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Cuando Nike rompió su contrato con Pete Sampras “por aburrido”

David Sánchez @dasanchez__ 30-04-2018

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Rondaba el año 1994 cuando,
en la emblemática Central de Wimbledon, Pete Sampras lucía, por primera vez,
una indumentaria de la marca Nike. Un
año antes, a comienzos de 1993, el tenista estadounidense se había convertido
en número uno mundial, un puesto que no cedería hasta 1998 (estuvo 286 semanas, en total, en esa posición). 

Desde que se diera a conocer,
ante el gran público, con su primera gran victoria en el US Open 1990, edición
en la que derrotó, entre otros, a Ivan Lendl o John McEnroe antes de
arrebatarle el título a Andre Agassi para ser el jugador de menor edad en ganar
el trofeo (19 años y un mes), su proyección había crecido de forma imparable.
Y, con ello, el reclamo publicitario de firmas que buscaban a un jugador que
acabaría siendo, sin duda, uno de los mejores tenistas de la historia de este
deporte.

Su característico saque y
volea endemonió a Andre Agassi, durante el final del siglo pasado y principios
de este, con quien mantuvo una de las mejores rivalidades del tenis moderno. El
choque en la final del Abierto de Australia 1995 fue uno de los más destacados
de su cara a cara particular que acabo liderando Sampras (20-14).

Sus personalidades eran
completamente opuestas. Agassi, colorido de arriba abajo, Sampras, clásico en
todas y cada una de sus vestimentas. Tan clásico y tan discreto en su vida
personal –llegó a ser muy criticado por su matrimonio en septiembre del año
2000 con la actriz Bridgette Wilson- que se le tachó de “aburrido”.

Curiosamente ese fue el
motivo por el que Nike decidió romper con Sampras. Un episodio anecdótico
–luego ganaría su último Grand Slam vestido con la marca en el US Open de ese
mismo año- que desató cierto revuelo en el momento.
 

Pete apareció en la sala de
prensa del Abierto de Australia 2002, después de ganar en primera ronda al
finlandés Jarkko Nieminen, ataviado con una gorra de su equipo favorito de
baloncesto, Los Ángeles Lakers, para afirmar que “yo estoy contento con lo que
hemos hecho juntos pero mi compromiso con ellos (Nike) ya no existe”. Aquel
despido se produjo, según afirmó la agencia EFE, porque Sampras “es un jugador
brillante pero aburre con su juego”.

Su colaboración había durado
ocho años en los que el tenista de Maryland había ganado la mayor parte de sus
13 títulos de Grand Slam hasta el momento –vendría el último después en
Flushing Meadows- aunque Agassi, por su carisma dentro del circuito, siempre
tuvo mejor contrato que él.

Esta noticia caía como un
jarro de agua fría en medio de su declive. Llevaba sin ganar un título desde
Wimbledon 2000 y había finalizado 2001 en el décimo puesto ATP, el más bajo
desde el año 1990, cuando levantara su primer Grande.

Las negociaciones entre Nike
e IMG, la compañía encargada de la gestión y representación de jugadores que le
asesoraba, se habían roto en diciembre de 2001. El vinculo con la firma expiró
en esa fecha, aunque, desde el seno de la empresa, aseguraron que, pese al fin
de su relación profesional, seguirían proporcionándole ropa y calzado si el
jugador así lo deseaba.

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Rondaba el año 1994 cuando,
en la emblemática Central de Wimbledon, Pete Sampras lucía, por primera vez,
una indumentaria de la marca Nike. Un
año antes, a comienzos de 1993, el tenista estadounidense se había convertido
en número uno mundial, un puesto que no cedería hasta 1998 (estuvo 286 semanas, en total, en esa posición). 

Desde que se diera a conocer,
ante el gran público, con su primera gran victoria en el US Open 1990, edición
en la que derrotó, entre otros, a Ivan Lendl o John McEnroe antes de
arrebatarle el título a Andre Agassi para ser el jugador de menor edad en ganar
el trofeo (19 años y un mes), su proyección había crecido de forma imparable.
Y, con ello, el reclamo publicitario de firmas que buscaban a un jugador que
acabaría siendo, sin duda, uno de los mejores tenistas de la historia de este
deporte.

Su característico saque y
volea endemonió a Andre Agassi, durante el final del siglo pasado y principios
de este, con quien mantuvo una de las mejores rivalidades del tenis moderno. El
choque en la final del Abierto de Australia 1995 fue uno de los más destacados
de su cara a cara particular que acabo liderando Sampras (20-14).

Sus personalidades eran
completamente opuestas. Agassi, colorido de arriba abajo, Sampras, clásico en
todas y cada una de sus vestimentas. Tan clásico y tan discreto en su vida
personal –llegó a ser muy criticado por su matrimonio en septiembre del año
2000 con la actriz Bridgette Wilson- que se le tachó de “aburrido”.

Curiosamente ese fue el
motivo por el que Nike decidió romper con Sampras. Un episodio anecdótico
–luego ganaría su último Grand Slam vestido con la marca en el US Open de ese
mismo año- que desató cierto revuelo en el momento.
 

Pete apareció en la sala de
prensa del Abierto de Australia 2002, después de ganar en primera ronda al
finlandés Jarkko Nieminen, ataviado con una gorra de su equipo favorito de
baloncesto, Los Ángeles Lakers, para afirmar que “yo estoy contento con lo que
hemos hecho juntos pero mi compromiso con ellos (Nike) ya no existe”. Aquel
despido se produjo, según afirmó la agencia EFE, porque Sampras “es un jugador
brillante pero aburre con su juego”.

Su colaboración había durado
ocho años en los que el tenista de Maryland había ganado la mayor parte de sus
13 títulos de Grand Slam hasta el momento –vendría el último después en
Flushing Meadows- aunque Agassi, por su carisma dentro del circuito, siempre
tuvo mejor contrato que él.

Esta noticia caía como un
jarro de agua fría en medio de su declive. Llevaba sin ganar un título desde
Wimbledon 2000 y había finalizado 2001 en el décimo puesto ATP, el más bajo
desde el año 1990, cuando levantara su primer Grande.

Las negociaciones entre Nike
e IMG, la compañía encargada de la gestión y representación de jugadores que le
asesoraba, se habían roto en diciembre de 2001. El vinculo con la firma expiró
en esa fecha, aunque, desde el seno de la empresa, aseguraron que, pese al fin
de su relación profesional, seguirían proporcionándole ropa y calzado si el
jugador así lo deseaba.

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