_Baloncesto

El día que Milos Teodosić se presentó a Europa

Rubén Baez @Superbabel 08-05-2020

Hay campeonatos o partidos concretos que marcan la carrera de un jugador y, sin duda,Miloš Teodosić tiene uno de esos. El Eurobasket de 2009, torneo que significó el primer título continental de España, tuvo un protagonista inesperado. Un joven serbio de 22 años se mostró al continente como uno de los grandes talentos de la siguiente década.

No pasaba la selección Serbia por sus mejores años. Tras los éxitos de 2001 y 2002, en los que consiguió ganar el Eurobasket y el Mundial aún bajo el nombre de Yugoslavia (aunque ya solo contaba con jugadores serbios y montenegrinos), vivió una época bastante complicada. El relevo generacional de la maravillosa selección entrenada por Pešić no fue fácil.

Entre 2003 y 2006, el país pasó a denominarse Serbia y Montenegro y, a nivel baloncestístico, fue una decepción. La federación se encomendó a Željko Obradović para comandar un proyecto que tenía marcado el Eurobasket de 2005 en rojo. Como anfitriones, cayeron ante Francia jugándose la presencia en cuartos, en el que fue el último torneo como internacional de Dejan Bodiroga.

El nuevo cambio socio-político del país (Montenegro pasó a ser un país independiente) llegó acompañado de un éxito bastante ilusionante para el baloncesto serbio. La generación del 87 consiguió ganar el Europeo sub-20, tras derrotar a la España de Llull, Pau Ribas, Javi Beirán o Xavi Rey en la final. Varios nombres llamaban a la puerta de la absoluta con la vista puesta en el Eurobasket que se disputaba un par de meses más tarde.

Y así fue, el seleccionador Zoran Slavnić llamó a tres de los integrantes de esa selección para disputar el torneo sénior que tendría lugar en España. Teodosić (MVP del sub-20), Labović (máximo anotador de su selección) y Tepić; formaron parte de un jovencísimo combinado (22’5 años de edad media) que no pudo realizar un gran papel, pero que plantó la semilla de lo que vendría después.

Fue un verano de muchos cambios para Miloš Teodosić: al MVP del europeo y el debut en un torneo con la absoluta, sumó el fichaje por Olympiacos. El base llegaba al conjunto griego como una gran promesa tras sumar varios títulos con el KK FMP de Belgrado y vivió, desde dentro, la construcción de un proyecto faraónico. En su primera temporada gozó de la confianza de Giannakis y rozó los 20 minutos de media en Euroliga, pero el verano siguiente la competencia se multiplicó. La llegada de varios jugadores, en especial la de Theo Papaloukas dificultaba su presencia en la pista.

Fue en el verano de 2009, dos años después del MVP en el sub-20 y de su fichaje por Olympiacos, cuando todo cambió. Serbia comenzaba un nuevo ciclo con Dušan Ivković en el banquillo y las esperanzas puestas en una joven y talentosa generación que disputaba su segundo torneo, tras el Europeo de 2007 y la ausencia en los JJOO de Pekín.

Así, la selección balcánica llegaba al Eurobasket de 2009 con cierta experiencia y mucha ambición pese a su corta edad (22’3 años de media). Serbia arrancó el torneo a lo grande, venciendo a España en el primer partido. La selección de Scariolo, que debutaba como seleccionador, lucía como campeona del mundo y subcampeona de Europa y olímpica. Con Krstić como líder y jugador más veterano junto a Bojan Popović, ambos con 26 años, y el talento de varios jóvenes como Veličković, Tepić o Tripković la ilusión se disparó. Solo Eslovenia, en el segundo partido, consiguió frenarles en su camino hacia la gran final.

Al inicio del torneo era difícil explicar cómo Ivković le entregaba las llaves del equipo a un chico de 22 años que jugaba tan solo 13 minutos por partido en Olympiacos. Según fue avanzando la competición, la pregunta pasó a ser cómo ese talento contaba tan poco en su club. Y es que Teodosić, tras el primer partido frente a España en el que sumó 4 puntos, superó la decena en el resto de partidos hasta, precisamente, la final en la que volvió a enfrentarse a España y se quedó en 5 tantos.

Tenemos que detenernos en las semifinales. Serbia, que venía de tumbar a la vigente campeona Rusia en cuartos, se enfrentaba a Eslovenia, que había hecho lo propio con Croacia. El baloncesto balcánico dominaba esta parte del cuadro. La joven selección de Ivković tenía la opción de volver a luchar por un título siete años después, pero para ello debía vencer a un conjunto plagado de grandes jugadores, con mucha más experiencia y que, además, ya le había ganado en la primera fase.

Y el partido no fue fácil, Eslovenia dominaba con un Erazem Lorbek (25+10) sensacional sacando todo su arsenal ofensivo a relucir. Teodosić, que había llegado al descanso con 8 puntos, entraba en el último con la misma cifra. Cuando peor lo pasaba Serbia y apenas había margen de error, apareció Miloš. El base se enfundó el traje de killer que otrora llevaron jugadores como Djordjević, Bodiroga o Danilović y se encargó, primero de empatar el partido y forzar la prórroga, y, una vez en el tiempo extra, sellar el pase a la final. En los minutos decisivos anotó 24 puntos. Una barbaridad.

Pese a que no pudo brillar en la final y Serbia no fue rival para España, su torneo y, en especial, los 32 puntos en semifinales pusieron a Teodosić en el centro de todas las miradas. Europa tenía un nuevo aspirante al trono de mejor jugador y Olympiacos un diamante en sus filas.

Tras ese verano todo cambió, Teodosić se erigió líder de un Olympiacos que siguió reforzándose. El base serbio ganó el MVP de la EuroLeague esa misma temporada y llevó a su equipo hasta la final, en la que cayó de forma clara ante el Barça. Lo demás es historia: CSKA, cerca de tocar la gloria con la selección, NBA…

Miloš Teodosić es, sin duda, uno de los mejores jugadores de la década en Europa y una figura que se recordará con el paso de los años. Y todo comenzó aquel 19 de septiembre en la localidad polaca de Katowice.

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

Hay campeonatos o partidos concretos que marcan la carrera de un jugador y, sin duda,Miloš Teodosić tiene uno de esos. El Eurobasket de 2009, torneo que significó el primer título continental de España, tuvo un protagonista inesperado. Un joven serbio de 22 años se mostró al continente como uno de los grandes talentos de la siguiente década.

No pasaba la selección Serbia por sus mejores años. Tras los éxitos de 2001 y 2002, en los que consiguió ganar el Eurobasket y el Mundial aún bajo el nombre de Yugoslavia (aunque ya solo contaba con jugadores serbios y montenegrinos), vivió una época bastante complicada. El relevo generacional de la maravillosa selección entrenada por Pešić no fue fácil.

Entre 2003 y 2006, el país pasó a denominarse Serbia y Montenegro y, a nivel baloncestístico, fue una decepción. La federación se encomendó a Željko Obradović para comandar un proyecto que tenía marcado el Eurobasket de 2005 en rojo. Como anfitriones, cayeron ante Francia jugándose la presencia en cuartos, en el que fue el último torneo como internacional de Dejan Bodiroga.

El nuevo cambio socio-político del país (Montenegro pasó a ser un país independiente) llegó acompañado de un éxito bastante ilusionante para el baloncesto serbio. La generación del 87 consiguió ganar el Europeo sub-20, tras derrotar a la España de Llull, Pau Ribas, Javi Beirán o Xavi Rey en la final. Varios nombres llamaban a la puerta de la absoluta con la vista puesta en el Eurobasket que se disputaba un par de meses más tarde.

Y así fue, el seleccionador Zoran Slavnić llamó a tres de los integrantes de esa selección para disputar el torneo sénior que tendría lugar en España. Teodosić (MVP del sub-20), Labović (máximo anotador de su selección) y Tepić; formaron parte de un jovencísimo combinado (22’5 años de edad media) que no pudo realizar un gran papel, pero que plantó la semilla de lo que vendría después.

Fue un verano de muchos cambios para Miloš Teodosić: al MVP del europeo y el debut en un torneo con la absoluta, sumó el fichaje por Olympiacos. El base llegaba al conjunto griego como una gran promesa tras sumar varios títulos con el KK FMP de Belgrado y vivió, desde dentro, la construcción de un proyecto faraónico. En su primera temporada gozó de la confianza de Giannakis y rozó los 20 minutos de media en Euroliga, pero el verano siguiente la competencia se multiplicó. La llegada de varios jugadores, en especial la de Theo Papaloukas dificultaba su presencia en la pista.

Fue en el verano de 2009, dos años después del MVP en el sub-20 y de su fichaje por Olympiacos, cuando todo cambió. Serbia comenzaba un nuevo ciclo con Dušan Ivković en el banquillo y las esperanzas puestas en una joven y talentosa generación que disputaba su segundo torneo, tras el Europeo de 2007 y la ausencia en los JJOO de Pekín.

Así, la selección balcánica llegaba al Eurobasket de 2009 con cierta experiencia y mucha ambición pese a su corta edad (22’3 años de media). Serbia arrancó el torneo a lo grande, venciendo a España en el primer partido. La selección de Scariolo, que debutaba como seleccionador, lucía como campeona del mundo y subcampeona de Europa y olímpica. Con Krstić como líder y jugador más veterano junto a Bojan Popović, ambos con 26 años, y el talento de varios jóvenes como Veličković, Tepić o Tripković la ilusión se disparó. Solo Eslovenia, en el segundo partido, consiguió frenarles en su camino hacia la gran final.

Al inicio del torneo era difícil explicar cómo Ivković le entregaba las llaves del equipo a un chico de 22 años que jugaba tan solo 13 minutos por partido en Olympiacos. Según fue avanzando la competición, la pregunta pasó a ser cómo ese talento contaba tan poco en su club. Y es que Teodosić, tras el primer partido frente a España en el que sumó 4 puntos, superó la decena en el resto de partidos hasta, precisamente, la final en la que volvió a enfrentarse a España y se quedó en 5 tantos.

Tenemos que detenernos en las semifinales. Serbia, que venía de tumbar a la vigente campeona Rusia en cuartos, se enfrentaba a Eslovenia, que había hecho lo propio con Croacia. El baloncesto balcánico dominaba esta parte del cuadro. La joven selección de Ivković tenía la opción de volver a luchar por un título siete años después, pero para ello debía vencer a un conjunto plagado de grandes jugadores, con mucha más experiencia y que, además, ya le había ganado en la primera fase.

Y el partido no fue fácil, Eslovenia dominaba con un Erazem Lorbek (25+10) sensacional sacando todo su arsenal ofensivo a relucir. Teodosić, que había llegado al descanso con 8 puntos, entraba en el último con la misma cifra. Cuando peor lo pasaba Serbia y apenas había margen de error, apareció Miloš. El base se enfundó el traje de killer que otrora llevaron jugadores como Djordjević, Bodiroga o Danilović y se encargó, primero de empatar el partido y forzar la prórroga, y, una vez en el tiempo extra, sellar el pase a la final. En los minutos decisivos anotó 24 puntos. Una barbaridad.

Pese a que no pudo brillar en la final y Serbia no fue rival para España, su torneo y, en especial, los 32 puntos en semifinales pusieron a Teodosić en el centro de todas las miradas. Europa tenía un nuevo aspirante al trono de mejor jugador y Olympiacos un diamante en sus filas.

Tras ese verano todo cambió, Teodosić se erigió líder de un Olympiacos que siguió reforzándose. El base serbio ganó el MVP de la EuroLeague esa misma temporada y llevó a su equipo hasta la final, en la que cayó de forma clara ante el Barça. Lo demás es historia: CSKA, cerca de tocar la gloria con la selección, NBA…

Miloš Teodosić es, sin duda, uno de los mejores jugadores de la década en Europa y una figura que se recordará con el paso de los años. Y todo comenzó aquel 19 de septiembre en la localidad polaca de Katowice.

_NBA

El legado de los Splash Fathers

Juan Díaz @JuandiRgz
13-05-2020