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Dinwiddie, un economista perdido en la NBA

Juan Díaz @JuandiRgz 20-05-2020

Si hay un especialista en innovar con temas contractuales en la NBA ese es Dinwiddie, un economista perdido en la NBA. El base de los Brooklyn Nets es todo un avanzado a su tiempo. En el mes de septiembre saltaba la noticia cuando se dio a conocer que quería convertir su contrato, más de 30 millones de dólares en tres temporadas, en una oportunidad para los fans de inversión digital. La NBA tumbó sus planes, pero la cuarentena ha inspirando al jugador de los Nets que, la semana pasada, abrió un fondo en GoFundme para ofrecer a sus aficionados la posibilidad de elegir en qué equipo jugará cuando finalice su contrato. Eso sí, si recauda 2625.8 bitcoins (24,6 millones de dólares).

Para entender esta faceta de Dinwiddie hay que remontarse a su adolescencia. Cuando acabó su etapa de high school, varias universidades estaban dispuestas a reclutar al joven jugador para que se uniese a sus equipos, entre ellas la de Harvard. Spencer tan solo era un adolescente que soñaba con ser Kobe Bryant, todavía no se le había despertado el interés en las finanzas. Decidió decantarse por el centro que le ofrecía un programa deportivo más atractivo, la Universidad de Colorado, en donde estudió kinesiología.

Fue casi una década después, en 2018 y ya siendo jugador de los Nets, cuando el californiano optó por matricularse precisamente en la Harvard Business School. Allí se formó en el curso Crossover Into Business, un programa de un semestre en el que atletas profesionales desarrollan su perspicacia empresarial, y se dejó seducir por el futurista mundo de la criptomoneda. Desde luego, no es habitual ver a los jugadores de la NBA en este tipo de disciplinas, aunque no es mala idea teniendo en cuenta la gran cantidad de jugadores que se arruinan rápidamente tras su retirada.

Montaje de Juan Díaz

Después de que la liga cortase ya en septiembre su intento de que los aficionados pudiesen invertir en jugadores como si de un valor de la bolsa se tratase, su nuevo proyecto pasa porque sus admiradores financien su contrato con donaciones. A cambio, les deja escoger su próximo equipo con el que firmaría una temporada cobrando el salario mínimo.

Estas ideas forman parte de su propósito de mejorar sus ingresos con gestiones financieras mientras trata de involucrar más a los fans del baloncesto con el juego, dejándoles tomar decisiones reales. No obstante, todo apunta a que este nuevo plan tampoco será el definitivo. La NBA ya ha mostrado su disconformidad y Spencer anuló la donación tras recaudar solamente 1.150 dólares en dos días.

El nuevo fracaso de Dinwiddie ha levantado bromas entre los aficionados de la liga que le señalan de iluso al pensar que sus aficionados realmente estarían tan interesados en escoger su próximo equipo como para donar dinero. Sin desanimarse, el bueno de Dinwiddie explicó que donaría a la beneficencia el dinero recaudado, tal y como había prometido, y que si la cantidad demandada era tan elevada era precisamente por su intención de realizar un buen acto. Lo que parece seguro es que no será el último proyecto de este economista perdido en el universo NBA.

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Si hay un especialista en innovar con temas contractuales en la NBA ese es Dinwiddie, un economista perdido en la NBA. El base de los Brooklyn Nets es todo un avanzado a su tiempo. En el mes de septiembre saltaba la noticia cuando se dio a conocer que quería convertir su contrato, más de 30 millones de dólares en tres temporadas, en una oportunidad para los fans de inversión digital. La NBA tumbó sus planes, pero la cuarentena ha inspirando al jugador de los Nets que, la semana pasada, abrió un fondo en GoFundme para ofrecer a sus aficionados la posibilidad de elegir en qué equipo jugará cuando finalice su contrato. Eso sí, si recauda 2625.8 bitcoins (24,6 millones de dólares).

Para entender esta faceta de Dinwiddie hay que remontarse a su adolescencia. Cuando acabó su etapa de high school, varias universidades estaban dispuestas a reclutar al joven jugador para que se uniese a sus equipos, entre ellas la de Harvard. Spencer tan solo era un adolescente que soñaba con ser Kobe Bryant, todavía no se le había despertado el interés en las finanzas. Decidió decantarse por el centro que le ofrecía un programa deportivo más atractivo, la Universidad de Colorado, en donde estudió kinesiología.

Fue casi una década después, en 2018 y ya siendo jugador de los Nets, cuando el californiano optó por matricularse precisamente en la Harvard Business School. Allí se formó en el curso Crossover Into Business, un programa de un semestre en el que atletas profesionales desarrollan su perspicacia empresarial, y se dejó seducir por el futurista mundo de la criptomoneda. Desde luego, no es habitual ver a los jugadores de la NBA en este tipo de disciplinas, aunque no es mala idea teniendo en cuenta la gran cantidad de jugadores que se arruinan rápidamente tras su retirada.

Montaje de Juan Díaz

Después de que la liga cortase ya en septiembre su intento de que los aficionados pudiesen invertir en jugadores como si de un valor de la bolsa se tratase, su nuevo proyecto pasa porque sus admiradores financien su contrato con donaciones. A cambio, les deja escoger su próximo equipo con el que firmaría una temporada cobrando el salario mínimo.

Estas ideas forman parte de su propósito de mejorar sus ingresos con gestiones financieras mientras trata de involucrar más a los fans del baloncesto con el juego, dejándoles tomar decisiones reales. No obstante, todo apunta a que este nuevo plan tampoco será el definitivo. La NBA ya ha mostrado su disconformidad y Spencer anuló la donación tras recaudar solamente 1.150 dólares en dos días.

El nuevo fracaso de Dinwiddie ha levantado bromas entre los aficionados de la liga que le señalan de iluso al pensar que sus aficionados realmente estarían tan interesados en escoger su próximo equipo como para donar dinero. Sin desanimarse, el bueno de Dinwiddie explicó que donaría a la beneficencia el dinero recaudado, tal y como había prometido, y que si la cantidad demandada era tan elevada era precisamente por su intención de realizar un buen acto. Lo que parece seguro es que no será el último proyecto de este economista perdido en el universo NBA.