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Eddie y once más

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96 28-08-2018

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Hemos
creado un mundo en el que la diferencia entre genio y engreído es tan pequeña
como una hormiga. Guardiola, por ejemplo, creó unas rutinas en sus primeras
temporadas como entrenador que le convirtieron en un presuntuoso técnico que
buscaba el aplauso fácil, con su discurso de fútbol de toque, a pesar de haber
demostrado ser ecléctico en los años siguientes. Pero, quizás -solo quizás-
eso ocurre por haberse codeado tanto tiempo con la aristocracia del balompié mundial
y no por representar a uno de aquellos conjuntos que vinieron de las catacumbas
del fútbol para martirizar, posteriormente, a los grandes que les salía el dinero
por las orejas. Y ese es el Bournemouth de Eddie Howe. Una historia tan bella, que se vende sola.

Los
cherries de Howe han oscilado entre el 4-4-1-1 y el 4-4-2, dos esquemas casi
idénticos, durante gran parte de su travesía a la Premier League. El de
Amersham siempre trató de dar a sus equipos el cuero, utilizando
compulsivamente las bandas. Aquí cabe remarcar el trabajo de Fraser en las
últimas temporadas, un futbolista que poco a poco ha ido agarrando
irreverentemente esta escuadra para moldearla a su antojo. El ex del Ipswich Town fue, es y será un puñal por su flanco, potenciado por el indispensable deseo de cargar el área
con sus dos puntas y los jugadores que llegan desde atrás. Un cóctel que lleva el
gol como principal ingrediente.

El
punto flaco desde su aterrizaje en la Premier siempre fue la defensa ya que los
del sur de Inglaterra no bajan de los 65 tantos encajados en los tres cursos en
la élite. De hecho, en dos de las tres temporadas recibieron más goles
que alguno de los descendidos. En parte se debe por esa obligación de adelantar la retaguardia, para acompañar en la presión, que muchas veces deja a sus centrales
desprotegidos -que no son especialistas en esa función- ante la velocidad de
los puntales de los transatlánticos ingleses. Un riesgo necesario.

Aun
así, algunos análisis deben mirar a la épica o al azar. A veces es difícil
explicar el porqué, encontrar una respuesta a las cosas. Una de ellas, es la
increíble capacidad de remontada que gozan los de Howe. Según Opta, desde el
inicio de la temporada 17-18, el Bournemouth ha ganado 25 puntos tras ir cayendo
por uno o más tantos: media salvación la han basado en empatar o incluso ganar
encuentros que parecían perdidos. Y eso vale oro. Hay
protagonistas que tienen el poder de vender la historia por sí mismos. Por
ello, es mejor que Howe la continúe. 

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Hemos
creado un mundo en el que la diferencia entre genio y engreído es tan pequeña
como una hormiga. Guardiola, por ejemplo, creó unas rutinas en sus primeras
temporadas como entrenador que le convirtieron en un presuntuoso técnico que
buscaba el aplauso fácil, con su discurso de fútbol de toque, a pesar de haber
demostrado ser ecléctico en los años siguientes. Pero, quizás -solo quizás-
eso ocurre por haberse codeado tanto tiempo con la aristocracia del balompié mundial
y no por representar a uno de aquellos conjuntos que vinieron de las catacumbas
del fútbol para martirizar, posteriormente, a los grandes que les salía el dinero
por las orejas. Y ese es el Bournemouth de Eddie Howe. Una historia tan bella, que se vende sola.

Los
cherries de Howe han oscilado entre el 4-4-1-1 y el 4-4-2, dos esquemas casi
idénticos, durante gran parte de su travesía a la Premier League. El de
Amersham siempre trató de dar a sus equipos el cuero, utilizando
compulsivamente las bandas. Aquí cabe remarcar el trabajo de Fraser en las
últimas temporadas, un futbolista que poco a poco ha ido agarrando
irreverentemente esta escuadra para moldearla a su antojo. El ex del Ipswich Town fue, es y será un puñal por su flanco, potenciado por el indispensable deseo de cargar el área
con sus dos puntas y los jugadores que llegan desde atrás. Un cóctel que lleva el
gol como principal ingrediente.

El
punto flaco desde su aterrizaje en la Premier siempre fue la defensa ya que los
del sur de Inglaterra no bajan de los 65 tantos encajados en los tres cursos en
la élite. De hecho, en dos de las tres temporadas recibieron más goles
que alguno de los descendidos. En parte se debe por esa obligación de adelantar la retaguardia, para acompañar en la presión, que muchas veces deja a sus centrales
desprotegidos -que no son especialistas en esa función- ante la velocidad de
los puntales de los transatlánticos ingleses. Un riesgo necesario.

Aun
así, algunos análisis deben mirar a la épica o al azar. A veces es difícil
explicar el porqué, encontrar una respuesta a las cosas. Una de ellas, es la
increíble capacidad de remontada que gozan los de Howe. Según Opta, desde el
inicio de la temporada 17-18, el Bournemouth ha ganado 25 puntos tras ir cayendo
por uno o más tantos: media salvación la han basado en empatar o incluso ganar
encuentros que parecían perdidos. Y eso vale oro. Hay
protagonistas que tienen el poder de vender la historia por sí mismos. Por
ello, es mejor que Howe la continúe. 

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