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Calor

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96 07-02-2020

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Zinedine Zidane

Al Real Madrid le altera la sangre en primavera. La de temporadas que hemos visto a los blancos pasarlo mal en invierno, perdiendo y despidiendo entrenadores a mitad de curso hasta que llega el calor, el picor, la Champions League y los nervios de todos. Menos los suyos. Ahí siempre está el Madrid. Por ello, quizás, porque se juega en ese páramo en el que todavía no hay música celestial, los blancos están fuera de esta Copa del Rey. Hace mucho frío. Se ha vuelto a encontrar con la cuesta de enero.

Hay gente que dirige países y que reniega del cambio climático. Qué le íbamos a decir a los que mandaron durante décadas en el fútbol español y que mantenían que este formato copero, el del partido único, no era el que nos iba a sacar una sonrisa picarona. Quizás bastante tenían con poner la cara y soltar discursos. Hay alguno, incluso, que cree que hay que volver a la configuración anterior para que los grandes lleguen a las rondas finales. «Hiy qui vindir», les contesto. Esta Copa mola. Sin hashtags. Y sin tener personalidad.

Suficiente tenemos con los torneos europeos con miles de trabas como para que en casa nos lo toquen todo. Así se acaban enfrentando los de siempre con esos sorteos adulterados que, durante una época, por ejemplo, cruzaban al Madrid con el Lyon. Por ello, es una bendición que le dejemos libertad al balompié para que nos deje estos caprichos sin cabezas de serie ni primeros de grupo. A Eder Militão, Marcelo y a los blancos, en general, no les convencerá. Así se levantan la mayoría de los aficionados que están fuera de la competición. Pero, Granada, Athletic, Mirandés y Real Sociedad, verdugo de los blancos, están mirando al cielo. Quizás tendrán que sobrevolarlo para irse a Arabia Saudita.

Los blancos no transmitían buenas sensaciones desde el pitido inicial de sus cuartos de final. La defensa era la de invierno, la de los espacios a su espalda. El ataque tampoco estaba muy boyante, pero se apoyó, y me niego a hablar de ouijas, en el espíritu de las grandes ocasiones. Se quedó corto. Decía Franz Kafka que no miraba lo que había escrito en el pasado porque entonces, atacado por lo bueno de antes, no le salían las palabras. Los tiempos pretéritos en el torneo del KO no les proporcionan demasiada salud. Hoy se quedaron con el condicional en la boca. Como ocurre normalmente.

Vinicius y Rodrygo empujaron, pero la zaga estaba de jarana. Debe ser que Donald Trump tiene razón y no hay cambio climático. En enero sigue lloviendo y sigue haciendo frío. Y por ello, en Copa, a los blancos no les da para levantarla. Que la pongan en mayo. A lo mejor así se centrarían y no tendrían que verla desde casa. Veremos el año que viene. De momento, a Zinedine Zidane se le sigue atragantado este trofeo. Puede que alguien con mucho poder le devuelva ese aroma que muchos queríamos que desapareciera para siempre. Esperemos que no.

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Al Real Madrid le altera la sangre en primavera. La de temporadas que hemos visto a los blancos pasarlo mal en invierno, perdiendo y despidiendo entrenadores a mitad de curso hasta que llega el calor, el picor, la Champions League y los nervios de todos. Menos los suyos. Ahí siempre está el Madrid. Por ello, quizás, porque se juega en ese páramo en el que todavía no hay música celestial, los blancos están fuera de esta Copa del Rey. Hace mucho frío. Se ha vuelto a encontrar con la cuesta de enero.

Hay gente que dirige países y que reniega del cambio climático. Qué le íbamos a decir a los que mandaron durante décadas en el fútbol español y que mantenían que este formato copero, el del partido único, no era el que nos iba a sacar una sonrisa picarona. Quizás bastante tenían con poner la cara y soltar discursos. Hay alguno, incluso, que cree que hay que volver a la configuración anterior para que los grandes lleguen a las rondas finales. «Hiy qui vindir», les contesto. Esta Copa mola. Sin hashtags. Y sin tener personalidad.

Suficiente tenemos con los torneos europeos con miles de trabas como para que en casa nos lo toquen todo. Así se acaban enfrentando los de siempre con esos sorteos adulterados que, durante una época, por ejemplo, cruzaban al Madrid con el Lyon. Por ello, es una bendición que le dejemos libertad al balompié para que nos deje estos caprichos sin cabezas de serie ni primeros de grupo. A Eder Militão, Marcelo y a los blancos, en general, no les convencerá. Así se levantan la mayoría de los aficionados que están fuera de la competición. Pero, Granada, Athletic, Mirandés y Real Sociedad, verdugo de los blancos, están mirando al cielo. Quizás tendrán que sobrevolarlo para irse a Arabia Saudita.

Los blancos no transmitían buenas sensaciones desde el pitido inicial de sus cuartos de final. La defensa era la de invierno, la de los espacios a su espalda. El ataque tampoco estaba muy boyante, pero se apoyó, y me niego a hablar de ouijas, en el espíritu de las grandes ocasiones. Se quedó corto. Decía Franz Kafka que no miraba lo que había escrito en el pasado porque entonces, atacado por lo bueno de antes, no le salían las palabras. Los tiempos pretéritos en el torneo del KO no les proporcionan demasiada salud. Hoy se quedaron con el condicional en la boca. Como ocurre normalmente.

Vinicius y Rodrygo empujaron, pero la zaga estaba de jarana. Debe ser que Donald Trump tiene razón y no hay cambio climático. En enero sigue lloviendo y sigue haciendo frío. Y por ello, en Copa, a los blancos no les da para levantarla. Que la pongan en mayo. A lo mejor así se centrarían y no tendrían que verla desde casa. Veremos el año que viene. De momento, a Zinedine Zidane se le sigue atragantado este trofeo. Puede que alguien con mucho poder le devuelva ese aroma que muchos queríamos que desapareciera para siempre. Esperemos que no.

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Preparación para la acción

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17-02-2020

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Adaptación

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96
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