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Cuidar a las leyendas

Jordi Cochran @cochran_4 04-10-2018

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“La Historia se convirtió en Leyenda. La Leyenda se convirtió en Mito”. Así se describe al anillo único de Sauron en el prólogo de la primera película de la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’. A medida que corren los años, su existencia se transforma en un concepto idealizado, irracional, nadie sabe dónde está ni su auténtico poder. Aunque sea en condiciones muy diferentes en la vida real, sobre todo en los deportes y en el fútbol por antonomasia, los aficionados describen de la misma manera a sus referentes. 

Un futbolista a lo largo de los años puede transformarse en un ídolo para la hinchada. Sin embargo, esta grandeza no alcanzará su punto máximo durante la trayectoria deportiva, sino que incrementará a medida que los contemporáneos que lo hayan visto cuenten sus hazañas a sus hijos y éstos a sus nietos. El poder de la palabra engrandece la áurea del jugador.

Al fin y al cabo, una leyenda de un jugador se incrementa con el paso del tiempo. Como la historia del anillo único de ‘El Señor de los Anillos’. No obstante, no siempre viene rodada la idolatría a los futbolistas una vez se han retirado. Un ejemplo claro es el de Johan Cruyff y el FC Barcelona. Sin duda, uno de los hombres que cambió por completo la historia y dinámica del club azulgrana y que, una vez ya retirado, renunció a la presidencia de honor de la entidad.

La importancia está en los detalles o eso se acostumbra a decir en las conversaciones de sobremesa con familiares y amigos. Por eso, las acciones de los clubes para cuidar a sus leyendas son parte de la responsabilidad social corporativa que deben llevar a cabo para promover unos valores. Un equipo no solo es grande por sus triunfos, sino también por sus gestos, y más con aquellas personas que tanto le han dado.

Gestos como la reciente ovación de Old Trafford a Sir Alex Ferguson cuando acudió por primera vez al Teatro de los Sueños después de haberse recuperado por completo de un hemorragia cerebral en la que tuvo que ser operado de urgencia. La historia del Manchester United no se entiende sin el trabajo del escocés, que fue su entrenador entre 1986 y 2013 (27 años) en los que ganó trece ligas y dos Copas de Europa como trofeos más importantes. Sir Alex es una leyenda viva, que pasará a ser un mito de los red devils, si no lo es ya, y que los aficionados y el Club lo saben. Es uno de los muchos ejemplos que puede haber, que realza la importancia de cuidar a las leyendas. Porque, al final, sin héroes que sobresalgan la vida sería muy monótona y, por ende, el fútbol una rutina.

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“La Historia se convirtió en Leyenda. La Leyenda se convirtió en Mito”. Así se describe al anillo único de Sauron en el prólogo de la primera película de la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’. A medida que corren los años, su existencia se transforma en un concepto idealizado, irracional, nadie sabe dónde está ni su auténtico poder. Aunque sea en condiciones muy diferentes en la vida real, sobre todo en los deportes y en el fútbol por antonomasia, los aficionados describen de la misma manera a sus referentes. 

Un futbolista a lo largo de los años puede transformarse en un ídolo para la hinchada. Sin embargo, esta grandeza no alcanzará su punto máximo durante la trayectoria deportiva, sino que incrementará a medida que los contemporáneos que lo hayan visto cuenten sus hazañas a sus hijos y éstos a sus nietos. El poder de la palabra engrandece la áurea del jugador.

Al fin y al cabo, una leyenda de un jugador se incrementa con el paso del tiempo. Como la historia del anillo único de ‘El Señor de los Anillos’. No obstante, no siempre viene rodada la idolatría a los futbolistas una vez se han retirado. Un ejemplo claro es el de Johan Cruyff y el FC Barcelona. Sin duda, uno de los hombres que cambió por completo la historia y dinámica del club azulgrana y que, una vez ya retirado, renunció a la presidencia de honor de la entidad.

La importancia está en los detalles o eso se acostumbra a decir en las conversaciones de sobremesa con familiares y amigos. Por eso, las acciones de los clubes para cuidar a sus leyendas son parte de la responsabilidad social corporativa que deben llevar a cabo para promover unos valores. Un equipo no solo es grande por sus triunfos, sino también por sus gestos, y más con aquellas personas que tanto le han dado.

Gestos como la reciente ovación de Old Trafford a Sir Alex Ferguson cuando acudió por primera vez al Teatro de los Sueños después de haberse recuperado por completo de un hemorragia cerebral en la que tuvo que ser operado de urgencia. La historia del Manchester United no se entiende sin el trabajo del escocés, que fue su entrenador entre 1986 y 2013 (27 años) en los que ganó trece ligas y dos Copas de Europa como trofeos más importantes. Sir Alex es una leyenda viva, que pasará a ser un mito de los red devils, si no lo es ya, y que los aficionados y el Club lo saben. Es uno de los muchos ejemplos que puede haber, que realza la importancia de cuidar a las leyendas. Porque, al final, sin héroes que sobresalgan la vida sería muy monótona y, por ende, el fútbol una rutina.

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