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Dwight Howard: la caída de Superman

César Martín @CesarMrtn 03-07-2018

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Llevaba meses tensando la cuerda y
finalmente logró lo que quería: salir de Orlando. El 10 de agosto de 2012,
Dwight Howard abandonó la franquicia en la que debutó y en la que se consolidó
como uno de los mejores pívots de la NBA. Dejaba los Magic para unirse a los
Lakers. En un principio, a Howard le seducía más la idea de irse a unos Nets
recién mudados a Brooklyn, pero finalmente formaría parte de una superproducción
de Hollywood: Nash, Bryant, World Peace, Gasol y el propio Howard.

Ese trade, el último megatraspaso
de la NBA (por número de jugadores y equipos), fue el punto de inflexión de la
carrera de Superman. El inicio de su cuesta abajo.

Todo empezó en la temporada 2011-12.
Con la mala relación entre Howard y Stan Van Gundy siendo vox pópuli, los
rumores decían que el pívot había pedido el despido del entrenador para
continuar en los Orlando Magic. El propio Van Gundy se encargó de confirmarlo al
mundo a principios de abril. Se avecinaba un culebrón: Howard podía elegir ser
agente libre en el verano de 2012 o en el de 2013. En un intento de convencer a
DH (de aquella el mejor pívot de la NBA) para que se quedase, los de Florida
accedieron a sus peticiones y se cargaron al técnico al término de la campaña.
Un movimiento que les salió rana.

Howard se perdió las últimas
semanas de competición, Playoffs incluidos, por una lesión y posterior
operación de espalda. Aun así, su caché se mantuvo intacto: los Nets le querían,
los Rockets le querían y los Lakers le querían. No se convirtió en agente libre
ese mismo verano, pero fue más un gesto para que Orlando obtuviese algo a
cambio de él. Superman se quería ir y acabó en los Lakers.

Los de oro y púrpura confiaban en
que el año fuese lo suficientemente bueno como para que Howard firmase una
extensión con ellos. No fue así: los Lakers no carburaron y de no ser por los
milagros de Kobe Bryant ni siquiera hubieran entrado en Playoffs. Precisamente la
relación entre Superman y la Mamba no fue la mejor, por lo que nada hacía
indicar que el pívot fuese a seguir en Hollywood.

Howard terminó por irse a los
Rockets, un equipo que llevaba dos años maniobrando para seducirle económica y
deportivamente hablando. Dwight Howard y James Harden iban a formar una pareja llamada
a hacer grandes cosas, pero nunca llegó a haber química entre ellos. Una etapa
de tres temporadas que fueron de más a menos entre problemas físicos y poca
evolución en su juego.

En 2016, Superman cambió Houston
por su ciudad natal: Atlanta. Era el lugar ideal para relanzar su carrera, pero
sólo duró un año que fue bastante mediocre para él. Los Hawks habían pulsado el
botón de reconstrucción y en junio de 2017 le traspasaron a los Charlotte
Hornets. En Carolina del Norte sí que vio por momentos al jugador que dominó
las pinturas de la NBA durante un lustro. Por desgracia para él, los Hornets
también iban a empezar de cero.

Exactamente al cabo de un año de su
traspaso desde Atlanta a Charlotte, los Hornets decidieron enviarle a Brooklyn.
Cosas de la vida, casi seis años después, ha acabado en los Nets, uno de sus mayores
pretendientes en el pasado. Pero tiene pinta de ser un paso fugaz, ya que todo
hace indicar que negociará un buyout para ser agente libre. Será un nuevo
capítulo de la historia de la caída del no hace tanto mejor interior de la NBA.

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Llevaba meses tensando la cuerda y
finalmente logró lo que quería: salir de Orlando. El 10 de agosto de 2012,
Dwight Howard abandonó la franquicia en la que debutó y en la que se consolidó
como uno de los mejores pívots de la NBA. Dejaba los Magic para unirse a los
Lakers. En un principio, a Howard le seducía más la idea de irse a unos Nets
recién mudados a Brooklyn, pero finalmente formaría parte de una superproducción
de Hollywood: Nash, Bryant, World Peace, Gasol y el propio Howard.

Ese trade, el último megatraspaso
de la NBA (por número de jugadores y equipos), fue el punto de inflexión de la
carrera de Superman. El inicio de su cuesta abajo.

Todo empezó en la temporada 2011-12.
Con la mala relación entre Howard y Stan Van Gundy siendo vox pópuli, los
rumores decían que el pívot había pedido el despido del entrenador para
continuar en los Orlando Magic. El propio Van Gundy se encargó de confirmarlo al
mundo a principios de abril. Se avecinaba un culebrón: Howard podía elegir ser
agente libre en el verano de 2012 o en el de 2013. En un intento de convencer a
DH (de aquella el mejor pívot de la NBA) para que se quedase, los de Florida
accedieron a sus peticiones y se cargaron al técnico al término de la campaña.
Un movimiento que les salió rana.

Howard se perdió las últimas
semanas de competición, Playoffs incluidos, por una lesión y posterior
operación de espalda. Aun así, su caché se mantuvo intacto: los Nets le querían,
los Rockets le querían y los Lakers le querían. No se convirtió en agente libre
ese mismo verano, pero fue más un gesto para que Orlando obtuviese algo a
cambio de él. Superman se quería ir y acabó en los Lakers.

Los de oro y púrpura confiaban en
que el año fuese lo suficientemente bueno como para que Howard firmase una
extensión con ellos. No fue así: los Lakers no carburaron y de no ser por los
milagros de Kobe Bryant ni siquiera hubieran entrado en Playoffs. Precisamente la
relación entre Superman y la Mamba no fue la mejor, por lo que nada hacía
indicar que el pívot fuese a seguir en Hollywood.

Howard terminó por irse a los
Rockets, un equipo que llevaba dos años maniobrando para seducirle económica y
deportivamente hablando. Dwight Howard y James Harden iban a formar una pareja llamada
a hacer grandes cosas, pero nunca llegó a haber química entre ellos. Una etapa
de tres temporadas que fueron de más a menos entre problemas físicos y poca
evolución en su juego.

En 2016, Superman cambió Houston
por su ciudad natal: Atlanta. Era el lugar ideal para relanzar su carrera, pero
sólo duró un año que fue bastante mediocre para él. Los Hawks habían pulsado el
botón de reconstrucción y en junio de 2017 le traspasaron a los Charlotte
Hornets. En Carolina del Norte sí que vio por momentos al jugador que dominó
las pinturas de la NBA durante un lustro. Por desgracia para él, los Hornets
también iban a empezar de cero.

Exactamente al cabo de un año de su
traspaso desde Atlanta a Charlotte, los Hornets decidieron enviarle a Brooklyn.
Cosas de la vida, casi seis años después, ha acabado en los Nets, uno de sus mayores
pretendientes en el pasado. Pero tiene pinta de ser un paso fugaz, ya que todo
hace indicar que negociará un buyout para ser agente libre. Será un nuevo
capítulo de la historia de la caída del no hace tanto mejor interior de la NBA.

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