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Dieciocho años de aciertos y errores

Carlos Mateos @cmateosgil 16-10-2018

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Qué ponerse, qué comer, qué ver en la tele… Si elegir ya
es complicado cuando se trata de las cosas más sencillas cuánto no lo será
cuando hay en juego dinero, gloria y la ilusión de millones de personas. Por
eso los drafts resultan tan emocionantes. Gente que cumple las expectativas,
gente que las supera, gente que fracasa… Esta es la lista de los números uno
en la NFL de fútbol americano desde el año 2000.

Courtney Brown (Cleveland Browns, 2000): Muchos
consideran a este Defensive End procedente de Penn State como el mayor fracaso
de los Browns en la historia de los drafts. Si bien es cierto que su elección
estaba justificada y que comenzó dejando buenas sensaciones, los problemas
físicos marcaron una breve carrera a la que puso fin en el año 2005 jugando
para Denver con solo 61 partidos a sus espaldas.

Michael Vick (Atlanta Falcons, 2001): Se trata del
primer quarterback afroamericano elegido como número uno del draft, un hombre
que a su habilidad con el pase sumaba portentosas dotes para la carrera. Todo
ello le valió para ser elegido cuatro veces Pro-Bowl pero no le libró de la
cárcel cuando se descubrió su implicación en peleas ilegales de perros en torno
a las cuales se movían granes cantidades de dinero en apuestas. Tras salir
fichó por los Eagles, siendo reconocido el primer año como el jugador con mejor
regreso a la competición. Jets y Steelers serían sus últimos equipos.

David Carr (Houston Texans, 2002): Puede que el
apellido le suene a quienes actualmente siguen la NFL. Efectivamente David es el
hermano mayor de Derek, vigente mariscal de campo de los Oakland Raiders. Ya
retirado, tuvo una trayectoria de lo menos provechosa que le sitúa como un gran
fiasco. De hecho, hasta la fecha, posee el dudoso honor de ser el quarterback
con más sacks recibidos en una misma temporada. Pese a todo luce un anillo,
conseguido como reserva de Eli Manning en los Giants. Además fue suplente de
Alex Smith en los 49ers y pasó por los Panthers.

Carson Palmer (Cincinnati Bengals, 2003): La NFL
decía adiós al final de la pasada temporada a un quarterback que ha pasado
dejando una buena imagen durante su carrera. Esta empezó con una etapa de ocho
años en los Bengals, a quienes llevó a jugar playoffs por primera vez en quince
años. Luego pasó por los Raiders y acabó en Arizona, disputando en 2015 el
partido por el título de la NFC. Por el camino deja tres elecciones para la Pro
Bowl, llegando a ser MVP en una de las ediciones.

Eli Manning (San Diego Chargers, 2004): Seis años
después de su hermano, Eli fue también elegido como él número uno del draft
pese a que ya había mostrado su deseo de no pertenecer a los Chargers. De hecho
según llegó se marchó a los Giants a cambio de Philip Rivers (cuarta elección
entonces) y de algunas rondas.  Desde
entonces se ha convertido en leyenda de la franquicia neoyorquina, a la que ha
llevado a conquistar dos Superbowls. En ambas fue además MVP convirtiéndose en
uno de los cinco nombres que han sido capaz de conseguir este reconocimiento
más de una vez. Además ha participado en cuatro Pro Bowls.

Alex Smith (San Francisco 49ers, 2005): Sus primeras
campañas en los 49ers no fueron fiel reflejo de lo que vino después. Afectado
por las lesiones y buscando un sitio, su recorrido en la NFL ha ido de menos a
más. Así su explosión fue tardía y cuando daba la sensación de que podía ganar
el anillo en la Superbowl del 2013, una concussion a mitad de temporada le
abrió a puerta a Kaepernick. Este último sería quien disputaría el encuentro
por el título perdido ante los Ravens, anticipo de la salida de Smith rumbo a
los Chiefs. Allí ha estado las últimas campañas, firmando sólidas cifras que le
han llevado a la Pro Bowl. Este verano cambió de aires y ahora se encuentra a
los mandos del ataque de los Redskins.

Mario Williams (Houston Texans, 2006): A este
Defensive End, elegido por delante de Reggie Bush, le costó ganarse el respeto
de los críticos pero acabó haciéndolo con el paso de los años. Le ayudaron sus
cifras, que le convirtieron hasta la llegada del gran J.J. Watt en el hombre
con más sacks y más fumbles forzados en la historia de la franquicia texana.
Luego firmó con los Bills el contrato más alto para un jugador defensivo por
aquel entonces antes de retirarse en los Miami Dolphins.

JaMarcus Russel (Oakland Raiders, 2007): Adrian
Peterson, Ted Ginn Jr., Marshawn Lynch (que ahora viste de negro)…. Son solo
algunos de los relevantes nombres que los Raiders podrían haber elegido en ese
draft. Sin embargo apostaron por Russell, considerado un desacierto absoluto
por casi todos. Tras tener un récord de 7-18 como titular durante tres
campañas, no consiguió volver a ponerse otra camiseta. Y no será porque no lo
intentó, realizando varias pruebas durante años que nunca llegaron a buen
puerto.

Jake Long (Miami Dolphins, 2008): Seleccionado cuatro
veces consecutivas para la Pro Bowl, este Offensive Tackle estuvo cerca de no
poder contarlo antes de llegar a la NFL. El suceso que puso en jaque su vida
aconteció en la época universitaria, cuando la casa que compartía con otros
estudiantes sufrió un incendio y se vio obligado a escapar de las llamas
saltando de un segundo piso. Repuesto del susto, y de las consecuencias
físicas, Long fue drafteado en primer lugar por los Dolphins. Con ellos dejó
buenas sensaciones antes de marcharse como agente libre a los Rams. Los Falcons
y los Vikings fueron sus últimas experiencias antes de la retirada en abril del
2017.

Matthew Stafford (Detroit Lions, 2009): La única vez
que los Lions tuvieron oportunidad de elegir primeros desde el año 1980
demostraron estar acertados. Desde su llegada Stafford se ha convertido en un
quarterback respetado y de números notables. Por ejemplo es el único jugador
junto a Drew Brees, Peyton Manning, Tom Brady, y Dan Marino que ha superado las
cinco mil yardas de pase en una temporada (2011). También el que antes superó
las 30.000. Por todo ello y por su influencia, se convirtió en el mejor pagado
de la historia cuando se le amplió el contrato en el 2017.

Sam Bradford (Los Ángeles Rams, 2010): Pese a que
dejó buenos registros en algunos fragmentos de su etapa con los Rams,
sorprendiendo en su temporada de rookie (junto a Cam Newton único número uno
del draft que fue elegido como novato del año desde 1981), nunca consiguió
evitar los rumores sobre su traspaso hasta que este finalmente tuvo lugar en el
año 2015 rumbo a los Eagles. Desde entonces no termina de asentarse y encadena
tres experiencias casi consecutivas en el equipo de Philadelphia, en los
Vikings (una lesión le sacó de la rueda en su segunda campaña) y ahora en los
Cardinals. Allí, tras un mal arranque, ha perdido su sitio en favor del recién
llegado a la liga Josh Rosen.

Cam Newton (Carolina Panthers, 2011): Sus paseos por
la elite no está siendo hasta el momento sino el reflejo de su enorme talento,
el mismo que le convirtió en el ganador del Heisman Trophy y del premio al
Rookie del año recogiendo en ambos casos el testigo de Bradford. Sin embargo
Cam sí ha conseguido encontrar la regularidad en los Panthers, quienes
depositaron en él la que hasta ahora es la única primera elección de su historia.
A sus veintinueve años ya es, entre otras cosas, el quarterback con más
touchdowns de carrera de la historia.

Andrew Luck (Indianapolis Colts, 2012): Recoger el
legado de una leyenda en su puesto como Peyton Manning y pese a todo hacer que
la afición apenas perdiese la ilusión es algo que cuenta como meritorio en la
mochila de Luck. Su habilidad para asociarse con los compañeros hizo que todos
los ojos se fijasen en él durante la temporada de su debut, donde se convirtió
en el rookie con más yardas de pase en un partido y en una temporada. Por
desgracia las lesiones le lastraron en el 2015 y el pasado curso. Ahora lucha
por recuperar su mejor nivel.

Eric Fisher (Kansas City Chiefs, 2013): El único
número uno salido de la Mid-American Conference destacó en la universidad como
tackle izquierdo y así entró en la NFL. Sin embargo en su año de rookie optaron
por moverle a la derecha y su juego se resintió. Ese vaivén le sigue
acompañando y, de nuevo en su posición habitual, ha vuelto a ofrecer grandes tardes
siempre en las filas de los Kansas City Chiefs.

Jadeveon Clowney (Houston Texans, 2014): Los Houston
Texans son, junto a los Cleveland Browns, las dos únicas franquicias que han
tenido tres números unos del draft desde el año 2000. En el caso de este
último, se hicieron con un jugador defensivo de enorme potencial que le
permitió dar un impulso al plantel. Dos veces participante en la Pro Bowl,
consiguió reponerse a una temporada de debut que estuvo condicionada por las
lesiones.

Jameis Winston (Tampa Bay Bucaneers, 2015): Su
elección generó mucha expectación después de todo lo que había demostrado en
los años anteriores y dejó la sensación de que los Bucs no se habían equivocado
al apostar por él. Lamentablemente no siempre ha sido capaz de encontrar la
regularidad necesaria, bien por los problemas físicos o por su actitud dentro y
fuera del campo. Tras cumplir una sanción de tres partidos, ha vuelto a hacerse
con el puesto de titular recientemente.

Jared Goff (Los Ángeles Rams, 2016): El actual director
de orquesta del equipo más en forma de la NFL. De la mano de su entrenador Sean
McVay, el quarterback de veinticuatro años está comenzado a justificar el
porqué de su elección tras pasar un tiempo como rookie a la sombra de Case
Keenum hasta que tomó el relevo sin volverlo a soltar.

Myles Garrett (Cleveland Browns, 2017): Cuando los
Cleveland Browns se pusieron manos a la obra para levantar un equipo en caída
libre lo primero que hicieron fue reforzar su defensa con la llegada del
talentoso Garrett, que había despuntado en Texas A&M gracias entre otras
cosas a su habilidad para hacer sacks. Esa misma la sigue teniendo como
profesional, si bien los problemas físicos le han impedido hasta el momento
demostrarla tanto como le hubiera gustado.

Baker Mayfield (Cleveland Bowns, 2018):  El último elegido. Cuando se optó por él,
había dudas sobre la cantidad de oportunidades que tendría teniendo en cuenta
que el conjunto se había reforzado por Tyrod Taylor. Pero llegó su momento y,
como si estuviese bendecido, se convirtió en héroe al salir desde el banquillo
para ser protagonista en la primera victoria de los Browns tras seiscientos
treinta y cinco días. No ha sido la única desde entonces.

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Qué ponerse, qué comer, qué ver en la tele… Si elegir ya
es complicado cuando se trata de las cosas más sencillas cuánto no lo será
cuando hay en juego dinero, gloria y la ilusión de millones de personas. Por
eso los drafts resultan tan emocionantes. Gente que cumple las expectativas,
gente que las supera, gente que fracasa… Esta es la lista de los números uno
en la NFL de fútbol americano desde el año 2000.

Courtney Brown (Cleveland Browns, 2000): Muchos
consideran a este Defensive End procedente de Penn State como el mayor fracaso
de los Browns en la historia de los drafts. Si bien es cierto que su elección
estaba justificada y que comenzó dejando buenas sensaciones, los problemas
físicos marcaron una breve carrera a la que puso fin en el año 2005 jugando
para Denver con solo 61 partidos a sus espaldas.

Michael Vick (Atlanta Falcons, 2001): Se trata del
primer quarterback afroamericano elegido como número uno del draft, un hombre
que a su habilidad con el pase sumaba portentosas dotes para la carrera. Todo
ello le valió para ser elegido cuatro veces Pro-Bowl pero no le libró de la
cárcel cuando se descubrió su implicación en peleas ilegales de perros en torno
a las cuales se movían granes cantidades de dinero en apuestas. Tras salir
fichó por los Eagles, siendo reconocido el primer año como el jugador con mejor
regreso a la competición. Jets y Steelers serían sus últimos equipos.

David Carr (Houston Texans, 2002): Puede que el
apellido le suene a quienes actualmente siguen la NFL. Efectivamente David es el
hermano mayor de Derek, vigente mariscal de campo de los Oakland Raiders. Ya
retirado, tuvo una trayectoria de lo menos provechosa que le sitúa como un gran
fiasco. De hecho, hasta la fecha, posee el dudoso honor de ser el quarterback
con más sacks recibidos en una misma temporada. Pese a todo luce un anillo,
conseguido como reserva de Eli Manning en los Giants. Además fue suplente de
Alex Smith en los 49ers y pasó por los Panthers.

Carson Palmer (Cincinnati Bengals, 2003): La NFL
decía adiós al final de la pasada temporada a un quarterback que ha pasado
dejando una buena imagen durante su carrera. Esta empezó con una etapa de ocho
años en los Bengals, a quienes llevó a jugar playoffs por primera vez en quince
años. Luego pasó por los Raiders y acabó en Arizona, disputando en 2015 el
partido por el título de la NFC. Por el camino deja tres elecciones para la Pro
Bowl, llegando a ser MVP en una de las ediciones.

Eli Manning (San Diego Chargers, 2004): Seis años
después de su hermano, Eli fue también elegido como él número uno del draft
pese a que ya había mostrado su deseo de no pertenecer a los Chargers. De hecho
según llegó se marchó a los Giants a cambio de Philip Rivers (cuarta elección
entonces) y de algunas rondas.  Desde
entonces se ha convertido en leyenda de la franquicia neoyorquina, a la que ha
llevado a conquistar dos Superbowls. En ambas fue además MVP convirtiéndose en
uno de los cinco nombres que han sido capaz de conseguir este reconocimiento
más de una vez. Además ha participado en cuatro Pro Bowls.

Alex Smith (San Francisco 49ers, 2005): Sus primeras
campañas en los 49ers no fueron fiel reflejo de lo que vino después. Afectado
por las lesiones y buscando un sitio, su recorrido en la NFL ha ido de menos a
más. Así su explosión fue tardía y cuando daba la sensación de que podía ganar
el anillo en la Superbowl del 2013, una concussion a mitad de temporada le
abrió a puerta a Kaepernick. Este último sería quien disputaría el encuentro
por el título perdido ante los Ravens, anticipo de la salida de Smith rumbo a
los Chiefs. Allí ha estado las últimas campañas, firmando sólidas cifras que le
han llevado a la Pro Bowl. Este verano cambió de aires y ahora se encuentra a
los mandos del ataque de los Redskins.

Mario Williams (Houston Texans, 2006): A este
Defensive End, elegido por delante de Reggie Bush, le costó ganarse el respeto
de los críticos pero acabó haciéndolo con el paso de los años. Le ayudaron sus
cifras, que le convirtieron hasta la llegada del gran J.J. Watt en el hombre
con más sacks y más fumbles forzados en la historia de la franquicia texana.
Luego firmó con los Bills el contrato más alto para un jugador defensivo por
aquel entonces antes de retirarse en los Miami Dolphins.

JaMarcus Russel (Oakland Raiders, 2007): Adrian
Peterson, Ted Ginn Jr., Marshawn Lynch (que ahora viste de negro)…. Son solo
algunos de los relevantes nombres que los Raiders podrían haber elegido en ese
draft. Sin embargo apostaron por Russell, considerado un desacierto absoluto
por casi todos. Tras tener un récord de 7-18 como titular durante tres
campañas, no consiguió volver a ponerse otra camiseta. Y no será porque no lo
intentó, realizando varias pruebas durante años que nunca llegaron a buen
puerto.

Jake Long (Miami Dolphins, 2008): Seleccionado cuatro
veces consecutivas para la Pro Bowl, este Offensive Tackle estuvo cerca de no
poder contarlo antes de llegar a la NFL. El suceso que puso en jaque su vida
aconteció en la época universitaria, cuando la casa que compartía con otros
estudiantes sufrió un incendio y se vio obligado a escapar de las llamas
saltando de un segundo piso. Repuesto del susto, y de las consecuencias
físicas, Long fue drafteado en primer lugar por los Dolphins. Con ellos dejó
buenas sensaciones antes de marcharse como agente libre a los Rams. Los Falcons
y los Vikings fueron sus últimas experiencias antes de la retirada en abril del
2017.

Matthew Stafford (Detroit Lions, 2009): La única vez
que los Lions tuvieron oportunidad de elegir primeros desde el año 1980
demostraron estar acertados. Desde su llegada Stafford se ha convertido en un
quarterback respetado y de números notables. Por ejemplo es el único jugador
junto a Drew Brees, Peyton Manning, Tom Brady, y Dan Marino que ha superado las
cinco mil yardas de pase en una temporada (2011). También el que antes superó
las 30.000. Por todo ello y por su influencia, se convirtió en el mejor pagado
de la historia cuando se le amplió el contrato en el 2017.

Sam Bradford (Los Ángeles Rams, 2010): Pese a que
dejó buenos registros en algunos fragmentos de su etapa con los Rams,
sorprendiendo en su temporada de rookie (junto a Cam Newton único número uno
del draft que fue elegido como novato del año desde 1981), nunca consiguió
evitar los rumores sobre su traspaso hasta que este finalmente tuvo lugar en el
año 2015 rumbo a los Eagles. Desde entonces no termina de asentarse y encadena
tres experiencias casi consecutivas en el equipo de Philadelphia, en los
Vikings (una lesión le sacó de la rueda en su segunda campaña) y ahora en los
Cardinals. Allí, tras un mal arranque, ha perdido su sitio en favor del recién
llegado a la liga Josh Rosen.

Cam Newton (Carolina Panthers, 2011): Sus paseos por
la elite no está siendo hasta el momento sino el reflejo de su enorme talento,
el mismo que le convirtió en el ganador del Heisman Trophy y del premio al
Rookie del año recogiendo en ambos casos el testigo de Bradford. Sin embargo
Cam sí ha conseguido encontrar la regularidad en los Panthers, quienes
depositaron en él la que hasta ahora es la única primera elección de su historia.
A sus veintinueve años ya es, entre otras cosas, el quarterback con más
touchdowns de carrera de la historia.

Andrew Luck (Indianapolis Colts, 2012): Recoger el
legado de una leyenda en su puesto como Peyton Manning y pese a todo hacer que
la afición apenas perdiese la ilusión es algo que cuenta como meritorio en la
mochila de Luck. Su habilidad para asociarse con los compañeros hizo que todos
los ojos se fijasen en él durante la temporada de su debut, donde se convirtió
en el rookie con más yardas de pase en un partido y en una temporada. Por
desgracia las lesiones le lastraron en el 2015 y el pasado curso. Ahora lucha
por recuperar su mejor nivel.

Eric Fisher (Kansas City Chiefs, 2013): El único
número uno salido de la Mid-American Conference destacó en la universidad como
tackle izquierdo y así entró en la NFL. Sin embargo en su año de rookie optaron
por moverle a la derecha y su juego se resintió. Ese vaivén le sigue
acompañando y, de nuevo en su posición habitual, ha vuelto a ofrecer grandes tardes
siempre en las filas de los Kansas City Chiefs.

Jadeveon Clowney (Houston Texans, 2014): Los Houston
Texans son, junto a los Cleveland Browns, las dos únicas franquicias que han
tenido tres números unos del draft desde el año 2000. En el caso de este
último, se hicieron con un jugador defensivo de enorme potencial que le
permitió dar un impulso al plantel. Dos veces participante en la Pro Bowl,
consiguió reponerse a una temporada de debut que estuvo condicionada por las
lesiones.

Jameis Winston (Tampa Bay Bucaneers, 2015): Su
elección generó mucha expectación después de todo lo que había demostrado en
los años anteriores y dejó la sensación de que los Bucs no se habían equivocado
al apostar por él. Lamentablemente no siempre ha sido capaz de encontrar la
regularidad necesaria, bien por los problemas físicos o por su actitud dentro y
fuera del campo. Tras cumplir una sanción de tres partidos, ha vuelto a hacerse
con el puesto de titular recientemente.

Jared Goff (Los Ángeles Rams, 2016): El actual director
de orquesta del equipo más en forma de la NFL. De la mano de su entrenador Sean
McVay, el quarterback de veinticuatro años está comenzado a justificar el
porqué de su elección tras pasar un tiempo como rookie a la sombra de Case
Keenum hasta que tomó el relevo sin volverlo a soltar.

Myles Garrett (Cleveland Browns, 2017): Cuando los
Cleveland Browns se pusieron manos a la obra para levantar un equipo en caída
libre lo primero que hicieron fue reforzar su defensa con la llegada del
talentoso Garrett, que había despuntado en Texas A&M gracias entre otras
cosas a su habilidad para hacer sacks. Esa misma la sigue teniendo como
profesional, si bien los problemas físicos le han impedido hasta el momento
demostrarla tanto como le hubiera gustado.

Baker Mayfield (Cleveland Bowns, 2018):  El último elegido. Cuando se optó por él,
había dudas sobre la cantidad de oportunidades que tendría teniendo en cuenta
que el conjunto se había reforzado por Tyrod Taylor. Pero llegó su momento y,
como si estuviese bendecido, se convirtió en héroe al salir desde el banquillo
para ser protagonista en la primera victoria de los Browns tras seiscientos
treinta y cinco días. No ha sido la única desde entonces.

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