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El cuchillo de Portu

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 26-02-2020

Decía Juanma Lillo, curiosamente antiguo entrenador de la Real Sociedad, que los hombres de fuera son los que permiten que pasen cosas dentro y que los hombres de dentro son los que permiten que pasen cosas fuera. El mismo entrenador que tanto destacó el papel de Pedro Rodríguez en la final de la Champions League de 2011 vencida por el FC Barcelona, afirmando en la retransmisión que el extremo canario estaba siendo el mejor hombre del partido a pesar de que apenas había entrado en contacto con el balón, o más bien, precisamente por ello. 

El peligro, por tanto, acostumbra a estar justo allí donde no está el balón. Un concepto y un hambre de balón que muchos jugadores son incapaces de entender y de contener y que Cristian Portugués ‘Portu’ lleva en su genotipo futbolístico de forma prácticamente innata, tal y como está demostrando en su primera temporada en San Sebastián, en la que se ha convertido ya en uno de los fichajes del pasado mercado estival que mayor rédito están ofreciendo y que mejor relación calidad-precio están demostrando.

Portu es el futbolista más productivo de la Real Sociedad y, sin embargo, apenas completa 17,5 pases por encuentro. El murciano no necesita muchos toques o sentirse a menudo partícipe del juego para ser una pieza fundamental, tal y como explicaba Lillo. De hecho, es el tercer extremo titular de La Liga que menos pases completa por cada 90 minutos disputados tras Darwin Machís (Granada) y Luis Rioja (Alavés), con la anotación de que él lo hace en el cuarto equipo del campeonato que más posesión acumula y más pases realiza por partido. Y, sin embargo, cada toque de pelota que lleva a cabo tiene un sentido agresivo, vertical y dañino. 

Portu sabe esperar su momento en la jugada como muy pocos jugadores saben hacer actualmente, sabe que este va a acabar llegando de la mano de la fase ofensiva colectiva y sabe también que, en ese preciso instante, él va a estar totalmente preparado para lanzarse a la caza de la oportunidad con su certero cuchillo entre los dientes para no dejarla escapar y rasgar el sistema del rival. Por este motivo, por su lectura de la situación, por su rapidez de ejecución y por su velocidad de reacción para tirar el desmarque en la décima exacta, es un futbolista tan difícil de vigilar y de marcar cuando ataca tu espalda.

Desde su demarcación en la banda derecha y a través de sus incisivas rupturas, su tenaz forma de estirar cuando hay espacios para transitar y situándose ya sea más abierto hacia la línea de cal o más cercano a la media luna en plena frontal, alejándose de la pelota, pero nunca jamás de la acción, o lanzándose con todo al desmarque en diagonal hacia el corazón del área, Portu es puro veneno y siempre constituye una opción de pase de ocasión de gol o un elemento fijador para eliminar de la ecuación al menos a un defensor y potenciar así la tan ansiada fluidez en los últimos metros y la proliferación de espacios.

De ahí el excelente entendimiento que está viviendo con Martin Odegaard, quien, en parte por su incuestionable talento y en parte por tener un foco constante de desmarques como Portu, es el quinto futbolista de La Liga que más pases filtra hacia el último tercio y el segundo tras Lionel Messi que da más pases clave. Una conjunción de la visión de juego hacia adelante que posee el noruego y de la inteligencia sin balón del murciano, tanto para moverse como para no hacerlo, que resulta especialmente reseñable entre el antepenúltimo y el penúltimo toque de la jugada y en la ya citada relación existente entre la fijación de un rival con el espacio que se genera al otro lado y que supone un quebradero de cabeza perpetuo para el balance defensivo adversario.

No es ninguna casualidad que todos los goles de Portu esta temporada hayan llegado desde dentro del área, así como seis de sus siete asistencias. El ‘7’ txuriurdin es un perfil muy necesario, complementario y con un alto grado de letalidad para un equipo de una propuesta asociativa y que quiere atacar ordenado y progresando a través de la pelota como es esta Real Sociedad de Imanol Alguacil. Más allá de un excelente filtrador al espacio, Portu apenas requiere otra cosa por parte del sistema para brillar, más bien al revés, es él quien lo hace brillar con su juego profundo, concreto, sin alardes, pero fantástico por esas mismas razones.

Hasta el momento, Portu no ha dejado pasar más de dos jornadas sin producir un gol, ya sea en forma de tanto directo o de asistencia. Con su intensidad en la primera presión, su gran primer control de pelota, su paciencia posicional, sus dotes finalizadoras, su tacto para dar el pase de gol, su vertical velocidad en distancias más largas y sus imparables rupturas cortas en diagonal para agredir el espacio en el área que sus propios desmarques crean cuando todos miran hacia el lado opuesto o directamente hacia la pelota, Portu es un elemento capital y crucial para que su equipo sea tan poderoso cuando llega o cuando se planta en tres cuartos de campo.

Un jugador que hace mejores al resto de compañeros y que, a su vez, se sirve de las virtudes de los demás para hacerse mejor a sí mismo. Más allá de la amplitud que su presencia confiere a Odegaard para maniobrar o incluso para correr en conducción, dividir al rival o encontrar al propio Portu más arriba; la instauración de Alexander Isak como titular, con su mayor movilidad, su mayor tendencia para descargar el apoyo hacia la zona de Mikel Oyarzabal y su compartida inclinación hacia el desmarque entre el lateral y el central, en su caso por la parte izquierda, redoblan la apuesta, giran el bloque hacia el sueco y abren aún más huecos para que Portu vea la acción de cara antes de percutir en busca del envío filtrado.

Portu no suma, Portu multiplica. Es evidente que Odegaard es el creador de juego absoluto y el elemento central de la fase ofensiva de Imanol Alguacil, que Isak está en un momento de forma soberbio y que supone una amenaza de primer nivel en el remate y que Oyazarbal es un futbolista que entiende a la perfección el juego colectivo para aportar la solución correcta, a la altura correcta, con el toque correcto. Pero es el cuchillo de Portu, envainado pero siempre latente o dispuesto hacia adelante para abrir senda con él, el que la mayoría de las veces marca el camino más recto, más despejado y más efectivo que tiene la Real Sociedad hacia el gol.

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Decía Juanma Lillo, curiosamente antiguo entrenador de la Real Sociedad, que los hombres de fuera son los que permiten que pasen cosas dentro y que los hombres de dentro son los que permiten que pasen cosas fuera. El mismo entrenador que tanto destacó el papel de Pedro Rodríguez en la final de la Champions League de 2011 vencida por el FC Barcelona, afirmando en la retransmisión que el extremo canario estaba siendo el mejor hombre del partido a pesar de que apenas había entrado en contacto con el balón, o más bien, precisamente por ello. 

El peligro, por tanto, acostumbra a estar justo allí donde no está el balón. Un concepto y un hambre de balón que muchos jugadores son incapaces de entender y de contener y que Cristian Portugués ‘Portu’ lleva en su genotipo futbolístico de forma prácticamente innata, tal y como está demostrando en su primera temporada en San Sebastián, en la que se ha convertido ya en uno de los fichajes del pasado mercado estival que mayor rédito están ofreciendo y que mejor relación calidad-precio están demostrando.

Portu es el futbolista más productivo de la Real Sociedad y, sin embargo, apenas completa 17,5 pases por encuentro. El murciano no necesita muchos toques o sentirse a menudo partícipe del juego para ser una pieza fundamental, tal y como explicaba Lillo. De hecho, es el tercer extremo titular de La Liga que menos pases completa por cada 90 minutos disputados tras Darwin Machís (Granada) y Luis Rioja (Alavés), con la anotación de que él lo hace en el cuarto equipo del campeonato que más posesión acumula y más pases realiza por partido. Y, sin embargo, cada toque de pelota que lleva a cabo tiene un sentido agresivo, vertical y dañino. 

Portu sabe esperar su momento en la jugada como muy pocos jugadores saben hacer actualmente, sabe que este va a acabar llegando de la mano de la fase ofensiva colectiva y sabe también que, en ese preciso instante, él va a estar totalmente preparado para lanzarse a la caza de la oportunidad con su certero cuchillo entre los dientes para no dejarla escapar y rasgar el sistema del rival. Por este motivo, por su lectura de la situación, por su rapidez de ejecución y por su velocidad de reacción para tirar el desmarque en la décima exacta, es un futbolista tan difícil de vigilar y de marcar cuando ataca tu espalda.

Desde su demarcación en la banda derecha y a través de sus incisivas rupturas, su tenaz forma de estirar cuando hay espacios para transitar y situándose ya sea más abierto hacia la línea de cal o más cercano a la media luna en plena frontal, alejándose de la pelota, pero nunca jamás de la acción, o lanzándose con todo al desmarque en diagonal hacia el corazón del área, Portu es puro veneno y siempre constituye una opción de pase de ocasión de gol o un elemento fijador para eliminar de la ecuación al menos a un defensor y potenciar así la tan ansiada fluidez en los últimos metros y la proliferación de espacios.

De ahí el excelente entendimiento que está viviendo con Martin Odegaard, quien, en parte por su incuestionable talento y en parte por tener un foco constante de desmarques como Portu, es el quinto futbolista de La Liga que más pases filtra hacia el último tercio y el segundo tras Lionel Messi que da más pases clave. Una conjunción de la visión de juego hacia adelante que posee el noruego y de la inteligencia sin balón del murciano, tanto para moverse como para no hacerlo, que resulta especialmente reseñable entre el antepenúltimo y el penúltimo toque de la jugada y en la ya citada relación existente entre la fijación de un rival con el espacio que se genera al otro lado y que supone un quebradero de cabeza perpetuo para el balance defensivo adversario.

No es ninguna casualidad que todos los goles de Portu esta temporada hayan llegado desde dentro del área, así como seis de sus siete asistencias. El ‘7’ txuriurdin es un perfil muy necesario, complementario y con un alto grado de letalidad para un equipo de una propuesta asociativa y que quiere atacar ordenado y progresando a través de la pelota como es esta Real Sociedad de Imanol Alguacil. Más allá de un excelente filtrador al espacio, Portu apenas requiere otra cosa por parte del sistema para brillar, más bien al revés, es él quien lo hace brillar con su juego profundo, concreto, sin alardes, pero fantástico por esas mismas razones.

Hasta el momento, Portu no ha dejado pasar más de dos jornadas sin producir un gol, ya sea en forma de tanto directo o de asistencia. Con su intensidad en la primera presión, su gran primer control de pelota, su paciencia posicional, sus dotes finalizadoras, su tacto para dar el pase de gol, su vertical velocidad en distancias más largas y sus imparables rupturas cortas en diagonal para agredir el espacio en el área que sus propios desmarques crean cuando todos miran hacia el lado opuesto o directamente hacia la pelota, Portu es un elemento capital y crucial para que su equipo sea tan poderoso cuando llega o cuando se planta en tres cuartos de campo.

Un jugador que hace mejores al resto de compañeros y que, a su vez, se sirve de las virtudes de los demás para hacerse mejor a sí mismo. Más allá de la amplitud que su presencia confiere a Odegaard para maniobrar o incluso para correr en conducción, dividir al rival o encontrar al propio Portu más arriba; la instauración de Alexander Isak como titular, con su mayor movilidad, su mayor tendencia para descargar el apoyo hacia la zona de Mikel Oyarzabal y su compartida inclinación hacia el desmarque entre el lateral y el central, en su caso por la parte izquierda, redoblan la apuesta, giran el bloque hacia el sueco y abren aún más huecos para que Portu vea la acción de cara antes de percutir en busca del envío filtrado.

Portu no suma, Portu multiplica. Es evidente que Odegaard es el creador de juego absoluto y el elemento central de la fase ofensiva de Imanol Alguacil, que Isak está en un momento de forma soberbio y que supone una amenaza de primer nivel en el remate y que Oyazarbal es un futbolista que entiende a la perfección el juego colectivo para aportar la solución correcta, a la altura correcta, con el toque correcto. Pero es el cuchillo de Portu, envainado pero siempre latente o dispuesto hacia adelante para abrir senda con él, el que la mayoría de las veces marca el camino más recto, más despejado y más efectivo que tiene la Real Sociedad hacia el gol.

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