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El efecto dominó de los banquillos

El entrenador, el eslabón más débil de la cadena futbolística. ¿Qué sucede cuando un equipo no funciona bien o no llegan los resultados que se esperaban? El primero en irse, por decirlo de una manera sutil, siempre es el entrenador. Aunque todos sabemos que no suele ser por decisión propia, más que irse suele echarlo.

Es lo que le pasó recientemente a Steven Gerrard en el Aston Villa. A día de hoy, el equipo es 15º en la clasificación de la Premier League. Con 12 puntos, se encuentra peligrosamente cerca de los puestos de descenso, a tan solo tres. El equipo no carburaba, ¿la solución? Un entrenador nuevo. Rápidamente ese puesto se e adjudicó a Unai Emery, que se encontraba entrenando al Villarreal. Pese a todas las declaraciones de que siempre será un ‘groguet’ más y el agradecimiento al club, etc, no puedo evitar quedarme con la sensación de que el aficionado del Villarreal se siente traicionado. No lo sé porque no lo vivo en primera persona, pero es mi visión desde fuera, al menos creo que yo me sentiría así. Emery logró el primer gran título para el equipo, la Europa League, algo por lo que los aficionados siempre le darán las gracias, pero irse en un momento como este… Todavía en octubre y con el equipo haciendo algunas aguas, tampoco nada grave. No se´, me deja dudas el ‘timing’. Pero el fútbol no entiende de ‘timings’, el Aston Villa necesitaba un entrenador y lo necesitaba ya. Era una oferta de las que aceptas ahora o te olvidas, y punto.

Parece que ya se estaba convirtiendo en algo habitual que a mitad de temporada le llegase una oferta de empleo desde la Premier a Emery, el año pasado sucedió con el Newcastle. Por aquel entonces el Villarreal estaba jugando la Champions League y el entrenador español decidió quedarse. Y qué bien hizo, logró llevar el equipo hasta las semifinales, otro hito histórico para el Villarreal.

Por supuesto, con la marcha de Emery quedó una plaza vacante en el banquillo ‘groguet’. Tampoco se dio mucho tiempo a las especulaciones pues rápidamente se anunció a Quique Setién como nuevo técnico del ‘submarino amarillo’. Como si de una efecto dominó se tratase, equipos y entrenadores que no tienen nada que ver terminaron siendo decisivos unos en otros. Si nos paramos a pensarlo, el despido de Gerrard del Aston Villa terminó con Setién como entrenador del Villarreal. Setién llevaba desde que dejó al Barcelona en el mercado de entrenadores como agente libre, no sabemos si esperando una buena oportunidad o tomándose un descanso. Fuera como fuese, se terminó la espera para él.

En este caso, el Villarreal se buscó un entrenador sin contrato vigente, ¿pero qué hubiese pasado si hiciesen como el Aston Villa y fuesen a por un entrenador con contrato vigente? El efecto dominó continuaría. De esta forma, Setién toma los mandos de un equipo que actualmente es 7º y que tiene como principal objetivo terminar en puestos europeos, una zona que, como todos los años, está muy cotizada. Además, esta temporada hay que añadir a la ecuación al Athletic Club, equipo que normalmente lo peleaba hasta el final pero al que no le estaba dando para llegar. Betis y Real Sociedad ya parecen haberse asentado en esa zona.

Desde aquí solo me queda desearle mucha suerte a Quique Setién y que las cosas le vayan algo mejor que en Barcelona, donde terminó saliendo por la puerta de atrás. Sin duda, el contexto es muy diferente.

Imagen de cabecera: Getty Images

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El entrenador, el eslabón más débil de la cadena futbolística. ¿Qué sucede cuando un equipo no funciona bien o no llegan los resultados que se esperaban? El primero en irse, por decirlo de una manera sutil, siempre es el entrenador. Aunque todos sabemos que no suele ser por decisión propia, más que irse suele echarlo.

Es lo que le pasó recientemente a Steven Gerrard en el Aston Villa. A día de hoy, el equipo es 15º en la clasificación de la Premier League. Con 12 puntos, se encuentra peligrosamente cerca de los puestos de descenso, a tan solo tres. El equipo no carburaba, ¿la solución? Un entrenador nuevo. Rápidamente ese puesto se e adjudicó a Unai Emery, que se encontraba entrenando al Villarreal. Pese a todas las declaraciones de que siempre será un ‘groguet’ más y el agradecimiento al club, etc, no puedo evitar quedarme con la sensación de que el aficionado del Villarreal se siente traicionado. No lo sé porque no lo vivo en primera persona, pero es mi visión desde fuera, al menos creo que yo me sentiría así. Emery logró el primer gran título para el equipo, la Europa League, algo por lo que los aficionados siempre le darán las gracias, pero irse en un momento como este… Todavía en octubre y con el equipo haciendo algunas aguas, tampoco nada grave. No se´, me deja dudas el ‘timing’. Pero el fútbol no entiende de ‘timings’, el Aston Villa necesitaba un entrenador y lo necesitaba ya. Era una oferta de las que aceptas ahora o te olvidas, y punto.

Parece que ya se estaba convirtiendo en algo habitual que a mitad de temporada le llegase una oferta de empleo desde la Premier a Emery, el año pasado sucedió con el Newcastle. Por aquel entonces el Villarreal estaba jugando la Champions League y el entrenador español decidió quedarse. Y qué bien hizo, logró llevar el equipo hasta las semifinales, otro hito histórico para el Villarreal.

Por supuesto, con la marcha de Emery quedó una plaza vacante en el banquillo ‘groguet’. Tampoco se dio mucho tiempo a las especulaciones pues rápidamente se anunció a Quique Setién como nuevo técnico del ‘submarino amarillo’. Como si de una efecto dominó se tratase, equipos y entrenadores que no tienen nada que ver terminaron siendo decisivos unos en otros. Si nos paramos a pensarlo, el despido de Gerrard del Aston Villa terminó con Setién como entrenador del Villarreal. Setién llevaba desde que dejó al Barcelona en el mercado de entrenadores como agente libre, no sabemos si esperando una buena oportunidad o tomándose un descanso. Fuera como fuese, se terminó la espera para él.

En este caso, el Villarreal se buscó un entrenador sin contrato vigente, ¿pero qué hubiese pasado si hiciesen como el Aston Villa y fuesen a por un entrenador con contrato vigente? El efecto dominó continuaría. De esta forma, Setién toma los mandos de un equipo que actualmente es 7º y que tiene como principal objetivo terminar en puestos europeos, una zona que, como todos los años, está muy cotizada. Además, esta temporada hay que añadir a la ecuación al Athletic Club, equipo que normalmente lo peleaba hasta el final pero al que no le estaba dando para llegar. Betis y Real Sociedad ya parecen haberse asentado en esa zona.

Desde aquí solo me queda desearle mucha suerte a Quique Setién y que las cosas le vayan algo mejor que en Barcelona, donde terminó saliendo por la puerta de atrás. Sin duda, el contexto es muy diferente.

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