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Drew Brees, un pequeño gran quarterback

César Martín @CesarMrtn 19-03-2021

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Drew Brees NFL Saints

No reunía las condiciones necesarias para ser un quarterback de élite. Dentro de los estándares de la posición clave del football, a Drew Brees se le consideraba un poco bajo (6 pies de estatura -1’83 metros-). Con ese estigma entró en la NFL en el año 2001. Ahora sale de ella como futuro miembro del Salón de la Fama y como el jugador con más pases completados y más yardas de pase de la historia de la liga, entre otros muchos récords.

Un inicio de carrera con muchas dudas

Los Brees, texanos, son unos apasionados del deporte. Chip, su padre, jugó a baloncesto en Texas A&M. Su tío (QB titular de los Texas Longhorns) y su abuelo fueron destacados jugadores de fútbol americano en el Estado de la Estrella Solitaria. Drew no iba a ser una excepción: en el instituto demostró tener buen brazo para lanzar. El único título estatal de football del Instituto Westlake de Austin llegó con él a los mandos. A pesar de ello, sólo recibió ofertas de universidades menores en cuanto al fútbol americano: Kentucky y Purdue. Se decantó por la última por motivos académicos y en 2001 se graduó con éxito en Administración Industrial.

Su desempeño con los Boilermakers no pasó desapercibido para los ojeadores de la NFL, pero volvemos al principio del artículo: los informes concluían que era un pelín bajo para ser un quarterback top de la liga. Así fue cómo Brees cayó hasta la segunda ronda del Draft de 2001. Su destino fueron los San Diego Chargers, que venían de un sonoro petardazo con Ryan Leaf.

Tras un año como suplente, Brees se hizo con el puesto en 2002. Sus dos primeros años como titular fueron flojos, sobre todo el segundo (2-9 para los Chargers con él saliendo de inicio) y San Diego no dudó en emplear el número uno del Draft de 2004 en un QB: Eli Manning. El hermanísimo de Peyton se negó a jugar en los Chargers, por lo que los californianos lo traspasaron ese mismo día a cambio de otro QB de esa promoción: Philip Rivers. La competencia le sentó bien a Drew. Tanto, que fue premiado como Comeback Player de la temporada.

Un what if histórico

La mala suerte quiso que en el último partido de la temporada de 2005 Brees sufriera una lesión en el hombro, la articulación más preciada de todo QB. Su futuro estaba en juego, ya que era agente libre de cara a 2006. Los Chargers no iban a tirar la casa por la ventana para retenerle, y menos con Rivers aguardando. Le quedaban dos opciones: Miami o Nueva Orleans. Los Dolphins, también escépticos con la recuperación de su hombro, optaron por adquirir a Daunte Culpepper vía traspaso con los Minnesota Vikings. Por lo tanto, el 15 de marzo de 2006 Drew Brees se convirtió en nuevo jugador de los Saints.

Los New Orleans Saints eran una franquicia triste. Entre 1967 (año de su fundación) y 2005, los de Luisiana contaban sus apariciones en Playoffs con los dedos de una mano. Literalmente. Los rumores decían el dueño del equipo quería recolocar a los Saints en San Antonio. Y como a perro flaco todo son pulgas, en agosto de 2005 el Huracán Katrina dejó miles de muertos a su paso y la ciudad de Nueva Orleans inundada casi al completo. Al igual que los Hornets, los Saints tuvieron que exiliarse durante un tiempo.

El regreso al Superdome se produjo el 25 de septiembre de 2006 con una emotiva victoria sobre los Atlanta Falcons de Michael Vick. Fue un gran año para el equipo de la ciudad del Mardi Gras. Con un Brees excelso (4418 yardas de pase, líder de la liga), los Saints llegaron por primera vez al NFC Championship Game, aunque perdieron ante los Chicago Bears. El binomio Sean Payton-Drew Brees prometía grandes cosas.

Drew Brees en un partido entre Chicago Bears y New Orleans Saints – Imagen de Imago

En NOLA, Brees se convirtió en una máquina de sumar yardas de pase con una precisión asombrosa. Ni rastro de las dudas sobre su estado físico. En 2009, cuatro años después del mayor desastre de la historia de Nueva Orleans, la ciudad vivió la mayor de sus alegrías: la victoria de los Saints sobre los favoritos Colts de Peyton Manning en la Super Bowl XLIV. Un triunfo que dio al Estado de Luisiana su primer título deportivo profesional y en el que Brees fue elegido MVP.

A raíz de ese título y del recorrido de Brees con los Saints en general, no son pocos quienes se preguntan “¿Y si hubiese fichado por los Dolphins?”. Lo que allí llaman un “What if…”. Es football ficción, pero un Drew Brees en su prime compartiendo división con un Tom Brady también en su prime y conferencia con un Peyton Manning prime hubiese sido digno de ver.

Una máquina de sumar yardas… sin premios finales

Desde la victoria en la Super Bowl XLIV Drew Brees persiguió durante más de una década volver al gran partido. En esos años se convirtió en el único quarterback con más de una temporada por encima de las 5000 yardas de pase (cinco para ser exactos). A ese ritmo, no iba a tardar en hacer (más) historia. El 8 de octubre de 2018 superó a Peyton Manning como líder histórico de la NFL en yardas de pase. Un año después volvió a arrebatarle otro récord al ex de Colts y Broncos: el de más pases de touchdown.

A pesar de sus registros individuales y de que los Saints de finales de la década de 2010 fueron uno de los mejores equipos de la NFL, Brees no fue elegido MVP de la temporada ni una sola vez. Fue segundo en las votaciones del galardón en 2006, 2008, 2011 y 2018. 

Y mientras Brees veía cómo alguien siempre quedaba por delante de él en el MVP, a los Saints siempre les pasaba algo que acababa de forma cruel con sus temporadas. La propia NFL los bautizó como los “So Close Saints”. En 2017 cayeron en la ronda divisional ante los Minnesota Vikings en el llamado Milagro de Mineápolis. En 2018, en la final de la NFC ante Los Angeles Rams en una prórroga a la que se llegó tras una interferencia de pase inexplicablemente no pitada en los últimos dos minutos del partido. Y en 2019, otra vez en la ronda divisional contra los Vikings con un touchdown en la prórroga… atrapado tras una interferencia de pase ofensiva.

Todo hacía indicar que 2020 iba a ser la última oportunidad para Drew Brees, pero esta vez el encargado de acabar con las ilusiones de la parroquia de NOLA fue Tom Brady y sus Tampa Bay Buccaneers. La imagen de Brees abandonando el Superdome lanzando besos a los 3750 espectadores que tuvieron la suerte de presenciar el duelo de QB cuarentones era una clara señal de que iba a colgar el casco en cuestión de meses. Y así fue: el 15 de marzo de 2021, justo quince años después de su fichaje por los Saints, los hijos de Drew y Brittany Brees anunciaron que su padre se retiraba.

Veinte temporadas en la NFL. 287 partidos jugados. 80358 yardas de pase. 571 pases de touchdown. 67,7% de precisión lanzando. Trece veces Pro Bowl. Premio Walter Payton en 2006. Dos veces Jugador Ofensivo del Año. Canton ya espera el busto de Drew Christopher Brees.


Imagen de cabecera: Imago

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No reunía las condiciones necesarias para ser un quarterback de élite. Dentro de los estándares de la posición clave del football, a Drew Brees se le consideraba un poco bajo (6 pies de estatura -1’83 metros-). Con ese estigma entró en la NFL en el año 2001. Ahora sale de ella como futuro miembro del Salón de la Fama y como el jugador con más pases completados y más yardas de pase de la historia de la liga, entre otros muchos récords.

Un inicio de carrera con muchas dudas

Los Brees, texanos, son unos apasionados del deporte. Chip, su padre, jugó a baloncesto en Texas A&M. Su tío (QB titular de los Texas Longhorns) y su abuelo fueron destacados jugadores de fútbol americano en el Estado de la Estrella Solitaria. Drew no iba a ser una excepción: en el instituto demostró tener buen brazo para lanzar. El único título estatal de football del Instituto Westlake de Austin llegó con él a los mandos. A pesar de ello, sólo recibió ofertas de universidades menores en cuanto al fútbol americano: Kentucky y Purdue. Se decantó por la última por motivos académicos y en 2001 se graduó con éxito en Administración Industrial.

Su desempeño con los Boilermakers no pasó desapercibido para los ojeadores de la NFL, pero volvemos al principio del artículo: los informes concluían que era un pelín bajo para ser un quarterback top de la liga. Así fue cómo Brees cayó hasta la segunda ronda del Draft de 2001. Su destino fueron los San Diego Chargers, que venían de un sonoro petardazo con Ryan Leaf.

Tras un año como suplente, Brees se hizo con el puesto en 2002. Sus dos primeros años como titular fueron flojos, sobre todo el segundo (2-9 para los Chargers con él saliendo de inicio) y San Diego no dudó en emplear el número uno del Draft de 2004 en un QB: Eli Manning. El hermanísimo de Peyton se negó a jugar en los Chargers, por lo que los californianos lo traspasaron ese mismo día a cambio de otro QB de esa promoción: Philip Rivers. La competencia le sentó bien a Drew. Tanto, que fue premiado como Comeback Player de la temporada.

Un what if histórico

La mala suerte quiso que en el último partido de la temporada de 2005 Brees sufriera una lesión en el hombro, la articulación más preciada de todo QB. Su futuro estaba en juego, ya que era agente libre de cara a 2006. Los Chargers no iban a tirar la casa por la ventana para retenerle, y menos con Rivers aguardando. Le quedaban dos opciones: Miami o Nueva Orleans. Los Dolphins, también escépticos con la recuperación de su hombro, optaron por adquirir a Daunte Culpepper vía traspaso con los Minnesota Vikings. Por lo tanto, el 15 de marzo de 2006 Drew Brees se convirtió en nuevo jugador de los Saints.

Los New Orleans Saints eran una franquicia triste. Entre 1967 (año de su fundación) y 2005, los de Luisiana contaban sus apariciones en Playoffs con los dedos de una mano. Literalmente. Los rumores decían el dueño del equipo quería recolocar a los Saints en San Antonio. Y como a perro flaco todo son pulgas, en agosto de 2005 el Huracán Katrina dejó miles de muertos a su paso y la ciudad de Nueva Orleans inundada casi al completo. Al igual que los Hornets, los Saints tuvieron que exiliarse durante un tiempo.

El regreso al Superdome se produjo el 25 de septiembre de 2006 con una emotiva victoria sobre los Atlanta Falcons de Michael Vick. Fue un gran año para el equipo de la ciudad del Mardi Gras. Con un Brees excelso (4418 yardas de pase, líder de la liga), los Saints llegaron por primera vez al NFC Championship Game, aunque perdieron ante los Chicago Bears. El binomio Sean Payton-Drew Brees prometía grandes cosas.

Drew Brees en un partido entre Chicago Bears y New Orleans Saints – Imagen de Imago

En NOLA, Brees se convirtió en una máquina de sumar yardas de pase con una precisión asombrosa. Ni rastro de las dudas sobre su estado físico. En 2009, cuatro años después del mayor desastre de la historia de Nueva Orleans, la ciudad vivió la mayor de sus alegrías: la victoria de los Saints sobre los favoritos Colts de Peyton Manning en la Super Bowl XLIV. Un triunfo que dio al Estado de Luisiana su primer título deportivo profesional y en el que Brees fue elegido MVP.

A raíz de ese título y del recorrido de Brees con los Saints en general, no son pocos quienes se preguntan “¿Y si hubiese fichado por los Dolphins?”. Lo que allí llaman un “What if…”. Es football ficción, pero un Drew Brees en su prime compartiendo división con un Tom Brady también en su prime y conferencia con un Peyton Manning prime hubiese sido digno de ver.

Una máquina de sumar yardas… sin premios finales

Desde la victoria en la Super Bowl XLIV Drew Brees persiguió durante más de una década volver al gran partido. En esos años se convirtió en el único quarterback con más de una temporada por encima de las 5000 yardas de pase (cinco para ser exactos). A ese ritmo, no iba a tardar en hacer (más) historia. El 8 de octubre de 2018 superó a Peyton Manning como líder histórico de la NFL en yardas de pase. Un año después volvió a arrebatarle otro récord al ex de Colts y Broncos: el de más pases de touchdown.

A pesar de sus registros individuales y de que los Saints de finales de la década de 2010 fueron uno de los mejores equipos de la NFL, Brees no fue elegido MVP de la temporada ni una sola vez. Fue segundo en las votaciones del galardón en 2006, 2008, 2011 y 2018. 

Y mientras Brees veía cómo alguien siempre quedaba por delante de él en el MVP, a los Saints siempre les pasaba algo que acababa de forma cruel con sus temporadas. La propia NFL los bautizó como los “So Close Saints”. En 2017 cayeron en la ronda divisional ante los Minnesota Vikings en el llamado Milagro de Mineápolis. En 2018, en la final de la NFC ante Los Angeles Rams en una prórroga a la que se llegó tras una interferencia de pase inexplicablemente no pitada en los últimos dos minutos del partido. Y en 2019, otra vez en la ronda divisional contra los Vikings con un touchdown en la prórroga… atrapado tras una interferencia de pase ofensiva.

Todo hacía indicar que 2020 iba a ser la última oportunidad para Drew Brees, pero esta vez el encargado de acabar con las ilusiones de la parroquia de NOLA fue Tom Brady y sus Tampa Bay Buccaneers. La imagen de Brees abandonando el Superdome lanzando besos a los 3750 espectadores que tuvieron la suerte de presenciar el duelo de QB cuarentones era una clara señal de que iba a colgar el casco en cuestión de meses. Y así fue: el 15 de marzo de 2021, justo quince años después de su fichaje por los Saints, los hijos de Drew y Brittany Brees anunciaron que su padre se retiraba.

Veinte temporadas en la NFL. 287 partidos jugados. 80358 yardas de pase. 571 pases de touchdown. 67,7% de precisión lanzando. Trece veces Pro Bowl. Premio Walter Payton en 2006. Dos veces Jugador Ofensivo del Año. Canton ya espera el busto de Drew Christopher Brees.


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