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El arte del derroche

Marcos Pimentel @PimenMarcos77 17-01-2023

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Chelsea FC Todd boehly

Que la Premier League es la mejor liga del mundo poca gente lo pone ya en duda. Tras la época de dominio de LaLiga liderada por Barça y Madrid, el dinero prácticamente infinito de los clubes de la liga inglesa ha favorecido que logren retener a mucho talento y, por supuesto, los pone como favoritos en las pujas por nuevos fichajes. Pero el hecho de tener mucho dinero no quiere decir directamente que sean mejores equipos pues esos billetes hay que saber utilizarlo. El Manchester City es un claro ejemplo de buena inversión: si bien no han logrado todavía ganar la Champions League, su principal objetivo, sí han conseguido colocar al club entre los mejores de Europa, muchas veces como favorito a la ‘orejona’. Un equipo más bien normalito se ha convertido en un acumulador de trofeos que llena sus vitrinas a un ritmo muy acelerado. En cambio, el Chelsea es un ejemplo de todo lo contrario, sobre todo en la época reciente.

Hace más bien poco el equipo ‘blue’ cambió de dueños. El conflicto entre Rusia y Ucrania y las políticas contra los empresarios rusos fueron el detonante de que Román Abramóvich vendiese el club y Todd Boehly pasó a ser el dueño y la principal cara visible del equipo londinense. Desde entonces, la política de fichajes ha sido un chiste. Como si de un examen de 3º de la ESO se tratase, Bohely y su directiva se han dedicado a copiarle al de al lado, entrometiéndose en muchos de los traspasos que se rumoreaba -de fuentes fiables- que estaban a punto de suceder.

El pasado verano parecía que tenía una guerra abierta con el FC Barcelona. Tres de los refuerzos del equipo blaugrana estuvieron también relacionados con el Chelsea, unos más y otros menos, pero tanto Lewandowski, como Raphinha, como Koundé estuvieron en los planes de Bohely hasta que firmaron definitivamente con el Barça. Además se metieron en la novela Dembélé-Barça, en la que el francés parecía que no renovaría y de marcharía libre. Por supuesto, el Chelsea estuvo rondando la posibilidad de incorporarlo, pero no termina ahí la cosa. En medio de todos los rumores que aseguraban que Frenkie De Jong saldría del Barcelona rumbo al Manchester United, el Chelsea se metió de por medio y mostró interés, como no podía ser de otra forma. Finalmente fue el Barça quien ganó el duelo, no solo llevándose los tres nuevos fichajes y manteniendo a los otros dos, sino que se quedó a Christensen como agente libre y a Marcos Alonso, con un único vuelo Barcelona-Londres, el de Aubameyang. Que por cierto, se rumorea su posible regreso.

Pero el único objetivo del Chelsea no era el Barça. También estuvieron en medio de las negociaciones entre De Ligt y el Bayern de Múnich, otro fichaje que no lograron. Un fichaje que sí lograron «robar» fue el de Marc Cucurella que, recordemos, lo tenía prácticamente hecho con el Manchester City, pero la oferta ‘blue’ fue mejor y los de Guardiola decidieron no entrar en una guerra de pujas.

El Arsenal es otro de los equipos que han sufrido la pésima política de fichajes del Chelsea. Los problemas de Joao Félix en el Atlético de Madrid lo enviaron directamente a la puerta de salida, eso sí, temporal. Los ‘gunners’ se posicionaban como el equipo favorito para tener cedido a la joya portuguesa, pero ya sabemos cómo terminó la historia. Joao terminó en el Chelsea y, en su debut en la Premier, se comió la tarjeta roja y varios partidos de sanción. Mal comienzo. Y por supuesto Mikhailo Mudryk, la joven perla ucraniana del Shakhtar valorada en casi 100 millones de euros por el Arsenal. El jugador mostró más de una vez su interés de fichar por el equipo de Arteta en el que, en mi opinión, cuadraba muy bien, pero Mudryk terminó también en el Chelsea. El equipo ‘blue’ mejoró la oferta del Arsenal al club ucraniano y duplicó el salario del jugador, suficiente para cerrar su fichaje de un día para otro.

Y esto nos lleva a reflexionar sobre las burradas de dinero que están soltando por lo jugadores que contratan. En el caso Mudryk, si bien es un gran jugador, parece desorbitado pagar 100 millones por un chico que no ha jugado ni 50 partidos con el primer equipo del Shakhtar. Y tampoco ha tenido unas cifras impresionantes de cara a portería pues ha generado 12 goles y 17 asistencias en 44 partidos, buenos números pero no suficientes para entrar en el club de los 100M. A este fichaje hay que sumarle los 80M por Wesley Fofana o 64M por Cucurella, cifras a mi parecer desorbitadas.

La estrategia de copiarle al de al lado no solo los está llevando a entrar en pujas constantes y subir el precio de los jugadores, sino que también parece que fichan jugadores que no necesitan. Si bien el Chelsea pasa por un mal momento y parece que necesita reforzar todo el equipo, recientemente han incorporado 11 futbolistas a golpe de talonario. Y eso solamente en fichajes, cesiones aparte. Y lo peor de todo, no parece que ninguno de estos fichajes ilusione a la afición ni vaya a resolver los problemas del equipo a corto plazo. Por ahora son una inversión de más de 425 millones de euros de la que todavía estamos a la espera de resultados.

Imagen de cabecera: Getty Images

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Que la Premier League es la mejor liga del mundo poca gente lo pone ya en duda. Tras la época de dominio de LaLiga liderada por Barça y Madrid, el dinero prácticamente infinito de los clubes de la liga inglesa ha favorecido que logren retener a mucho talento y, por supuesto, los pone como favoritos en las pujas por nuevos fichajes. Pero el hecho de tener mucho dinero no quiere decir directamente que sean mejores equipos pues esos billetes hay que saber utilizarlo. El Manchester City es un claro ejemplo de buena inversión: si bien no han logrado todavía ganar la Champions League, su principal objetivo, sí han conseguido colocar al club entre los mejores de Europa, muchas veces como favorito a la ‘orejona’. Un equipo más bien normalito se ha convertido en un acumulador de trofeos que llena sus vitrinas a un ritmo muy acelerado. En cambio, el Chelsea es un ejemplo de todo lo contrario, sobre todo en la época reciente.

Hace más bien poco el equipo ‘blue’ cambió de dueños. El conflicto entre Rusia y Ucrania y las políticas contra los empresarios rusos fueron el detonante de que Román Abramóvich vendiese el club y Todd Boehly pasó a ser el dueño y la principal cara visible del equipo londinense. Desde entonces, la política de fichajes ha sido un chiste. Como si de un examen de 3º de la ESO se tratase, Bohely y su directiva se han dedicado a copiarle al de al lado, entrometiéndose en muchos de los traspasos que se rumoreaba -de fuentes fiables- que estaban a punto de suceder.

El pasado verano parecía que tenía una guerra abierta con el FC Barcelona. Tres de los refuerzos del equipo blaugrana estuvieron también relacionados con el Chelsea, unos más y otros menos, pero tanto Lewandowski, como Raphinha, como Koundé estuvieron en los planes de Bohely hasta que firmaron definitivamente con el Barça. Además se metieron en la novela Dembélé-Barça, en la que el francés parecía que no renovaría y de marcharía libre. Por supuesto, el Chelsea estuvo rondando la posibilidad de incorporarlo, pero no termina ahí la cosa. En medio de todos los rumores que aseguraban que Frenkie De Jong saldría del Barcelona rumbo al Manchester United, el Chelsea se metió de por medio y mostró interés, como no podía ser de otra forma. Finalmente fue el Barça quien ganó el duelo, no solo llevándose los tres nuevos fichajes y manteniendo a los otros dos, sino que se quedó a Christensen como agente libre y a Marcos Alonso, con un único vuelo Barcelona-Londres, el de Aubameyang. Que por cierto, se rumorea su posible regreso.

Pero el único objetivo del Chelsea no era el Barça. También estuvieron en medio de las negociaciones entre De Ligt y el Bayern de Múnich, otro fichaje que no lograron. Un fichaje que sí lograron «robar» fue el de Marc Cucurella que, recordemos, lo tenía prácticamente hecho con el Manchester City, pero la oferta ‘blue’ fue mejor y los de Guardiola decidieron no entrar en una guerra de pujas.

El Arsenal es otro de los equipos que han sufrido la pésima política de fichajes del Chelsea. Los problemas de Joao Félix en el Atlético de Madrid lo enviaron directamente a la puerta de salida, eso sí, temporal. Los ‘gunners’ se posicionaban como el equipo favorito para tener cedido a la joya portuguesa, pero ya sabemos cómo terminó la historia. Joao terminó en el Chelsea y, en su debut en la Premier, se comió la tarjeta roja y varios partidos de sanción. Mal comienzo. Y por supuesto Mikhailo Mudryk, la joven perla ucraniana del Shakhtar valorada en casi 100 millones de euros por el Arsenal. El jugador mostró más de una vez su interés de fichar por el equipo de Arteta en el que, en mi opinión, cuadraba muy bien, pero Mudryk terminó también en el Chelsea. El equipo ‘blue’ mejoró la oferta del Arsenal al club ucraniano y duplicó el salario del jugador, suficiente para cerrar su fichaje de un día para otro.

Y esto nos lleva a reflexionar sobre las burradas de dinero que están soltando por lo jugadores que contratan. En el caso Mudryk, si bien es un gran jugador, parece desorbitado pagar 100 millones por un chico que no ha jugado ni 50 partidos con el primer equipo del Shakhtar. Y tampoco ha tenido unas cifras impresionantes de cara a portería pues ha generado 12 goles y 17 asistencias en 44 partidos, buenos números pero no suficientes para entrar en el club de los 100M. A este fichaje hay que sumarle los 80M por Wesley Fofana o 64M por Cucurella, cifras a mi parecer desorbitadas.

La estrategia de copiarle al de al lado no solo los está llevando a entrar en pujas constantes y subir el precio de los jugadores, sino que también parece que fichan jugadores que no necesitan. Si bien el Chelsea pasa por un mal momento y parece que necesita reforzar todo el equipo, recientemente han incorporado 11 futbolistas a golpe de talonario. Y eso solamente en fichajes, cesiones aparte. Y lo peor de todo, no parece que ninguno de estos fichajes ilusione a la afición ni vaya a resolver los problemas del equipo a corto plazo. Por ahora son una inversión de más de 425 millones de euros de la que todavía estamos a la espera de resultados.

Imagen de cabecera: Getty Images

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