_Femenino

Cosas que no entiendo

Sara Giménez @_SaraGimenez 19-01-2022

Hay cosas en el mundo que no entiendo. Con esta afirmación podría acabar el artículo, pero puede que se me quede un poco corto. Por concretar un poco más, hay cosas en el mundo del deporte que entiendo menos, que se me escapan, y estoy segura que no debo ser la única persona del planeta Tierra a la que le pasa esto.

Me cuesta entender cómo alguien va a un campo de fútbol a tirar un palo a un jugador, por poner un ejemplo. Todavía me cuesta más comprender hasta qué punto ha llegado el ‘caso Djokovic’. También se me escapa por qué Dembélé le dice al vestuario y a Xavi que va a seguir en el Barça, y que al girar la esquina su representante esté pidiendo una morterada de dinero para que renueve, sabiendo que tiene otras ofertas.

Pero una de las cosas que han pasado en los últimos días y que más me cuesta entender es la elección del XI Ideal FIFPro The Best. Que la mejor jugadora ahora mismo es Alexia Putellas no es noticia ni sorpresa, ni siquiera una novedad. El galardón tenía que ser para ella, por un año impecable en lo colectivo y en lo individual. Por la calidad técnica que se le cae de los bolsillos. Por lo mucho que le da al Barça y a la selección. Porque está haciendo historia, porque es una inspiración y un ejemplo para las generaciones del futuro. Y porque es una gozada verla sobre un terreno de juego. Es la mejor. Hasta ahí, bien. Después de esto, yo ya no entiendo nada. No entiendo cómo la mejor jugadora del mundo para la FIFA no está en el 11 ideal del 2021 -ni ella, ni las otras dos finalistas, Jennifer Hermoso y Sam Kerr-. Sorpresa e incredulidad, serían las dos palabras que mejor definirían mi reacción al conocer la resolución. Especialmente en el caso de las jugadoras del Barça, teniendo en cuenta que cerraron la temporada 2020/2021 ganando el triplete (Copa, liga y la Champions por primera vez para un equipo español).

Según leo en una noticia en el diario Sport, para elegir al equipo ideal “han contado con un total de 3.675 votos emitidos desde 46 países de todo el mundo. Japón, México y Portugal han sido los territorios desde donde han llegado la mayoría de los votos (sin especificar el motivo). La elección estaba abierta a todas las futbolistas profesionales que jueguen en primera división”.

Habrá muchos debates en los que será difícil, por no decir imposible que, ya no digo todos, sino la mayoría, nos pongamos de acuerdo. Pero hay otros en los que, más allá de los colores de un equipo u otro, y por encima de opiniones subjetivas, impere el sentido común. El Barça de la temporada 2020-2021 fue el mejor equipo de las principales ligas europeas, el mejor. Lo dicen los títulos (el anteriormente mencionado triplete), los números y el nivel de las jugadoras azulgranas que arrasaron allá por donde fueron.

Mención aparte merece Lluís Cortés, el artífice de todo eso. Es difícil justificar cómo, futbolísticamente hablando, no se llevó el premio al mejor entrenador del año. En su lugar, se lo llevó una muy sorprendida Emma Hayes (ni ella misma se lo creía cuando dijeron su nombre), entrenadora del Chelsea, equipo que precisamente perdió contra el Barça la final de la Champions 20/21.

Insisto, es imposible que nos pongamos de acuerdo a la hora de elegir a los mejores y las mejores, ahí está la gracia, en la diversidad de opiniones. Pero hay elecciones, decisiones y reconocimientos que tienen difícil justificación. Todo esto me deja cada vez más claro que estos premios no los entiende nadie…

Imagen de cabecera: FC Barcelona Femení

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Hay cosas en el mundo que no entiendo. Con esta afirmación podría acabar el artículo, pero puede que se me quede un poco corto. Por concretar un poco más, hay cosas en el mundo del deporte que entiendo menos, que se me escapan, y estoy segura que no debo ser la única persona del planeta Tierra a la que le pasa esto.

Me cuesta entender cómo alguien va a un campo de fútbol a tirar un palo a un jugador, por poner un ejemplo. Todavía me cuesta más comprender hasta qué punto ha llegado el ‘caso Djokovic’. También se me escapa por qué Dembélé le dice al vestuario y a Xavi que va a seguir en el Barça, y que al girar la esquina su representante esté pidiendo una morterada de dinero para que renueve, sabiendo que tiene otras ofertas.

Pero una de las cosas que han pasado en los últimos días y que más me cuesta entender es la elección del XI Ideal FIFPro The Best. Que la mejor jugadora ahora mismo es Alexia Putellas no es noticia ni sorpresa, ni siquiera una novedad. El galardón tenía que ser para ella, por un año impecable en lo colectivo y en lo individual. Por la calidad técnica que se le cae de los bolsillos. Por lo mucho que le da al Barça y a la selección. Porque está haciendo historia, porque es una inspiración y un ejemplo para las generaciones del futuro. Y porque es una gozada verla sobre un terreno de juego. Es la mejor. Hasta ahí, bien. Después de esto, yo ya no entiendo nada. No entiendo cómo la mejor jugadora del mundo para la FIFA no está en el 11 ideal del 2021 -ni ella, ni las otras dos finalistas, Jennifer Hermoso y Sam Kerr-. Sorpresa e incredulidad, serían las dos palabras que mejor definirían mi reacción al conocer la resolución. Especialmente en el caso de las jugadoras del Barça, teniendo en cuenta que cerraron la temporada 2020/2021 ganando el triplete (Copa, liga y la Champions por primera vez para un equipo español).

Según leo en una noticia en el diario Sport, para elegir al equipo ideal “han contado con un total de 3.675 votos emitidos desde 46 países de todo el mundo. Japón, México y Portugal han sido los territorios desde donde han llegado la mayoría de los votos (sin especificar el motivo). La elección estaba abierta a todas las futbolistas profesionales que jueguen en primera división”.

Habrá muchos debates en los que será difícil, por no decir imposible que, ya no digo todos, sino la mayoría, nos pongamos de acuerdo. Pero hay otros en los que, más allá de los colores de un equipo u otro, y por encima de opiniones subjetivas, impere el sentido común. El Barça de la temporada 2020-2021 fue el mejor equipo de las principales ligas europeas, el mejor. Lo dicen los títulos (el anteriormente mencionado triplete), los números y el nivel de las jugadoras azulgranas que arrasaron allá por donde fueron.

Mención aparte merece Lluís Cortés, el artífice de todo eso. Es difícil justificar cómo, futbolísticamente hablando, no se llevó el premio al mejor entrenador del año. En su lugar, se lo llevó una muy sorprendida Emma Hayes (ni ella misma se lo creía cuando dijeron su nombre), entrenadora del Chelsea, equipo que precisamente perdió contra el Barça la final de la Champions 20/21.

Insisto, es imposible que nos pongamos de acuerdo a la hora de elegir a los mejores y las mejores, ahí está la gracia, en la diversidad de opiniones. Pero hay elecciones, decisiones y reconocimientos que tienen difícil justificación. Todo esto me deja cada vez más claro que estos premios no los entiende nadie…

Imagen de cabecera: FC Barcelona Femení