_Real Madrid

Correr hacia atrás

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96 20-02-2019

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El encuentro frente al Girona fue un paso atrás en la lucha por el título para el Real Madrid. Sería una frase evidente, muy intrascendente, además, si no fuera porque hace unas semanas los blancos no parecían destinados a luchar por estas lides. Algo es algo. Su racha de victorias invitaba a creer que lo que sucedería después del descanso no sería nada más que un nuevo triunfo, hasta que un sinfín de errores provocaron la primera derrota de Solari en todo un mes de muchísima competición. 

Santiago Solari agarró a un león que esperaba ser domado, una plantilla que ansiaba, ya no por cambiar el rumbo, sino por encontrarlo. A inicios de año, el conjunto del argentino, especialmente fuera de casa, sobrevivió muchos partidos lejos del Bernabéu entregando la pelota al rival y achicando agua, como si la grandeza de su escudo fuera una simpleza. Sin embargo, Solari consiguió dar con una tecla muy cercana al colapso, la del buen fútbol, con su defensa mucho más adelantada de lo que se había visto. Era un momento peligroso porque los merengues estaban en un punto de no retorno: si no ganaban, empezaría a ver su puesto en peligro, casi sin empezar. En ataque, Vinicius aparte, Karim Benzema comenzaba a pintar obras sin cesar por lo que las ilusiones se dispararon. 

Por ello extraña la explosión del pasado domingo en su feudo. Con los de la capital dominando en el primer acto los catalanes acabaron engullendo en 45 minutos, sin necesidad de hacer un gran partido. Especialmente preocupante fue el rendimiento del centro del campo, anhelando el cóctel de Luka Modric: calidad más intensidad. Casemiro estuvo desamparado por un Dani Ceballos que no cuajó su mejor envite. Sus 40 pases -lo que promedia por choque- no tuvieron un gran impacto y tampoco estuvo acertado en el regate. Sin sus conducciones, el utrerano se perdió en alta mar, mucho antes de que el Madrid naufragara. 

Por otro lado, los cambios tampoco funcionaron. Gareth Bale amplía su lista de improperios por parte del público, Marco Asensio acaba de volver e Isco continúa apartado. Si algo ha aprendido el Real Madrid en su proceso en ganar Champions sin cesar es que necesitan una plantilla larga y, ahora mismo, el técnico argentino tiene complicado agitar un partido con lo que tiene. Su mayor objetivo de aquí a lo que falta para acabar la temporada es recuperar esos jugadores que, de hecho, tienen un pacto con la Copa de Europa. Lo necesitan para volver a verse entre los mejores del continente. 

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El encuentro frente al Girona fue un paso atrás en la lucha por el título para el Real Madrid. Sería una frase evidente, muy intrascendente, además, si no fuera porque hace unas semanas los blancos no parecían destinados a luchar por estas lides. Algo es algo. Su racha de victorias invitaba a creer que lo que sucedería después del descanso no sería nada más que un nuevo triunfo, hasta que un sinfín de errores provocaron la primera derrota de Solari en todo un mes de muchísima competición. 

Santiago Solari agarró a un león que esperaba ser domado, una plantilla que ansiaba, ya no por cambiar el rumbo, sino por encontrarlo. A inicios de año, el conjunto del argentino, especialmente fuera de casa, sobrevivió muchos partidos lejos del Bernabéu entregando la pelota al rival y achicando agua, como si la grandeza de su escudo fuera una simpleza. Sin embargo, Solari consiguió dar con una tecla muy cercana al colapso, la del buen fútbol, con su defensa mucho más adelantada de lo que se había visto. Era un momento peligroso porque los merengues estaban en un punto de no retorno: si no ganaban, empezaría a ver su puesto en peligro, casi sin empezar. En ataque, Vinicius aparte, Karim Benzema comenzaba a pintar obras sin cesar por lo que las ilusiones se dispararon. 

Por ello extraña la explosión del pasado domingo en su feudo. Con los de la capital dominando en el primer acto los catalanes acabaron engullendo en 45 minutos, sin necesidad de hacer un gran partido. Especialmente preocupante fue el rendimiento del centro del campo, anhelando el cóctel de Luka Modric: calidad más intensidad. Casemiro estuvo desamparado por un Dani Ceballos que no cuajó su mejor envite. Sus 40 pases -lo que promedia por choque- no tuvieron un gran impacto y tampoco estuvo acertado en el regate. Sin sus conducciones, el utrerano se perdió en alta mar, mucho antes de que el Madrid naufragara. 

Por otro lado, los cambios tampoco funcionaron. Gareth Bale amplía su lista de improperios por parte del público, Marco Asensio acaba de volver e Isco continúa apartado. Si algo ha aprendido el Real Madrid en su proceso en ganar Champions sin cesar es que necesitan una plantilla larga y, ahora mismo, el técnico argentino tiene complicado agitar un partido con lo que tiene. Su mayor objetivo de aquí a lo que falta para acabar la temporada es recuperar esos jugadores que, de hecho, tienen un pacto con la Copa de Europa. Lo necesitan para volver a verse entre los mejores del continente. 

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