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El delantero del pueblo

Borja Pardo @Borja_Pardo 25-04-2022

Sí, volvieron. Ya es oficial: el Betis ha vuelto y amenaza con quedarse. 17 años después el equipo verdiblanco levantó la Copa del Rey y finalmente esa sufrida afición, una de las mejores del país por sus altos niveles de carisma, pudo volver a la Plaza Nueva de Sevilla a celebrar el anhelado título.

El triunfo del equipo verdiblanco el pasado sábado noche es el éxito de mucha gente, de dentro y de fuera de Sevilla, pero quisiera destacar a cuatro nombres propios que sobresalen de manera clara. Empiezo por Joaquín Sánchez, capitán que levantó la Copa a sus 40 años y compareció entre lágrimas en la rueda de prensa posterior. Ese hombre era un icono hasta el sábado. Desde hoy ya es leyenda. Poca gente lo merece más. Joaquín es el revisor, el maquinista y la cabeza de este tren de alta velocidad que es el Real Betis Balompié.

Juan Miranda, sevillano y canterano del club, que se convirtió en el héroe inesperado de la noche al transformar el penalti decisivo, con lo que esa distancia de once metros encierra. Suplente de Álex Moreno durante toda la temporada, el fútbol demuestra una vez más que tienes que estar preparado porque en cualquier momento el destino te da un giro que no esperabas.

Manuel Pellegrini, un entrenador tranquilo, de pocos aspavientos y palabras muy medidas. Experiencia y cordura. Esta Copa es un reconocimiento a la trayectoria inmaculada del chileno, ideólogo del mejor Villarreal de la historia (a falta de ver lo que ocurre esta temporada), del Málaga más chispeante que se ha visto en la Costa del Sol, de un Real Madrid que firmó el récord de puntos en Liga en su momento y técnico del primer Manchester City que pisó unas semifinales de la Champions League. Honor y respeto al ‘ingeniero’.

Mención especial para Borja Iglesias. El delantero gallego firmó seguramente su mejor partido como bético y la verdad es que no pudo elegir mejor momento para destapar el tarro de las esencias. Un gol de cabeza, un taconazo sublime y una asistencia de cola de vaca con caño incluido. Un abuso, un exceso. El partido perfecto. Fue designado MVP de la final y lo hizo ante la atenta mirada de un Luis Enrique que bien haría en contemplar las prestaciones del atacante santiagués en una hipotética lista para Catar.

Y es que uno es un clásico, y no concibe llamar a 23 hombres y que no aparezca un delantero centro al uso. Y cuando digo ‘al uso’ me refiero básicamente a medir más de 1.85, tener un físico fornido y ser capaz de tumbar a la defensa rival, ya sea por sutileza o por aplastamiento. Truco o trato. Borja es, a sus 29 años, el único delantero español del momento capaz de combinar y asociarse con calidad, dominar el juego aéreo gracias a su 1.87, tocar en corto, ir al espacio y batallar con los centrales contrarios sabiendo que el físico juega de su parte. No sé, Lucho. Yo lo veo bastante claro. Para ganar un Mundial hay veces que se necesita cambiar o adaptar el plan y ‘El Panda’ ofrece variantes que actualmente no presenta la Selección Nacional, además de ser un tipo que genera buen ambiente -juegue o no- y es capaz de completar a las piezas claves que irán sí o sí al Mundial de Catar. Luis Enrique deberá otorgar 23 billetes en su momento, y creo que es evidente que hay poca gente con más ilusión y méritos para subirse a ese tren.

Dicho esto, me alegra especialmente el éxito de mi tocayo, y es que la gente noble y trabajadora merece todo lo bueno que le pase. Borja lo pasó mal, muy mal, fue criticado, nunca dijo una mala palabra de nadie y ha demostrado una resiliencia, un corazón y una fuerza de voluntad que hace que sea imposible no empatizar con ese hombre. Es un futbolista cercano al que todos quieren, tanto los suyos como los otros. No tiene haters, con lo difícil que es eso en pleno 2022. El triunfo de Borja Iglesias el sábado es el triunfo de la constancia, del creer en ti mismo, del trabajar con una sonrisa perenne. El mundo real no es Disney y ser buena persona no te acerca obligatoriamente al éxito en la vida, pero debería ayudar. No sé, para mí este tipo encarna como nadie los valores de lo que debería tener el delantero del pueblo. Y ya saben, el pueblo es soberano.





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Foto cabecera: AFP via Getty Images



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Sí, volvieron. Ya es oficial: el Betis ha vuelto y amenaza con quedarse. 17 años después el equipo verdiblanco levantó la Copa del Rey y finalmente esa sufrida afición, una de las mejores del país por sus altos niveles de carisma, pudo volver a la Plaza Nueva de Sevilla a celebrar el anhelado título.

El triunfo del equipo verdiblanco el pasado sábado noche es el éxito de mucha gente, de dentro y de fuera de Sevilla, pero quisiera destacar a cuatro nombres propios que sobresalen de manera clara. Empiezo por Joaquín Sánchez, capitán que levantó la Copa a sus 40 años y compareció entre lágrimas en la rueda de prensa posterior. Ese hombre era un icono hasta el sábado. Desde hoy ya es leyenda. Poca gente lo merece más. Joaquín es el revisor, el maquinista y la cabeza de este tren de alta velocidad que es el Real Betis Balompié.

Juan Miranda, sevillano y canterano del club, que se convirtió en el héroe inesperado de la noche al transformar el penalti decisivo, con lo que esa distancia de once metros encierra. Suplente de Álex Moreno durante toda la temporada, el fútbol demuestra una vez más que tienes que estar preparado porque en cualquier momento el destino te da un giro que no esperabas.

Manuel Pellegrini, un entrenador tranquilo, de pocos aspavientos y palabras muy medidas. Experiencia y cordura. Esta Copa es un reconocimiento a la trayectoria inmaculada del chileno, ideólogo del mejor Villarreal de la historia (a falta de ver lo que ocurre esta temporada), del Málaga más chispeante que se ha visto en la Costa del Sol, de un Real Madrid que firmó el récord de puntos en Liga en su momento y técnico del primer Manchester City que pisó unas semifinales de la Champions League. Honor y respeto al ‘ingeniero’.

Mención especial para Borja Iglesias. El delantero gallego firmó seguramente su mejor partido como bético y la verdad es que no pudo elegir mejor momento para destapar el tarro de las esencias. Un gol de cabeza, un taconazo sublime y una asistencia de cola de vaca con caño incluido. Un abuso, un exceso. El partido perfecto. Fue designado MVP de la final y lo hizo ante la atenta mirada de un Luis Enrique que bien haría en contemplar las prestaciones del atacante santiagués en una hipotética lista para Catar.

Y es que uno es un clásico, y no concibe llamar a 23 hombres y que no aparezca un delantero centro al uso. Y cuando digo ‘al uso’ me refiero básicamente a medir más de 1.85, tener un físico fornido y ser capaz de tumbar a la defensa rival, ya sea por sutileza o por aplastamiento. Truco o trato. Borja es, a sus 29 años, el único delantero español del momento capaz de combinar y asociarse con calidad, dominar el juego aéreo gracias a su 1.87, tocar en corto, ir al espacio y batallar con los centrales contrarios sabiendo que el físico juega de su parte. No sé, Lucho. Yo lo veo bastante claro. Para ganar un Mundial hay veces que se necesita cambiar o adaptar el plan y ‘El Panda’ ofrece variantes que actualmente no presenta la Selección Nacional, además de ser un tipo que genera buen ambiente -juegue o no- y es capaz de completar a las piezas claves que irán sí o sí al Mundial de Catar. Luis Enrique deberá otorgar 23 billetes en su momento, y creo que es evidente que hay poca gente con más ilusión y méritos para subirse a ese tren.

Dicho esto, me alegra especialmente el éxito de mi tocayo, y es que la gente noble y trabajadora merece todo lo bueno que le pase. Borja lo pasó mal, muy mal, fue criticado, nunca dijo una mala palabra de nadie y ha demostrado una resiliencia, un corazón y una fuerza de voluntad que hace que sea imposible no empatizar con ese hombre. Es un futbolista cercano al que todos quieren, tanto los suyos como los otros. No tiene haters, con lo difícil que es eso en pleno 2022. El triunfo de Borja Iglesias el sábado es el triunfo de la constancia, del creer en ti mismo, del trabajar con una sonrisa perenne. El mundo real no es Disney y ser buena persona no te acerca obligatoriamente al éxito en la vida, pero debería ayudar. No sé, para mí este tipo encarna como nadie los valores de lo que debería tener el delantero del pueblo. Y ya saben, el pueblo es soberano.





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Foto cabecera: AFP via Getty Images



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