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Daniele De Rossi, el último gladiador de Roma

Javier Siñeriz @jsineriz96 22-04-2018

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“¿Para qué demonios voy a entrar yo? No debemos empatar, ¡tenemos que
ganar!”. Esa frase salió de la boca de Daniele De Rossi, quien se la dijo al
ayudante de Gian Piero Ventura que le mandó calentar en el partido que enfrentó
a Italia y a Suecia. Lo que sucedió en aquel encuentro lo sabemos todos, Italia
quedó fuera del Mundial. La frase que espetó De Rossi le representa a la
perfección. Nos muestra a un hombre que antepone el bien común al tener él
minutos. Es un futbolista extremadamente honrado y luchador, si para que su
equipo gane él tiene que hacerse a un lado, lo hará. Lo ha demostrado, es un
gladiador que defiende lo suyo hasta el final, aunque para ello pierda
protagonismo.

El protagonismo es algo que no atrae a De Rossi, él solo quiere darlo todo
en el campo y demostrar el amor a unos colores sobre el verde. Le da igual que
sean los de la selección o los de su amado equipo, la Roma. Si hay una palabra
que defina al centrocampista esa es romanista. Es algo que ha mamado desde
pequeño y perdurará para siempre. Su padre, Antonio, fue jugador del equipo
capitalino y actualmente entrena en las categorías inferiores del club, por lo
que ese amor fue inculcado por su familia. Su romance con Roma es eterno, igual
que la ciudad. Siempre será un tifoso más de la Roma, aunque ahora tiene la
suerte de serlo sobre el césped.

Sin embargo, esos lazos tan fuertes que le unen al equipo y a la ciudad
estuvieron a punto de aflojarse y de convertirse en algo mucho más débil. De
Rossi estuvo a punto de dejar el club en el que ahora lleva 17 campañas. Esto
ocurrió en 2013, año en que llegó al club Rudi García. El italiano y el francés
llegaron a un acuerdo, si llegaba una buena oferta por De Rossi antes de una
fecha determinada, el club le dejaría ir sin problema. Esa oferta llegó
(procedía del Manchester United) pero fue demasiado tarde. El centrocampista
rechazó la oferta y cumplió el pacto que había hecho con su entrenador y con su
club, demostrando el tipo de persona que es.

El bueno de Daniele ha estado siempre a la sombra del gran Francesco Totti,
ídolo absoluto de los romanistas. Sin embargo, su compromiso con el equipo es
muy similar al de Totti. De Rossi lleva toda su vida siendo giallorosso, y eso es muy difícil que
cambie. El mediocentro es el capitán de la Roma ahora que Totti ya no está, y
es el segundo jugador que más partidos ha jugado en la historia del club.
¿Adivináis quién es el primero? En efecto, Francesco Totti. Pese a esto, De
Rossi idolatra al que fue durante muchos años su compañero de batallas.

Hace apenas una semana consiguió uno de los mayores logros de su carrera. La
Roma ganó 3-0 al Barcelona en un partido que los aficionados del club
capitalino recordarán para siempre. De Rossi cuajó un partido enorme,
posiblemente, uno de los mejores de su carrera. Secó por completo a Leo Messi,
dio un recital defensivo y redondeó su brutal actuación con un gol de penalti
lanzado a la perfección. Es curioso, Totti jamás consiguió llevar a la Roma a
unas semifinales de Champions, justo el año que él se marcha es cuando llega
ese ‘triunfo’ en Europa. El fútbol no siempre es justo, pero está su amigo y
escudero De Rossi para vivirlo.

Daniele De Rossi y la Roma están a unos pocos días del partido más
importante de su historia reciente. El centrocampista podrá demostrar todo lo
que es en unas semifinales de Champions League con el equipo que ama. Los
romanistas querrán vengar aquella dolorosa derrota en 1984. El rival es el
mismo, el Liverpool, y el escenario del desenlace final también, el Olímpico de
Roma. De Rossi saltará al campo y representará a toda una ciudad, la capital de
Italia, la Ciudad Eterna. Pero no lo hará solo por los aficionados, sino por
aquellos jugadores que vistiendo la camiseta de la Roma no pudieron llegar al
lugar que él ha llegado. Francesco Totti será el gran ausente de este
acontecimiento histórico, si alguien merecía algo tan bonito como esto era él.
Pero, quizá, haya alguien que lo merezca, por lo menos, igual que él. Ese es
Daniele De Rossi, el último gladiador de Roma.

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“¿Para qué demonios voy a entrar yo? No debemos empatar, ¡tenemos que
ganar!”. Esa frase salió de la boca de Daniele De Rossi, quien se la dijo al
ayudante de Gian Piero Ventura que le mandó calentar en el partido que enfrentó
a Italia y a Suecia. Lo que sucedió en aquel encuentro lo sabemos todos, Italia
quedó fuera del Mundial. La frase que espetó De Rossi le representa a la
perfección. Nos muestra a un hombre que antepone el bien común al tener él
minutos. Es un futbolista extremadamente honrado y luchador, si para que su
equipo gane él tiene que hacerse a un lado, lo hará. Lo ha demostrado, es un
gladiador que defiende lo suyo hasta el final, aunque para ello pierda
protagonismo.

El protagonismo es algo que no atrae a De Rossi, él solo quiere darlo todo
en el campo y demostrar el amor a unos colores sobre el verde. Le da igual que
sean los de la selección o los de su amado equipo, la Roma. Si hay una palabra
que defina al centrocampista esa es romanista. Es algo que ha mamado desde
pequeño y perdurará para siempre. Su padre, Antonio, fue jugador del equipo
capitalino y actualmente entrena en las categorías inferiores del club, por lo
que ese amor fue inculcado por su familia. Su romance con Roma es eterno, igual
que la ciudad. Siempre será un tifoso más de la Roma, aunque ahora tiene la
suerte de serlo sobre el césped.

Sin embargo, esos lazos tan fuertes que le unen al equipo y a la ciudad
estuvieron a punto de aflojarse y de convertirse en algo mucho más débil. De
Rossi estuvo a punto de dejar el club en el que ahora lleva 17 campañas. Esto
ocurrió en 2013, año en que llegó al club Rudi García. El italiano y el francés
llegaron a un acuerdo, si llegaba una buena oferta por De Rossi antes de una
fecha determinada, el club le dejaría ir sin problema. Esa oferta llegó
(procedía del Manchester United) pero fue demasiado tarde. El centrocampista
rechazó la oferta y cumplió el pacto que había hecho con su entrenador y con su
club, demostrando el tipo de persona que es.

El bueno de Daniele ha estado siempre a la sombra del gran Francesco Totti,
ídolo absoluto de los romanistas. Sin embargo, su compromiso con el equipo es
muy similar al de Totti. De Rossi lleva toda su vida siendo giallorosso, y eso es muy difícil que
cambie. El mediocentro es el capitán de la Roma ahora que Totti ya no está, y
es el segundo jugador que más partidos ha jugado en la historia del club.
¿Adivináis quién es el primero? En efecto, Francesco Totti. Pese a esto, De
Rossi idolatra al que fue durante muchos años su compañero de batallas.

Hace apenas una semana consiguió uno de los mayores logros de su carrera. La
Roma ganó 3-0 al Barcelona en un partido que los aficionados del club
capitalino recordarán para siempre. De Rossi cuajó un partido enorme,
posiblemente, uno de los mejores de su carrera. Secó por completo a Leo Messi,
dio un recital defensivo y redondeó su brutal actuación con un gol de penalti
lanzado a la perfección. Es curioso, Totti jamás consiguió llevar a la Roma a
unas semifinales de Champions, justo el año que él se marcha es cuando llega
ese ‘triunfo’ en Europa. El fútbol no siempre es justo, pero está su amigo y
escudero De Rossi para vivirlo.

Daniele De Rossi y la Roma están a unos pocos días del partido más
importante de su historia reciente. El centrocampista podrá demostrar todo lo
que es en unas semifinales de Champions League con el equipo que ama. Los
romanistas querrán vengar aquella dolorosa derrota en 1984. El rival es el
mismo, el Liverpool, y el escenario del desenlace final también, el Olímpico de
Roma. De Rossi saltará al campo y representará a toda una ciudad, la capital de
Italia, la Ciudad Eterna. Pero no lo hará solo por los aficionados, sino por
aquellos jugadores que vistiendo la camiseta de la Roma no pudieron llegar al
lugar que él ha llegado. Francesco Totti será el gran ausente de este
acontecimiento histórico, si alguien merecía algo tan bonito como esto era él.
Pero, quizá, haya alguien que lo merezca, por lo menos, igual que él. Ese es
Daniele De Rossi, el último gladiador de Roma.

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