_Femenino

El desafío de Morgan

David Orenes @david_lrl 05-11-2019

Es la jugadora más mediática del mundo. Con más de 13 millones de seguidores en redes sociales, sus ingresos en publicidad ascienden a más de 3,5 millones de dólares anuales. En el campo, ha conquistado todos los títulos posibles, incluyendo dos Mundiales y un oro olímpico con Estados Unidos. Y fuera de él, hace años que se ha convertido en una líder más del movimiento por la lucha igualitaria entre géneros en el mundo del deporte, más concretamente en el fútbol femenino.

Álex Morgan cumplió 30 años el pasado verano, en pleno Mundial de Francia, el mismo día que su selección derrotó a Inglaterra para acceder a la final. Una edad que refleja madurez futbolística, que le convierte en una de las voces de autoridad en el vestuario norteamericano y que le permite disfrutar del fútbol al máximo nivel durante al menos cinco o seis años más.

Sin embargo, al contrario que muchas mujeres futbolistas que deciden a esperar al final de su carrera, la jugadora de Orlando Pride ha decidido quedarse embarazada, probablemente en el punto más álgido del fútbol femenino en el mundo, sobre todo en Estados Unidos, donde se volvieron a batir récords de audiencias en la pasada Copa del mundo. No es algo casual, por supuesto. Pasa por ser un ejemplo más, quizá el más importante, para demostrar que se puede ser futbolista y tener la libertad de elegir en qué momento de tu vida quieres ser madre.

No es un caso aislado, menos todavía en el país norteamericano. Sin ir más lejos, su compañera Sydney Leroux regresó a los terrenos de juego el pasado 29 de septiembre después de un embarazo que se convirtió en viral a raíz de unas imágenes compartidas en redes. En ellas vestía de corto a tres meses de dar a luz mientras tocaba balón en el campo de entrenamiento. “Mi obstetra sabe más que la gente en Twitter diciéndome lo que no debería hacer con MI cuerpo”,dijo la propia Sydney tras las numerosas críticas recibidas, al considerar su acción una imprudencia. Desde que en septiembre de 2018 anunció en un acto de valentía que había sufrido un aborto espontáneo, la canadiense se convirtió rápidamente en un ejemplo. Leroux tiene dos hijos y presume de disputar la mejor Liga del mundo.

Morgan ha vivido este caso muy de cerca, el de una madre futbolista que ha destrozado todos los tabús y ha demostrado que se puede formar una familia en plena carrera deportiva. Con este paso, Álex no solo ha desafiado el establishment (con el sencillo deseo de formar una familia, ojo), sino que desde ya se ha convertido en un símbolo para las deportistas que sueñan con ser madres sin tener que esperar a los 40 u obligarse a una retirada prematura. Un caso parecido al de Serena Williams, que ganó el Open de Australia estando embarazada de varias semanas y que en su vuelta todavía no ha conseguido alzarse con ningún título en el circuito WTA, aunque ha jugado hasta cinco finales, cuatro de Grand Slam.

Es el mayor reto al que se enfrentan las deportistas que quieren ser madres. El regreso se convierte en un camino empedrado con todo tipo de obstáculos, empezando por los de la propia organización. Por seguir con el tenis, la WTA no permitía hasta este año 2019 mantener el mismo puesto en el ranking que antes del embarazo. Tenistas como Azarenka (era tercera del mundo) o la propia Serena Williams descendieron a los infiernos y tuvieron que empezar prácticamente de cero en la mayoría de torneos. Las protestas de la norteamericana han sido decisivas en este sentido.

Para Morgan tampoco será nada fácil. La estrella del soccer, si todo va según lo previsto, saldrá de cuentas en abril de 2020, a tan solo tres meses de los Juegos Olímpicos, un objetivo marcado en rojo para Álex. El plan pasa por seguir entrenando durante los primeros cinco meses y tras el parto, empezar la puesta a punto para estar en Tokio. La Selección estadounidense permite a las jugadoras embarazadas volver a una convocatoria durante los primeros tres meses tras su baja de maternidad, en los que reciben la mitad de su salario.

Aunque este acuerdo no es válido para el resto de jugadoras de la NSWL, la mayoría de clubes cuentan con acuerdos específicos para cada jugadora, y en los contratos existe la posibilidad de permanecer hasta 12 meses de baja sin posibilidad de perder su puesto. Es mucho más de lo que se tiene en España, donde no existe un solo protocolo para casos de embarazo, uno de los puntos importantes que se exigen en el convenio colectivo. De ahí que la gran mayoría de las jugadoras de Primera y Segunda División opten por aplazarlo todo a después de la carrera deportiva. Solo un caso reciente en los últimos tiempos, el de la jugadora de Osasuna Maider Irisarri, que por fortuna ha disfrutado del apoyo de su club.

Aunque el mejor ejemplo en España para Álex Morgan no está en un campo de fútbol, sino sobre una piragua. La guipuzcoana Maialen Chorraut dejó al mundo boquiabierto en los Juegos Olímpicos de Río, logrando la medalla de oro tras una preparación en la que incluyó embarazo, lactancia y cuidado de su hijo“Si quieres conseguir otra medalla olímpica no tienes otra opción: o sucede cuando quedan tres años para los próximos Juegos o debes retrasarlo. La recuperación física es dura, pero nuestros casos, como tantos otros, demuestran que la maternidad no debe acabar con la carrera de una deportista de élite. Yo pude entrenar hasta dos días antes del parto…”, dijo Maialen en una entrevista a El Mundo solo tres meses antes de proclamarse campeona olímpica.

La montaña que deben subir las deportistas tras ser madres es muy empinada, de ahí que muchos de sus logros tras el embarazo se consideren hazañas, más si cabe con todas las trabas que la sociedad les añade sin pudor. En el fútbol femenino parecía que estaba prohibido hablar de ello. Álex Morgan ha vuelto a colocarlo en el escaparate. No es que se pueda ser madre y deportista. Es que si quieren, deben serlo. 

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Es la jugadora más mediática del mundo. Con más de 13 millones de seguidores en redes sociales, sus ingresos en publicidad ascienden a más de 3,5 millones de dólares anuales. En el campo, ha conquistado todos los títulos posibles, incluyendo dos Mundiales y un oro olímpico con Estados Unidos. Y fuera de él, hace años que se ha convertido en una líder más del movimiento por la lucha igualitaria entre géneros en el mundo del deporte, más concretamente en el fútbol femenino.

Álex Morgan cumplió 30 años el pasado verano, en pleno Mundial de Francia, el mismo día que su selección derrotó a Inglaterra para acceder a la final. Una edad que refleja madurez futbolística, que le convierte en una de las voces de autoridad en el vestuario norteamericano y que le permite disfrutar del fútbol al máximo nivel durante al menos cinco o seis años más.

Sin embargo, al contrario que muchas mujeres futbolistas que deciden a esperar al final de su carrera, la jugadora de Orlando Pride ha decidido quedarse embarazada, probablemente en el punto más álgido del fútbol femenino en el mundo, sobre todo en Estados Unidos, donde se volvieron a batir récords de audiencias en la pasada Copa del mundo. No es algo casual, por supuesto. Pasa por ser un ejemplo más, quizá el más importante, para demostrar que se puede ser futbolista y tener la libertad de elegir en qué momento de tu vida quieres ser madre.

No es un caso aislado, menos todavía en el país norteamericano. Sin ir más lejos, su compañera Sydney Leroux regresó a los terrenos de juego el pasado 29 de septiembre después de un embarazo que se convirtió en viral a raíz de unas imágenes compartidas en redes. En ellas vestía de corto a tres meses de dar a luz mientras tocaba balón en el campo de entrenamiento. “Mi obstetra sabe más que la gente en Twitter diciéndome lo que no debería hacer con MI cuerpo”,dijo la propia Sydney tras las numerosas críticas recibidas, al considerar su acción una imprudencia. Desde que en septiembre de 2018 anunció en un acto de valentía que había sufrido un aborto espontáneo, la canadiense se convirtió rápidamente en un ejemplo. Leroux tiene dos hijos y presume de disputar la mejor Liga del mundo.

Morgan ha vivido este caso muy de cerca, el de una madre futbolista que ha destrozado todos los tabús y ha demostrado que se puede formar una familia en plena carrera deportiva. Con este paso, Álex no solo ha desafiado el establishment (con el sencillo deseo de formar una familia, ojo), sino que desde ya se ha convertido en un símbolo para las deportistas que sueñan con ser madres sin tener que esperar a los 40 u obligarse a una retirada prematura. Un caso parecido al de Serena Williams, que ganó el Open de Australia estando embarazada de varias semanas y que en su vuelta todavía no ha conseguido alzarse con ningún título en el circuito WTA, aunque ha jugado hasta cinco finales, cuatro de Grand Slam.

Es el mayor reto al que se enfrentan las deportistas que quieren ser madres. El regreso se convierte en un camino empedrado con todo tipo de obstáculos, empezando por los de la propia organización. Por seguir con el tenis, la WTA no permitía hasta este año 2019 mantener el mismo puesto en el ranking que antes del embarazo. Tenistas como Azarenka (era tercera del mundo) o la propia Serena Williams descendieron a los infiernos y tuvieron que empezar prácticamente de cero en la mayoría de torneos. Las protestas de la norteamericana han sido decisivas en este sentido.

Para Morgan tampoco será nada fácil. La estrella del soccer, si todo va según lo previsto, saldrá de cuentas en abril de 2020, a tan solo tres meses de los Juegos Olímpicos, un objetivo marcado en rojo para Álex. El plan pasa por seguir entrenando durante los primeros cinco meses y tras el parto, empezar la puesta a punto para estar en Tokio. La Selección estadounidense permite a las jugadoras embarazadas volver a una convocatoria durante los primeros tres meses tras su baja de maternidad, en los que reciben la mitad de su salario.

Aunque este acuerdo no es válido para el resto de jugadoras de la NSWL, la mayoría de clubes cuentan con acuerdos específicos para cada jugadora, y en los contratos existe la posibilidad de permanecer hasta 12 meses de baja sin posibilidad de perder su puesto. Es mucho más de lo que se tiene en España, donde no existe un solo protocolo para casos de embarazo, uno de los puntos importantes que se exigen en el convenio colectivo. De ahí que la gran mayoría de las jugadoras de Primera y Segunda División opten por aplazarlo todo a después de la carrera deportiva. Solo un caso reciente en los últimos tiempos, el de la jugadora de Osasuna Maider Irisarri, que por fortuna ha disfrutado del apoyo de su club.

Aunque el mejor ejemplo en España para Álex Morgan no está en un campo de fútbol, sino sobre una piragua. La guipuzcoana Maialen Chorraut dejó al mundo boquiabierto en los Juegos Olímpicos de Río, logrando la medalla de oro tras una preparación en la que incluyó embarazo, lactancia y cuidado de su hijo“Si quieres conseguir otra medalla olímpica no tienes otra opción: o sucede cuando quedan tres años para los próximos Juegos o debes retrasarlo. La recuperación física es dura, pero nuestros casos, como tantos otros, demuestran que la maternidad no debe acabar con la carrera de una deportista de élite. Yo pude entrenar hasta dos días antes del parto…”, dijo Maialen en una entrevista a El Mundo solo tres meses antes de proclamarse campeona olímpica.

La montaña que deben subir las deportistas tras ser madres es muy empinada, de ahí que muchos de sus logros tras el embarazo se consideren hazañas, más si cabe con todas las trabas que la sociedad les añade sin pudor. En el fútbol femenino parecía que estaba prohibido hablar de ello. Álex Morgan ha vuelto a colocarlo en el escaparate. No es que se pueda ser madre y deportista. Es que si quieren, deben serlo. 

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