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El adiós del niño del Cola Cao

Diego G. Argota @DiegoGArgota21 20-11-2018

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Corría el año 2004, yo apenas tenía 12 recién cumplidos y era uno de los renacuajos que acababa de arrancar su etapa en el instituto. El miedo a los cambios, a ser engullido por esos mayores que parecían gigantes. Recuerdo cómo el profesor de Lengua y Literatura obligaba a toda la clase a llevar un archivador individual para tener organizados todos los palos que íbamos a tocar ese curso y cómo desde el primer día la idea me sentó fatal. Yo, que encuentro el orden en el desorden, detestaba tener que llevar a diario un armatoste semejante con unas anillas gigantescas que separara toda la materia por tomos. Pero entonces, para sobrellevarlo, tuve una idea: decorarlo. Y qué mejor que hacerlo con fotos de un muchacho llamado Dani Pedrosa que entonces era el culpable de mis jornadas dominicales perennes en el sofá y madrugones impropios para un crío como yo imberbe cuando llegaba el Triplete de Asia.

Mi ídolo siempre fue y será Max Biaggi, quizás porque fue el primero al que veneré sobre las dos ruedas y el pionero siempre es el que más marca. Pero Dani Pedrosa tenía algo especial. Era un niño, como podíamos ser nosotros y como recordaba su madre en un spot publicitario muy emotivo de Cola Cao tras ganar su primer Mundial. Era español, venía de una familia humilde, tenía pocos años más que los chicos de mi generación y estaba eliminando un periodo negro para el motociclismo español donde las victorias brillaban por su ausencia y, sin saberlo, iniciaba una época dorada de la que él mismo ha sido punta de lanza junto con Lorenzo y Márquez y que ha tenido otros protagonistas quizás algo menores como Bautista, Rins, los Espargaró, Viñales, Terol, Rabat o Simón. 

Pedrosa se subió a una moto por primera vez con cuatro años pero las dificultades económicas de su familia hicieron que dejara el mundo del motor de manera momentánea bien pronto tras varios años en el Campeonato de España de minimotos. Con 14 se presentó a las pruebas de la Movistar Activa Cup en el Jarama, donde convenció a Alberto Puig por su estilo. Y la selección no fue fácil porque Dani, que no llegaba con los pies al suelo y tuvo que ser ayudado para subirse a su máquina, había sido descartado de un primer vistazo antes de ponerse a cambiar las marchas de su moto, algo que había aprendido a hacer apenas días antes con una moto que le habían prestado pensando en este evento.

Y es que el tamaño siempre ha sido su criptonita. Él nunca ha querido que se le considerara menos capacitado por ello, sabedor de que las escusas con fundamento son vistas como el pretexto del perdedor, pero es la eterna realidad de un chico que mide 1’58 metros y pesa 51 kilogramos, según los datos oficiales de MotoGP.  ¿Cuánto más habría ganado si sus condiciones físicas se hubieran acercado a las de la media de la parrilla?

Dani Pedrosa ha ganado mucho. Es una leyenda viva de MotoGP, la primera en ser coronada como tal en activo (lo fue el jueves, en la previa del GP de Valencia) y se ha retirado con tres títulos de Campeón del Mundo bajo el brazo. Es el primer piloto en la historia, y de momento único, en ganar en la categoría pequeña (entonces 125cc) y al año siguiente hacerlo en el nivel intermedio (250cc). Por su condición física, cada caída era una quimera. Tenía más facilidad que el resto para hacerse mucho daño y eso le ha privado de levantar algún título en la máxima categoría, como cuando en 2010 se perdió tres carreras y corrió las dos últimas mermado y aún así fue subcampeón; o en 2011, cuando Simoncelli le tiró en Le Mans y se tiró cuatro grandes premios en el dique seco. También en 2013, primer título de Márquez, cuando se rompió la clavícula en Alemania. Por no hablar de 2012 cuando su sprint final de temporada hizo temblar a un Lorenzo que al final fue campeón por 18 puntos. ¡Ay si aquel día en San Marino Barberá no le hubiera tirado nada más empezar…!

Cómo será Dani Pedrosa que Jorge Lorenzo, su máximo rival por temas contemporáneos y con quien no se podía ni ver hace años, ha llegado a confirmar alguna vez en público que Dani se merece un Mundial de MotoGP como mínimo, por talento, por calidad, por cualidades y por todo lo que lleva consigo a sus espaldas. Cómo será el Pequeño Samurai que todas las fábricas sueñan con tenerle en su box y llevan haciéndolo durante años. 

Dani Pedrosa deja el Mundial tras 18 años. Menos el primero y el último, en todas las demás temporadas ha ganado al menos una carrera. 16 años seguidos subiendo a lo más alto del cajón, algo que nadie ha repetido. Rossi lo ha hecho en 15, Biaggi en 13 y Agostini y Nieto se quedaron en 12. Hasta su llegada, rompió todos los registros de precocidad en España y en su primera carrera en MotoGP fue segundo. “Dani nos daba mucho miedo”, afirma hoy Valentino Rossi, posiblemente el mejor piloto de la historia que vio su hegemonía amenazada por el chico del 26 en el carenado. 

Por eso, sus números son de extraterrestre. Es el séptimo piloto de la historia con más victorias (54), el sexto con más poles (46), el tercero con más podios (153), el tercero con más participaciones (296) y el segundo con más puntos. 

Hay quien dice que es un mediocre, un segundón o un perdedor. Que la escusa de la altura y el peso no es válida y que de ser así, se debería haber quedado en 250cc. Una categoría, por cierto, donde rivales de la talla de Stoner, Dovizioso o Lorenzo, a quienes se enfrentó, nunca fueron capaces de meterle mano. Dani Pedrosa era un reloj. El metrónomo perfecto para la vuelta a vuelta. No le hacía falta tener todo en su sitio para ir rápido. Sus últimos dos años, consumido por el runrún constante, dolido por las lesiones y cansado de casi dos décadas en el Mundial, no casan para nada con su trayectoria de piloto histórico. 

Dani Pedrosa se ha retirado como piloto del Mundial, aunque su adiós no será completo. Honda confirmó que su primera opción siempre fue renovarle un año más para el HRC, y Yamaha,  que ya tenía a Rossi y Viñales en nómina cuando Dani empezó a especular con su salida, trató de convencerle para unirse a un proyecto con Petronas pero llevando la misma máquina que Maverick y Valentino. Los mejores siempre le quisieron pero Dani, cansado, dijo basta. Ahora será probador y desarrollador de KTM, que ya le espera con los brazos abiertos con un proyecto ambicioso que aún está a años luz de las primeras espada pero que desde hoy cuenta con quizás el mejor piloto posible para recortar plazos hasta la cima. Gracias Dani. Gracias leyenda. 

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Corría el año 2004, yo apenas tenía 12 recién cumplidos y era uno de los renacuajos que acababa de arrancar su etapa en el instituto. El miedo a los cambios, a ser engullido por esos mayores que parecían gigantes. Recuerdo cómo el profesor de Lengua y Literatura obligaba a toda la clase a llevar un archivador individual para tener organizados todos los palos que íbamos a tocar ese curso y cómo desde el primer día la idea me sentó fatal. Yo, que encuentro el orden en el desorden, detestaba tener que llevar a diario un armatoste semejante con unas anillas gigantescas que separara toda la materia por tomos. Pero entonces, para sobrellevarlo, tuve una idea: decorarlo. Y qué mejor que hacerlo con fotos de un muchacho llamado Dani Pedrosa que entonces era el culpable de mis jornadas dominicales perennes en el sofá y madrugones impropios para un crío como yo imberbe cuando llegaba el Triplete de Asia.

Mi ídolo siempre fue y será Max Biaggi, quizás porque fue el primero al que veneré sobre las dos ruedas y el pionero siempre es el que más marca. Pero Dani Pedrosa tenía algo especial. Era un niño, como podíamos ser nosotros y como recordaba su madre en un spot publicitario muy emotivo de Cola Cao tras ganar su primer Mundial. Era español, venía de una familia humilde, tenía pocos años más que los chicos de mi generación y estaba eliminando un periodo negro para el motociclismo español donde las victorias brillaban por su ausencia y, sin saberlo, iniciaba una época dorada de la que él mismo ha sido punta de lanza junto con Lorenzo y Márquez y que ha tenido otros protagonistas quizás algo menores como Bautista, Rins, los Espargaró, Viñales, Terol, Rabat o Simón. 

Pedrosa se subió a una moto por primera vez con cuatro años pero las dificultades económicas de su familia hicieron que dejara el mundo del motor de manera momentánea bien pronto tras varios años en el Campeonato de España de minimotos. Con 14 se presentó a las pruebas de la Movistar Activa Cup en el Jarama, donde convenció a Alberto Puig por su estilo. Y la selección no fue fácil porque Dani, que no llegaba con los pies al suelo y tuvo que ser ayudado para subirse a su máquina, había sido descartado de un primer vistazo antes de ponerse a cambiar las marchas de su moto, algo que había aprendido a hacer apenas días antes con una moto que le habían prestado pensando en este evento.

Y es que el tamaño siempre ha sido su criptonita. Él nunca ha querido que se le considerara menos capacitado por ello, sabedor de que las escusas con fundamento son vistas como el pretexto del perdedor, pero es la eterna realidad de un chico que mide 1’58 metros y pesa 51 kilogramos, según los datos oficiales de MotoGP.  ¿Cuánto más habría ganado si sus condiciones físicas se hubieran acercado a las de la media de la parrilla?

Dani Pedrosa ha ganado mucho. Es una leyenda viva de MotoGP, la primera en ser coronada como tal en activo (lo fue el jueves, en la previa del GP de Valencia) y se ha retirado con tres títulos de Campeón del Mundo bajo el brazo. Es el primer piloto en la historia, y de momento único, en ganar en la categoría pequeña (entonces 125cc) y al año siguiente hacerlo en el nivel intermedio (250cc). Por su condición física, cada caída era una quimera. Tenía más facilidad que el resto para hacerse mucho daño y eso le ha privado de levantar algún título en la máxima categoría, como cuando en 2010 se perdió tres carreras y corrió las dos últimas mermado y aún así fue subcampeón; o en 2011, cuando Simoncelli le tiró en Le Mans y se tiró cuatro grandes premios en el dique seco. También en 2013, primer título de Márquez, cuando se rompió la clavícula en Alemania. Por no hablar de 2012 cuando su sprint final de temporada hizo temblar a un Lorenzo que al final fue campeón por 18 puntos. ¡Ay si aquel día en San Marino Barberá no le hubiera tirado nada más empezar…!

Cómo será Dani Pedrosa que Jorge Lorenzo, su máximo rival por temas contemporáneos y con quien no se podía ni ver hace años, ha llegado a confirmar alguna vez en público que Dani se merece un Mundial de MotoGP como mínimo, por talento, por calidad, por cualidades y por todo lo que lleva consigo a sus espaldas. Cómo será el Pequeño Samurai que todas las fábricas sueñan con tenerle en su box y llevan haciéndolo durante años. 

Dani Pedrosa deja el Mundial tras 18 años. Menos el primero y el último, en todas las demás temporadas ha ganado al menos una carrera. 16 años seguidos subiendo a lo más alto del cajón, algo que nadie ha repetido. Rossi lo ha hecho en 15, Biaggi en 13 y Agostini y Nieto se quedaron en 12. Hasta su llegada, rompió todos los registros de precocidad en España y en su primera carrera en MotoGP fue segundo. “Dani nos daba mucho miedo”, afirma hoy Valentino Rossi, posiblemente el mejor piloto de la historia que vio su hegemonía amenazada por el chico del 26 en el carenado. 

Por eso, sus números son de extraterrestre. Es el séptimo piloto de la historia con más victorias (54), el sexto con más poles (46), el tercero con más podios (153), el tercero con más participaciones (296) y el segundo con más puntos. 

Hay quien dice que es un mediocre, un segundón o un perdedor. Que la escusa de la altura y el peso no es válida y que de ser así, se debería haber quedado en 250cc. Una categoría, por cierto, donde rivales de la talla de Stoner, Dovizioso o Lorenzo, a quienes se enfrentó, nunca fueron capaces de meterle mano. Dani Pedrosa era un reloj. El metrónomo perfecto para la vuelta a vuelta. No le hacía falta tener todo en su sitio para ir rápido. Sus últimos dos años, consumido por el runrún constante, dolido por las lesiones y cansado de casi dos décadas en el Mundial, no casan para nada con su trayectoria de piloto histórico. 

Dani Pedrosa se ha retirado como piloto del Mundial, aunque su adiós no será completo. Honda confirmó que su primera opción siempre fue renovarle un año más para el HRC, y Yamaha,  que ya tenía a Rossi y Viñales en nómina cuando Dani empezó a especular con su salida, trató de convencerle para unirse a un proyecto con Petronas pero llevando la misma máquina que Maverick y Valentino. Los mejores siempre le quisieron pero Dani, cansado, dijo basta. Ahora será probador y desarrollador de KTM, que ya le espera con los brazos abiertos con un proyecto ambicioso que aún está a años luz de las primeras espada pero que desde hoy cuenta con quizás el mejor piloto posible para recortar plazos hasta la cima. Gracias Dani. Gracias leyenda. 

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