_Otros

Creciendo entre campeones

Rubén Gómez @rubengp26 04-12-2018

etiquetas:

Si analizamos la última década del Mundial de MotoGP, Andrea Dovizioso es el piloto que más ha evolucionado en este tiempo. De estar 130 carreras sin ganar -entre julio de 2009 y octubre de 2016- a encadenar dos subcampeonatos consecutivos, con 10 triunfos en los dos últimos años ante la versión más madura de Marc Márquez. 

En esta metamorfosis de Dovizioso hay numerosos factores en juego: la mayor experiencia del italiano, el imparable crecimiento de Ducati, con ‘Gigi’ Dall’Igna como principal valedor y la coexistencia con un piloto campeón en el mismo box. Y quizás esta última sea la que más ha influido en lo que era y lo que es Dovizioso en el Mundial.

El italiano llegó a la categoría reina con 21 años, con la vitola de campeón de 125cc y principal adversario de Lorenzo en 250cc, y como una de las dos apuestas, junto a Dani Pedrosa, del equipo oficial Honda de cara al futuro. De hecho, HRC decidió hacer una alineación muy joven para la temporada 2009, con Pedrosa (23 años) y Dovizioso (22). Aquella fue la primera ocasión en la que Dovi compartió box con uno de los mejores pilotos de la parrilla. Y no le fue demasiado bien, pues en los tres años que estuvo junto a Dani, el español ganó 9 carreras, por apenas una del italiano.

Ese discreto rendimiento le hizo ser ‘desterrado’ primero a un equipo satélite, en Yamaha, y después a recoger la derrotada Ducati con la que Valentino Rossi apenas logró tres podios en dos temporadas. Y aunque en el equipo italiano el dúo moto-piloto fue creciendo año a año, no fue hasta 2017 cuando Dovizioso se convirtió en aquel piloto que se preveía que podía llegar a ser cuando fue campeón en otras categorías.

A mediados de 2016, Ducati anunció el fichaje de Jorge Lorenzo y, semanas después, decretó que sería el trabajador Dovizioso y no el igualmente talentoso que díscolo Iannone su acompañante. Con la confianza de su equipo asegurada y con aquella racha de siete años sin ganar rota con su triunfo en Malasia’2016, Dovizioso se preparó como nadie ese invierno. En silencio. A su estilo.

Tener al otro lado del box a un piloto cuyo salario era varias veces superior al suyo le motivó como nunca. Lorenzo acaparaba todos los titulares de la prensa española e italiana. Era la segunda vez en su carrera deportiva que Dovizioso partía con el status de segundo piloto del equipo. Dado que su experiencia en Honda, superado por Pedrosa y también por Stoner, Andrea extrajo que debía ser más ambicioso. Que únicamente con constancia y regularidad no era necesario para aspirar a la cima.

Y así ha sido: un piloto caracterizado por su inteligencia en pista, por su tacto sobre suelo mojado pero también por la falta de agresividad en los momentos clave, se convirtió en el principal quebradero de cabeza para Márquez en los finales de carrera, batiendo al catalán en las últimas vueltas de Austria y Japón en 2017 y Qatar en 2018. Dovizioso tampoco había acostumbrado a entrar en la batalla psicológica fuera de la pista, pero acabó pisando estos lares para intentar frustrar a Lorenzo en sus momentos más bajos.

Si Dovizioso no ha sido campeón de MotoGP en estos dos años de máximo crecimiento como piloto ha sido por una única razón: la existencia de Márquez. De hecho, la puntuación de Dovi en 2017 (261 puntos) le hubiera dado el título en 2006, cuando ganó Hayden, o en el 2000, cuando el título fue a parar a manos de Roberts. Y los números ya le señalan como uno de los mejores pilotos de la historia sin la corona: suma 12 victorias en MotoGP, sólo por detrás -como pilotos sin título- de las 13 de Biaggi y Mamola y las ‘inalcanzables’ 31 de Pedrosa.

Ahora, sin Lorenzo al otro lado del box, se abre una oportunidad envenenada para Dovizioso: por primera vez en varios años, será el indudable líder de Ducati y todos los esfuerzos de la marca para conseguir el ansiado Mundial se centrarán en él. Pero también este status debe ir acompañado de la caníbal motivación que encontró Dovizioso teniendo a un campeón al otro lado. Danilo Petrucci, nuevo inquilino en el garaje de Borgo Panigale, no tiene el ‘caché’ de su predecesor, no infunde su respeto y, probablemente, no genera en Dovizioso la mismas ganas de machacarle. Empieza una nueva era para Dovi: con todos los focos de Ducati puestos en él, ¿podrá ser campeón?

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

Si analizamos la última década del Mundial de MotoGP, Andrea Dovizioso es el piloto que más ha evolucionado en este tiempo. De estar 130 carreras sin ganar -entre julio de 2009 y octubre de 2016- a encadenar dos subcampeonatos consecutivos, con 10 triunfos en los dos últimos años ante la versión más madura de Marc Márquez. 

En esta metamorfosis de Dovizioso hay numerosos factores en juego: la mayor experiencia del italiano, el imparable crecimiento de Ducati, con ‘Gigi’ Dall’Igna como principal valedor y la coexistencia con un piloto campeón en el mismo box. Y quizás esta última sea la que más ha influido en lo que era y lo que es Dovizioso en el Mundial.

El italiano llegó a la categoría reina con 21 años, con la vitola de campeón de 125cc y principal adversario de Lorenzo en 250cc, y como una de las dos apuestas, junto a Dani Pedrosa, del equipo oficial Honda de cara al futuro. De hecho, HRC decidió hacer una alineación muy joven para la temporada 2009, con Pedrosa (23 años) y Dovizioso (22). Aquella fue la primera ocasión en la que Dovi compartió box con uno de los mejores pilotos de la parrilla. Y no le fue demasiado bien, pues en los tres años que estuvo junto a Dani, el español ganó 9 carreras, por apenas una del italiano.

Ese discreto rendimiento le hizo ser ‘desterrado’ primero a un equipo satélite, en Yamaha, y después a recoger la derrotada Ducati con la que Valentino Rossi apenas logró tres podios en dos temporadas. Y aunque en el equipo italiano el dúo moto-piloto fue creciendo año a año, no fue hasta 2017 cuando Dovizioso se convirtió en aquel piloto que se preveía que podía llegar a ser cuando fue campeón en otras categorías.

A mediados de 2016, Ducati anunció el fichaje de Jorge Lorenzo y, semanas después, decretó que sería el trabajador Dovizioso y no el igualmente talentoso que díscolo Iannone su acompañante. Con la confianza de su equipo asegurada y con aquella racha de siete años sin ganar rota con su triunfo en Malasia’2016, Dovizioso se preparó como nadie ese invierno. En silencio. A su estilo.

Tener al otro lado del box a un piloto cuyo salario era varias veces superior al suyo le motivó como nunca. Lorenzo acaparaba todos los titulares de la prensa española e italiana. Era la segunda vez en su carrera deportiva que Dovizioso partía con el status de segundo piloto del equipo. Dado que su experiencia en Honda, superado por Pedrosa y también por Stoner, Andrea extrajo que debía ser más ambicioso. Que únicamente con constancia y regularidad no era necesario para aspirar a la cima.

Y así ha sido: un piloto caracterizado por su inteligencia en pista, por su tacto sobre suelo mojado pero también por la falta de agresividad en los momentos clave, se convirtió en el principal quebradero de cabeza para Márquez en los finales de carrera, batiendo al catalán en las últimas vueltas de Austria y Japón en 2017 y Qatar en 2018. Dovizioso tampoco había acostumbrado a entrar en la batalla psicológica fuera de la pista, pero acabó pisando estos lares para intentar frustrar a Lorenzo en sus momentos más bajos.

Si Dovizioso no ha sido campeón de MotoGP en estos dos años de máximo crecimiento como piloto ha sido por una única razón: la existencia de Márquez. De hecho, la puntuación de Dovi en 2017 (261 puntos) le hubiera dado el título en 2006, cuando ganó Hayden, o en el 2000, cuando el título fue a parar a manos de Roberts. Y los números ya le señalan como uno de los mejores pilotos de la historia sin la corona: suma 12 victorias en MotoGP, sólo por detrás -como pilotos sin título- de las 13 de Biaggi y Mamola y las ‘inalcanzables’ 31 de Pedrosa.

Ahora, sin Lorenzo al otro lado del box, se abre una oportunidad envenenada para Dovizioso: por primera vez en varios años, será el indudable líder de Ducati y todos los esfuerzos de la marca para conseguir el ansiado Mundial se centrarán en él. Pero también este status debe ir acompañado de la caníbal motivación que encontró Dovizioso teniendo a un campeón al otro lado. Danilo Petrucci, nuevo inquilino en el garaje de Borgo Panigale, no tiene el ‘caché’ de su predecesor, no infunde su respeto y, probablemente, no genera en Dovizioso la mismas ganas de machacarle. Empieza una nueva era para Dovi: con todos los focos de Ducati puestos en él, ¿podrá ser campeón?

etiquetas: