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De Butragueño a Gavi

En el fútbol hay situaciones que se repiten de manera cíclica, pero se olvidan con el paso del tiempo. Gavi mostró una madurez impropia en un jugador de su edad en los partidos ante Francia e Italia con tan solo 17 años, apagando de golpe el fuego que se provocó con su llamada a filas para la selección absoluta.

Siendo épocas distintas, jugadores diferentes y contextos dispares, su convocatoria me recordó a la de Emilio Butragueño, cuando Miguel Muñoz decidió convocarle para la Eurocopa de Francia en el verano del 84.

Butragueño tenía 20 años, porque antes se debutaba más tarde, nueve partidos y cuatro goles con el Real Madrid. Dos el día de su debut en febrero de aquel año en Cádiz y dos en la última jornada de Liga ante el Espanyol.

El Poli Rincón se lesionó en uno de los últimos amistosos ante Hungría y Muñoz decidió llevarse al Buitre, que además había sido subcampeón de Europa con la selección Sub 21. Esgrimió que le parecía un delantero diferente y complementario a Carrasco y Santillana, la indiscutible pareja titular de entonces. Además, dio otro argumento: La Sub 21 debe nutrir a la selección grande.

37 años después, la selección grande sigue tirando de la Sub 21 como demuestran día a día Luis Enrique y Luis de la Fuente, y de nuevo hemos tenido la presencia de un joven imberbe con cuatro ratitos en Primera División y en este caso sin pasar ni por la Sub 21.

Gavi juega en el Barça y el Buitre lo hizo en el Madrid, uno es centrocampista y el otro fue delantero, uno tiene la carrera por hacer y otro está entre los mejores jugadores de la historia del fútbol español, pero la historia se repite y mirar atrás es un buen recurso para darse cuenta que episodios como el que acabamos de vivir, no son una novedad.

Ni ha sido la primera vez ni será la última. Miguel Muñoz fue historia viva del Madrid como jugador y después como entrenador y Luis Enrique, pese a que jugó en el Madrid, lo fue y lo es del Barça.

Y es lógico que miren con un punto de cariño hacia los clubes en los que fueron tan felices. Y hacia sus canteras. ¿Quién se atreve a desdecir ahora aquella decisión de Muñoz? Butragueño no debutó en la Eurocopa del 84, pese a estar en la lista, y tuvo que esperar al primer partido de clasificación para México 86 ante Gales. Su periplo en la selección fue magnífico. Jugó hasta noviembre del 92 con España, cuando Clemente le llamó por primera y última vez ante Irlanda. 69 partidos y 26 goles.

Gavi aún está en pañales, pero es imposible no verle jugar sin esbozar una sonrisa. Con balón es bueno, pero sin él ha mostrado una capacidad de concentración y sacrificio ante la campeona de Europa primero y ante la campeona del Mundo después, que permite albergar esperanzas que dentro de muchos años miremos atrás y demos las gracias a Luis Enrique por su valentía, llevándose un chaval de 17 años cuando nadie lo esperaba.

Lejos estoy de querer compararlos, pero sí de hacer una reflexión. Barça y Madrid, Madrid y Barça. Vivimos unos tiempos donde la necesidad de sentenciar a diario con opiniones absolutas nos hace perder perspectiva y acercarnos a opiniones cada vez más radicales. La selección se ve afectada a menudo por ello.

Miguel Muñoz en su día levantó la ilusión de un país golpeado por la pobre participación de su selección en su Mundial, en 1982. Luis Enrique lo está haciendo con España ahora, tras ya casi una década de sin sabores, después de vivir instalados en la gloria entre 2008 y 2012.

De Muñoz a Luis Enrique y de Butragueño a Gavi, más mesura y menos contundencia en la opinión. Más reflexión y una vista al pasado. Un paso atrás suelen ser dos adelante.

Imagen de cabecera: FC Barcelona

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En el fútbol hay situaciones que se repiten de manera cíclica, pero se olvidan con el paso del tiempo. Gavi mostró una madurez impropia en un jugador de su edad en los partidos ante Francia e Italia con tan solo 17 años, apagando de golpe el fuego que se provocó con su llamada a filas para la selección absoluta.

Siendo épocas distintas, jugadores diferentes y contextos dispares, su convocatoria me recordó a la de Emilio Butragueño, cuando Miguel Muñoz decidió convocarle para la Eurocopa de Francia en el verano del 84.

Butragueño tenía 20 años, porque antes se debutaba más tarde, nueve partidos y cuatro goles con el Real Madrid. Dos el día de su debut en febrero de aquel año en Cádiz y dos en la última jornada de Liga ante el Espanyol.

El Poli Rincón se lesionó en uno de los últimos amistosos ante Hungría y Muñoz decidió llevarse al Buitre, que además había sido subcampeón de Europa con la selección Sub 21. Esgrimió que le parecía un delantero diferente y complementario a Carrasco y Santillana, la indiscutible pareja titular de entonces. Además, dio otro argumento: La Sub 21 debe nutrir a la selección grande.

37 años después, la selección grande sigue tirando de la Sub 21 como demuestran día a día Luis Enrique y Luis de la Fuente, y de nuevo hemos tenido la presencia de un joven imberbe con cuatro ratitos en Primera División y en este caso sin pasar ni por la Sub 21.

Gavi juega en el Barça y el Buitre lo hizo en el Madrid, uno es centrocampista y el otro fue delantero, uno tiene la carrera por hacer y otro está entre los mejores jugadores de la historia del fútbol español, pero la historia se repite y mirar atrás es un buen recurso para darse cuenta que episodios como el que acabamos de vivir, no son una novedad.

Ni ha sido la primera vez ni será la última. Miguel Muñoz fue historia viva del Madrid como jugador y después como entrenador y Luis Enrique, pese a que jugó en el Madrid, lo fue y lo es del Barça.

Y es lógico que miren con un punto de cariño hacia los clubes en los que fueron tan felices. Y hacia sus canteras. ¿Quién se atreve a desdecir ahora aquella decisión de Muñoz? Butragueño no debutó en la Eurocopa del 84, pese a estar en la lista, y tuvo que esperar al primer partido de clasificación para México 86 ante Gales. Su periplo en la selección fue magnífico. Jugó hasta noviembre del 92 con España, cuando Clemente le llamó por primera y última vez ante Irlanda. 69 partidos y 26 goles.

Gavi aún está en pañales, pero es imposible no verle jugar sin esbozar una sonrisa. Con balón es bueno, pero sin él ha mostrado una capacidad de concentración y sacrificio ante la campeona de Europa primero y ante la campeona del Mundo después, que permite albergar esperanzas que dentro de muchos años miremos atrás y demos las gracias a Luis Enrique por su valentía, llevándose un chaval de 17 años cuando nadie lo esperaba.

Lejos estoy de querer compararlos, pero sí de hacer una reflexión. Barça y Madrid, Madrid y Barça. Vivimos unos tiempos donde la necesidad de sentenciar a diario con opiniones absolutas nos hace perder perspectiva y acercarnos a opiniones cada vez más radicales. La selección se ve afectada a menudo por ello.

Miguel Muñoz en su día levantó la ilusión de un país golpeado por la pobre participación de su selección en su Mundial, en 1982. Luis Enrique lo está haciendo con España ahora, tras ya casi una década de sin sabores, después de vivir instalados en la gloria entre 2008 y 2012.

De Muñoz a Luis Enrique y de Butragueño a Gavi, más mesura y menos contundencia en la opinión. Más reflexión y una vista al pasado. Un paso atrás suelen ser dos adelante.

Imagen de cabecera: FC Barcelona

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Yo no sé mañana

Héctor Ruiz @HectorRuizPardo
13-10-2021

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De Butragueño a Gavi

Alberto López Frau @alberlopezfrau
13-10-2021