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Crutchlow, el pescador

Rubén Gómez @rubengp26 11-04-2018

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En algo más de año y medio, Cal Crutchlow ha pasado de ser un bravo piloto de la zona noble de la parrilla de MotoGP a ser un tres veces ganador de carreras de la categoría reina. Coincidiendo, en esta época, con Rossi, Márquez, Dovizioso, Pedrosa, Lorenzo o Viñales. Es evidente que los logros del británico tienen un mérito incalculable pero -sin restarle un ápice de mérito-, ¿en qué circunstancias se han producido?

El británico, un trotamundos de la moto, que tuvo que estar corriendo en Supersport con 23 años para hacerse un nombre en la élite y que no llegó hasta los 26 a MotoGP, ha tenido que ganarse como pocos su estatus actual. Sus buenos resultados con la moto satélite de Yamaha sólo le valió como un billete de ida hacia Ducati, una marca en la que apenas logró un podio y de la que tuvo emigrar nada más llegar. Hasta que encontró en Honda su hábitat natural.

En la marca japonesa, Crutchlow ha recuperado la chispa que ya mostró en Yamaha, pero con un componente nuevo: su astucia en carreras complicadas, algo que le ha llevado a ganar tres carreras de MotoGP, algo impensable hace no demasiado, puesto que desde 2006 hasta 2016 ningún piloto satélite logró subirse a lo más alto del cajón. Tres ocasiones en las que el inglés ha visto la victoria en sus ojos, y tres en las que ha hecho sonar el God save the Queen en la categoría reina.

La primera fue en Brno 2016, una carrera en la que el agua marcó el devenir de la prueba, con una pista que tardó mucho en secarse y en la que Crutchlow supo moverse como pez en el agua, nunca mejor dicho. Fue ese día cuando todo cambió para el británico, que ya tenía la fama de buen piloto sobre mojado, pero que nunca había tenido siquiera cerca una victoria en MotoGP. Tanto cambió el panorama que dos meses después volvió a ganar, pero en seco: Márquez caía en Phillip Island y Crutchlow era el más hábil para aprovecharlo.

Ahora, tras un año sin victorias y con apenas un podio, conseguido precisamente en Argentina, el británico vuelve a sonreír. Y de nuevo, pescando en río revuelto: la sanción a Márquez por el lío de la salida y la desafortunada acción de Zarco que dejó a Pedrosa en la cuneta permitió a Crutchlow jugarse la victoria con Zarco, Rins y Miller, pilotos con poca experiencia en MotoGP -pese a que Miller ya sabe lo que es ganar un Gran Premio- y eso le otorgó no sólo el triunfo, sino también el liderato del campeonato.

Si Syahrin es conocido en la parrilla como el pescado, Crutchlow puede estar ganándose el apodo de el pescador. No es fruto de la casualidad, porque ya lo ha hecho más de una vez, y sí del olfato de un piloto que, sin estar en la lista de cinco más rápidos o cinco más completos, sí que aprovecha las pocas oportunidades que le presenta un mundo tan competitivo como el de MotoGP.

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En algo más de año y medio, Cal Crutchlow ha pasado de ser un bravo piloto de la zona noble de la parrilla de MotoGP a ser un tres veces ganador de carreras de la categoría reina. Coincidiendo, en esta época, con Rossi, Márquez, Dovizioso, Pedrosa, Lorenzo o Viñales. Es evidente que los logros del británico tienen un mérito incalculable pero -sin restarle un ápice de mérito-, ¿en qué circunstancias se han producido?

El británico, un trotamundos de la moto, que tuvo que estar corriendo en Supersport con 23 años para hacerse un nombre en la élite y que no llegó hasta los 26 a MotoGP, ha tenido que ganarse como pocos su estatus actual. Sus buenos resultados con la moto satélite de Yamaha sólo le valió como un billete de ida hacia Ducati, una marca en la que apenas logró un podio y de la que tuvo emigrar nada más llegar. Hasta que encontró en Honda su hábitat natural.

En la marca japonesa, Crutchlow ha recuperado la chispa que ya mostró en Yamaha, pero con un componente nuevo: su astucia en carreras complicadas, algo que le ha llevado a ganar tres carreras de MotoGP, algo impensable hace no demasiado, puesto que desde 2006 hasta 2016 ningún piloto satélite logró subirse a lo más alto del cajón. Tres ocasiones en las que el inglés ha visto la victoria en sus ojos, y tres en las que ha hecho sonar el God save the Queen en la categoría reina.

La primera fue en Brno 2016, una carrera en la que el agua marcó el devenir de la prueba, con una pista que tardó mucho en secarse y en la que Crutchlow supo moverse como pez en el agua, nunca mejor dicho. Fue ese día cuando todo cambió para el británico, que ya tenía la fama de buen piloto sobre mojado, pero que nunca había tenido siquiera cerca una victoria en MotoGP. Tanto cambió el panorama que dos meses después volvió a ganar, pero en seco: Márquez caía en Phillip Island y Crutchlow era el más hábil para aprovecharlo.

Ahora, tras un año sin victorias y con apenas un podio, conseguido precisamente en Argentina, el británico vuelve a sonreír. Y de nuevo, pescando en río revuelto: la sanción a Márquez por el lío de la salida y la desafortunada acción de Zarco que dejó a Pedrosa en la cuneta permitió a Crutchlow jugarse la victoria con Zarco, Rins y Miller, pilotos con poca experiencia en MotoGP -pese a que Miller ya sabe lo que es ganar un Gran Premio- y eso le otorgó no sólo el triunfo, sino también el liderato del campeonato.

Si Syahrin es conocido en la parrilla como el pescado, Crutchlow puede estar ganándose el apodo de el pescador. No es fruto de la casualidad, porque ya lo ha hecho más de una vez, y sí del olfato de un piloto que, sin estar en la lista de cinco más rápidos o cinco más completos, sí que aprovecha las pocas oportunidades que le presenta un mundo tan competitivo como el de MotoGP.

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