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Carlos Neva: “Los aficionados del Granada se sienten identificados con nosotros, por eso nos siguen apoyando”

Granada es tierra de revoluciones. El único problema es que, para cambiar la historia, hay que ser paciente. Esperar: ese verbo que nos impide que los éxitos sucedan cuando nosotros queremos. La vida debe ser eso. Esperar. Para ello, ha tenido que llegar un gallego parapetado en un halo de misticismo y humildad. Para cambiar la idea de la ciudad. Para alcanzar la Europa League desde Segunda A en dos temporadas. Poca cosa. Por ese esquema que muta dependiendo del contexto, corretea por la banda izquierda un adalid de Diego Martínez. Carlos Neva no solo conoce la complejidad de la élite: sabe de buena mano que para que uno llegue deben romperse miles de sueños por el camino. Hace algo más de un lustro jugaba en Tercera División. Hoy ya es titular de un Granada CF que ondea su bandera por Europa. Y que a nadie se le ocurra despertarles de este sueño.

Cuéntanos sobre tus tiempos antes de llegar a ser profesional. ¿Tenías la convicción de que ibas a llegar?

El momento que lo vi más lejano fue en Marbella. Cuando estaba en los filiales de Sevilla y Granada al final tenías cerca, en el primer equipo, el fútbol profesional. Sin embargo, allí si no ascendías con ellos ya se te quedaba lejos. Me costó un poco, la verdad, por ello llegar al Granada fue un gran paso.

Al llegar a Granada ya habías coincidido con Diego Martínez previamente en el Sevilla. Ya te conocía.

Sí, pero no era un jugador maduro en aquellos tiempos: ni personal ni deportivamente. Por eso se decide que vaya al Sevilla C.

¿Cómo es Diego Martínez? Ahora mismo es uno de los entrenadores de moda y detrás de su figura hay muchos comentarios. Se dice que no tiene ni WhatsApp.

Lo de WhatsApp no tengo ni idea (risas). Realmente, es muy metódico, cuida mucho sus detalles y es muy exigente con el trabajo de vídeo. Conociendo al rival estás más cerca de la victoria. Él siempre habla mucho de los duelos individuales: asegura que si no los vas a ganar, que por lo menos no lo pierdas.

Cada parcela individual del campo es una pequeña batalla, ¿no? Si vas ganando esos duelos tienes más opciones.

Claro, cada batalla que vas ganando es algo que te llevas al bolsillo y que te acerca al triunfo.  

¿Cómo se adapta uno a los esquemas del gallego? Le gusta cambiar de chaqueta y mutar sus esquemas dependiendo del encuentro o el momento del partido.

Es una de las características de este equipo: ser camaleónico. Cada jugador se acopla a su mejor posición. A veces cambiamos a defensa de cinco, pero, como te decía antes, como Diego cuida tanto los detalles es mucho más fácil ir cambiando de esquema.

Alguno dice que tiene madera de ser seleccionador en un futuro…

Yo ahora mismo lo veo en Granada (risas). Ojalá se quede mucho tiempo.

Quiero volver al inicio. Tu debut en LaLiga es una victoria ante el Barcelona. ¿Qué sentiste aquel día?

Difícil de expresar. Con certeza yo me entero en la charla previa al encuentro. Es cierto que me imaginaba algo durante la semana, pero nunca es seguro. Sentí un poco los nervios, pero viendo la confianza y la seguridad que me aportaban los compañeros fue un poco más fácil. Dentro del campo ves a jugadores de altísimo nivel delante de ti, pero esto es lo que llevaba haciendo desde pequeño. Quise hacer todo lo que he hecho para llegar hasta ahí: dar el máximo y tener la tranquilidad para solventar los problemas que se te presentan con la máxima eficacia.

¿En qué se nota el cambio de Segunda B a Primera división?

Sobre todo, en el ritmo. No tienes casi tiempo para pensar y sabes que con cualquier error pequeño vas a sufrir mucho.

Esta temporada tan solo te has perdido dos encuentros. Te has convertido en una pieza clave.

Tengo que agradecer la confianza que me otorgan los compañeros y el cuerpo técnico. Sé que si fallo o bajo mi nivel voy a dejar de jugar, porque Diego es muy exigente. Personalmente creo que estoy creciendo muchísimo, domingo tras domingo. Cuanto más juegue, mejor para mí.

¿Quién es el futbolista que más te ha ayudado?

Me gustaría personalizar en compañeros de puesto: Álex Martínez, que ya no está aquí, o Quini, que lucha por un puesto. Fuera del campo, aunque estemos en la misma posición, somos amigos y queremos que nos vaya bien.

¿Cómo es eso de jugar en Europa? Con lo apretado que está el calendario debe ser duro jugar jueves y domingo continuadamente y encima comenzando la pretemporada antes que nadie.

Es cierto que empezamos muy pronto y comiendo barro, yendo a lugares muy difíciles y solventando tres previas. Pero así es todos los años. Todo por jugar en los grupos.

Es cierto que es el mejor momento de la historia del club. ¿Cómo se vive el no poder vivirlo con vuestra gente? Es que sería precioso poder llevar a los granadinos por Europa.

Es muy duro. El mejor momento que he vivido como futbolista fue la semifinal de Copa del Rey, ante el Athletic Club, aunque no la sacamos adelante. Aquel ambiente, el recibimiento y el partido te hace pensar lo importante que es el fútbol con público. Se dice que este deporte sin su gente no es fútbol. No sé, quizás sea menos fútbol cuando no los tienes al lado.

Qué cerca estuvo esa final…

Estuvimos 8 minutos metidos. Ellos tuvieron una y la metieron. La verdad es que eran un gran equipo. Al final, era una eliminatoria a doble partido: sabíamos que el Athletic en San Mamés era un gran equipo. Salimos vivos de allí y en nuestro campo no supimos matarlos.

¿Cómo ves este nuevo formato de Copa del Rey?

Me encanta. Los equipos pequeños tienen esa ilusión. Yo cuando estaba en Marbella luchaba por intentar jugar la Copa si no llegaba al playoff de ascenso. La esperanza de equipos históricos que están pasando malos tiempos es enfrentarse a conjuntos de primer nivel. La exigencia que tiene este formato, por el partido único, te permite que cualquier entidad pueda llegar a rondas finales. Es mucho más bonito.

¿Cuándo os disteis cuenta de que podíais luchar por levantar el título?

Diego y su cuerpo técnico nos lo plantearon muy bien: estábamos a cinco choques de hacer historia. Es cierto que las primeras eliminatorias tenías que ir a campos duros, casi de regional, pero al final todos hemos pasado por esos sitios. Hay que hacer una cura de humildad, ponerte los tacos de goma, y salir a ganar. Es necesario ir a esos lugares para luego poder llenar grandes estadios.

¿Y la Europa League? Sé que me vas a decir que vais partido a partido, pero cuando uno se pone a soñar ya se sabe.

Yo entro en la cama pensando en el siguiente encuentro (risas). Primero tenemos que certificar el pase, ganar al PSV, y a partir de ahí seguir soñando con los pies en el suelo. Así es como trabajamos.

Los granadinos están repartidos por España. De hecho, aquí en Cataluña, hay muchos que darían lo que fuera por poder viajar con vosotros por Europa. ¿Qué les dices a esa gente?

Empatizo mucho con ellos. Siento que para ser la primera vez que estamos en Europa, para ellos es un poco más descafeinado. Por aquí vas paseando y te dan las gracias. Ves esa cara de ilusión y eso te da fuerza para seguir compitiendo como hasta ahora. Ojalá salga la vacuna y empiecen a entrar en nuestro campo. Al final, una de las claves de este equipo es que transmite mucho. La generosidad o la solidaridad que tienen los jugadores, por ejemplo. Los aficionados del Granada se sienten identificados con nosotros, por eso nos siguen apoyando.

Generosidad y solidaridad. Te oigo y me parece que no son palabras vacías por lo que veo en el verde. De hecho, lo evidenció hace poco Diego con aquella defensa a Luis Milla en rueda de prensa.

Son valores. Esos valores no salen de la nada, se cuidan con el tiempo. Los que llegan se adaptan rápidamente. Nosotros a Luis le tenemos que seguir pidiendo que haga esas conducciones. Nos ha dado tanto y nos seguirá dando tanto que debe seguir haciéndolo.

¿Qué sentisteis cuando visteis que había que ir con juveniles al campo de la Real Sociedad?

Es agua pasada, pero lo pasamos muy mal. Los que nos quedamos en Granada queríamos ayudar al equipo. Los chavales hicieron un gran papel, hay que agradecérselo.

¿Qué opinas del periodismo actual?

A vosotros os sigo mucho. Cuidáis el deporte de manera diferente porque abordáis el deporte prestando atención a todo el mundo. No solo a los grandes. Seguid haciéndolo así con las portadas.

Y que sigamos haciendo portadas sobre este Granada.

¡Ojalá!

Imagen de cabecera: Imago

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Granada es tierra de revoluciones. El único problema es que, para cambiar la historia, hay que ser paciente. Esperar: ese verbo que nos impide que los éxitos sucedan cuando nosotros queremos. La vida debe ser eso. Esperar. Para ello, ha tenido que llegar un gallego parapetado en un halo de misticismo y humildad. Para cambiar la idea de la ciudad. Para alcanzar la Europa League desde Segunda A en dos temporadas. Poca cosa. Por ese esquema que muta dependiendo del contexto, corretea por la banda izquierda un adalid de Diego Martínez. Carlos Neva no solo conoce la complejidad de la élite: sabe de buena mano que para que uno llegue deben romperse miles de sueños por el camino. Hace algo más de un lustro jugaba en Tercera División. Hoy ya es titular de un Granada CF que ondea su bandera por Europa. Y que a nadie se le ocurra despertarles de este sueño.

Cuéntanos sobre tus tiempos antes de llegar a ser profesional. ¿Tenías la convicción de que ibas a llegar?

El momento que lo vi más lejano fue en Marbella. Cuando estaba en los filiales de Sevilla y Granada al final tenías cerca, en el primer equipo, el fútbol profesional. Sin embargo, allí si no ascendías con ellos ya se te quedaba lejos. Me costó un poco, la verdad, por ello llegar al Granada fue un gran paso.

Al llegar a Granada ya habías coincidido con Diego Martínez previamente en el Sevilla. Ya te conocía.

Sí, pero no era un jugador maduro en aquellos tiempos: ni personal ni deportivamente. Por eso se decide que vaya al Sevilla C.

¿Cómo es Diego Martínez? Ahora mismo es uno de los entrenadores de moda y detrás de su figura hay muchos comentarios. Se dice que no tiene ni WhatsApp.

Lo de WhatsApp no tengo ni idea (risas). Realmente, es muy metódico, cuida mucho sus detalles y es muy exigente con el trabajo de vídeo. Conociendo al rival estás más cerca de la victoria. Él siempre habla mucho de los duelos individuales: asegura que si no los vas a ganar, que por lo menos no lo pierdas.

Cada parcela individual del campo es una pequeña batalla, ¿no? Si vas ganando esos duelos tienes más opciones.

Claro, cada batalla que vas ganando es algo que te llevas al bolsillo y que te acerca al triunfo.  

¿Cómo se adapta uno a los esquemas del gallego? Le gusta cambiar de chaqueta y mutar sus esquemas dependiendo del encuentro o el momento del partido.

Es una de las características de este equipo: ser camaleónico. Cada jugador se acopla a su mejor posición. A veces cambiamos a defensa de cinco, pero, como te decía antes, como Diego cuida tanto los detalles es mucho más fácil ir cambiando de esquema.

Alguno dice que tiene madera de ser seleccionador en un futuro…

Yo ahora mismo lo veo en Granada (risas). Ojalá se quede mucho tiempo.

Quiero volver al inicio. Tu debut en LaLiga es una victoria ante el Barcelona. ¿Qué sentiste aquel día?

Difícil de expresar. Con certeza yo me entero en la charla previa al encuentro. Es cierto que me imaginaba algo durante la semana, pero nunca es seguro. Sentí un poco los nervios, pero viendo la confianza y la seguridad que me aportaban los compañeros fue un poco más fácil. Dentro del campo ves a jugadores de altísimo nivel delante de ti, pero esto es lo que llevaba haciendo desde pequeño. Quise hacer todo lo que he hecho para llegar hasta ahí: dar el máximo y tener la tranquilidad para solventar los problemas que se te presentan con la máxima eficacia.

¿En qué se nota el cambio de Segunda B a Primera división?

Sobre todo, en el ritmo. No tienes casi tiempo para pensar y sabes que con cualquier error pequeño vas a sufrir mucho.

Esta temporada tan solo te has perdido dos encuentros. Te has convertido en una pieza clave.

Tengo que agradecer la confianza que me otorgan los compañeros y el cuerpo técnico. Sé que si fallo o bajo mi nivel voy a dejar de jugar, porque Diego es muy exigente. Personalmente creo que estoy creciendo muchísimo, domingo tras domingo. Cuanto más juegue, mejor para mí.

¿Quién es el futbolista que más te ha ayudado?

Me gustaría personalizar en compañeros de puesto: Álex Martínez, que ya no está aquí, o Quini, que lucha por un puesto. Fuera del campo, aunque estemos en la misma posición, somos amigos y queremos que nos vaya bien.

¿Cómo es eso de jugar en Europa? Con lo apretado que está el calendario debe ser duro jugar jueves y domingo continuadamente y encima comenzando la pretemporada antes que nadie.

Es cierto que empezamos muy pronto y comiendo barro, yendo a lugares muy difíciles y solventando tres previas. Pero así es todos los años. Todo por jugar en los grupos.

Es cierto que es el mejor momento de la historia del club. ¿Cómo se vive el no poder vivirlo con vuestra gente? Es que sería precioso poder llevar a los granadinos por Europa.

Es muy duro. El mejor momento que he vivido como futbolista fue la semifinal de Copa del Rey, ante el Athletic Club, aunque no la sacamos adelante. Aquel ambiente, el recibimiento y el partido te hace pensar lo importante que es el fútbol con público. Se dice que este deporte sin su gente no es fútbol. No sé, quizás sea menos fútbol cuando no los tienes al lado.

Qué cerca estuvo esa final…

Estuvimos 8 minutos metidos. Ellos tuvieron una y la metieron. La verdad es que eran un gran equipo. Al final, era una eliminatoria a doble partido: sabíamos que el Athletic en San Mamés era un gran equipo. Salimos vivos de allí y en nuestro campo no supimos matarlos.

¿Cómo ves este nuevo formato de Copa del Rey?

Me encanta. Los equipos pequeños tienen esa ilusión. Yo cuando estaba en Marbella luchaba por intentar jugar la Copa si no llegaba al playoff de ascenso. La esperanza de equipos históricos que están pasando malos tiempos es enfrentarse a conjuntos de primer nivel. La exigencia que tiene este formato, por el partido único, te permite que cualquier entidad pueda llegar a rondas finales. Es mucho más bonito.

¿Cuándo os disteis cuenta de que podíais luchar por levantar el título?

Diego y su cuerpo técnico nos lo plantearon muy bien: estábamos a cinco choques de hacer historia. Es cierto que las primeras eliminatorias tenías que ir a campos duros, casi de regional, pero al final todos hemos pasado por esos sitios. Hay que hacer una cura de humildad, ponerte los tacos de goma, y salir a ganar. Es necesario ir a esos lugares para luego poder llenar grandes estadios.

¿Y la Europa League? Sé que me vas a decir que vais partido a partido, pero cuando uno se pone a soñar ya se sabe.

Yo entro en la cama pensando en el siguiente encuentro (risas). Primero tenemos que certificar el pase, ganar al PSV, y a partir de ahí seguir soñando con los pies en el suelo. Así es como trabajamos.

Los granadinos están repartidos por España. De hecho, aquí en Cataluña, hay muchos que darían lo que fuera por poder viajar con vosotros por Europa. ¿Qué les dices a esa gente?

Empatizo mucho con ellos. Siento que para ser la primera vez que estamos en Europa, para ellos es un poco más descafeinado. Por aquí vas paseando y te dan las gracias. Ves esa cara de ilusión y eso te da fuerza para seguir compitiendo como hasta ahora. Ojalá salga la vacuna y empiecen a entrar en nuestro campo. Al final, una de las claves de este equipo es que transmite mucho. La generosidad o la solidaridad que tienen los jugadores, por ejemplo. Los aficionados del Granada se sienten identificados con nosotros, por eso nos siguen apoyando.

Generosidad y solidaridad. Te oigo y me parece que no son palabras vacías por lo que veo en el verde. De hecho, lo evidenció hace poco Diego con aquella defensa a Luis Milla en rueda de prensa.

Son valores. Esos valores no salen de la nada, se cuidan con el tiempo. Los que llegan se adaptan rápidamente. Nosotros a Luis le tenemos que seguir pidiendo que haga esas conducciones. Nos ha dado tanto y nos seguirá dando tanto que debe seguir haciéndolo.

¿Qué sentisteis cuando visteis que había que ir con juveniles al campo de la Real Sociedad?

Es agua pasada, pero lo pasamos muy mal. Los que nos quedamos en Granada queríamos ayudar al equipo. Los chavales hicieron un gran papel, hay que agradecérselo.

¿Qué opinas del periodismo actual?

A vosotros os sigo mucho. Cuidáis el deporte de manera diferente porque abordáis el deporte prestando atención a todo el mundo. No solo a los grandes. Seguid haciéndolo así con las portadas.

Y que sigamos haciendo portadas sobre este Granada.

¡Ojalá!

Imagen de cabecera: Imago

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