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El Clásico de la NFL: Bears-Packers

César Martín @CesarMrtn 17-05-2018

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Los Chicago Bears y los Green Bay
Packers protagonizan el Clásico por excelencia del fútbol americano. Ambos
equipos son más viejos que la propia NFL. Unos representan a la tercera urbe
más grande de los Estados Unidos, otros a una ciudad de poco más de 100.000
habitantes. La intensidad en sus duelos es máxima.

Packers y Bears se vieron las caras
por primera vez el 27 de noviembre de 1921 en el Wrigley Field de Chicago. Los
locales todavía se llamaban Staleys. Fue el primero de los casi doscientos
duelos entre ambos, pero sería el reflejo de lo que es la rivalidad. El
marcador (20-0 para Chicago) fue lo de menos: en un momento del partido, John Tarzán Taylor, de los Bears, le partió
la nariz de un puñetazo al packer Howard Buck, lo que derivó en una tangana
sobre el terreno de juego. Días más tarde, el propietario y entrenador del
conjunto chicagüense, George Halas, denunció a los Packers por alienar a tres
jugadores universitarios, algo terminantemente prohibido en la NFL. El cuadro
quesero estuvo a punto de ser expulsado de la liga. La semilla del odio entre
Packers y Bears estaba sembrada.

La violencia volvió a marcar el
partido tres años después. Frank Hanny (Chicago) y Tillie Voss (GB)
intercambiaron algo más que palabras antes del descanso y acabaron liándose a
golpes. Ambos fueron enviados a las duchas en lo que fueron las primeras
expulsiones de la historia de la NFL por pelea entre jugadores.

A medida que tanto Packers como
Bears sumaban éxitos sobre el campo, la rivalidad entre ambos siguió creciendo.
Antes de que comenzara la Era Super Bowl (temporada de 1966), los de Wisconsin
sumaban nueve títulos de NFL y los de Illinois, ocho. En lo que respecta a los
enfrentamientos particulares, la igualdad reinó hasta que el 22 de octubre de
1933 los Bears vencieron por 10-7 a los Packers, inclinando la balanza a su
favor. Green Bay no recuperaría su ventaja en duelos ante su eterno rival hasta
el 28 de septiembre… de 2017.

Ese balance positivo ante los
queseros era lo poco a lo que se podían agarrar los osos, ya que la llegada de
Vince Lombardi al Lambeau Field en 1959 supuso un punto de inflexión en la
historia de los Packers, que con el legendario entrenador sentaron las bases de
lo que son a día de hoy: el equipo más grande y laureado de la historia del football. Desde la creación de la Super
Bowl para determinar al gran campeón de la NFL, los Packers suman cuatro
entorchados. Los Bears, uno (1985).

En los ochenta, la época de los
Bears de Walter Payton, Chicago extendió su dominio en los enfrentamientos ante
Green Bay gracias a una racha de ocho victorias consecutivas entre 1985 y 1988.
Y principios de los noventa, cinco triunfos del tirón ante sus archienemigos.
Ahí se acabó la superioridad de los Bears. La era de los grandes quarterbacks
de los Packers estaba a punto de empezar.

Año 1992. Llega a Green Bay el que
será la cara de la franquicia durante quince años: Brett Favre. El QB de Southern
Miss se convertiría en todo un cazador de osos: 13-3 de balance favorable a los
Packers en los noventa (incluyendo diez victorias consecutivas entre el 94 y el
98, la mayor racha de triunfos hasta el momento en el Clásico de la NFL), 9-6
en el comienzo del siglo XXI. Favre abandonó el Lambeau en 2008, pero para
desgracia de los Bears, a su heredero también se le da bien cazar osos. Aaron
Rodgers tomó los mandos del ataque de Green Bay en 2008 y con él se consolidó
la remontada en los duelos directos entre empacadores y osos.

La mediocridad en la que llevan
instaurados los de la ciudad del viento queda patente en que desde que comenzó
la segunda década de este siglo, sólo han podido doblegar a los Packers tres
veces en diecisiete partidos. La última de ellas coincidió con la retirada del
dorsal 4 de Favre. Un consuelo menor.

Debido a la configuración del
calendario de la liga, Bears y Packers se ven un par de veces en cada temporada
regular. En Playoffs, el Clásico de la NFL sólo se ha vivido en dos ocasiones:
en 1941 y, por encima de todo, 2011. Si los aficionados siempre quieren ver a
su equipo derrotar al eterno rival, en un partido que da el billete para la
Super Bowl más todavía. Aquel 23 de enero de 2011, los Packers asaltaron el
Soldier Field de Chicago y accedieron a la gran final de la NFL en la que
posteriormente se impondrían a los Pittsburgh Steelers.

Así es el Clásico de la NFL. Un
partido dominado por el frío del clima y por el calor en el terreno de juego
que se ha celebrado siempre con la excepción de 1982 debido a una huelga de
jugadores. La NFL no sería la misma sin la rivalidad por excelencia de la NFC
Norte.

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Los Chicago Bears y los Green Bay
Packers protagonizan el Clásico por excelencia del fútbol americano. Ambos
equipos son más viejos que la propia NFL. Unos representan a la tercera urbe
más grande de los Estados Unidos, otros a una ciudad de poco más de 100.000
habitantes. La intensidad en sus duelos es máxima.

Packers y Bears se vieron las caras
por primera vez el 27 de noviembre de 1921 en el Wrigley Field de Chicago. Los
locales todavía se llamaban Staleys. Fue el primero de los casi doscientos
duelos entre ambos, pero sería el reflejo de lo que es la rivalidad. El
marcador (20-0 para Chicago) fue lo de menos: en un momento del partido, John Tarzán Taylor, de los Bears, le partió
la nariz de un puñetazo al packer Howard Buck, lo que derivó en una tangana
sobre el terreno de juego. Días más tarde, el propietario y entrenador del
conjunto chicagüense, George Halas, denunció a los Packers por alienar a tres
jugadores universitarios, algo terminantemente prohibido en la NFL. El cuadro
quesero estuvo a punto de ser expulsado de la liga. La semilla del odio entre
Packers y Bears estaba sembrada.

La violencia volvió a marcar el
partido tres años después. Frank Hanny (Chicago) y Tillie Voss (GB)
intercambiaron algo más que palabras antes del descanso y acabaron liándose a
golpes. Ambos fueron enviados a las duchas en lo que fueron las primeras
expulsiones de la historia de la NFL por pelea entre jugadores.

A medida que tanto Packers como
Bears sumaban éxitos sobre el campo, la rivalidad entre ambos siguió creciendo.
Antes de que comenzara la Era Super Bowl (temporada de 1966), los de Wisconsin
sumaban nueve títulos de NFL y los de Illinois, ocho. En lo que respecta a los
enfrentamientos particulares, la igualdad reinó hasta que el 22 de octubre de
1933 los Bears vencieron por 10-7 a los Packers, inclinando la balanza a su
favor. Green Bay no recuperaría su ventaja en duelos ante su eterno rival hasta
el 28 de septiembre… de 2017.

Ese balance positivo ante los
queseros era lo poco a lo que se podían agarrar los osos, ya que la llegada de
Vince Lombardi al Lambeau Field en 1959 supuso un punto de inflexión en la
historia de los Packers, que con el legendario entrenador sentaron las bases de
lo que son a día de hoy: el equipo más grande y laureado de la historia del football. Desde la creación de la Super
Bowl para determinar al gran campeón de la NFL, los Packers suman cuatro
entorchados. Los Bears, uno (1985).

En los ochenta, la época de los
Bears de Walter Payton, Chicago extendió su dominio en los enfrentamientos ante
Green Bay gracias a una racha de ocho victorias consecutivas entre 1985 y 1988.
Y principios de los noventa, cinco triunfos del tirón ante sus archienemigos.
Ahí se acabó la superioridad de los Bears. La era de los grandes quarterbacks
de los Packers estaba a punto de empezar.

Año 1992. Llega a Green Bay el que
será la cara de la franquicia durante quince años: Brett Favre. El QB de Southern
Miss se convertiría en todo un cazador de osos: 13-3 de balance favorable a los
Packers en los noventa (incluyendo diez victorias consecutivas entre el 94 y el
98, la mayor racha de triunfos hasta el momento en el Clásico de la NFL), 9-6
en el comienzo del siglo XXI. Favre abandonó el Lambeau en 2008, pero para
desgracia de los Bears, a su heredero también se le da bien cazar osos. Aaron
Rodgers tomó los mandos del ataque de Green Bay en 2008 y con él se consolidó
la remontada en los duelos directos entre empacadores y osos.

La mediocridad en la que llevan
instaurados los de la ciudad del viento queda patente en que desde que comenzó
la segunda década de este siglo, sólo han podido doblegar a los Packers tres
veces en diecisiete partidos. La última de ellas coincidió con la retirada del
dorsal 4 de Favre. Un consuelo menor.

Debido a la configuración del
calendario de la liga, Bears y Packers se ven un par de veces en cada temporada
regular. En Playoffs, el Clásico de la NFL sólo se ha vivido en dos ocasiones:
en 1941 y, por encima de todo, 2011. Si los aficionados siempre quieren ver a
su equipo derrotar al eterno rival, en un partido que da el billete para la
Super Bowl más todavía. Aquel 23 de enero de 2011, los Packers asaltaron el
Soldier Field de Chicago y accedieron a la gran final de la NFL en la que
posteriormente se impondrían a los Pittsburgh Steelers.

Así es el Clásico de la NFL. Un
partido dominado por el frío del clima y por el calor en el terreno de juego
que se ha celebrado siempre con la excepción de 1982 debido a una huelga de
jugadores. La NFL no sería la misma sin la rivalidad por excelencia de la NFC
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