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Billete de vuelta

David Orenes @david_lrl 29-11-2019

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Balonmano Guerreras

El próximo verano (ya cada vez queda menos) se disputarán en la tierra del sol naciente unos esperadísimos Juegos Olímpicos. Antes, en el mismo país, se disputa un Mundial de balonmano femenino donde las siete primeras clasificadas lograrán el pase para el torneo preolímpico, el último obstáculo hacia Tokio 2020. 

España, hasta hace poco una de las mejores selecciones del mundo, ha estado presente en las Olimpiadas en tres de las últimas cuatro ediciones, logrando diplomas en Atenas y Rio y una histórica medalla de bronce en Londres. Un año antes había subido también al podio en el Mundial de 2011, y se había proclamado subcampeona de Europa en 2008 y 2014. Fue entonces, en ese último campeonato, cuando el éxito se apagó hasta nuestros días.

Las Guerreras han perdido peso en el panorama internacional, alcanzando la undécima plaza en el último Mundial y la duodécima en el Europeo del pasado año en Francia. Entonces Carlos Viver, seleccionador español, revolucionó el equipo con hasta seis debutantes, una de ellas de 19 años (Elisabet Cesáreo). La retirada de estrellas como Eli Pinedo y la ausencia de grandes jugadoras en cada torneo (en Japón es baja de última hora Carmen Martín por culpa de una fascitis plantar) han mermado la plantilla y sus deseos de llegar lejos.

Pero hay también motivos para el optimismo. La vuelta de Alexandrina Barbosa (jugadora del Nantes francés y pieza clave en el esquema español) tras una lesión en la mano que le hizo perderse el Europeo es la mejor noticia posible para el combinado nacional, que tiene en la portería a una de sus mejores bazas (una incombustible Silvia Navarro) en defensa a una cada vez más imprescindible Lara González y en ataque, la siempre efectiva Nerea Pena y una Alicia Fernández que es dinamismo puro.

El camino hacia una de esas siete plazas no será nada fácil. En la primera fase se encuentra Rumanía, semifinalista en el último Europeo, y en la siguiente podría verse las caras con la anfitriona (Japón) y la última campeona olímpica, Rusia. “Creo ciegamente que sí podemos. La diferencia entre estar en las plazas de preolímpico y los puestos que hemos ocupado en el Mundial y en el Europeo son matices, porque quitando en momentos puntuales, el equipo ha sabido competir, ha estado en partido siempre”, dice un motivado Carlos Viver, deseoso por liderar a las Guerreras, triunfar en Japón y comprar billete de vuelta para dentro de unos meses. A por todas.

“Creo ciegamente que sí podemos. La diferencia entre estar en las plazas de preolímpico y los puestos que hemos ocupado en el Mundial y en el Europeo son matices, porque quitando en momentos puntuales, el equipo ha sabido competir, ha estado en partido siempre”, señaló Viver en declaraciones a EFE.

Todo un reto para un equipo español al alza que quiere seguir manteniendo vivo el sueño de disputar el próximo verano en Tokio sus terceros Juegos Olímpicos consecutivos.

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El próximo verano (ya cada vez queda menos) se disputarán en la tierra del sol naciente unos esperadísimos Juegos Olímpicos. Antes, en el mismo país, se disputa un Mundial de balonmano femenino donde las siete primeras clasificadas lograrán el pase para el torneo preolímpico, el último obstáculo hacia Tokio 2020. 

España, hasta hace poco una de las mejores selecciones del mundo, ha estado presente en las Olimpiadas en tres de las últimas cuatro ediciones, logrando diplomas en Atenas y Rio y una histórica medalla de bronce en Londres. Un año antes había subido también al podio en el Mundial de 2011, y se había proclamado subcampeona de Europa en 2008 y 2014. Fue entonces, en ese último campeonato, cuando el éxito se apagó hasta nuestros días.

Las Guerreras han perdido peso en el panorama internacional, alcanzando la undécima plaza en el último Mundial y la duodécima en el Europeo del pasado año en Francia. Entonces Carlos Viver, seleccionador español, revolucionó el equipo con hasta seis debutantes, una de ellas de 19 años (Elisabet Cesáreo). La retirada de estrellas como Eli Pinedo y la ausencia de grandes jugadoras en cada torneo (en Japón es baja de última hora Carmen Martín por culpa de una fascitis plantar) han mermado la plantilla y sus deseos de llegar lejos.

Pero hay también motivos para el optimismo. La vuelta de Alexandrina Barbosa (jugadora del Nantes francés y pieza clave en el esquema español) tras una lesión en la mano que le hizo perderse el Europeo es la mejor noticia posible para el combinado nacional, que tiene en la portería a una de sus mejores bazas (una incombustible Silvia Navarro) en defensa a una cada vez más imprescindible Lara González y en ataque, la siempre efectiva Nerea Pena y una Alicia Fernández que es dinamismo puro.

El camino hacia una de esas siete plazas no será nada fácil. En la primera fase se encuentra Rumanía, semifinalista en el último Europeo, y en la siguiente podría verse las caras con la anfitriona (Japón) y la última campeona olímpica, Rusia. “Creo ciegamente que sí podemos. La diferencia entre estar en las plazas de preolímpico y los puestos que hemos ocupado en el Mundial y en el Europeo son matices, porque quitando en momentos puntuales, el equipo ha sabido competir, ha estado en partido siempre”, dice un motivado Carlos Viver, deseoso por liderar a las Guerreras, triunfar en Japón y comprar billete de vuelta para dentro de unos meses. A por todas.

“Creo ciegamente que sí podemos. La diferencia entre estar en las plazas de preolímpico y los puestos que hemos ocupado en el Mundial y en el Europeo son matices, porque quitando en momentos puntuales, el equipo ha sabido competir, ha estado en partido siempre”, señaló Viver en declaraciones a EFE.

Todo un reto para un equipo español al alza que quiere seguir manteniendo vivo el sueño de disputar el próximo verano en Tokio sus terceros Juegos Olímpicos consecutivos.

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David Orenes @david_lrl
29-11-2019