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El corazón del guerrero

Adrián Lede @lede_b 25-04-2018

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Era el año 2011 y el escenario era un templo
llamado Riazor. Allí se disputaba la lucha más encarnizada en el oeste, solo
que aquí no había vaqueros, solo dos grandes enemigos que llevaban cuatro años
sin verse.

La batalla fue igualada, dura, con gran ambiente y llena de emoción. No podía
ser de otra forma, la espera había sido demasiado larga y esto no podía quedar
en tablas.

Aunque se adelantaron los del norte, un chileno se erigió como villano con gol
y polémica celebración, que encendió a la afición herculina. Parecía que
aquello podía acabar en empate, pero sería un final demasiado simple para una
historia demasiado épica.

La noche necesitaba un héroe y fue un tunecino llamado Lassad el que decidió
coger la espada, sacar su espíritu de guerrero y pasar a la historia del Dépor.
Le robó el balón al villano y ante sus ojos llenos de impotencia, clavó un gol
por toda la escuadra que hizo latir el corazón de Riazor como pocas veces se ha
visto.

Lamentablemente, hace unos días el corazón del deportivismo volvía a latir pero
por otros motivos. Lassad sufría un infarto que sobrecogía a su antigua
afición, que solo esperaba su recuperación. Como en aquella ocasión, el
tunecino se repuso para llevarse una nueva victoria, esta vez, la más
importante de su vida.

En lo deportivo, esta no es una buena semana para este club, pero en lo
personal una sonrisa se pone en la cara de todos los aficionados al ver que el
corazón del guerrero Lassad vuelve a latir más fuerte que nunca.

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Era el año 2011 y el escenario era un templo
llamado Riazor. Allí se disputaba la lucha más encarnizada en el oeste, solo
que aquí no había vaqueros, solo dos grandes enemigos que llevaban cuatro años
sin verse.

La batalla fue igualada, dura, con gran ambiente y llena de emoción. No podía
ser de otra forma, la espera había sido demasiado larga y esto no podía quedar
en tablas.

Aunque se adelantaron los del norte, un chileno se erigió como villano con gol
y polémica celebración, que encendió a la afición herculina. Parecía que
aquello podía acabar en empate, pero sería un final demasiado simple para una
historia demasiado épica.

La noche necesitaba un héroe y fue un tunecino llamado Lassad el que decidió
coger la espada, sacar su espíritu de guerrero y pasar a la historia del Dépor.
Le robó el balón al villano y ante sus ojos llenos de impotencia, clavó un gol
por toda la escuadra que hizo latir el corazón de Riazor como pocas veces se ha
visto.

Lamentablemente, hace unos días el corazón del deportivismo volvía a latir pero
por otros motivos. Lassad sufría un infarto que sobrecogía a su antigua
afición, que solo esperaba su recuperación. Como en aquella ocasión, el
tunecino se repuso para llevarse una nueva victoria, esta vez, la más
importante de su vida.

En lo deportivo, esta no es una buena semana para este club, pero en lo
personal una sonrisa se pone en la cara de todos los aficionados al ver que el
corazón del guerrero Lassad vuelve a latir más fuerte que nunca.

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