la pelota desde la misma salida de balón, otro aspecto en el que Maggiore destaca sobremanera, y en la excelente ocupación espacial que lleva a cabo en la mitad del rival, que es precisamente una consecuencia directa de su juego tan colectivo y estudiado a la hora de progresar desde atrás.

Y es que la obsesión de Vincenzo Italiano es mantener al adversario lo más lejos posible de su área y es a partir de esa convicción desde la que se entiende su idea de juego al completo. Los aquilotti son el séptimo equipo que menos tiros concede por partido (10.93), menos incluso que Juventus (10.96) o  Milan (12.00), aunque es cierto que sin las ayudas casi permanentes en el retorno por parte de sus dos extremos en aquellas acciones en las que no logran ajustar de la mejor forma posible su posicionamiento coral en campo rival y en las que no consigue llegar a la presión o a la recuperación, su bloque tiende mucho a partirse.

Es seguramente ahí, en la transición defensiva, donde se encuentra el punto más flaco del plan habitual del equipo de Italiano. Motivo por el cual, el Spezia, a pesar de pasar tanto tiempo lejos de la frontal de su propia área para un conjunto de sus posibilidades reales, es también el segundo equipo que acumula un mayor porcentaje de los remates totales entre los tres palos (38.9%), el tercero en tantos encajados por cada tiro a portería recibido (0.44) y el primero, junto al ya desahuciado Crotone, en goles por cada disparo total en contra (0.15).

Giulio Maggiore con el dorsal 25

Pese a ello, con la salvación más que bien encarrilada tras su crucial victoria ante el Cagliari, que le aleja siete puntos por encima de la zona de descenso, el Spezia no tiene ningún motivo para no seguir siendo fiel a sí mismo y a la idea de juego que le ha permitido llegar sano y salvo hasta esta altura de la temporada, al tiempo que cincela —tal y como quiere hacerlo— la posibilidad probable de seguir haciendo historia. El estilo de Italiano no se identifica con el clásico juego transalpino del cliché que a todos nos viene a la cabeza, sobre todo cuando hablamos de un equipo que compite en inferioridad de recursos y calidad contra la inmensa mayoría de sus rivales en el día a día de la Serie A, como este Spezia, que como añadido es una de las plantillas más jóvenes e inexpertas de la categoría. Sin embargo, los aquilotti y su entrenador son una demostración perfecta de que el laboratorio táctico del Calcio sigue evolucionando y aumentando tanto en variedad como en el éxito de sus métodos.

Vincenzo Italiano, uno de los nuevos representantes de la renovada escuela futbolística que está floreciendo en Italia en los últimos años con técnicos como Roberto De Zerbi, Ivan Juric, Alessio Dionisi, etc., ha demostrado que su intuición, sus conocimientos y su filosofía eran ciertas, al menos en su caso particular. El caso de un entrenador recién ascendido a la primera categoría del Calcio que ha dejado meridianamente claro que la permanencia pasa por querer tener el balón, por saber cómo, cuándo y dónde tenerlo, por alejar al rival el máximo tiempo posible de las inmediaciones de tu área y, por tanto, de la posibilidad de que te haga gol. “En Serie A hace falta ser agresivo para quitar tiempo y espacio al rival. Si tiro el balón arriba por tirarlo, pocos segundos después volveré a estar en peligro. Normalmente, los mejores jugadores del centro del campo están presionados, así que hace falta construir desde más atrás. Si solo lanzas balones largos y se la das al adversario siempre estarás atrincherado”.

Además, Italiano ni se confía ni se conforma a pesar de ser el principal responsable de devolver al Spezia a la élite del Calcio casi un siglo después de su última participación y de estar convirtiéndose, cada día más merecidamente, en un objetivo de un atractivo evidente para clubes de mayor caché. “29 puntos son pocos, por detrás empiezan a apretarnos y a conseguir resultados. Buscamos aferrarnos a algunos principios de juego y a la identidad que queremos tener. Estoy contento con los chicos, pero les he dicho que no se rindan porque 29 puntos no son suficientes y aún tenemos un camino largo y durísimo por recorrer”. El camino que llevará a Italiano y al Spezia a convertirse en el técnico y el equipo revelación de la Serie A 2020/2021.

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