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El derbi en verdiblanco

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 11-04-2019

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El Betis está viviendo un 2019 muy irregular en lo futbolístico y excesivamente crispado en lo social, permanentemente rodeado de un clima de crisis deportiva, sin duda acrecentado desde las desilusionantes eliminaciones en Europa League y en la Copa del Rey. Un periodo de la temporada, incluso del ciclo al completo de Quique Setién al frente del equipo, en el que los verdiblancos han sufrido para reconducir sus valiosas y sólidas certezas en lo táctico, en lo anímico y también en lo clasificatorio.  

Sin embargo, la victoria ante el Villarreal de la última jornada, pese a su agonismo, ha vuelto a reverdecer la estructura bética en muchos de los aspectos, defensivos y ofensivos, que no terminaban de estar engrasados del todo últimamente. Y todo ello justo antes de visitar al eterno rival en su casa con una plaza europea en juego. Un partido que puede ser fundamental para que el Betis repita presencia en la próxima Europa League, aunque sea vía séptimo puesto en Liga, y que analizamos en clave verdiblanca a través de varios de los puntos clave para el cuadro de Setién.

BARTRA, FEDDAL Y LA SALIDA RASA

Con Mandi como indiscutible líder a la hora de sacar el balón jugado desde atrás, en las últimas jornadas hemos visto cómo Bartra era primero relegado a la suplencia en Anoeta y, una semana después, trasladado del centro a la izquierda de la línea de tres centrales. El rendimiento en 2019 del central catalán no viene siendo para nada el mejor y está lejos del nivel que tanto le dio a la estructura del Betis con su llegada hace poco más de un año. 

Sus salidas impetuosas al círculo central venían creando un agujero a su espalda demasiado fácil de aprovechar para los ataques rivales y, además, tampoco compensaba esa agresividad mal medida con una eficiencia en el cuerpo a cuerpo dentro del área. La presencia de Feddal en el centro resta velocidad, capacidad de maniobra y de sorpresa con balón, sobre todo se pierden las internadas hacia campo rival marca de la casa de Bartra con las que dividir la presión del rival en conducción, pero está sujetando mucho mejor al equipo en este tramo de la temporada y aportando solidez en la zona de gol adversaria.

A VUELTAS CON EL CARRILERO DERECHO

Parece una evidencia que el carrilero derecho es una de las posiciones de menos garantías dentro de la plantilla, ya desde el curso pasado. A Francis le falta desborde, aunque es muy cumplidor en defensa. A Barragán le falta explosividad y una mayor eficacia con sus centros al área. Y ninguno de los dos ha terminado de despejar la sensación de estar dejando cojo al equipo en campo contrario por ese sector, de ahí la presencia habitual de Joaquín como carrilero. 

La recientemente estrenada titularidad de Emerson ante el Villarreal le dio al Betis una energía en los dos sentidos del juego que estaba echando de menos por la banda derecha de su sistema. Tanta energía que el joven brasileño acabó el partido con evidentes calambres. Su intensidad para ir al suelo para los duelos individuales en defensa y ataque y para entender cuándo dar amplitud y cuando añadir profundidad para desplegarse hacia adelante puede ser un arma añadida para Setién en este decisivo tramo final de la temporada, pese a haber mostrado algunos problemas de colocación sin balón en varios tramos.

PEGAMENTO MADE IN MEXICO

No es el que más brilla, no es el más bonito de ver, no es el más técnico y tampoco es el que comete menos errores. Sin embargo, Andrés Guardado, que lleva un capitán dentro en su esencia como jugador en los últimos años, luce haciendo lucir y es el futbolista que aporta mayores cantidades de equilibrio, fortaleza, polivalencia, intensidad y sentido de la responsabilidad en los dos sentidos del juego y cada vez que él no está sobre el campo, el equipo lo nota para mal o para muy mal. 

Además, desde que juega en una especie de doble pivote a la izquierda de William para permitir a Canales focalizarse totalmente en el tercio superior y evitar los enormes esfuerzos que venía haciendo en las dos mitades del campo, el centrocampista azteca está permitiendo con su posicionamiento y es fundamental para cubrir hacia atrás el costado de Carvalho y las espaldas de Cristian Tello, ahora que el exbarcelonista parece haberse consolidado en el once titular y protagonizando la mayoría de jugadas de gol del Betis con su desborde y punta de velocidad que tanto están girando al rival.

TELLO O JUNIOR, ESA ES LA CUESTIÓN

Si ha habido un futbolista al que Quique Setién ha echado de menos a lo largo de este 2019 ese ha sido sin lugar a dudas Junior Firpo. El carrilero zurdo de origen dominicano solamente había podido jugar 17 minutos desde el mes de diciembre hasta su reaparición en la segunda mitad del último partido ante el Villarreal. Junior le aporta al plan de juego verdiblanco la mezcla perfecta entre el rigor defensivo, una buena colocación en cada fase del juego, un intuitivo pase atrás hacia el punto de penalti y un notable aprovechamiento de los jugosos espacios generados por la izquierda tras juntar efectivos en la derecha y cambiar en dos o tres pases la dirección del ataque. 

Sin embargo, Cristian Tello es el hombre, prácticamente el único del plantel, que por características individuales es capaz de darle al Betis el cariz punzante y vertical que tantas veces ha echado en falta. Una mayor estabilidad colectiva o una nueva apuesta por el descaro que viene dando sus frutos en forma de palpable productividad. He ahí la cuestión en esa zona ante el Sevilla de Jesús Navas y Pablo Sarabia.

LO CELSO, ¿VUELVE SU MEJOR VERSIÓN?

Más allá del bajón en el rendimiento de Bartra con respecto al sobresaliente tono que protagonizó el segundo semestre del curso pasado, el segundo futbolista de una importancia capital para el equipo cuyo menor nivel más ha afectado a la regularidad del Betis en las últimas semanas ha sido Giovanni Lo Celso. Con su llegada, sus asistencias, sus conducciones, sus toques imposibles, sus regates en una baldosa y su frialdad en las definiciones ante el portero, el talentoso argentino deslumbró a propios y a extraños en la primera parte de la presente campaña. 

Sin embargo, durante todo el mes de marzo, su incidencia en los resultados y en el juego decayó sensiblemente, también por una cuestión colectiva, dado que la pelota llegaba muchas menos veces en el tipo de situaciones favorables cercanas a la media luna que más ha sabido explotar en su estancia en verdiblanco. Dar continuidad a su doblete ante el Villarreal en las siete jornadas ligueras restantes serían uno de los argumentos más poderosos del Betis para asegurarse Europa por segundo año consecutivo.

JESÉ Y LA FALTA DE PUNTERÍA GLOBAL

Con los delanteros suele ocurrir que el juego casi siempre les devuelve con goles todo lo que aportan al juego, sin embargo, con Jesé no está siendo así, al menos de momento. El canario está mostrando una gran categoría para amansar balones y oliendo muy bien cuando caer al apoyo para permitir que Tello ataque el área desde el pico izquierdo, pero está empezando a desesperarse ante la falta de acierto. Y eso que desde que se ha instalado como falso nueve y acercándose a ese carril intermedio por izquierda, el equipo verdiblanco ha encontrado ahí un pasillo continuo hacia el gol entre la zona de tres cuartos y la portería. 

Una zona muy concreta donde están llegando casi todas las ocasiones, muchas veces mano a mano frente al arquero que el Betis no está logrando convertir por esa falta de acierto que le persigue y le impide aprovechar en forma de ventajas en el marcador los casi siempre buenísimos 15’ iniciales de cada una de las dos mitades. Elevar el acierto, en especial con Jesé, pero también por medio de un Lo Celso –el máximo goleador del equipo con diferencia que está atacando el espacio generado por Jesé en el carril central llegando a posiciones de nueve, será seguramente el aspecto crucial que dilucidará si el Betis será de nuevo un equipo de competición europea o no, que dilucidará entre éxito o fiasco.

LA FORTALEZA DE UN ESTILO PROPOSITIVO

Una de las cosas que el Betis nunca perderá mientras Quique Setién se siente en su banquillo es la manutención de su idea propositiva en cualquier contexto, por muy grandes que sean las dudas futbolísticas del momento en cuestión. Y es precisamente esa gran convicción, más bien la revitalización de esa convicción ideológica e identitaria, la que le devolverá a la senda de los buenos resultados a través de ajustes y no de revoluciones. El peso de las tres competiciones se ha sentido mucho en la frescura de la plantilla y en la chispa del juego desde el mes de enero, pero también esas experiencias le han dado al cuerpo técnico verdiblanco nuevas herramientas para gestionar mejor y con un mayor pragmatismo las ventajas apretadas en el marcador durante los finales de los partidos, ahora que cada victoria es oro.

El segundo aspecto, no menor, que puede beneficiar al Betis de cara a una mejor progresión de puntos en el tramo final de Liga es, precisamente, su mentalidad, su idea. Los equipos, más que nunca, persiguen ahora sus objetivos y necesitan acometer los encuentros desde una óptica no tan reactiva en líneas generales. Una búsqueda de los tres puntos más activa por parte del rival que le hará subir más su bloque y que, consecuentemente, beneficiará al Betis para explotar espacios más grandes en campo rival si la fase de salida, que tan nerviosos sigue poniendo a algunos pese a ser la gran seña de identidad del equipo y causante de muchas de las mejores jugadas, sigue siendo de las más pulidas que pueden verse, no ya en el campeonato liguero, sino en toda Europa. 

Agarrado a sus certezas, con una chispa en las piernas revitalizada, con Sergio Canales como auténtico gurú protagonista de un rendimiento sostenido brillante como ningún otro miembro de la plantilla y ajustando por fin la puntería de cara a puerta, las sensaciones en el equipo del Benito Villamarín deberían volver a ser positivas de una forma más o menos inmediata. La clasificación para Europa y el siempre dictaminador derbi sevillano, dos cosas que serán exactamente lo mismo en esta próxima jornada para el Real Betis en el Ramón Sánchez Pizjuán, así lo reclaman y así lo exigen.

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El Betis está viviendo un 2019 muy irregular en lo futbolístico y excesivamente crispado en lo social, permanentemente rodeado de un clima de crisis deportiva, sin duda acrecentado desde las desilusionantes eliminaciones en Europa League y en la Copa del Rey. Un periodo de la temporada, incluso del ciclo al completo de Quique Setién al frente del equipo, en el que los verdiblancos han sufrido para reconducir sus valiosas y sólidas certezas en lo táctico, en lo anímico y también en lo clasificatorio.  

Sin embargo, la victoria ante el Villarreal de la última jornada, pese a su agonismo, ha vuelto a reverdecer la estructura bética en muchos de los aspectos, defensivos y ofensivos, que no terminaban de estar engrasados del todo últimamente. Y todo ello justo antes de visitar al eterno rival en su casa con una plaza europea en juego. Un partido que puede ser fundamental para que el Betis repita presencia en la próxima Europa League, aunque sea vía séptimo puesto en Liga, y que analizamos en clave verdiblanca a través de varios de los puntos clave para el cuadro de Setién.

BARTRA, FEDDAL Y LA SALIDA RASA

Con Mandi como indiscutible líder a la hora de sacar el balón jugado desde atrás, en las últimas jornadas hemos visto cómo Bartra era primero relegado a la suplencia en Anoeta y, una semana después, trasladado del centro a la izquierda de la línea de tres centrales. El rendimiento en 2019 del central catalán no viene siendo para nada el mejor y está lejos del nivel que tanto le dio a la estructura del Betis con su llegada hace poco más de un año. 

Sus salidas impetuosas al círculo central venían creando un agujero a su espalda demasiado fácil de aprovechar para los ataques rivales y, además, tampoco compensaba esa agresividad mal medida con una eficiencia en el cuerpo a cuerpo dentro del área. La presencia de Feddal en el centro resta velocidad, capacidad de maniobra y de sorpresa con balón, sobre todo se pierden las internadas hacia campo rival marca de la casa de Bartra con las que dividir la presión del rival en conducción, pero está sujetando mucho mejor al equipo en este tramo de la temporada y aportando solidez en la zona de gol adversaria.

A VUELTAS CON EL CARRILERO DERECHO

Parece una evidencia que el carrilero derecho es una de las posiciones de menos garantías dentro de la plantilla, ya desde el curso pasado. A Francis le falta desborde, aunque es muy cumplidor en defensa. A Barragán le falta explosividad y una mayor eficacia con sus centros al área. Y ninguno de los dos ha terminado de despejar la sensación de estar dejando cojo al equipo en campo contrario por ese sector, de ahí la presencia habitual de Joaquín como carrilero. 

La recientemente estrenada titularidad de Emerson ante el Villarreal le dio al Betis una energía en los dos sentidos del juego que estaba echando de menos por la banda derecha de su sistema. Tanta energía que el joven brasileño acabó el partido con evidentes calambres. Su intensidad para ir al suelo para los duelos individuales en defensa y ataque y para entender cuándo dar amplitud y cuando añadir profundidad para desplegarse hacia adelante puede ser un arma añadida para Setién en este decisivo tramo final de la temporada, pese a haber mostrado algunos problemas de colocación sin balón en varios tramos.

PEGAMENTO MADE IN MEXICO

No es el que más brilla, no es el más bonito de ver, no es el más técnico y tampoco es el que comete menos errores. Sin embargo, Andrés Guardado, que lleva un capitán dentro en su esencia como jugador en los últimos años, luce haciendo lucir y es el futbolista que aporta mayores cantidades de equilibrio, fortaleza, polivalencia, intensidad y sentido de la responsabilidad en los dos sentidos del juego y cada vez que él no está sobre el campo, el equipo lo nota para mal o para muy mal. 

Además, desde que juega en una especie de doble pivote a la izquierda de William para permitir a Canales focalizarse totalmente en el tercio superior y evitar los enormes esfuerzos que venía haciendo en las dos mitades del campo, el centrocampista azteca está permitiendo con su posicionamiento y es fundamental para cubrir hacia atrás el costado de Carvalho y las espaldas de Cristian Tello, ahora que el exbarcelonista parece haberse consolidado en el once titular y protagonizando la mayoría de jugadas de gol del Betis con su desborde y punta de velocidad que tanto están girando al rival.

TELLO O JUNIOR, ESA ES LA CUESTIÓN

Si ha habido un futbolista al que Quique Setién ha echado de menos a lo largo de este 2019 ese ha sido sin lugar a dudas Junior Firpo. El carrilero zurdo de origen dominicano solamente había podido jugar 17 minutos desde el mes de diciembre hasta su reaparición en la segunda mitad del último partido ante el Villarreal. Junior le aporta al plan de juego verdiblanco la mezcla perfecta entre el rigor defensivo, una buena colocación en cada fase del juego, un intuitivo pase atrás hacia el punto de penalti y un notable aprovechamiento de los jugosos espacios generados por la izquierda tras juntar efectivos en la derecha y cambiar en dos o tres pases la dirección del ataque. 

Sin embargo, Cristian Tello es el hombre, prácticamente el único del plantel, que por características individuales es capaz de darle al Betis el cariz punzante y vertical que tantas veces ha echado en falta. Una mayor estabilidad colectiva o una nueva apuesta por el descaro que viene dando sus frutos en forma de palpable productividad. He ahí la cuestión en esa zona ante el Sevilla de Jesús Navas y Pablo Sarabia.

LO CELSO, ¿VUELVE SU MEJOR VERSIÓN?

Más allá del bajón en el rendimiento de Bartra con respecto al sobresaliente tono que protagonizó el segundo semestre del curso pasado, el segundo futbolista de una importancia capital para el equipo cuyo menor nivel más ha afectado a la regularidad del Betis en las últimas semanas ha sido Giovanni Lo Celso. Con su llegada, sus asistencias, sus conducciones, sus toques imposibles, sus regates en una baldosa y su frialdad en las definiciones ante el portero, el talentoso argentino deslumbró a propios y a extraños en la primera parte de la presente campaña. 

Sin embargo, durante todo el mes de marzo, su incidencia en los resultados y en el juego decayó sensiblemente, también por una cuestión colectiva, dado que la pelota llegaba muchas menos veces en el tipo de situaciones favorables cercanas a la media luna que más ha sabido explotar en su estancia en verdiblanco. Dar continuidad a su doblete ante el Villarreal en las siete jornadas ligueras restantes serían uno de los argumentos más poderosos del Betis para asegurarse Europa por segundo año consecutivo.

JESÉ Y LA FALTA DE PUNTERÍA GLOBAL

Con los delanteros suele ocurrir que el juego casi siempre les devuelve con goles todo lo que aportan al juego, sin embargo, con Jesé no está siendo así, al menos de momento. El canario está mostrando una gran categoría para amansar balones y oliendo muy bien cuando caer al apoyo para permitir que Tello ataque el área desde el pico izquierdo, pero está empezando a desesperarse ante la falta de acierto. Y eso que desde que se ha instalado como falso nueve y acercándose a ese carril intermedio por izquierda, el equipo verdiblanco ha encontrado ahí un pasillo continuo hacia el gol entre la zona de tres cuartos y la portería. 

Una zona muy concreta donde están llegando casi todas las ocasiones, muchas veces mano a mano frente al arquero que el Betis no está logrando convertir por esa falta de acierto que le persigue y le impide aprovechar en forma de ventajas en el marcador los casi siempre buenísimos 15’ iniciales de cada una de las dos mitades. Elevar el acierto, en especial con Jesé, pero también por medio de un Lo Celso –el máximo goleador del equipo con diferencia que está atacando el espacio generado por Jesé en el carril central llegando a posiciones de nueve, será seguramente el aspecto crucial que dilucidará si el Betis será de nuevo un equipo de competición europea o no, que dilucidará entre éxito o fiasco.

LA FORTALEZA DE UN ESTILO PROPOSITIVO

Una de las cosas que el Betis nunca perderá mientras Quique Setién se siente en su banquillo es la manutención de su idea propositiva en cualquier contexto, por muy grandes que sean las dudas futbolísticas del momento en cuestión. Y es precisamente esa gran convicción, más bien la revitalización de esa convicción ideológica e identitaria, la que le devolverá a la senda de los buenos resultados a través de ajustes y no de revoluciones. El peso de las tres competiciones se ha sentido mucho en la frescura de la plantilla y en la chispa del juego desde el mes de enero, pero también esas experiencias le han dado al cuerpo técnico verdiblanco nuevas herramientas para gestionar mejor y con un mayor pragmatismo las ventajas apretadas en el marcador durante los finales de los partidos, ahora que cada victoria es oro.

El segundo aspecto, no menor, que puede beneficiar al Betis de cara a una mejor progresión de puntos en el tramo final de Liga es, precisamente, su mentalidad, su idea. Los equipos, más que nunca, persiguen ahora sus objetivos y necesitan acometer los encuentros desde una óptica no tan reactiva en líneas generales. Una búsqueda de los tres puntos más activa por parte del rival que le hará subir más su bloque y que, consecuentemente, beneficiará al Betis para explotar espacios más grandes en campo rival si la fase de salida, que tan nerviosos sigue poniendo a algunos pese a ser la gran seña de identidad del equipo y causante de muchas de las mejores jugadas, sigue siendo de las más pulidas que pueden verse, no ya en el campeonato liguero, sino en toda Europa. 

Agarrado a sus certezas, con una chispa en las piernas revitalizada, con Sergio Canales como auténtico gurú protagonista de un rendimiento sostenido brillante como ningún otro miembro de la plantilla y ajustando por fin la puntería de cara a puerta, las sensaciones en el equipo del Benito Villamarín deberían volver a ser positivas de una forma más o menos inmediata. La clasificación para Europa y el siempre dictaminador derbi sevillano, dos cosas que serán exactamente lo mismo en esta próxima jornada para el Real Betis en el Ramón Sánchez Pizjuán, así lo reclaman y así lo exigen.

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