_Fútbol femenino

Volverán

Tres equipos han certificado de golpe su descenso a Segunda División en esta penúltima jornada de Primera Iberdrola. Tres clubes diferentes, con más o menos historia por detrás, que se alejan del sueño de la profesionalización al tiempo que empiezan a reconstruir un proyecto que les lleve de nuevo a lo más alto.

El primero que se aseguró un futuro antes de consumar la pérdida de categoría fue el EDF Logroño. El pasado mes de abril firmó un acuerdo con DUX Gaming, empresa referente en el mercado de los videojuegos y con importantes figuras mediáticas detrás (Courtois o Borja Iglesias entre los máximos accionistas). Para un equipo humilde, en una ciudad de apenas 150.000 habitantes y sin contar con la estructura de un club grande detrás, este apoyo vino como anillo al dedo. Independientemente del descenso, DUX se comprometió a darle el impulso necesario para convertirse en un equipo de élite. Precisamente una de las jugadoras del equipo, Lorena Valderas, nos dejó claro que les habían liberado de presión: “Todo lo contrario, y es algo que agradecemos. Nos han animado a que sigamos trabajando como lo estamos haciendo, y eso da mucha tranquilidad. Estamos centradas en el presente y el objetivo es mantener la categoría”.

No se pudo conseguir, pese a que a principio de temporada se posicionaba como una de las revelaciones del torneo gracias a fichajes de la talla de Olga García, Marta Cazalla o Pamela Tajonar, además de la continuidad de figuras clave como Jade o Chini Pizarro. Incluso al poco de empezar el curso, lograron la histórica clasificación para la final de la Copa de la Reina. Pero el EDF entró en una espiral negativa de la que le costó mucho salir, y cuando lo hizo rápidamente volvió a entrar en crisis. Siempre estuvo marcado por el contexto de estar abajo, y de que cada partido era una agonía. “Es una pena porque no puedes hacer el juego que te gustaría. Sales a no fallar”, decía Lorena. El pasado año el equipo ‘vinotinto’ fue uno de los equipos más atractivos, sobre todo al contragolpe. Seis derrotas consecutivas hundieron al cuadro de Javier Moncayo a la última posición.

Un gol de penalti en el añadido de Jade ante el UDG Tenerife daba cierta esperanza antes de dos citas ante rivales directos. En la primera se dejó dos puntos ante el Santa Teresa (1-1), en la segunda cayó 1-2 ante el Éibar, logrando las armeras la permanencia y descendiendo las riojanas. Aunque se adelantaron en el marcador, encajaron dos goles en apenas nueve minutos. Han sido tres años de vivir en un sueño: ya el ascenso fue un logro de lo más meritorio para un club basado en la cantera y fundado oficialmente hace apenas 13 años. En Reto Iberdrola seguirán contando con el apoyo de DUX, de los patrocinadores, del Ayuntamiento de Logroño y de la Comunidad de La Rioja.

En la misma jornada confirmó el descenso el Espanyol, un clásico del fútbol femenino nacional que dice adiós a la máxima categoría tras 20 años. Los problemas del club perico vienen de lejos: últimos sin sumar una sola victoria la pasada temporada, solo la pandemia logró salvarles de la quema al quedar paralizada la clasificación y con ella los descensos. Parecía aprendida la lección, porque las periquitas no pisaron la zona roja hasta bien entrada la temporada.

Coqueteó con el descenso durante toda la segunda vuelta, pero no figuró entre los cuatro últimos, ya para quedarse, hasta la jornada 28. Solo una victoria en los últimos 15 partidos, y hace mucho (20 de marzo, 0-1 ante el Éibar). Jugó contra cuatro rivales directos y no fue capaz de ganarle a ninguno. Luchó contra los grandes, empatando ante el Levante (1-1) y sorprendiendo al Barça, al que le metió dos goles en la primera parte y solo se le escapó un punto en el añadido (2-3). Lejos queda la imagen de aquel Espanyol histórico que ganó la Liga en 2006 y fue subcampeón en 2007, 2010 y 2011 (además de seis títulos de Copa de la Reina y diez finales disputadas). Marta Torrejón, Andrea Pereira, Vanesa Gimbert, Adriana Martín, Miriam Diéguez, Marta Corredera, Silvia Meseguer, Sara Monforte, Maripaz Vilas o Vero Boquete son algunas de las estrellas que han pasado por la sección, que pasó a un segundo plano cuando el resto de clubes aumentaron su inversión. De los tres descendidos confirmados, el Espanyol es el único que podría haber contado con un presupuesto mayor gracias a su estructura de club grande. Duele ver a un histórico en Segunda, pero duelen más las palabras de Anair Lomba. “Lo siento. No me lo voy a perdonar en la vida”.

Por último, el Santa Teresa. Probablemente el equipo con más papeletas para descender a principio de temporada por recursos y perfil bajo. Recién ascendido, el equipo dirigido por Juan Carlos Antúnez marcha a falta de dos jornadas por encima de los mencionados Espanyol y EDF Logroño, a priori equipos con mayor potencial. Tiene mérito que un club extremeño de origen muy humilde haya podido luchar por salvar la categoría casi hasta el final, logrando victorias tan importantes como ante el Atlético en Alcalá (0-1).

“Tenemos diez años de historia y cinco de ellos han sido en primera. Ojalá podamos dar muchos más y volver a esta categoría, renacer, como siempre”, dijo el técnico tras la dolorosa derrota por 5-0 ante el Rayo, que logró la permanencia automáticamente con el triunfo. Con solo 21 goles en 32 jornadas, el Santa Teresa es el equipo menos anotador del torneo y solo ha podido sumar dos puntos de los últimos 15. Nadie recriminará a jugadoras y cuerpo técnico del Santa: la Primera Iberdrola es más difícil cada año y no todos son capaces de equipararse a esa subida de nivel. Han luchado y por momentos han rozado la hazaña: cero reproches. Volver será la misión en Reto, otra liga cada vez más competitiva y con clubes de prestigio apostando firmemente por el fútbol femenino (este año han logrado el ascenso Villarreal y Alavés, mientras Osasuna o Granada siguen mejorando sustancialmente). En el contexto del Santa, un sueño: aspirar a lo que sí han logrado Madrid CFF o UDG Tenerife: asentarse en Primera División sin una estructura grande detrás. Se puede, ellos lo han hecho.

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Tres equipos han certificado de golpe su descenso a Segunda División en esta penúltima jornada de Primera Iberdrola. Tres clubes diferentes, con más o menos historia por detrás, que se alejan del sueño de la profesionalización al tiempo que empiezan a reconstruir un proyecto que les lleve de nuevo a lo más alto.

El primero que se aseguró un futuro antes de consumar la pérdida de categoría fue el EDF Logroño. El pasado mes de abril firmó un acuerdo con DUX Gaming, empresa referente en el mercado de los videojuegos y con importantes figuras mediáticas detrás (Courtois o Borja Iglesias entre los máximos accionistas). Para un equipo humilde, en una ciudad de apenas 150.000 habitantes y sin contar con la estructura de un club grande detrás, este apoyo vino como anillo al dedo. Independientemente del descenso, DUX se comprometió a darle el impulso necesario para convertirse en un equipo de élite. Precisamente una de las jugadoras del equipo, Lorena Valderas, nos dejó claro que les habían liberado de presión: “Todo lo contrario, y es algo que agradecemos. Nos han animado a que sigamos trabajando como lo estamos haciendo, y eso da mucha tranquilidad. Estamos centradas en el presente y el objetivo es mantener la categoría”.

No se pudo conseguir, pese a que a principio de temporada se posicionaba como una de las revelaciones del torneo gracias a fichajes de la talla de Olga García, Marta Cazalla o Pamela Tajonar, además de la continuidad de figuras clave como Jade o Chini Pizarro. Incluso al poco de empezar el curso, lograron la histórica clasificación para la final de la Copa de la Reina. Pero el EDF entró en una espiral negativa de la que le costó mucho salir, y cuando lo hizo rápidamente volvió a entrar en crisis. Siempre estuvo marcado por el contexto de estar abajo, y de que cada partido era una agonía. “Es una pena porque no puedes hacer el juego que te gustaría. Sales a no fallar”, decía Lorena. El pasado año el equipo ‘vinotinto’ fue uno de los equipos más atractivos, sobre todo al contragolpe. Seis derrotas consecutivas hundieron al cuadro de Javier Moncayo a la última posición.

Un gol de penalti en el añadido de Jade ante el UDG Tenerife daba cierta esperanza antes de dos citas ante rivales directos. En la primera se dejó dos puntos ante el Santa Teresa (1-1), en la segunda cayó 1-2 ante el Éibar, logrando las armeras la permanencia y descendiendo las riojanas. Aunque se adelantaron en el marcador, encajaron dos goles en apenas nueve minutos. Han sido tres años de vivir en un sueño: ya el ascenso fue un logro de lo más meritorio para un club basado en la cantera y fundado oficialmente hace apenas 13 años. En Reto Iberdrola seguirán contando con el apoyo de DUX, de los patrocinadores, del Ayuntamiento de Logroño y de la Comunidad de La Rioja.

En la misma jornada confirmó el descenso el Espanyol, un clásico del fútbol femenino nacional que dice adiós a la máxima categoría tras 20 años. Los problemas del club perico vienen de lejos: últimos sin sumar una sola victoria la pasada temporada, solo la pandemia logró salvarles de la quema al quedar paralizada la clasificación y con ella los descensos. Parecía aprendida la lección, porque las periquitas no pisaron la zona roja hasta bien entrada la temporada.

Coqueteó con el descenso durante toda la segunda vuelta, pero no figuró entre los cuatro últimos, ya para quedarse, hasta la jornada 28. Solo una victoria en los últimos 15 partidos, y hace mucho (20 de marzo, 0-1 ante el Éibar). Jugó contra cuatro rivales directos y no fue capaz de ganarle a ninguno. Luchó contra los grandes, empatando ante el Levante (1-1) y sorprendiendo al Barça, al que le metió dos goles en la primera parte y solo se le escapó un punto en el añadido (2-3). Lejos queda la imagen de aquel Espanyol histórico que ganó la Liga en 2006 y fue subcampeón en 2007, 2010 y 2011 (además de seis títulos de Copa de la Reina y diez finales disputadas). Marta Torrejón, Andrea Pereira, Vanesa Gimbert, Adriana Martín, Miriam Diéguez, Marta Corredera, Silvia Meseguer, Sara Monforte, Maripaz Vilas o Vero Boquete son algunas de las estrellas que han pasado por la sección, que pasó a un segundo plano cuando el resto de clubes aumentaron su inversión. De los tres descendidos confirmados, el Espanyol es el único que podría haber contado con un presupuesto mayor gracias a su estructura de club grande. Duele ver a un histórico en Segunda, pero duelen más las palabras de Anair Lomba. “Lo siento. No me lo voy a perdonar en la vida”.

Por último, el Santa Teresa. Probablemente el equipo con más papeletas para descender a principio de temporada por recursos y perfil bajo. Recién ascendido, el equipo dirigido por Juan Carlos Antúnez marcha a falta de dos jornadas por encima de los mencionados Espanyol y EDF Logroño, a priori equipos con mayor potencial. Tiene mérito que un club extremeño de origen muy humilde haya podido luchar por salvar la categoría casi hasta el final, logrando victorias tan importantes como ante el Atlético en Alcalá (0-1).

“Tenemos diez años de historia y cinco de ellos han sido en primera. Ojalá podamos dar muchos más y volver a esta categoría, renacer, como siempre”, dijo el técnico tras la dolorosa derrota por 5-0 ante el Rayo, que logró la permanencia automáticamente con el triunfo. Con solo 21 goles en 32 jornadas, el Santa Teresa es el equipo menos anotador del torneo y solo ha podido sumar dos puntos de los últimos 15. Nadie recriminará a jugadoras y cuerpo técnico del Santa: la Primera Iberdrola es más difícil cada año y no todos son capaces de equipararse a esa subida de nivel. Han luchado y por momentos han rozado la hazaña: cero reproches. Volver será la misión en Reto, otra liga cada vez más competitiva y con clubes de prestigio apostando firmemente por el fútbol femenino (este año han logrado el ascenso Villarreal y Alavés, mientras Osasuna o Granada siguen mejorando sustancialmente). En el contexto del Santa, un sueño: aspirar a lo que sí han logrado Madrid CFF o UDG Tenerife: asentarse en Primera División sin una estructura grande detrás. Se puede, ellos lo han hecho.

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