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Cleveland, ese gran error junto al lago

César Martín @CesarMrtn 14-06-2018

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Cleveland no es el sitio más apetecible
de los Estados Unidos, pero tiene puntos de interés como el Salón de la Fama
del Rock and Roll o el Salón de la Fama del Fútbol Americano profesional.
Precisamente el deporte es el elemento que más prestigio le da a la ciudad.
Indians (MLB), Browns (NFL) y Cavaliers (NBA) son el orgullo de una ciudad que
no ha tenido demasiada suerte con sus equipos.

A la segunda ciudad más poblada del
Estado de Ohio se la conoce como “El Error
junto al Lago
” (“The Mistake on the
Lake
”) en referencia al lago Erie y a la mala suerte de sus equipos.
Ninguno de los tres se libra de haber protagonizado, para mal, algunos de los
episodios más famosos de la historia del deporte estadounidense.

Los Indians son el equipo de la MLB
que más años lleva sin ganar las World Series, concretamente desde 1948. Unos
años antes el equipo había presentado su nueva imagen (y que siguen
manteniendo): Chief Wahoo, una caricatura del estereotipo del nativo americano.
Un logotipo que a día de hoy sigue generando mucha controversia. Para muchos,
este fue el inicio de su maldición: en los siguientes 47 años, los Indians se
metieron en Playoffs… una vez. Fue en 1954, año en el que fueron barridos en la
Serie Mundial por los New York Giants.

El colmo para los Wahoos es que
padecen una maldición sobre maldición: la de Rocky Colavito. Colavito fue jugador
de los Indians entre 1955 y 1959. En 1960 fue traspasado a los Detroit Tigers,
un movimiento muy sorprendente teniendo en cuenta que venía de liderar la Liga
Americana en homeruns. Sin él, en Cleveland no olieron los Playoffs hasta 1995.
Ese año se fueron hasta las cien victorias en temporada regular y se metieron
en las World Series. Perdieron (4-2 ante los Atlanta Braves).

Dos años después, ante los Florida
Marlins, volvieron a quedarse con la miel en los labios de una forma cruel: en
el séptimo partido y tras llegar con ventaja a la novena entrada. Era la
primera vez en la historia de la MLB que sucedía algo así. Y en 2016, otro
subcampeonato tras perder en un Game 7… tras ir ganando 3-1 en el global de la
eliminatoria. Ese 2 de noviembre terminó con la maldición que sufrían los
Chicago Cubs (112 años sin ganar la WS), y perpetuó la que todavía padecen los
Indians.

Los Cavaliers son el equipo más joven
de Cleveland (1970). Desde entonces, han sido el equipo que más alegrías ha
dado a la ciudad… habiendo sido una franquicia con un historial de más derrotas
que victorias. Los Cavs tuvieron sus buenos años con Larry Nance, Brad Daugherty
y Mark Price a finales de los ochenta y principios de los noventa. Pero los
Cavaliers, como tantos equipos de esos años, se toparon con Michael Jordan.

El 7 de mayo de 1989, con la
primera ronda del Este empatada a 2-2, los de Ohio contaban con el factor
cancha. A falta de tres segundos, los Cavs van un punto arriba. Pero MJ recibió
el balón en la línea de tres, avanzó un par de metros… y clavó el tiro (The
Shot) sobre la bocina. Uno de los lanzamientos más famosos de la historia de la
NBA que tuvo a los Cavaliers como víctimas.

El baloncesto profesional de
Cleveland no volvió a tener relevancia hasta la llegada de un chaval de Akron
en 2003: LeBron James. El Elegido para llevar a los Cavs a su primer anillo. Lo
logró, en 2016, tras levantar un 3-1 a los Golden State Warriors del 73-9 en
temporada regular. “Va por ti, Cleveland
dijo LeBron en la celebración por las calles de la ciudad. Era la redención de La Decisión de 2010, un programa
especial en el que anunció que llevaba su talento a South Beach, a los Heat. La
quema de camisetas fue la reacción mayoritaria ante la que es considerada la
segunda mayor traición a Cleveland. La primera la protagonizaron unos señores
de naranja y marrón.

Porque hablar de gafes, mala suerte
y desastres en general es hacerlo de los Cleveland Browns. Un meme hecho equipo
de fútbol americano… aunque no siempre fue así. Los Browns arrasaron en la AAFC
a finales de los cuarenta, entraron en la poderosa NFL en 1950… y siguieron
arrasando. Hasta el anillo de los Cavaliers, fueron el último equipo campeón de
la ciudad (1964). A partir de ahí, los Browns pasaron por una etapa de altibajos
que derivó en el desastre de 1996.

Cuando un equipo empieza a perder
partido tras partido, los propietarios de esos equipos comienzan a exigir un
nuevo estadio para permanecer en su ciudad. En esa situación estaban los Browns
a mediados de los noventa. El equipo disputaba sus partidos como local en el
Cleveland Stadium (estructura responsable del apodo del Mistake on the Lake), un estadio que compartieron mucho tiempo con
los Indians. Art Modell, dueño de los Browns, comenzó a exigir a Cleveland que
construyeran un recinto en condiciones. Ante la negativa de la ciudad, Modell
anunció que se llevaba el equipo a Baltimore. Es la mayor traición deportiva
vivida a orillas del lago Erie a lo largo de su historia.

La marca de los Browns permaneció
en Cleveland gracias a un acuerdo entre la NFL, Modell y la ciudad ohioana. El
equipo resucitó en 1999, y desde entonces es el hazmerreír del deporte
estadounidense: decisiones estrepitosas en los despachos y muchísimas derrotas
(temporada de 0-16 incluida). Un cúmulo de despropósitos que se suman a las desafortunadas
jugadas que sufrieron los Browns en los ochenta: Red Right 88, The Drive y
The Fumble.

Y esta es la historia deportiva de Cleveland,
una ciudad que por culpa de una serie de casualidades y, sobre todo,
causalidades es uno de los lugares malditos de Estados Unidos.

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Cleveland no es el sitio más apetecible
de los Estados Unidos, pero tiene puntos de interés como el Salón de la Fama
del Rock and Roll o el Salón de la Fama del Fútbol Americano profesional.
Precisamente el deporte es el elemento que más prestigio le da a la ciudad.
Indians (MLB), Browns (NFL) y Cavaliers (NBA) son el orgullo de una ciudad que
no ha tenido demasiada suerte con sus equipos.

A la segunda ciudad más poblada del
Estado de Ohio se la conoce como “El Error
junto al Lago
” (“The Mistake on the
Lake
”) en referencia al lago Erie y a la mala suerte de sus equipos.
Ninguno de los tres se libra de haber protagonizado, para mal, algunos de los
episodios más famosos de la historia del deporte estadounidense.

Los Indians son el equipo de la MLB
que más años lleva sin ganar las World Series, concretamente desde 1948. Unos
años antes el equipo había presentado su nueva imagen (y que siguen
manteniendo): Chief Wahoo, una caricatura del estereotipo del nativo americano.
Un logotipo que a día de hoy sigue generando mucha controversia. Para muchos,
este fue el inicio de su maldición: en los siguientes 47 años, los Indians se
metieron en Playoffs… una vez. Fue en 1954, año en el que fueron barridos en la
Serie Mundial por los New York Giants.

El colmo para los Wahoos es que
padecen una maldición sobre maldición: la de Rocky Colavito. Colavito fue jugador
de los Indians entre 1955 y 1959. En 1960 fue traspasado a los Detroit Tigers,
un movimiento muy sorprendente teniendo en cuenta que venía de liderar la Liga
Americana en homeruns. Sin él, en Cleveland no olieron los Playoffs hasta 1995.
Ese año se fueron hasta las cien victorias en temporada regular y se metieron
en las World Series. Perdieron (4-2 ante los Atlanta Braves).

Dos años después, ante los Florida
Marlins, volvieron a quedarse con la miel en los labios de una forma cruel: en
el séptimo partido y tras llegar con ventaja a la novena entrada. Era la
primera vez en la historia de la MLB que sucedía algo así. Y en 2016, otro
subcampeonato tras perder en un Game 7… tras ir ganando 3-1 en el global de la
eliminatoria. Ese 2 de noviembre terminó con la maldición que sufrían los
Chicago Cubs (112 años sin ganar la WS), y perpetuó la que todavía padecen los
Indians.

Los Cavaliers son el equipo más joven
de Cleveland (1970). Desde entonces, han sido el equipo que más alegrías ha
dado a la ciudad… habiendo sido una franquicia con un historial de más derrotas
que victorias. Los Cavs tuvieron sus buenos años con Larry Nance, Brad Daugherty
y Mark Price a finales de los ochenta y principios de los noventa. Pero los
Cavaliers, como tantos equipos de esos años, se toparon con Michael Jordan.

El 7 de mayo de 1989, con la
primera ronda del Este empatada a 2-2, los de Ohio contaban con el factor
cancha. A falta de tres segundos, los Cavs van un punto arriba. Pero MJ recibió
el balón en la línea de tres, avanzó un par de metros… y clavó el tiro (The
Shot) sobre la bocina. Uno de los lanzamientos más famosos de la historia de la
NBA que tuvo a los Cavaliers como víctimas.

El baloncesto profesional de
Cleveland no volvió a tener relevancia hasta la llegada de un chaval de Akron
en 2003: LeBron James. El Elegido para llevar a los Cavs a su primer anillo. Lo
logró, en 2016, tras levantar un 3-1 a los Golden State Warriors del 73-9 en
temporada regular. “Va por ti, Cleveland
dijo LeBron en la celebración por las calles de la ciudad. Era la redención de La Decisión de 2010, un programa
especial en el que anunció que llevaba su talento a South Beach, a los Heat. La
quema de camisetas fue la reacción mayoritaria ante la que es considerada la
segunda mayor traición a Cleveland. La primera la protagonizaron unos señores
de naranja y marrón.

Porque hablar de gafes, mala suerte
y desastres en general es hacerlo de los Cleveland Browns. Un meme hecho equipo
de fútbol americano… aunque no siempre fue así. Los Browns arrasaron en la AAFC
a finales de los cuarenta, entraron en la poderosa NFL en 1950… y siguieron
arrasando. Hasta el anillo de los Cavaliers, fueron el último equipo campeón de
la ciudad (1964). A partir de ahí, los Browns pasaron por una etapa de altibajos
que derivó en el desastre de 1996.

Cuando un equipo empieza a perder
partido tras partido, los propietarios de esos equipos comienzan a exigir un
nuevo estadio para permanecer en su ciudad. En esa situación estaban los Browns
a mediados de los noventa. El equipo disputaba sus partidos como local en el
Cleveland Stadium (estructura responsable del apodo del Mistake on the Lake), un estadio que compartieron mucho tiempo con
los Indians. Art Modell, dueño de los Browns, comenzó a exigir a Cleveland que
construyeran un recinto en condiciones. Ante la negativa de la ciudad, Modell
anunció que se llevaba el equipo a Baltimore. Es la mayor traición deportiva
vivida a orillas del lago Erie a lo largo de su historia.

La marca de los Browns permaneció
en Cleveland gracias a un acuerdo entre la NFL, Modell y la ciudad ohioana. El
equipo resucitó en 1999, y desde entonces es el hazmerreír del deporte
estadounidense: decisiones estrepitosas en los despachos y muchísimas derrotas
(temporada de 0-16 incluida). Un cúmulo de despropósitos que se suman a las desafortunadas
jugadas que sufrieron los Browns en los ochenta: Red Right 88, The Drive y
The Fumble.

Y esta es la historia deportiva de Cleveland,
una ciudad que por culpa de una serie de casualidades y, sobre todo,
causalidades es uno de los lugares malditos de Estados Unidos.

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Muy orgulloso

Adrià Campmany @campmany_adria
08-11-2021