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Echar por tierra

David Orenes @david_lrl 11-03-2019

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A falta de 11 jornadas para el final, el Celta entra por segunda vez esta temporada en puestos de descenso. Lo hace tras una nueva derrota, esta vez ante el Betis (0-1), en el debut de Fran Escribá en el banquillo, el tercero que pasa por Balaídos este curso. En menos de dos años, el club vigués ha pasado de rozar una final de Europa League a verse contra las puertas del infierno.

Son siete campañas consecutivas las que lleva el Celta en la élite del fútbol español. Si bien tuvo que luchar por salvarse hasta la última jornada en la 12-13, las cosas empezaron a hacerse bien a partir de la siguiente, con la llegada de Luis Enrique primero y Berizzo después. Los celestes se convirtieron en uno de los grandes animadores del campeonato, con un fútbol vistoso que encandiló a la ciudad y que le permitió acabar en sexta posición en la 15-16.

Iago Aspas, que formó parte del equipo que se salvó in extremis en la primera temporada, se marchó a Liverpool y Sevilla en busca de éxitos y títulos. La falta de minutos le obligó a regresar a Balaídos, donde se convertiría en uno de los mejores jugadores de la Liga. Junto a Nolito formó una pareja temible que llegó a anotar 26 tantos en Liga, claves para alcanzar Europa. La marcha de Nolito hizo que el de Moaña tuviera que asumir más responsabilidades, y vaya si lo hizo. 26 goles anotó en la 16-17, lo que le valió para conquistar el trofeo Zarra como mejor goleador español. Un año después fue incluido por Lopetegui para disputar el Mundial de Rusia tras otra gran temporada (22 goles solo en Liga, su mejor registro).

El Celta, sin embargo, no supo aprovechar el mejor momento de Aspas ni el acierto goleador de Maxi Gómez, uno de los fichajes más rentables de la historia reciente del club. Tampoco la calidad en tres cuartos de Brais Méndez, el guante de Wass o el desequilibrio de Pione Sisto. Unzué contaba con uno de los mejores ataques del campeonato (el sexto máximo goleador) pero también con una de las defensas más frágiles (solo los tres descendidos y el Betis encajaron más). La temporada se hizo larga pese a la imbatibilidad del Celta en Balaídos, donde no perdió en toda la segunda vuelta.

Dar un paso adelante en el siguiente verano implicaba retener a Aspas, Maxi Gómez y Brais Méndez. Sin embargo, el club perdió a Wass (Valencia), Sergi Gómez (Sevilla) y Jonny (Wolves), además de dejar escapar a una joya que brilló como cedido en el Zaragoza y ahora en el Espanyol (Borja Iglesias). La llegada de Fran Beltrán, uno de los centrocampistas con más futuro del fútbol español, y la del eléctrico Boufal (a préstamo) fueron los únicos fichajes ilusionantes. Rápidamente el Celta se encontró con un problema tras otro. La idea de juego de Antonio Mohamed, el nuevo técnico, nunca terminó de calar. Balaídos dejó de ser un fortín. La defensa, con varias caras nuevas, siguió siendo frágil. Y jugadores que debían convertirse en revulsivos de la plantilla pasaron a un tercer plano (Pione Sisto, Emre Mor, Jozabed).

Para colmo, Iago Aspas sufrió una lesión que le ha dejado fuera en nueve de los últimos diez partidos, y su regreso no está previsto hasta después del parón internacional. En ese tiempo, el Celta solo ha ganado un partido (1-0 ante el Sevilla) y ha consumado un empate y siete derrotas. Miguel Cardoso fue incapaz de revertir la situación y tras caer ante el Eibar, le sustituyó Fran Escribá.

Entrenador que no ha tenido fortuna en sus últimos destinos (fue destituido de Getafe y Villarreal) a buen seguro dotará al equipo de mayor disciplina táctica y defensiva, algo que se pudo ver ante el Betis aunque sin demasiada fortuna. La victoria del Submarino ante el Levante ha metido de nuevo al Celta en puestos de descenso, antes de visitar el Santiago Bernabéu sin Aspas por lesión ni Hugo Mallo por sanción. De aquel equipo que estuvo en Segunda por última vez solo quedan ellos dos y los porteros Sergio Álvarez y Yoel.


El Celta ha pisado tres semifinales (dos de Copa y una de Europa League) en los últimos años, ha contado con algunos de los mejores futbolistas y entrenadores de la Liga, se ha codeado con los mejores y ha logrado barrer del mapa tanto a Barça, Madrid como Atlético. Hoy vive su peor situación en más de un lustro, y encontrar la llave para salir de una espiral así de negativa nunca es fácil. El Villarreal, otro equipo con una plantilla para estar más arriba, está en idéntica situación. Bajar a Segunda no es un paso atrás después de hacer tantas cosas bien. Es echarlo todo por tierra.


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A falta de 11 jornadas para el final, el Celta entra por segunda vez esta temporada en puestos de descenso. Lo hace tras una nueva derrota, esta vez ante el Betis (0-1), en el debut de Fran Escribá en el banquillo, el tercero que pasa por Balaídos este curso. En menos de dos años, el club vigués ha pasado de rozar una final de Europa League a verse contra las puertas del infierno.

Son siete campañas consecutivas las que lleva el Celta en la élite del fútbol español. Si bien tuvo que luchar por salvarse hasta la última jornada en la 12-13, las cosas empezaron a hacerse bien a partir de la siguiente, con la llegada de Luis Enrique primero y Berizzo después. Los celestes se convirtieron en uno de los grandes animadores del campeonato, con un fútbol vistoso que encandiló a la ciudad y que le permitió acabar en sexta posición en la 15-16.

Iago Aspas, que formó parte del equipo que se salvó in extremis en la primera temporada, se marchó a Liverpool y Sevilla en busca de éxitos y títulos. La falta de minutos le obligó a regresar a Balaídos, donde se convertiría en uno de los mejores jugadores de la Liga. Junto a Nolito formó una pareja temible que llegó a anotar 26 tantos en Liga, claves para alcanzar Europa. La marcha de Nolito hizo que el de Moaña tuviera que asumir más responsabilidades, y vaya si lo hizo. 26 goles anotó en la 16-17, lo que le valió para conquistar el trofeo Zarra como mejor goleador español. Un año después fue incluido por Lopetegui para disputar el Mundial de Rusia tras otra gran temporada (22 goles solo en Liga, su mejor registro).

El Celta, sin embargo, no supo aprovechar el mejor momento de Aspas ni el acierto goleador de Maxi Gómez, uno de los fichajes más rentables de la historia reciente del club. Tampoco la calidad en tres cuartos de Brais Méndez, el guante de Wass o el desequilibrio de Pione Sisto. Unzué contaba con uno de los mejores ataques del campeonato (el sexto máximo goleador) pero también con una de las defensas más frágiles (solo los tres descendidos y el Betis encajaron más). La temporada se hizo larga pese a la imbatibilidad del Celta en Balaídos, donde no perdió en toda la segunda vuelta.

Dar un paso adelante en el siguiente verano implicaba retener a Aspas, Maxi Gómez y Brais Méndez. Sin embargo, el club perdió a Wass (Valencia), Sergi Gómez (Sevilla) y Jonny (Wolves), además de dejar escapar a una joya que brilló como cedido en el Zaragoza y ahora en el Espanyol (Borja Iglesias). La llegada de Fran Beltrán, uno de los centrocampistas con más futuro del fútbol español, y la del eléctrico Boufal (a préstamo) fueron los únicos fichajes ilusionantes. Rápidamente el Celta se encontró con un problema tras otro. La idea de juego de Antonio Mohamed, el nuevo técnico, nunca terminó de calar. Balaídos dejó de ser un fortín. La defensa, con varias caras nuevas, siguió siendo frágil. Y jugadores que debían convertirse en revulsivos de la plantilla pasaron a un tercer plano (Pione Sisto, Emre Mor, Jozabed).

Para colmo, Iago Aspas sufrió una lesión que le ha dejado fuera en nueve de los últimos diez partidos, y su regreso no está previsto hasta después del parón internacional. En ese tiempo, el Celta solo ha ganado un partido (1-0 ante el Sevilla) y ha consumado un empate y siete derrotas. Miguel Cardoso fue incapaz de revertir la situación y tras caer ante el Eibar, le sustituyó Fran Escribá.

Entrenador que no ha tenido fortuna en sus últimos destinos (fue destituido de Getafe y Villarreal) a buen seguro dotará al equipo de mayor disciplina táctica y defensiva, algo que se pudo ver ante el Betis aunque sin demasiada fortuna. La victoria del Submarino ante el Levante ha metido de nuevo al Celta en puestos de descenso, antes de visitar el Santiago Bernabéu sin Aspas por lesión ni Hugo Mallo por sanción. De aquel equipo que estuvo en Segunda por última vez solo quedan ellos dos y los porteros Sergio Álvarez y Yoel.


El Celta ha pisado tres semifinales (dos de Copa y una de Europa League) en los últimos años, ha contado con algunos de los mejores futbolistas y entrenadores de la Liga, se ha codeado con los mejores y ha logrado barrer del mapa tanto a Barça, Madrid como Atlético. Hoy vive su peor situación en más de un lustro, y encontrar la llave para salir de una espiral así de negativa nunca es fácil. El Villarreal, otro equipo con una plantilla para estar más arriba, está en idéntica situación. Bajar a Segunda no es un paso atrás después de hacer tantas cosas bien. Es echarlo todo por tierra.


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