_Betis

EL AFILADOR

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 14-03-2019

etiquetas:

La lesión de Junior Firpo, que hasta el momento solamente ha podido jugar 17 minutos desde finales de diciembre, ha causado un daño más que evidente al potencial estructural del Betis en los últimos meses de competición. El carrilero de origen dominicano, el único especialista en el perfil zurdo en esa demarcación de toda la plantilla, era el futbolista que mejor entendía su posición en las dos fases del juego, la opción que más y mejor equilibraba al sistema y una baza importantísima para cerrar hacia atrás el espacio entre él y su central más cercano y, al mismo tiempo, ser el arma ofensiva destinada a atacar el hueco generado en las proximidades del pico del área después de que el equipo hubiese acumulado pases y marcas por el sector contrario.

A Quique Setién le ha costado mucho paliar esa ausencia sin dar la sensación de estar parcheando a su once titular. La opción de colocar a Joaquín como carrilero derecho para poner un mayor peso decisorio y ejecutivo por la banda contraria ha sido muy positiva siempre que el equipo bien ha estado perfectamente plantado en campo rival, pero problemática a la hora de tener que correr hacia atrás en contextos de una mayor agitación. Esa decisión ha conllevado, además, colocar a Francis por la izquierda a pie cambiado para compensar el escaso ida y vuelta del capitán y así tratar de bascular de una manera distinta a la hora de llevar a cabo la delicada transición defensiva.

Esa ha sido con lógica la alternativa más utilizada, más allá de la de un Guardado que se adapta de manera más natural al puesto, pero que tampoco tiene ya el motor como para llevar a cabo ese doble recorrido sin dar la sensación de acudir a apagar incendios con la lengua fuera a medida que el partido avanza. Una disposición del mexicano que se ha sumado habitualmente a los interesantes movimientos de Jesé jugando acompañado por Loren, aunque el canario tampoco tiene aún el ritmo necesario en las piernas como para acometer los esfuerzos a noventa minutos que requiere ese rol de segundo punta que debe bajar a recoger la jugada en la medular, ser apoyo constante a lo largo de toda la mitad rival o encargarse incluso de aportar profundidad por el carril intermedio.

Y luego está la carta de Cristian Tello, todavía ligeramente renqueante de la lesión de la que salió el pasado mes de febrero, más propenso a la desconcentración en términos defensivos que Guardado y Francis por una simple cuestión del tipo de futbolista que es y que se ha erigido en el mejor suplente del Betis desde su llegada al Villamarín. Tanto es así que, prácticamente, sigue siendo el único de la plantilla verdiblanca que ha demostrado que puede cambiar el curso de los partidos de forma continuada. Aspectos, todos ellos, a tener muy en cuenta a la hora de otorgarle la titularidad por decreto, por el riesgo a una rotura y especialmente porque el equipo se privaría de este modo del jugador que mejor se activa desde el banquillo, sobre todo en contextos de un claro dominio que no termina de encontrar fruto, debido a esa capacidad de ser incisivo, profundo y de activar su disparo al palo largo con la que acostumbra a derribar el repliegue bajo del rival. Cuánto mejor si este ya está cansado.

Los números del Betis con y sin Tello hablan tremendamente bien del extremo catalán. De los quince partidos en los que ha partido como titular esta temporada entre todas las competiciones, el Betis solamente ha perdido uno (Huesca) y ha aumentado por mucho en ellos su capacidad productiva, pasando de marcar un gol cada 96 minutos sin él en el campo, a hacerlo cada 53 minutos con Tello en el césped (dato @BetisStats). Su último partido en Balaídos, sin perder de vista que la defensa del Celta venía siendo una de las más endebles de La Liga, fue una demostración de su impacto (cuatro disparos desde dentro del área y un pase clave en 37’). Con su entrada, los vigueses pasaron a tener muchísimas dificultades para defender todo el ancho ante la cuantiosa presencia de Guardado, Jesé, Canales y Lo Celso por el carril central unida a su amenaza por la banda, evidenciando a las claras que con él el Betis está más cerca del gol de una forma mucho más orgánica e inherente.

Tello es capaz de pisar área con su punzante diagonal de una forma muy natural y muy peligrosa, un movimiento que también puede derivarse directamente del juego asociativo del Betis. Una zona, la del gol, hacia la que a los de Setién les ha costado mucho conectar con un nueve más referencial a lo largo de todo el curso. Y esa cuestión, en un equipo al que esta temporada le ha costado tanto ver portería con claridad, es de obligado abordaje, ya que el ex de la Fiorentina o el Oporto no solo es el cuchillo más afilado de toda la plantilla con su determinante desequilibrio, su insistencia y su escaso temor al error, sino que también se encarga de afilar los cuchillos de todo el colectivo a nivel ofensivo, de estirar y de girar a las zagas rivales y de generar, por tanto, una mayor laxitud para que todos sus compañeros se aprovechen de ella.

Con la posibilidad de clasificarse catorce años después para la Champions a través de una cuarta plaza todavía abierta y con la lucha encarnizada por entrar en Europa por segunda vez consecutiva, algo que ningún entrenador bético ha logrado hasta la fecha, seguramente haya llegado el momento de dar un paso al frente y de hacer del preciado recurso que supone Tello, un plan A con todas las letras para este último y decisivo tramo de la campaña. Una opción interesante y plausible es la que conlleva a un Guardado polifuncional entre el doble pivote, el interior y las ayudas hacia la banda que compensen los eventuales lapsus defensivos de un Tello que se encargue, por su parte, de compensar a un Jesé que vacíe el área por el carril central desde la demarcación de nueve en solitario para que el propio Tello la ataque desde el pico y que el canario, a su vez, se beneficie de su sentido de la profundidad, de su pase atrás o de sus rechaces como ya ocurrió en Balaídos. Y es que Cristian Tello ha vuelto a coger ritmo y tras escuchar su soniquete en Vigo, bien haría el Betis en entregarle sus romos cuchillos.

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

La lesión de Junior Firpo, que hasta el momento solamente ha podido jugar 17 minutos desde finales de diciembre, ha causado un daño más que evidente al potencial estructural del Betis en los últimos meses de competición. El carrilero de origen dominicano, el único especialista en el perfil zurdo en esa demarcación de toda la plantilla, era el futbolista que mejor entendía su posición en las dos fases del juego, la opción que más y mejor equilibraba al sistema y una baza importantísima para cerrar hacia atrás el espacio entre él y su central más cercano y, al mismo tiempo, ser el arma ofensiva destinada a atacar el hueco generado en las proximidades del pico del área después de que el equipo hubiese acumulado pases y marcas por el sector contrario.

A Quique Setién le ha costado mucho paliar esa ausencia sin dar la sensación de estar parcheando a su once titular. La opción de colocar a Joaquín como carrilero derecho para poner un mayor peso decisorio y ejecutivo por la banda contraria ha sido muy positiva siempre que el equipo bien ha estado perfectamente plantado en campo rival, pero problemática a la hora de tener que correr hacia atrás en contextos de una mayor agitación. Esa decisión ha conllevado, además, colocar a Francis por la izquierda a pie cambiado para compensar el escaso ida y vuelta del capitán y así tratar de bascular de una manera distinta a la hora de llevar a cabo la delicada transición defensiva.

Esa ha sido con lógica la alternativa más utilizada, más allá de la de un Guardado que se adapta de manera más natural al puesto, pero que tampoco tiene ya el motor como para llevar a cabo ese doble recorrido sin dar la sensación de acudir a apagar incendios con la lengua fuera a medida que el partido avanza. Una disposición del mexicano que se ha sumado habitualmente a los interesantes movimientos de Jesé jugando acompañado por Loren, aunque el canario tampoco tiene aún el ritmo necesario en las piernas como para acometer los esfuerzos a noventa minutos que requiere ese rol de segundo punta que debe bajar a recoger la jugada en la medular, ser apoyo constante a lo largo de toda la mitad rival o encargarse incluso de aportar profundidad por el carril intermedio.

Y luego está la carta de Cristian Tello, todavía ligeramente renqueante de la lesión de la que salió el pasado mes de febrero, más propenso a la desconcentración en términos defensivos que Guardado y Francis por una simple cuestión del tipo de futbolista que es y que se ha erigido en el mejor suplente del Betis desde su llegada al Villamarín. Tanto es así que, prácticamente, sigue siendo el único de la plantilla verdiblanca que ha demostrado que puede cambiar el curso de los partidos de forma continuada. Aspectos, todos ellos, a tener muy en cuenta a la hora de otorgarle la titularidad por decreto, por el riesgo a una rotura y especialmente porque el equipo se privaría de este modo del jugador que mejor se activa desde el banquillo, sobre todo en contextos de un claro dominio que no termina de encontrar fruto, debido a esa capacidad de ser incisivo, profundo y de activar su disparo al palo largo con la que acostumbra a derribar el repliegue bajo del rival. Cuánto mejor si este ya está cansado.

Los números del Betis con y sin Tello hablan tremendamente bien del extremo catalán. De los quince partidos en los que ha partido como titular esta temporada entre todas las competiciones, el Betis solamente ha perdido uno (Huesca) y ha aumentado por mucho en ellos su capacidad productiva, pasando de marcar un gol cada 96 minutos sin él en el campo, a hacerlo cada 53 minutos con Tello en el césped (dato @BetisStats). Su último partido en Balaídos, sin perder de vista que la defensa del Celta venía siendo una de las más endebles de La Liga, fue una demostración de su impacto (cuatro disparos desde dentro del área y un pase clave en 37’). Con su entrada, los vigueses pasaron a tener muchísimas dificultades para defender todo el ancho ante la cuantiosa presencia de Guardado, Jesé, Canales y Lo Celso por el carril central unida a su amenaza por la banda, evidenciando a las claras que con él el Betis está más cerca del gol de una forma mucho más orgánica e inherente.

Tello es capaz de pisar área con su punzante diagonal de una forma muy natural y muy peligrosa, un movimiento que también puede derivarse directamente del juego asociativo del Betis. Una zona, la del gol, hacia la que a los de Setién les ha costado mucho conectar con un nueve más referencial a lo largo de todo el curso. Y esa cuestión, en un equipo al que esta temporada le ha costado tanto ver portería con claridad, es de obligado abordaje, ya que el ex de la Fiorentina o el Oporto no solo es el cuchillo más afilado de toda la plantilla con su determinante desequilibrio, su insistencia y su escaso temor al error, sino que también se encarga de afilar los cuchillos de todo el colectivo a nivel ofensivo, de estirar y de girar a las zagas rivales y de generar, por tanto, una mayor laxitud para que todos sus compañeros se aprovechen de ella.

Con la posibilidad de clasificarse catorce años después para la Champions a través de una cuarta plaza todavía abierta y con la lucha encarnizada por entrar en Europa por segunda vez consecutiva, algo que ningún entrenador bético ha logrado hasta la fecha, seguramente haya llegado el momento de dar un paso al frente y de hacer del preciado recurso que supone Tello, un plan A con todas las letras para este último y decisivo tramo de la campaña. Una opción interesante y plausible es la que conlleva a un Guardado polifuncional entre el doble pivote, el interior y las ayudas hacia la banda que compensen los eventuales lapsus defensivos de un Tello que se encargue, por su parte, de compensar a un Jesé que vacíe el área por el carril central desde la demarcación de nueve en solitario para que el propio Tello la ataque desde el pico y que el canario, a su vez, se beneficie de su sentido de la profundidad, de su pase atrás o de sus rechaces como ya ocurrió en Balaídos. Y es que Cristian Tello ha vuelto a coger ritmo y tras escuchar su soniquete en Vigo, bien haría el Betis en entregarle sus romos cuchillos.

etiquetas:

_Betis

La estrella del norte

Joel Sierra @_JoeLSierra_
05-12-2019

_Betis

Álex Moreno, arriba y abajo

Joel Sierra @_JoeLSierra_
29-11-2019