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El azar odia a Alemania

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 03-12-2019

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Alemania EURO 2020

Tras el sorteo del pasado sábado, Joachim Löw tiene ante sí una nueva oportunidad de recuperar la confianza perdida en los últimos años. Die Mannschaft está inmersa en un periodo de cambio, construyendo un nuevo bloque con jugadores jóvenes que han ido apareciendo en los últimos tiempos, bien salidos de las categorías inferiores o que hacen una buena temporada con sus clubes. El tiempo apremia y ya quedan pocas pruebas de cara al torneo multisede en el que Alemania tiene la gran suerte de jugar en casa, en el Allianz Arena, sus partidos en la fase de grupos. 

Caer en la fase de grupos del Mundial de Rusia y el descenso en la UEFA Nations League ensombrecen la trayectoria de un combinado que había ganado en Brasil 2014 y en la Confederaciones de 2017, tras pasar la etapa del reinado de España. Ahora toca la Eurocopa y hace pocos días tuvo lugar el sorteo de la fase de grupos, que, por circunstancias del nuevo formato, no conocerá al 100% de sus participantes hasta el mes de marzo por un playoff que simula lo que en su día era considerado una “repesca”, que no es más que una segunda oportunidad para aquellos países que no consiguieron el billete. 

El grupo de Alemania es uno de esos que ha quedado, de momento, incompleto, y que no conocerá a su cuarto contendiente hasta dentro de unos meses. En esa especie de repesca, los países que puede que se enfrenten al combinado germano son: Islandia, Rumanía, Bulgaria y Hungría. Mezcla de presente y pasado, de selecciones que han salido a la élite ahora y otras que fueron grandes y en la actualidad están en un segundo y hasta un tercer plano. Islandia, por ejemplo, una selección que pasó de sólo figurar a colarse en la última Eurocopa, dando alguna que otra sorpresa ante selecciones teóricamente más potentes. Luego, en el Mundial de Rusia, el rendimiento fue más bajo, pero al menos llegaron.

Luego está el lado añejo. Hungría estuvo también en la última Eurocopa, pero no se acerca, ni de lejos, a aquella selección magiar que deslumbraba décadas atrás. Bulgaria y Rumanía fueron cocos en los 90. Capitaneadas por Hagi y Stoichkov, tanto unos como otros se caracterizaron por formar buenos bloques en los que se juntaban algunos buenos jugadores, pero cuya arma principal era la de ser un buen conjunto. Una de esas cuatro selecciones se medirá a Alemania en el Allianz Arena el próximo verano.

Ahora toca hacer un paréntesis y hablar del azar. Aunque el sorteo de este torneo estaba algo teledirigido, lo que nadie esperaba era lo que acabó sucediendo, pero, si eres una selección rival, probablemente pidieras al de arriba que sucediera y a tu equipo le fuera mejor. Las bolas que salieron tras la cabeza de serie fueron las de Francia y Portugal, vigentes campeonas del Mundo y de Europa, respectivamente. A Francia ya la sufrieron Löw y compañía en la Nations League, la culpable junto a Países Bajos de que el equipo alemán descendiera a la Liga B. A Portugal no la ven desde el Mundial de Brasil, aunque aquel recuerdo fue muy bueno, puesto que ganaron por 4-0 y dejaron fuera a los lusos para acabar más tarde ganando el torneo. Pero los vecinos de España cuentan con Cristiano Ronaldo y unos jugadores que, si tienen algo claro es que lo dan todo y no tiran la toalla. Es una de las selecciones más competitivas del continente y eso les llevó a ganar la última Eurocopa, aunque haya algunos que lo llamen suerte, puesto que en aquella final, el tanto de Éder, precisamente ante Francia, llegó bien avanzada la prórroga. 

El azar se cebó. En este tipo de torneos, ser cabeza de serie te daba ciertos privilegios antaño que, ahora, por diversas circunstancias, desaparecen. Pero como bien se dice, para ser campeón hay que competir con todos y no subestimar a ninguno, ni hacerse pequeño ante nadie. Si no, que se lo digan a los que participaron en Rusia. Alemania partía como gran favorita en su grupo y acabó cayendo ante México y Corea del Sur, marchándose a casa mucho antes de lo esperado.  A Löw le quedan meses para atar cabos y confeccionar una lista competitiva, con jugadores que puedan rendir a gran nivel. Hay una nueva generación de futbolistas que no tuvo suerte en la Nations League, ante selecciones potentes, pero que vivió una casi perfecta fase de clasificación. Aún así, sigue habiendo debate, sobre todo en la portería. No por la convocatoria, sino por quien debe ser o no el titular. Ahora toca esperar, probar y, como se presupone en selecciones de ese calibre, competir a alto nivel. Ya luego los resultados dirán otra cosa. Toca esperar y ver si Alemania mostrará su mejor cara o esa que, en los meses previos a la fase de clasificación, dejaba muchas dudas. El Grupo de la Muerte” se antoja más que interesante y ha creado mucha expectación. Habrá que ver si cumple las expectativas y, sobre todo, si la selección germana es capaz de volver a afrontar un gran torneo con garantías ante tan difíciles rivales.

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Tras el sorteo del pasado sábado, Joachim Löw tiene ante sí una nueva oportunidad de recuperar la confianza perdida en los últimos años. Die Mannschaft está inmersa en un periodo de cambio, construyendo un nuevo bloque con jugadores jóvenes que han ido apareciendo en los últimos tiempos, bien salidos de las categorías inferiores o que hacen una buena temporada con sus clubes. El tiempo apremia y ya quedan pocas pruebas de cara al torneo multisede en el que Alemania tiene la gran suerte de jugar en casa, en el Allianz Arena, sus partidos en la fase de grupos. 

Caer en la fase de grupos del Mundial de Rusia y el descenso en la UEFA Nations League ensombrecen la trayectoria de un combinado que había ganado en Brasil 2014 y en la Confederaciones de 2017, tras pasar la etapa del reinado de España. Ahora toca la Eurocopa y hace pocos días tuvo lugar el sorteo de la fase de grupos, que, por circunstancias del nuevo formato, no conocerá al 100% de sus participantes hasta el mes de marzo por un playoff que simula lo que en su día era considerado una “repesca”, que no es más que una segunda oportunidad para aquellos países que no consiguieron el billete. 

El grupo de Alemania es uno de esos que ha quedado, de momento, incompleto, y que no conocerá a su cuarto contendiente hasta dentro de unos meses. En esa especie de repesca, los países que puede que se enfrenten al combinado germano son: Islandia, Rumanía, Bulgaria y Hungría. Mezcla de presente y pasado, de selecciones que han salido a la élite ahora y otras que fueron grandes y en la actualidad están en un segundo y hasta un tercer plano. Islandia, por ejemplo, una selección que pasó de sólo figurar a colarse en la última Eurocopa, dando alguna que otra sorpresa ante selecciones teóricamente más potentes. Luego, en el Mundial de Rusia, el rendimiento fue más bajo, pero al menos llegaron.

Luego está el lado añejo. Hungría estuvo también en la última Eurocopa, pero no se acerca, ni de lejos, a aquella selección magiar que deslumbraba décadas atrás. Bulgaria y Rumanía fueron cocos en los 90. Capitaneadas por Hagi y Stoichkov, tanto unos como otros se caracterizaron por formar buenos bloques en los que se juntaban algunos buenos jugadores, pero cuya arma principal era la de ser un buen conjunto. Una de esas cuatro selecciones se medirá a Alemania en el Allianz Arena el próximo verano.

Ahora toca hacer un paréntesis y hablar del azar. Aunque el sorteo de este torneo estaba algo teledirigido, lo que nadie esperaba era lo que acabó sucediendo, pero, si eres una selección rival, probablemente pidieras al de arriba que sucediera y a tu equipo le fuera mejor. Las bolas que salieron tras la cabeza de serie fueron las de Francia y Portugal, vigentes campeonas del Mundo y de Europa, respectivamente. A Francia ya la sufrieron Löw y compañía en la Nations League, la culpable junto a Países Bajos de que el equipo alemán descendiera a la Liga B. A Portugal no la ven desde el Mundial de Brasil, aunque aquel recuerdo fue muy bueno, puesto que ganaron por 4-0 y dejaron fuera a los lusos para acabar más tarde ganando el torneo. Pero los vecinos de España cuentan con Cristiano Ronaldo y unos jugadores que, si tienen algo claro es que lo dan todo y no tiran la toalla. Es una de las selecciones más competitivas del continente y eso les llevó a ganar la última Eurocopa, aunque haya algunos que lo llamen suerte, puesto que en aquella final, el tanto de Éder, precisamente ante Francia, llegó bien avanzada la prórroga. 

El azar se cebó. En este tipo de torneos, ser cabeza de serie te daba ciertos privilegios antaño que, ahora, por diversas circunstancias, desaparecen. Pero como bien se dice, para ser campeón hay que competir con todos y no subestimar a ninguno, ni hacerse pequeño ante nadie. Si no, que se lo digan a los que participaron en Rusia. Alemania partía como gran favorita en su grupo y acabó cayendo ante México y Corea del Sur, marchándose a casa mucho antes de lo esperado.  A Löw le quedan meses para atar cabos y confeccionar una lista competitiva, con jugadores que puedan rendir a gran nivel. Hay una nueva generación de futbolistas que no tuvo suerte en la Nations League, ante selecciones potentes, pero que vivió una casi perfecta fase de clasificación. Aún así, sigue habiendo debate, sobre todo en la portería. No por la convocatoria, sino por quien debe ser o no el titular. Ahora toca esperar, probar y, como se presupone en selecciones de ese calibre, competir a alto nivel. Ya luego los resultados dirán otra cosa. Toca esperar y ver si Alemania mostrará su mejor cara o esa que, en los meses previos a la fase de clasificación, dejaba muchas dudas. El Grupo de la Muerte” se antoja más que interesante y ha creado mucha expectación. Habrá que ver si cumple las expectativas y, sobre todo, si la selección germana es capaz de volver a afrontar un gran torneo con garantías ante tan difíciles rivales.

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