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El Chelsea sonríe el día que Drogba regresaba a casa

Borja Pardo @Borja_Pardo 19-03-2014

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Chelsea

Javi PALEN – Drogba volvía a casa y eso ya hacía especial el partido. Pese a que en Estambul sellaron las tablas, lo cierto es que el Chelsea seguía siendo muy favorito para pasar esta eliminatoria, y así se confirmó. Cero margen a la sorpresa. Un Chelsea que, sin duda, es el equipo que más suerte está teniendo en esta Liga de Campeones, ya que, de momento, todavía no se ha cruzado con ningún otro ‘coco europeo’. Accesible grupo en primera fase, accesible rival en octavos. Victoria ante los turcos en Stamford Bridge y merecido homenaje a Drogba en los prolegómenos. El Chelsea a cuartos de final con una sonrisa. 

Dando paso al encuentro de hoy, cabe destacar, entre otras cosas, que David Luiz volvía a ser –incomprensiblemente- suplente (no jugó ni un minuto); y que el Chelsea podía tener problemas en lo que respecta al equilibrio del mediocampo, ya que Matic, tras haber jugado Champions este curso con el Benfica, no puede competir. No obstante, los londinenses salieron enchufados desde el primer minuto, sobre todo un activo Eto’o, que adelantó a los blues en los primeros compases del partido y continuó yendo muy bien a los espacios durante toda la primera parte. Espacios que, a su vez, eran vistos por los Oscar y Hazard, que también comenzaron haciendo muy buenas combinaciones en la zona de tres cuartos.

Por otra parte, un Galatasaray que en este tipo de partidos suele acusar mucho su falta de ‘fondo de armario’, no podía hacer más que defenderse de las embestidas del Chelsea. De hecho, la rapidez con la que los ingleses estaban moviendo la pelota de mediocampo para arriba, hizo que Felipe Melo, que siempre juega al límite, llegase a destiempo a un balón dividido y recibiera la tarjeta amarilla. Una tarjeta que, en caso de haberse clasificado, le hubiese impedido disputar el siguiente partido.
Transcurría el encuentro y, tras ver que el Galatasaray apenas creaba peligro, Didier Drogba optó por retroceder –varias veces- unos metros para intentar tener más contacto con el balón, aunque sin éxito. Más tocados se quedaron aun los turcos cuando, al filo del descanso, Cahill ponía el definitivo 2-0 para un Chelsea que demostraba su poderío en las jugadas a balón parado.

Inicios del segundo tiempo en los que pudimos ver a un Willian bastante más activo que en la primera mitad, en la cual Telles apenas tuvo problemas para defender a su compatriota. Esta mejora se debió, sobre todo, a que el extremo brasileño se empezó a ir hacia el medio para poder combinar con los Oscar, Hazard y compañía. Hablando del belga, a pesar de que tuvo buenísimos destellos a lo largo del encuentro, tampoco firmó un partido brillante. Y la ocasión era inmejorable, ya que, si por algo se caracteriza Eboue (que era el que lo marcaba), es por la cantidad de veces que descuida su zona a la hora de defender.


Mancini y Mourinho, duelo de banquillos que se llevó el luso | Getty Images

El Galatasaray continuaba –como durante todo el partido- aturdido. Sus jugadores con más calidad (Selçuk Inan y, sobre todo, Sneijder) apenas entraban en juego, y esto provocaba que los de Mancini tuviesen que rifar el balón a unos Drogba y Yilmaz que no la olieron en todo el encuentro. Realmente, Lampard y Ramires tuvieron la culpa de que Sneijder e Inan no entraran en juego. Aunque al principio dije que podían acusar la inevitable baja de Matic, lo cierto es que el Chelsea hizo un fantástico trabajo táctico, sobre todo sus dos hombres del centro del campo.

Otro jugador del Galatasaray que cabe mencionar es Semih Kaya. El central va muy bien de cabeza y tiene elegancia para sacar el balón jugado, pero es excesivamente lento y, por consiguiente, suele ser desbordado con facilidad. Defecto que, si consigue mejorar su colocación, podría solventarlo en muchas ocasiones.
Volviendo al choque, ya se habían consumido dos tercios del mismo y Mancini debía mover ficha, por lo que dio entrada a Umut Bulut y retiró a un desaparecido Burak Yilmaz. En relación a este tema, pienso que, tanto a Drogba como a Yilmaz, les perjudica jugar con otro delantero centro al lado. Esto se debe a que, en muchas ocasiones, ambos se mueven por las mismas zonas del terreno de juego (me recuerdan a Van Persie y Rooney en el ‘ManU’). No obstante, debido a la innegable calidad de ambos, y a la falta de jugadores ‘top’ que jueguen por banda, no queda más remedio que Mancini tenga que optar por esta formación.

El Chelsea continuaba jugando a lo que quería y Mancini, en cambio, agotando sus balas. Hakan Balta por Yekta Kurtulus en segundo lugar y, por último, el bosnio Hajrovic en detrimento de Eboue. Con este último cambio (extremo por lateral) a falta de quince minutos, como es lógico, el Galatasaray se la jugaría a todo o nada. Difícil papeleta, ya que nada de esto alteró los planes de un Mourinho que, llegados al minuto 80, con tranquilidad, comenzó a hacer sus cambios. Schürrle por Oscar, Torres por Eto’o y Kalas por Willian (esta última sustitución ya en el descuento). Por ese orden.

En conclusión, pudimos ver que el Galatasaray en ningún momento fue rival para un Chelsea que, a no ser que le toque el Olympiakos (si se clasifica este miércoles), en cuartos de final ya se las tendrá que ver con un rival de gran entidad. Drogba se marcha homenajeado por la grada pero derrotado en el césped. Segundo año consecutivo que Mourinho le apea en Champions League.

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Javi PALEN – Drogba volvía a casa y eso ya hacía especial el partido. Pese a que en Estambul sellaron las tablas, lo cierto es que el Chelsea seguía siendo muy favorito para pasar esta eliminatoria, y así se confirmó. Cero margen a la sorpresa. Un Chelsea que, sin duda, es el equipo que más suerte está teniendo en esta Liga de Campeones, ya que, de momento, todavía no se ha cruzado con ningún otro ‘coco europeo’. Accesible grupo en primera fase, accesible rival en octavos. Victoria ante los turcos en Stamford Bridge y merecido homenaje a Drogba en los prolegómenos. El Chelsea a cuartos de final con una sonrisa. 

Dando paso al encuentro de hoy, cabe destacar, entre otras cosas, que David Luiz volvía a ser –incomprensiblemente- suplente (no jugó ni un minuto); y que el Chelsea podía tener problemas en lo que respecta al equilibrio del mediocampo, ya que Matic, tras haber jugado Champions este curso con el Benfica, no puede competir. No obstante, los londinenses salieron enchufados desde el primer minuto, sobre todo un activo Eto’o, que adelantó a los blues en los primeros compases del partido y continuó yendo muy bien a los espacios durante toda la primera parte. Espacios que, a su vez, eran vistos por los Oscar y Hazard, que también comenzaron haciendo muy buenas combinaciones en la zona de tres cuartos.

Por otra parte, un Galatasaray que en este tipo de partidos suele acusar mucho su falta de ‘fondo de armario’, no podía hacer más que defenderse de las embestidas del Chelsea. De hecho, la rapidez con la que los ingleses estaban moviendo la pelota de mediocampo para arriba, hizo que Felipe Melo, que siempre juega al límite, llegase a destiempo a un balón dividido y recibiera la tarjeta amarilla. Una tarjeta que, en caso de haberse clasificado, le hubiese impedido disputar el siguiente partido.
Transcurría el encuentro y, tras ver que el Galatasaray apenas creaba peligro, Didier Drogba optó por retroceder –varias veces- unos metros para intentar tener más contacto con el balón, aunque sin éxito. Más tocados se quedaron aun los turcos cuando, al filo del descanso, Cahill ponía el definitivo 2-0 para un Chelsea que demostraba su poderío en las jugadas a balón parado.

Inicios del segundo tiempo en los que pudimos ver a un Willian bastante más activo que en la primera mitad, en la cual Telles apenas tuvo problemas para defender a su compatriota. Esta mejora se debió, sobre todo, a que el extremo brasileño se empezó a ir hacia el medio para poder combinar con los Oscar, Hazard y compañía. Hablando del belga, a pesar de que tuvo buenísimos destellos a lo largo del encuentro, tampoco firmó un partido brillante. Y la ocasión era inmejorable, ya que, si por algo se caracteriza Eboue (que era el que lo marcaba), es por la cantidad de veces que descuida su zona a la hora de defender.


Mancini y Mourinho, duelo de banquillos que se llevó el luso | Getty Images

El Galatasaray continuaba –como durante todo el partido- aturdido. Sus jugadores con más calidad (Selçuk Inan y, sobre todo, Sneijder) apenas entraban en juego, y esto provocaba que los de Mancini tuviesen que rifar el balón a unos Drogba y Yilmaz que no la olieron en todo el encuentro. Realmente, Lampard y Ramires tuvieron la culpa de que Sneijder e Inan no entraran en juego. Aunque al principio dije que podían acusar la inevitable baja de Matic, lo cierto es que el Chelsea hizo un fantástico trabajo táctico, sobre todo sus dos hombres del centro del campo.

Otro jugador del Galatasaray que cabe mencionar es Semih Kaya. El central va muy bien de cabeza y tiene elegancia para sacar el balón jugado, pero es excesivamente lento y, por consiguiente, suele ser desbordado con facilidad. Defecto que, si consigue mejorar su colocación, podría solventarlo en muchas ocasiones.
Volviendo al choque, ya se habían consumido dos tercios del mismo y Mancini debía mover ficha, por lo que dio entrada a Umut Bulut y retiró a un desaparecido Burak Yilmaz. En relación a este tema, pienso que, tanto a Drogba como a Yilmaz, les perjudica jugar con otro delantero centro al lado. Esto se debe a que, en muchas ocasiones, ambos se mueven por las mismas zonas del terreno de juego (me recuerdan a Van Persie y Rooney en el ‘ManU’). No obstante, debido a la innegable calidad de ambos, y a la falta de jugadores ‘top’ que jueguen por banda, no queda más remedio que Mancini tenga que optar por esta formación.

El Chelsea continuaba jugando a lo que quería y Mancini, en cambio, agotando sus balas. Hakan Balta por Yekta Kurtulus en segundo lugar y, por último, el bosnio Hajrovic en detrimento de Eboue. Con este último cambio (extremo por lateral) a falta de quince minutos, como es lógico, el Galatasaray se la jugaría a todo o nada. Difícil papeleta, ya que nada de esto alteró los planes de un Mourinho que, llegados al minuto 80, con tranquilidad, comenzó a hacer sus cambios. Schürrle por Oscar, Torres por Eto’o y Kalas por Willian (esta última sustitución ya en el descuento). Por ese orden.

En conclusión, pudimos ver que el Galatasaray en ningún momento fue rival para un Chelsea que, a no ser que le toque el Olympiakos (si se clasifica este miércoles), en cuartos de final ya se las tendrá que ver con un rival de gran entidad. Drogba se marcha homenajeado por la grada pero derrotado en el césped. Segundo año consecutivo que Mourinho le apea en Champions League.

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