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Diego Maradona, victoria y soledad

No tenía previsto escribir un miércoles a las 19.00 de la tarde, la verdad. Mi hija no lleva muy bien que su padre no esté por ella a esas horas. Las circunstancias obligan. Confío en que algún lo día lo entenderá.

Ha fallecido Diego Armando Maradona. A esta hora ya lo sabes y lo has leído. No se podrá decir que no nos estaba avisando. Su pérdida es algo que has imaginado mil veces pero para lo que nunca estás preparado. Como cuando besas a quien llevas meses queriendo besar.

Podría hacer este artículo con una retahíla de adjetivos grandilocuentes sobre lo que supuso Maradona para el fútbol. No es necesario. Os vais a cansar de leer tweets y artículos de esta naturaleza, escritos por gente de nivel, además. Sirvan estas breves y furtivas líneas para mostrar el máximo respeto y admiración que uno siente por Diego, el futbolista. Su legado solo alcanzará una justa dimensión de aquí unos años. El tiempo pone a todos en su sitio, también lo hará con Maradona.

La trayectoria de D10S se explica en dos palabras: ‘Victoria y Soledad‘, bonita canción de Andrés Calamaro, compatriota y gran amigo del Diego, del álbum ‘Honestidad Brutal’ (1999).

Maradona dio una vuelta de tuerca a la palabra ‘victoria’ cuando en 1986 firmó el Mundial que firmó en México. No fue el ganar, fue el cómo. Argentina lloró entonces y llora hoy. No es para menos. Aquello no fue un ‘barrilete cósmico’, aquello fue un extraterrestre. Diego contra el mundo, Diego contra todos. Eso no fue normal. JAMÁS volveremos a presenciar una exhibición individual semejante en un Mundial de fútbol. No tengo pruebas pero tampoco dudas.

Victoria‘ es llegar a Nápoles rebotado de una estancia abrupta y espinosa en Barcelona para ganarle dos Scudettos (1987 y 1990) a los gigantes de Italia. No fue el ganar, fue el cómo. En Italia ’90 no levanta la Copa del Mundo, pero roza nuevamente la gloria en un ejercicio de talento y fe descomunal.

La ‘soledad’ llegaría luego. Nunca alguien tan universal y querido estuvo tan solo. Una paradoja que le atormentaría hasta el último día. El futbolista se iría apagando paulatinamente para dar paso al personaje. En su etapa final dejaría destellos en Sevilla y un chispazo para el recuerdo en el Mundial de Estados Unidos de 1994. A partir de allí, sin el cariño del roce del balón, vienen 26 años de una paulatina decadencia que derivarían en la trágica noticia de hoy.

Maradona deja un iconografía detrás que integrará una parte importante de su legado. Sirvan tres ejemplos. El personaje de Oliver Atom, cuyo nombre original es Tsubasa Ozora, se inspiró en el Diego. El hacer un partidillo en el colegio y poner al ‘bueno’ rodeado de los ‘malos’, era para compensar equipos, y eso, también estaba inspirado en la trayectoria de Maradona. El que el ‘mejor’ del equipo lleve el dorsal 10, pilla sentido con Pelé, sí, pero es el genio argentino quien lo eleva a la categoría de dogma. Un dogma que sigue vigente a día de hoy, aunque algunos nos apropiemos del ’10’ por galones y no tanto por calidad.

No sé si fue el mejor futbolista de la historia. Es un debate vacío y estéril. Solo tengo claro que hay que ser realmente especial y muy bueno para hacer lo que hizo. En una época, además, donde no había VAR y donde los defensas no eran guapos, no priorizaban la salida de balón y no hacían prisioneros. El legado balompédico de Maradona fue incuestionable y universal. Universal, sí, a pesar de la ausencia de internet y Twitter. A nivel personal, ya si eso que hablen otros.

Los adjetivos calificativos y grandilocuentes asociados a futbolistas son para los elegidos. Ayer mismo leías decenas de ellos para describir a un noruego de 20 años que marca goles como tú te comes los ganchitos. Convertir tu fútbol en religión es mucho más. Trasciende lo racional, de hecho, su fútbol nunca lo fue. Esa locura con el balón en los pies fue su grandeza, y su grandeza, a la postre, acabaría siendo su castigo. No es poca cosa. Victoria y soledad.

Sigue regateando, Diego. No pares. Así en la tierra como en el cielo. Gracias por acariciar el balón como lo hiciste.

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No tenía previsto escribir un miércoles a las 19.00 de la tarde, la verdad. Mi hija no lleva muy bien que su padre no esté por ella a esas horas. Las circunstancias obligan. Confío en que algún lo día lo entenderá.

Ha fallecido Diego Armando Maradona. A esta hora ya lo sabes y lo has leído. No se podrá decir que no nos estaba avisando. Su pérdida es algo que has imaginado mil veces pero para lo que nunca estás preparado. Como cuando besas a quien llevas meses queriendo besar.

Podría hacer este artículo con una retahíla de adjetivos grandilocuentes sobre lo que supuso Maradona para el fútbol. No es necesario. Os vais a cansar de leer tweets y artículos de esta naturaleza, escritos por gente de nivel, además. Sirvan estas breves y furtivas líneas para mostrar el máximo respeto y admiración que uno siente por Diego, el futbolista. Su legado solo alcanzará una justa dimensión de aquí unos años. El tiempo pone a todos en su sitio, también lo hará con Maradona.

La trayectoria de D10S se explica en dos palabras: ‘Victoria y Soledad‘, bonita canción de Andrés Calamaro, compatriota y gran amigo del Diego, del álbum ‘Honestidad Brutal’ (1999).

Maradona dio una vuelta de tuerca a la palabra ‘victoria’ cuando en 1986 firmó el Mundial que firmó en México. No fue el ganar, fue el cómo. Argentina lloró entonces y llora hoy. No es para menos. Aquello no fue un ‘barrilete cósmico’, aquello fue un extraterrestre. Diego contra el mundo, Diego contra todos. Eso no fue normal. JAMÁS volveremos a presenciar una exhibición individual semejante en un Mundial de fútbol. No tengo pruebas pero tampoco dudas.

Victoria‘ es llegar a Nápoles rebotado de una estancia abrupta y espinosa en Barcelona para ganarle dos Scudettos (1987 y 1990) a los gigantes de Italia. No fue el ganar, fue el cómo. En Italia ’90 no levanta la Copa del Mundo, pero roza nuevamente la gloria en un ejercicio de talento y fe descomunal.

La ‘soledad’ llegaría luego. Nunca alguien tan universal y querido estuvo tan solo. Una paradoja que le atormentaría hasta el último día. El futbolista se iría apagando paulatinamente para dar paso al personaje. En su etapa final dejaría destellos en Sevilla y un chispazo para el recuerdo en el Mundial de Estados Unidos de 1994. A partir de allí, sin el cariño del roce del balón, vienen 26 años de una paulatina decadencia que derivarían en la trágica noticia de hoy.

Maradona deja un iconografía detrás que integrará una parte importante de su legado. Sirvan tres ejemplos. El personaje de Oliver Atom, cuyo nombre original es Tsubasa Ozora, se inspiró en el Diego. El hacer un partidillo en el colegio y poner al ‘bueno’ rodeado de los ‘malos’, era para compensar equipos, y eso, también estaba inspirado en la trayectoria de Maradona. El que el ‘mejor’ del equipo lleve el dorsal 10, pilla sentido con Pelé, sí, pero es el genio argentino quien lo eleva a la categoría de dogma. Un dogma que sigue vigente a día de hoy, aunque algunos nos apropiemos del ’10’ por galones y no tanto por calidad.

No sé si fue el mejor futbolista de la historia. Es un debate vacío y estéril. Solo tengo claro que hay que ser realmente especial y muy bueno para hacer lo que hizo. En una época, además, donde no había VAR y donde los defensas no eran guapos, no priorizaban la salida de balón y no hacían prisioneros. El legado balompédico de Maradona fue incuestionable y universal. Universal, sí, a pesar de la ausencia de internet y Twitter. A nivel personal, ya si eso que hablen otros.

Los adjetivos calificativos y grandilocuentes asociados a futbolistas son para los elegidos. Ayer mismo leías decenas de ellos para describir a un noruego de 20 años que marca goles como tú te comes los ganchitos. Convertir tu fútbol en religión es mucho más. Trasciende lo racional, de hecho, su fútbol nunca lo fue. Esa locura con el balón en los pies fue su grandeza, y su grandeza, a la postre, acabaría siendo su castigo. No es poca cosa. Victoria y soledad.

Sigue regateando, Diego. No pares. Así en la tierra como en el cielo. Gracias por acariciar el balón como lo hiciste.

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Marcos Pimentel @PimenMarcos77
26-11-2021